De la ciudad al campo: dinámicas socioespaciales y relacionales de la migración por amenidades en el Oriente Antioqueño, Colombia *

From City to Countryside: Socio-spatial and Relational Dynamics of Amenity Migration in Eastern Antioquia, Colombia

Katy Luz Millán Otero

De la ciudad al campo: dinámicas socioespaciales y relacionales de la migración por amenidades en el Oriente Antioqueño, Colombia *

Cuadernos de Desarrollo Rural, vol. 23, 2026

Pontificia Universidad Javeriana

Katy Luz Millán Otero a

Universidad Católica Luis Amigó, Colombia


Recibido: 09 agosto 2024

Aceptado: 08 agosto 2025

Publicado: 16 abril 2026

Resumen: La migración por amenidades es un fenómeno demográfico contemporáneo que se caracteriza por el desplazamiento voluntario de personas, generalmente de áreas urbanas hacia zonas rurales que ofrecen una alta calidad de vida y atractivos naturales. Este tipo de migración está motivado por la búsqueda de un estilo de vida más tranquilo, un entorno saludable y una conexión estrecha con la naturaleza. Esta investigación analizó las dinámicas socioespaciales de la migración por amenidades en cuatro municipios del Oriente Antioqueño, en Colombia: La Ceja, Concepción, El Carmen de Viboral y Cocorná. Mediante un estudio de caso colectivo cualitativo, se examinaron los perfiles de migrantes, principalmente profesionales de ingresos medios-altos que buscaban tranquilidad y oportunidades de teletrabajo o retiro en zonas rurales. Los resultados revelaron la coexistencia de territorialidades urbanas y rurales, con elecciones espaciales influenciadas por el capital económico de los migrantes. Se identificaron tensiones relacionales, ambientales y espaciales entre migrantes y residentes rurales, afectando las dinámicas territoriales. Se observó una tendencia hacia la urbanización de áreas rurales, con el mercado inmobiliario transformando el espacio rural en un bien de consumo y producción dentro de un marco capitalista. Las conclusiones presentaron nuevas configuraciones socioespaciales, indicando un modelo de expansión urbana hacia el espacio rural.

Palabras clave:migración por amenidades, oriente antioqueño, ruralidad; urbanización rural, naturaleza.

Abstract: Amenity migration is a contemporary demographic phenomenon characterized by the voluntary movement of people, generally from urban areas to rural areas that offer a high quality of life and natural attractions. This type of migration is mainly motivated by the search for a quieter lifestyle, a healthier environment, and a closer connection with nature. This research analyzed the socio-spatial dynamics of amenity migration in four municipalities of Eastern Antioquia, Colombia: La Ceja, Concepción, El Carmen de Viboral and Cocorná. Through a qualitative collective case study, the profiles of migrants, mainly upper-middle-income professionals seeking tranquility and opportunities for telecommuting or retirement in rural areas, were examined. The results revealed the coexistence of urban and rural territorialities, with spatial choices influenced by migrants’ economic capital. Relational, environmental and spatial tensions between migrants and rural residents were identified, affecting territorial dynamics. A trend towards urbanization of rural areas was observed, with the real estate market transforming rural space into a commodity for consumption and production within a capitalist framework. The conclusions presented new socio-spatial configurations, indicating a model of urban expansion into rural space.

Keywords: Amenity Migration, Eastern Antioquia, Rurality, Rural urbanization, Nature.

Introducción

El concepto de migración por amenidad o amenity migration (Moss, 2006) describe un fenómeno socioespacial caracterizado por el desplazamiento de individuos y su ubicación residencial permanente hacia áreas con destacados atributos ambientales y paisajísticos, en entornos rurales o semirurales, percibidos como ideales para su habitabilidad. Este patrón migratorio, que ha sido denominado de diversas formas en la literatura académica —entre estas, migración por estilo de vida, fenómeno de segundas residencias o migración motivada por comodidades—, involucra la adquisición o el acceso a una vivienda secundaria por parte de sujetos residentes fuera del área de destino; es crucial hacer énfasis en que estos migrantes no se categorizan como turistas convencionales, sino que representan un grupo poblacional con patrones de movilidad y arraigo particulares, lo cual trae consigo repercusiones significativas en las dinámicas socioeconómicas y ambientales de las comunidades receptoras (Millán-Otero y Torrejón Cardona, 2023).

