Variables Contextuales e Individuales Relacionadas con la Crianza Positiva Materna*
Universitas Psychologica

Variables Contextuales e Individuales Relacionadas con la Crianza Positiva Materna*

Contextual and Individual Variables Related to Maternal Positive Parenting Style

José Concepción Gaxiola Romero a
Universidad de Sonora, México
ORCID: http://orcid.org/0000-0001-8037-3082
Eunice Gaxiola Villa
Universidad de Sonora, México
Martha Frías Armenta
Universidad de Sonora, México

Variables Contextuales e Individuales Relacionadas con la Crianza Positiva Materna*

Universitas Psychologica, vol. 16, no. 2, 2017

Pontificia Universidad Javeriana

Recepción: 26 Marzo 2015

Aprobación: 24 Enero 2017

Resumen: Según la teoría del desarrollo de la psicopatología, algunas trayectorias del desarrollo resultan en adaptación, otras en psicopatología. Nuestra hipótesis es que algunas variables positivas son funcionales a la adaptación psicológica y participan en nicho adaptativos, que son contextos donde regularmente encontramos las competencias adaptativas, como el estilo de crianza positivo materno. El objetivo del estudio fue probar en un modelo de trayectorias, la interdependencia funcional de variables contextuales e individuales en el estilo de crianza positivo materno. La muestra se conformó por 254 madres, seleccionadas de las escuelas de alto o bajo aprovechamiento escolar donde sus hijos o hijas estudiaban. Las variables medidas en el modelo fueron cohesión social del vecindario, apoyo social de la familia, salud percibida, autorregulación, autoestima y bienestar psicológico. Los resultados apoyan la hipótesis y muestran la interrelación funcional de las variables en el modelo probado, y también la presencia de un nicho adaptativo en el contexto del estilo de crianza positivo materno, que puede ser usado como ejemplo para futuras investigaciones.

Palabras clave adaptación psicológica, competencias positivas, desarrollo psicológico, estilo positivo materno.

Abstract: According to developmental psychopathology theory, psychological development takes different trajectories that can result in adaptation or psychopathology. We hypothesize that some positive contextual and individual variables are functional to psychological adaptation and participate in adaptive niches, which constitute the context where we regularly found the positive competences, as is exemplified by maternal positive parenting style. The aim of the study was to prove in a path model, the functional interdependence of individual and contextual variables in maternal positive parenting style. The sample was formed by 254 mothers, selected from low and high level of academic achievement schools, where their sons or daughters were studying. The variables measured in the model were neighborhood’s social cohesion, family’s social support, perceived health, self-regulation, self-esteem, and psychological well-being. The results support the hypothesis and show the functional interrelationships of the variables in the model proved, and also the presence of an adaptive niche in maternal positive parenting style, which could be used as an example for future studies.

Keywords: positive competences, positive maternal style, psychological adaptation, psychological development.

Variables Contextuales e Individuales Relacionadas con la Crianza Positiva Materna

En México la crianza de los hijos está cambiando con la participación de los hombres en la educación de los niños, sobre todo en las clase media, donde las mujeres se están incorporando paulatinamente al trabajo, sin embargo, al contabilizar el tiempo que las mujeres utilizan para el cuidado de sus hijos y del hogar en México es equivalente al 79.1 % de su tiempo (Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática [INEGI], 2013), por lo cual es importante conocer cuáles son las variables asociadas a la crianza materna, la cual sigue siendo muy frecuente en México.

La crianza se define como una relación entre organismos pertenecientes a generaciones diferentes, cuya interacción ofrece recursos referidos a la supervivencia, reproducción, cuidados y socialización (Lerner, Castellino, Terry, Villarruel & McKinney, 1995). En este marco general, los estilos de crianza positivos agrupan el conjunto de estrategias que utilizan los padres de familia con sus hijos e hijas, y son efectivas en el ámbito de aplicación de estrategias disciplinarias, en la formación social, así como en el intercambio afectivo. De acuerdo con Baumrind (1991), los estilos de crianza tienen dos ejes fundamentales: las demandas y la responsividad. Las demandas son las peticiones que hacen los padres al niño(a) con el fin de que se integre a la familia mediante la supervisión, los esfuerzos disciplinarios y las acciones para confrontarlo cuando desobedece, mientras que la responsividad se conforma por las acciones que promueven la individualidad, la autorregulación y el autocontrol. La crianza positiva de acuerdo con lo anterior, abarca las estrategias altas en demanda y altas en responsividad (Maccoby, 2000; Maccoby & Martin, 1983).

