Desde comienzos de la década de los noventa, el Instituto de Estudios Rurales impulsó unaagresiva política de internacionalización y fortalecimiento de relaciones con las diferentescomunidades académicas nacionales y extranjeras, con quienes debía mantenerse encontacto dado el tipo de líneas de investigación que se venían desarrollando en dichomomento y en concordancia con las orientaciones que planteaba la Rectoría de launiversidad, en las que se proponía esta política como una estrategia para cualificar lacapacidad investigativa existente en las diferentes unidades académicas de la universidad.En este marco, los profesores-investigadores del instituto se articularon a diferentesredes, a través de las cuales se intensificaron los contactos y las relaciones con sus paresacadémicos, dando lugar al desarrollo de múltiples actividades, tales como la realizaciónconjunta de proyectos de investigación, asistencia y participación en congresos, seminarios,simposios, foros y talleres, en los que se debatieron los resultados de investigación ypasantías nacionales e internacionales, para intercambio de conocimientos y experienciasresultantes de los diferentes procesos de investigación que se estaban adelantando.Un espacio en el cual se manifestó este esfuerzo, es este número.Los dos primeros artículos se refieren al papel que las cooperativas agrarias están jugando en el marco de la Unión Europea. Es también una demostración que el concepto de desarrollo rural, como elde cooperativas agrarias, sigue teniendo vigencia. Ambos artículos han sido escritos porprofesores españoles, lo cual se ha logrado gracias al fortalecimiento de las relaciones quese han dado con diversas universidades de ese país en el marco del programa INTERCAMPUS del gobierno español.