Las migraciones y el turismo son dos manifestaciones de la globalización. Aunque similares, difieren en las motivaciones y la temporalidad. En el turismo, la motivación está centrada en el consumo de paisaje y de servicios; en la migración por amenidades, la motivación se asocia con la producción, el restablecimiento del estilo de vida y con patrones de consumo similares a los de los nativos rurales. En relación con la temporalidad, los turistas no buscan adquirir una vivienda propia. Por el contrario, el migrante por amenidad tiene una mayor tendencia a la compra de una vivienda, debido a su deseo de un cambio permanente en su entorno (Huetes, 2009).

Los factores que han impulsado la migración por amenidades y que han contribuido a la formación de un mercado globalizado para ciertos paisajes rurales son varios: una mayor movilidad de las élites, el incremento de ingresos entre profesionales urbanos, la flexibilización de restricciones a la propiedad extranjera y los avances en transporte y comunicaciones que han reducido las distancias percibidas (McCarthy, 2008). En consecuencia, se ha observado una transformación significativa del paisaje antropogénico, manifestada en la expansión de asentamientos en las periferias metropolitanas y en regiones rurales con atractivos recreativos y estéticos (Hammer et al., 2004). Este fenómeno refleja cómo las dinámicas socioeconómicas globales están reconfigurando los espacios rurales y periurbanos de manera sustancial.

La migración ejerce una influencia multidimensional en los destinos receptores, manifestada en una serie de impactos socioeconómicos y ambientales. Por un lado, contribuye a la diversificación cultural de las sociedades anfitrionas y potencia la oferta turística; por otro lado, proporciona capital humano para sectores clave como el turismo y la hotelería. Sin embargo, también cataliza transformaciones estructurales en las economías locales, evidenciadas en la transición de actividades extractivas hacia una orientación predominantemente de servicios.

Otro de los impactos, se observa en la dinámica inmobiliaria, con incrementos en los valores de propiedad y los costos de vida, que pueden desencadenar procesos de segregación rural. Esta última se caracteriza por la coexistencia de espacios rurales gentrificados (ocupados por nuevos residentes urbanos de mayor poder adquisitivo) junto a áreas de persistente marginalidad donde se concentran poblaciones tradicionales con menores recursos (Cook et al., 2018).

Además, este tipo de migración induce modificaciones en los patrones de uso del suelo en las áreas de acogida y puede ejercer presión sobre sus recursos naturales y paisajísticos, planteando desafíos para la planificación territorial y la sostenibilidad ambiental (Matarrita-Cascante et al., 2015; Matarrita-Cascante y Stocks, 2013).

Los efectos sobre y dentro de las comunidades se engloban, a menudo, bajo la frase “la urbanización de lo rural”, que agrupa tanto elementos materiales (por ejemplo, nuevos estilos de vivienda y cambios en los servicios y comercios), como transformaciones menos visibles en las relaciones sociales. El precio de la tierra tiende a aumentar, expulsando a algunos residentes, especialmente los que no son propietarios (Cloke et al., 2006), por tanto, la migración por amenidad y la urbanización de lo rural que esta produce pueden entenderse como los primeros signos de desarrollo exurbano, en especial, cuando se desarrollan de manera intensa y se concentran en áreas rurales carentes de regulación urbanística (Rasker et al., 2009).

Este fenómeno migratorio ha suscitado interpretaciones divergentes en la literatura académica: por un lado, González et al. (2009) sugieren que puede representar un aspecto regresivo del desarrollo turístico, con potenciales efectos adversos sobre el desarrollo local. En contraste, Moss (2006) propone una perspectiva optimista, argumentando que la movilidad hacia entornos rurales, especialmente hacia zonas montañosas con atractivos ambientales, naturales y culturales, puede constituir una fuerza económica y social positiva, que genera nuevas oportunidades para las comunidades receptoras. Esta dicotomía subraya la complejidad del fenómeno y la necesidad de un análisis contextualizado que considere las especificidades de cada territorio.

En este sentido, resulta esencial abordar el espacio rural desde la perspectiva del concepto de las nuevas ruralidades (Da Veiga, 2012; Favareto, 2006; Llambí Insua y Pérez Correa, 2007; Puyana, 2000), mirada teórica que permite comprender cómo aspectos sociales, económicos y culturales convergen en la transformación de estos entornos. Desde la creciente valorización de amenidades naturales y culturales hasta los cambios en las dinámicas de población y economía, el enfoque de las nuevas ruralidades brinda una lente a través de la cual se puede explorar la reconfiguración de las movilidades tanto de las comunidades rurales como del entorno en el que se asientan.