Las investigaciones señalan que los estilos de crianza positivos se asocian con respuestas adaptativas en los niños en variados escenarios, lo cual puede impactar su desarrollo emocional, social y conductual (Crosnoe & Cavanagh, 2010; Kif, Lengua & Zalewsky, 2011). A pesar de la importancia de los estilos de crianza positivos en el desarrollo de los niños, son pocos los estudios multivariados en Latinoamérica y específicamente en México, que analizan las variables relacionadas con ellos. La teoría del desarrollo de la psicopatología (Cichetti, 2006), señala que el desarrollo psicológico puede tomar variadas trayectorias a partir de las diversas combinaciones entre las variables contextuales e individuales, las cuales pueden derivar en adaptaciones o desadaptaciones conductuales; desde esta perspectiva, la crianza positiva estará influenciada por un conjunto de variables individuales y contextuales, lo cual ha recibido sustento de diversos autores (Belsky, 2011; Hopkins, Gouze & Lavigne, 2013). El estilo de crianza positivo, para los propósitos de la investigación, se tomará como una competencia adaptativa en las madres.

Con base en la perspectiva del desarrollo, se espera que los efectos de las variables contextuales sobre la crianza positiva no sean directos sino indirectos, a través de la mediación con las variables individuales (Cichetti, 2006). También es probable que las variables contextuales e individuales relacionadas con la crianza positiva presenten influencias directas e indirectas en un modelo de retroalimentación funcional. Las variables que promueven la crianza positiva serán entonces, variables del tipo individual y contextual que posibilitan la adaptabilidad, en la medida que retroalimentan un nicho de comportamiento adaptativo. Los nichos de comportamiento adaptativo son ambientes que posibilitan las competencias positivas para el desarrollo individual y de las personas con las cuales se interactúa. En investigaciones recientes ha cobrado interés el análisis de los ambientes positivos y sus efectos en el comportamiento humano (Corral, 2012). Con el presente estudio se pretende demostrar las características de un nicho de comportamiento adaptativo que promueve la crianza positiva materna.

Entre las variables contextuales asociadas a la crianza positiva se encuentran la cohesión social del vecindario, así como el apoyo social familiar; por otra parte, entre las variables individuales se pueden mencionar la autorregulación emocional y conductual, la percepción de la salud percibida, la autoestima y el bienestar psicológico. En la literatura se han señalado algunas relaciones indirectas posibles de la cohesión social de los vecindarios con los estilos de crianza positivos. La cohesión social es el grado de confianza y de valores compartidos entre las personas (Silk, Sessa, Morris, Steinberg & Avenevoli, 2004), lo cual afecta el nivel de seguridad y tranquilidad entre sus habitantes (Carpiano & Kimbro, 2012). La cohesión social se relaciona con el apoyo social familiar, debido a que las familias se encuentran inmersas en un contexto social-cultural donde se establecen relaciones de interacción (Grusec, 2011; Byrnes & Miller, 2012), y algunos comportamientos que suceden al exterior de las familias se practican al interior de las mismas, afectando las características de los intercambios del apoyo social familiar. Existen varios tipos de apoyo social: el instrumental, el emocional, la información, la ayuda tangible, las interacciones sociales positivas, el afecto y la estima (Yu, Lee & Woo, 2004). De este modo, las interacciones positivas que suceden al nivel del vecindario, pueden influir en las relaciones de apoyo que se establecen en las familias.