Colombia, históricamente conocida como un país expulsor de población debido a su prolongado conflicto armado interno, ha experimentado una significativa transformación en su perfil migratorio en las últimas décadas. Esta evolución se debe a factores como la firma de los Acuerdos de Paz en 2016, que marcó el inicio de una era de mayor estabilidad; el incremento sustancial en la inversión extranjera directa, que ha dinamizado la economía y creado nuevas oportunidades laborales; y el auge de la industria turística, que ha capitalizado la diversidad cultural y natural del país, y se ha posicionado gradualmente como un destino atractivo para los migrantes por amenidad.

En particular, la región del Oriente antioqueño se ha consolidado como unas de las zonas más atractivas. El diseño geopolítico del territorio en el Oriente, impulsado por el establecimiento industrial, ha sido catalizado por varios conglomerados económicos y ha gestado un escenario propicio para la migración por amenidades. Las entidades del sector público han desempeñado un papel crucial, fomentando condiciones para la localización de estas actividades, todo bajo una visión de desarrollo regional que se encuentra interconectada y, en cierta medida, dependiente del Valle de Aburrá. Este enfoque se basa en iniciativas que trascienden las fronteras municipales, así como en la creación de una estructura institucional que combina lo público con lo privado, y en el fortalecimiento de la conectividad a través de infraestructura vial (Pineda Gómez y Pimienta, 2021).

A raíz de las diversas estrategias de planificación, tanto el Estado como el sector privado han intervenido activamente en la transformación del territorio desde el siglo XX. Esta intervención está centrada en las expectativas económicas, ambientales y sociales de un espacio que se integra, de manera progresiva, en las dinámicas de industrialización, urbanización y formación de un conglomerado urbano-regional. Influenciadas por políticas neoliberales, se busca fomentar una dinámica productiva y competitiva en respuesta a las demandas del capital transnacional en los territorios locales.

Como consecuencia de estas proyecciones y acciones emprendidas por el Estado, el sector privado y la sociedad, el Oriente cercano al Valle de Aburrá, ha experimentado transformaciones notables (Montoya-Gallego, 2016; Montoya-Gallego y Carmona Londoño, 2020), repercutiendo en un alto índice multidimensional de la calidad de vida de sus municipios, así como en una zona atractiva para residir tanto en los contextos urbanos como en los rurales.

A partir del contexto anterior, el objetivo de la investigación se centró en analizar las dinámicas socioespaciales de la migración por amenidades en cuatro municipios del Oriente Antioqueño: La Ceja, Concepción, El Carmen de Viboral y Cocorná.

Metodología

El fenómeno de la migración por amenidades se examinó desde el enfoque de investigación cualitativo. A través de la interpretación y las acciones de los participantes, se buscó comprender la profundidad de sus vivencias en aspectos tales como la espacialidad (refiriéndose al espacio experimentado), la corporeidad (aludiendo al cuerpo en su vivencia), la temporalidad (en referencia al tiempo experimentado) y la relacionabilidad (enfocándose en las interacciones humanas vivenciadas) (Sandoval, 1997).

Como estrategia metodológica, se empleó el estudio de caso colectivo (Stake, 1999), la cual posibilitó estudiar varios casos y hacer una interpretación colectiva del tema o la pregunta. Para los fines de la investigación se seleccionaron cuatro municipios del Oriente Antiqueño: La Ceja, Concepción, Cocorná y El Carmen de Viboral, los cuales presentaban altos índices de inmigración rural, con base en los indicadores de la Encuesta de Calidad de Vida 2019 y 2021 de la Gobernación de Antioquia (2019,2021) (Figura 1).

Municipios priorizados en la investigación
Figura 1.
Municipios priorizados en la investigación


Fuente: elaboración propia.

Las técnicas o dispositivos para la recolección de información, que se privilegiaron en la investigación, fueron la entrevista, la observación participante y la cartografía social, con las que se establecieron acercamientos al quehacer de las personas y al sentido que le otorgan a su quehacer y pensar. Otra de las fuentes de información fue la revisión documental sobre la migración por amenidades, las dinámicas territoriales y los actores que la integran.

En total, se contó con 41 participantes (24 migrantes y 17 nativos) entrevistados de forma directa por medio de la entrevista semiestructurada. En relación con la cartografía social, se realizó un taller en los municipios de Cocorná y Concepción, con la participación de 15 personas por cada uno. Además, se entrevistaron 4 promotores de desarrollo de la comunidad de las alcaldías municipales. A continuación, se detalla el número de participantes por municipio (Tabla 1).