El apoyo social, por su parte, tiene relación con el bienestar psicológico (Thoits, 2011); definido este último como una ponderación personal con respecto a la auto-aceptación, las relaciones positivas, la autonomía, el dominio del entorno, el propósito en la vida, el crecimiento personal, los recursos internos y la vitalidad (Rodríguez-Carvajal, Méndez, Moreno-Jiménez, Blanco & Van Dierendonck, 2010), el cual establece las bases para la crianza positiva (Oravecz, Osteen, Sharpe & Randolph, 2011). Por lo tanto, los recursos de apoyo social recibidos de los familiares, probabilizan por medio de las trayectorias señaladas, los estilos de crianza positivos que indican las investigaciones (Geens & Vandenbroeck, 2012).

Otra de las trayectorias posibles entre la cohesión social y la crianza positiva, es la relación entre la variable cohesión social y la percepción del estado de salud general (Diez-Roux & Mair, 2010), y a su vez, la asociación entre la percepción salud individual y la crianza positiva (Mensah & Kiernan, 2011), mediada por los procesos de autorregulación emocional y conductual (Kim, Haskett, Longo & Nice, 2012), y la autoestima (Tahmassian, Anari & Fathabadi, 2011). De acuerdo con Mensah y Kiernan (2011), la percepción de la buena salud general de las madres, facilita la crianza al brindar posibilidades para la atención, el control y la supervisión de los niños(as).

Por otro lado, la autorregulación entendida como la capacidad para regular las propias emociones, cogniciones y conducta, tiene un papel fundamental en el funcionamiento competente de las personas en el transcurso de su desarrollo (Vazsonyi & Huang, 2010), y también juega un papel central en la crianza positiva materna (Deater-Deckard, Wang, Chen & Ann-Bell, 2012; Gaxiola & Frías, 2010), debido a su relación con la autoestima y con el bienestar psicológico (Morris, Silk, Steinberg, Myers & Robinson, 2007). Lo anterior establece un modelo hipotético complejo de relaciones directas e indirectas entre las variables contextuales y personales relacionadas con la crianza positiva, que no ha sido investigado. A partir de lo anterior, el objetivo de la presente investigación fue medir las relaciones directas e indirectas, entre las variables contextuales apoyo social familiar, cohesión social del vecindario, y las variables individuales salud percibida, autorregulación, autoestima y bienestar psicológico, en sus efectos sobre la crianza positiva materna.

Como pregunta de investigación se planteó ¿Cuáles son las relaciones funcionales especificadas en trayectorias, entre las variables contextuales y personales asociadas a la crianza positiva materna? El modelo hipotético a probar se presenta en la figura 1. Se espera que las variables cohesión del vecindario y el apoyo social familiar sean las variables exógenas del modelo, que se interrelacionen de manera positiva, tanto directa como indirectamente con las variables individuales salud percibida, autorregulación, autoestima y bienestar psicológico. Por último, la autorregulación, la autoestima y el bienestar psicológico afectarán a la crianza positiva.

Modelo
hipotético a probar de las interrelaciones funcionales de la crianza positiva
materna
Figura 1
Modelo hipotético a probar de las interrelaciones funcionales de la crianza positiva materna


Fuente: elaboración propia.

Método

Participantes

Previo consentimiento informado, 254 madres de familia de niños que cursaban la educación primaria, ubicadas en diversas ciudades del estado de Sonora, localizado en el noroeste de México, contestaron el cuestionario elaborado para el estudio. El 50% de las madres encuestadas (n=127), fueron seleccionadas a partir de que sus hijos pertenecían a las 10 escuelas del estado de Sonora con los mayores puntajes de la prueba oficial de competencias académicas de México ENLACE (SEP, 2012), y las 127 madres restantes se seleccionaron a partir de que sus hijos asistían a las 10 escuelas con menores puntajes de la misma evaluación. En el logro académico que alcanzan los estudiantes en las instituciones escolares participan múltiples variables, entre ellas el estilo de crianza de los padres (Martin, Ryan, Brooks-Gunn, 2013), por lo cual, el contar con escuelas de alto y bajo aprovechamiento escolar, se probabilizó la diversidad de estilos de crianza de las madres, así como la variedad de escenarios donde es posible encontrarlos.

El criterio de inclusión, además de su participación voluntaria, fue que las madres estuvieran viviendo con su pareja en el momento de la entrevista, además que supieran leer y escribir. El que las madres vivieran con sus parejas les permitió responder a preguntas sobre la crianza de ellas y la realizada por los padres de los menores, con el fin de que establecieran mayor precisión de su estilo de crianza. En la presente investigación solamente se analizaron los datos de la crianza de las madres. Fue necesario que las madres supieran leer y escribir puesto que las encuestas fueron contestadas en casa. El criterio de exclusión fueron madres con hijos en escuelas particulares con alto ingreso socioeconómico para evitar sesgos. Por la razón anterior se eliminó de la muestra una escuela particular seleccionada, la cual se ubicó entre las escuelas con mayor aprovechamiento académico. La selección de las madres se realizó de los grupos de niños de quinto y sexto de primaria, debido a que ellos mismos serían entrevistados para un estudio posterior sobre la dinámica familiar, y por su edad promedio de 10.4 años, les era posible responder una encuesta sobre su percepción de las relaciones familiares. Los datos proporcionados por los alumnos seleccionados se usaron para otro estudio.

Del total de las madres participantes el 65.3 % (n= 166) estaba casada, el 31.1 % (n= 79), vivía en unión libre, y el 0.7 % (n= 2) estaban divorciadas, pero viviendo con su pareja. El 61 % (n= 155) de las madres se dedicaban al hogar, mientras que el 10.2 % eran obreras (n= 26), el 1.5 % tenían negocio propio (n= 4), y el resto 27.1 % (n= 69) fueron empleadas diversas. La edad promedio de los niños(as) seleccionados(as) por las madres para responder las preguntas relacionadas con la crianza, fue de 10.4 años (D.E.= 1.1, rango 10-12), de estos el 51.2 % fue de sexo femenino, y el 48.0 % fue de sexo masculino, mientras que el 50.4 % se encontraba inscrito en quinto grado y el 48.8 % cursaban el sexto grado de primaria. Hubo 2 casos perdidos donde las madres no respondieron el año que cursaban sus hijos (0.8 %). La tabla 1 describe la comparación de las características demográficas de la muestra entre las madres de hijos de escuelas con altos y bajos puntajes de aprovechamiento académico. Al comparar las variables demográficas de la muestra de madres de hijos pertenecientes a escuelas con bajo y alto rendimiento escolar, no se encontraron diferencias significativas en ambos grupos.

TABLA 1
Estadísticas demográficas de las madres con hijos en escuelas con altos y bajos puntajes de calidad educativa

Estadísticas
demográficas de las madres con hijos en escuelas con altos y bajos puntajes de
calidad educativa

* Estadístico T basado en una prueba de T-Student ** Valor de p ≤ 0.05, n = 254

Fuente: elaboración propia.

Instrumentos

Se aplicó un cuadernillo de instrumentos que contenía datos demográficos como la edad, estado civil, el número de hijos, el tiempo de vivir con su pareja, la educación, la ocupación, el tipo de empleo, así como el ingreso propio y el ingreso familiar total. Se incluyeron también escalas que midieron el estilo de crianza positivo, el apoyo social familiar, la cohesión social del vecindario, la percepción de su salud, la autorregulación, la autoestima, y el bienestar psicológico. Las escalas descritas más abajo que fueron traducidas del inglés al español, fueron adaptadas a la población por personas bilingües y expertos en psicología, los cuales son residentes de la región donde se realizó el estudio. Todos los instrumentos se validaron previamente en una población similar a la de la presente investigación, para ello se realizaron análisis factoriales confirmatorios con el fin de probar sus propiedades psicométricas.

Los estilos de crianza positiva se midieron con una escala de 11 ítems realizada para el estudio, que evaluó la percepción de las madres de familia en las dimensiones afectiva y el control comportamental de sus hijos propuestas por Baumrind (1991). La razón de haber construido y probado una nueva escala de crianza positiva fue por la necesidad de aplicar un instrumento válido y confiable con el menor número de ítems posible, en comparación con otros instrumentos que miden los estilos de crianza (e.g. Robinson, Mandelco, Olsen, Hartr, 1995). Un ejemplo de pregunta es “le dice las cosas que hace bien”. La escala es de tipo Likert donde 0= nunca, 1= rara vez, 2= algunas veces, 3= la mayoría de las veces, 4= siempre. En el estudio piloto el alfa para la escala de estilos positivos fue de 0.74. La cohesión del vecindario fue evaluada con una escala de 7 preguntas elaborada por Frías, Rodríguez y Gaxiola (2003), la cual pregunta sobre el grado de confianza y apoyo entre vecinos. El instrumento ha obtenido valores de alfa de 0.85 (Gaxiola & Frías, 2008). Ejemplo de una pregunta es “visita a sus vecinos en sus casas”. La escala tiene 5 opciones de respuesta, que van de 1= completamente en desacuerdo a 5= completamente de acuerdo. Para medir el apoyo social de familiares se utilizó la traducción del inglés al español, de un cuestionario de 10 preguntas del proyecto DICA-R-7.3 de la Washington University School of Medicine (Reich, 1992), el cual evalúa el apoyo emocional e instrumental de los familiares. En un estudio con madres mexicanas se obtuvo un alfa de 0.79 para el inventario en su conjunto (Gaxiola & Frías, 2008). Ejemplo de una pregunta de la escala es “¿Con qué frecuencia algún familiar le dio dinero?”. Las opciones de respuesta van de: 0= nunca, 1= una vez, 2= dos veces, 3= tres a cinco veces, 4= de seis a diez veces, 5= de once a veinte veces, y 6= más de veinte veces.

Para evaluar la percepción de salud positiva se utilizaron tres preguntas que cuestionaron si habían percibido un buen estado de salud general en las últimas dos semanas. Ejemplo de una pregunta es: ¿Cuántos días usted se ha sentido con muy buena salud? En el piloteo el instrumento obtuvo un valor de alfa de 0.63. Las respuestas van de cero a 14 días. En general los instrumentos que miden la percepción de la salud positiva, se relacionan con medidas globales como la calidad de vida (The WHOQoL Group, 1998), además, la mayoría tienden a evaluar la salud negativa (Sánchez & Echeverry, 2004).

Con el fin de medir la autorregulación, se utilizó la versión breve, traducida del inglés al español, del inventario Behavior Rating Inventory of Executive Functions (BRIEF) de Gioia, Isquith, Retzlaff y Espy (2002), que contiene 30 ítems sobre los problemas de regulación general ante diversas situaciones cotidianas. Un ejemplo de un ítem es: “Tiene explosiones de enojo”. Se presentan seis opciones de respuesta que van desde 0= nunca a 6= siempre. Los autores refieren una consistencia interna con valor de alfa de la escala de 0.84. Para evaluar la autoestima se utilizaron 13 preguntas traducidas al español del inventario de Harterard, compilado en el proyecto DICA-R-7.3 de la Washington University School of Medicine (Reich, 1992), que miden la opinión que las encuestadas tienen sobre sí mismas con cinco opciones de respuesta donde 0= nunca, y 5= siempre. Ejemplo de uno de los ítems es: “Puede hacer los trabajos rápidamente”. Las opciones de respuesta van de 0= nunca, 1= rara vez, 2= algunas veces, 3= la mayoría de las veces, 5= siempre. El alfa reportada para dicha escala es de 0.84 (Gaxiola & Frías, 2008).

El bienestar psicológico fue medido con un inventario de 12 ítems desarrollado para el estudio, basado en el inventario Ryff (1989), donde se incluyeron preguntas sobre autonomía, relaciones positivas, propósito en la vida, autoaceptación, dominio del entorno y crecimiento personal. El instrumento original para evaluar el bienestar psicológico consta de 84 ítems (Ryff & Keyes, 1995), y la escala elaborada para la investigación es de 12 ítems. Ejemplo de un ítem es “Se siente capaz de resolver sus problemas”. En el piloteo se obtuvo un valor de alfa de 0.88 para todo el instrumento en su conjunto. La escala de respuesta va de 1= nada, 2= un poco, 3= regular, 4= mucho, 5= totalmente. Los valores de alfa de las escalas utilizadas en el estudio muestran en la tabla 2.

TABLA 2
Valores de alfa de las escalas de la investigación

Valores
de alfa de las escalas de la investigación


Fuente: elaboración propia.

Procedimiento

Se solicitaron los permisos necesarios con los directivos de las escuelas seleccionadas, a los cuales se les explicaba el estudio y se les solicitaba su consentimiento. Las madres de familia fueron contactadas por medio de sus hijos(as), que se encontraban estudiando en los grados de 5º y 6º de primaria. También, se solicitó el permiso y la autorización de los(as) profesores(as) responsables de los grupos seleccionados. Una vez obtenido el consentimiento de los directivos y de los profesores(as), se entregaba una carta de consentimiento informado a los niños para que se la entregaran a sus madres, donde se les solicitaba su participación voluntaria en el estudio. El día siguiente se acudía nuevamente a la escuela para recoger los consentimientos informados de las madres, y se le entregaba a cada niño(a), cuya madre había aceptado participar en el estudio, un sobre cerrado donde se encontraba la entrevista junto con las indicaciones para contestarla. Durante el piloteo del instrumento fueron probadas las instrucciones para que fueran totalmente claras. Las entrevistas se recogieron 24 horas después de haberlas entregado. A cada niño(a) se le entregó una bebida de frutas como agradecimiento por devolver la encuesta contestada por su madre. Se recogieron el 98 % de las encuestas, de esa cantidad se eliminaron aquellas que tuvieron una escala completa sin responder, las cuales correspondieron al 10 % de las encuestas entregadas por los niños(as). A las madres participantes en el estudio se les invitó a una plática sobre estilos de crianza positivos.

Análisis de Datos

Los datos obtenidos fueron capturados en el programa estadístico SPSS 20. Los datos perdidos fueron sustituidos con la media de las respuestas de cada pregunta. Se revisó el porcentaje de valores perdidos en cada uno de los ítems, identificando que el mayor porcentaje de datos ausentes fue de 0.9 %, de tal forma que la base no tuvo problemas de esta clase. Se realizaron las estadísticas descriptivas de las variables demográficas, posteriormente se construyeron índices, con los promedios de las sumatorias de las respuestas de cada pregunta de las escalas. Se midieron las correlaciones de Pearson entre los índices para probar la pertinencia del modelo hipotético planteado. Posteriormente, cada uno de los índices se probaron en un modelo de trayectorias utilizando el paquete estadístico EQS 6.1, con el objetivo de medir las interrelaciones entre las variables de acuerdo con el modelo hipotético previamente construido (Bentler, 2006); también se evaluó la bondad de ajustecomparado con el modelo saturado de los datos, utilizando el indicador Chi cuadrado (X2 ), y los índices prácticos Bentler-Bonett de Ajuste Normado (IBBAN) y el Índice Bentler- Bonettt de Ajuste No Normado (IBBANN). Con la utilización de los indicadores de ajuste prácticos se espera que se obtengan valores cercanos a uno, mientras que al utilizar el valor del indicador Chi cuadrado (X2 ) se esperan valores altos y no significativos, lo cual significa que el modelo hipotético no es diferente del modelo saturado, compuesto por las relaciones entre todas las variables (Bentler, 2006).

Resultados

Las correlaciones entre las variables del modelo hipotético se encuentran en la tabla 3. De acuerdo con los resultados todas las correlaciones fueron significativas (p≤0.05; p ≤0.01), lo cual constituyó un indicador preliminar de la pertinencia del modelo hipotético a probar.

TABLA 3
Correlaciones de Pearson entre las variables del estudio
Correlaciones de Pearson entre las variables
del estudio

* Correlación significativa a nivel 0.05 **Correlación significativa a nivel 0.01

Fuente: elaboración propia.

El modelo de trayectorias se presenta en la figura 2, y sobresale que todas las trayectorias establecidas directamente e indirectamente de las variables probadas fueron positivas y significativas (p ≤0.05). En el modelo, la cohesión social del vecindario afectó al apoyo social familiar (coeficiente estructural= 0.22), a la salud percibida (coeficiente estructural= 0.17), y también a la autoestima (coeficiente estructural= 0.2); el apoyo social familiar a su vez, afectó a la autoestima (coeficiente estructural= 0.14), y al bienestar psicológico (coeficiente estructural= 0.13). Por otra parte, la salud percibida afectó a la autorregulación (coeficiente estructural= 0.17), y la autorregulación a la autoestima (coeficiente estructural= 0.25), así como al bienestar psicológico (coeficiente estructural= 0.22). Por último, la crianza positiva recibió efectos directos de la autorregulación (coeficiente estructural= 0.15), la autoestima (coeficiente estructural= 0.2), y el bienestar psicológico (coeficiente estructural= 0.28).

Modelo de las interrelaciones
funcionales de la crianza positiva materna
Figura 2
Modelo de las interrelaciones funcionales de la crianza positiva materna

X2 = 326.2 gl= 21 p= 0.24 BBNFI= 0.96 BBNNFI= 0.98 CFI =0.99 R2= 0.27 RMSEA= 0.03 (I.C. 90%, 0 -0.082)



Fuente: elaboración propia.

Discusión

Con los resultados se comprobó el modelo hipotético planteado. A partir del modelo de trayectorias resultante, se encontró que la crianza positiva materna se relacionó con un conjunto de variables positivas individuales y contextuales. Por otra parte, con los datos recibió apoyo la teoría del desarrollo de la psicopatología (Cichetti, 2006), que propone la interdependencia entre las variables individuales y contextuales en la explicación de los comportamientos que se presentan en el desarrollo psicológico, en este caso, de la crianza positiva como un ejemplo de competencia adaptativa de las madres de la muestra. A partir de los datos, se pudo comprobar también la existencia de nichos de comportamiento adaptativo en el desarrollo psicológico de las madres de la muestra, donde se retroalimentan las variables positivas (Gaxiola, 2013), que afectan finalmente a la crianza positiva materna. El nivel explicativo de la varianza del modelo con respecto de la crianza positiva fue del 27 %, por lo cual casi una tercera parte de la crianza positiva es explicada por las variables utilizadas en la presente investigación, sin embargo, los coeficientes estructurales fueron de bajos a moderados, siendo el valor más alto un valor de 0.26 entre las variables bienestar psicológico y la crianza positiva, por lo cual es necesario considerar estos puntajes en la interpretación del modelo en su conjunto. Tanto las variables cohesión social del vecindario, como el apoyo social familiar fueron variables exógenas que presentaron relación con la crianza positiva, como se ha demostrado en otras investigaciones (Byrnes & Miller, 2012; Oravecz et al., 2011). Otros estudios apoyan las relaciones encontradas entre el apoyo social familiar, la cohesión social del vecindario y la crianza positiva a través de las variables salud positiva, autorregulación, autoestima, y bienestar psicológico (Diez-Roux & Mair, 2010; Grusec, 2011; Kim et al., 2012; Tahmassian et al., 2011).

Mediante la cohesión social del vecindario y el apoyo social recibido de los familiares, es posible que las madres establezcan relaciones de confianza y reciprocidad con otros adultos (Nieminen, Martelin, Koskinen, Aro, Alanen & Hyypa, 2010), y es posible, además, que las relaciones sociales positivas afecten el nivel de percepción del estrés, así como el nivel del bienestar psicológico respecto de la crianza (Carpiano & Kimbro, 2012). Estudios indican que las relaciones sociales pueden afectar la percepción del estrés y la disponibilidad de recursos de protección (Vranceanu, Hobfol & Johnson, 2007). Es probable también, que las variables mediadoras salud positiva, autorregulación, autoestima y bienestar psicológico sean importantes en la crianza positiva, por su efecto regulador del estrés que conlleva normalmente la crianza de los hijos. Al respecto se ha señalado que la percepción del nivel general de salud es importante para que las madres se comprometan con los cuidados y el envolvimiento que requiere la crianza de los niños de manera efectiva, pero el principal efecto de la percepción de un buen estado de salud en la crianza, lo constituye la modulación de los estados de estrés (Mensah & Kiernan, 2011).

La autorregulación emocional y conductual afecta también los niveles de estrés de la crianza materna (Deater-Deckard et al., 2012); lo mismo se ha indicado para la autoestima (Mensah & Kiernan, 2011), y el bienestar psicológico (Ngai & Chan, 2011). Por tal razón, es importante que futuras investigaciones centren su atención en cómo afectan diversos niveles de estrés en la crianza, según lo están proponiendo algunas investigaciones sobre la temática (Cooklin, Giallo & Rose, 2012; Cuellar, Jones & Sterrett, 2013).

Finalmente, a partir de los datos obtenidos, se concluye que la capacidad para regular y controlar las propias emociones y el comportamiento mediante la autorregulación emocional y conductual, tiene un papel central en el funcionamiento competente (Vazsonyi & Huang, 2010), en el caso de la presente investigación en la competencia de la crianza materna positiva. Se ha señalado que la autorregulación tiene relación con las funciones ejecutivas del lóbulo frontal, por lo cual el estudio de las funciones ejecutivas en la crianza, constituye una de las tendencias actuales de esta área de investigación (Deater-Deckard et al., 2012), lo cual podría explicar en investigaciones posteriores, una proporción importante de la varianza de la crianza positiva. Entre las limitaciones de la investigación se encuentra que tanto las variables contextuales como las variables personales se midieron con base en la percepción de las madres, así como el hecho de que el cuestionario fue auto-administrado, lo cual pudiera producir un sesgo hacia la deseabilidad social en los datos. Los estudios futuros requieren aplicar la evaluación por medio de entrevistas aplicadas por expertos directamente a las madres y utilizar medidas objetivas observacionales para medir la cohesión social. Por otra parte, es necesario replicar el estudio con los padres y comparar el modelo resultante con los datos del presente estudio, así como también, investigar las trayectorias de otros nichos de comportamiento adaptativo que se presentan en el desarrollo psicológico.

Agradecimientos

El presente artículo se realizó gracias al financiamiento CONACYT clave CB-176459, y mediante el apoyo otorgado por la División de Ciencias Sociales y el Departamento de Psicología de la Universidad de Sonora.

Se agradece especialmente a Hermelinda Castillo Rosas, por su valiosa ayuda administrativa para el desarrollo del proyecto de investigación.

Referencias

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Bentler, P. M. (2006). EQS 6 Structural Equations Program Manual. Encino, CA: Mulivariate Software Inc.

Byrnes, H. F., & Miller, B. A. (2012). The relationship between neighborhood characteristics and effective parenting behaviors: The role of social support. Journal of Family Issues, 33(12), 1658-1687. doi: https://doi.org/10.1177/0192513X12437693

Carpiano, R. M., & Kimbro, R. T. (2012). Neighborhood social capital, parenting strain, and personal mastery among female primary caregivers of children. Journal of Health and Social Behavior, 53(2), 232-247. doi: https://doi.org/10.1177/0022146512445899

Cicchetti, D. (2006). Development and psychopathology. In D. Cicchetti & D. J. Cohen (Eds.), Developmental psychopathology: Risk, disorder, and adaptation (pp. 1–23). New York:Wiley.

Cooklin, A. R., Giallo, R., & Rose, N. (2012). Parental fatigue and parenting practices during early childhood: An Australian community survey. Child: Care, Health and Development, 38(5), 654-664. doi: https://doi.org/10.1111/j.1365-2214.2011.01333.x

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Notas

* Artículo de investigación.

Notas de autor

a Autor de correspondencia. Correo electrónico: joegaxiola@gmail.com

Información adicional

Para citar este artículo: Gaxiola, J., Gaxiola, E., & Frías, M. Variables Contextuales e Individuales Relacionadas con la Crianza Positiva Materna. Universitas Psychologica, 16(2), 1-12. https://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.upsy16-2.vcir

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