Tabla 1.
Relación de los participantes
Relación de los
participantes


Fuente: elaboración propia.

La selección de los participantes difiere según el municipio, basándose en la voluntad y disponibilidad de los actores. Para los migrantes, algunas entrevistas se llevaron a cabo virtualmente por su propia solicitud, mientras que otras se realizaron presencialmente en el terreno. Aunque la intención fue elaborar una cartografía para cada municipio, solo pudo concretarse en Cocorná y Concepción.

El procesamiento y análisis de datos se fundamentó en la técnica de análisis de contenido (Mayer y Muelle, 1991), metodología que permitió elucidar las significaciones atribuidas al espacio construido por parte de los migrantes y los nativos rurales. El procedimiento analítico se estructuró en dos fases: inicialmente, se realizó la transcripción, codificación y categorización de las entrevistas según su naturaleza y contenido, utilizando el software Atlas ti versión 23, lo que facilitó la asociación de categorías. Seguido a lo anterior, en la fase de estructuración, se implementó una aproximación interpretativa basada en la descripción endógena (Martínez Miguélez, 2004), mediante la cual las categorías preestablecidas y emergentes se contrastaron con el marco teórico y con hallazgos de investigaciones análogas, propiciando así una comprensión integral del fenómeno estudiado.

Para asegurar la validez de la investigación, los datos obtenidos se sometieron al ejercicio de triangulación, y se contrastaron entre las técnicas, los participantes y los municipios. De igual forma, la investigación, el sistema categorial y los avances de campo fueron expuestos al juicio de expertos para ampliar la visión del estudio y cualificar el proceso de investigación. La discusión de los avances y resultados también se socializó con los participantes en los cuatro municipios, en tanto la legitimidad del conocimiento se construye a través de la vivencia y de los consensos fundamentados en el diálogo.

La codificación del trabajo de campo se hizo por tipo de participantes. En este sentido, se codificó, en un primer momento, el material de campo asociado a los migrantes por amenidad y, posteriormente, la información de los nativos rurales. Una vez codificadas, ambas unidades hermenéuticas se fusionaron con la codificación teórica, en pro de contrastar los datos.

Resultados

Los resultados se presentan conforme a las categorías analíticas emergentes en la investigación. En un primer momento, se muestran los hallazgos respecto al perfil del migrante por amenidad en sus condiciones demográficas, económicas y educativas, así como las motivaciones frente al cambio de residencia hacia la ruralidad. Posteriormente, se analizan las interacciones de los locales y los migrantes por amenidad en el territorio rural. Por último, se hace una aproximación a los procesos de configuración del espacio rural en los municipios estudiados.

Análisis de los datos cualitativos: perfiles, motivaciones de la migración por amenidad

El análisis de los datos reveló una heterogeneidad en los perfiles demográficos de los migrantes por amenidad en los municipios estudiados (Figura 2). En Concepción y Cocorná se identificó una predominancia de residentes rurales de edad avanzada (50-70 años de edad), mayoritariamente pensionados o próximos a la jubilación, cuya desvinculación laboral con los centros urbanos de Medellín o Rionegro facilitó su establecimiento permanente en zonas rurales más alejadas. En contraste, La Ceja y El Carmen de Viboral presentaron una distribución etaria más amplia (25-60 años de edad), sujetos activos laboralmente, algunos con modalidades de teletrabajo, evidenciando la influencia determinante del contexto económico y laboral en la composición demográfica de cada territorio.

Los resultados se alinean parcialmente con la literatura especializada, que ha identificado a las personas de la tercera edad, sobre todo jubilados, como el grupo predominante en la migración por amenidad (Huetes, 2009; Walters, 2000). Los datos de Concepción y Cocorná corroboran este planteamiento, mostrando cómo la desvinculación laboral libera a los individuos de restricciones geográficas y permite la búsqueda de amenidades rurales.

No obstante, los hallazgos de La Ceja y El Carmen de Viboral sugieren la emergencia de un patrón migratorio más diversificado, donde personas en edad productiva, con facilidades como el teletrabajo, pueden acceder a amenidades rurales sin esperar la jubilación. Este fenómeno indica una evolución en los patrones tradicionales, influenciada por las transformaciones del mercado laboral contemporáneo y las nuevas tecnologías de la información. La heterogeneidad observada refleja la importancia del contexto local en la configuración de los flujos migratorios, sugiriendo que las características socioeconómicas y de conectividad de cada territorio repercuten en el tipo de migrantes que atraen y retienen.

 Distribución
de edad de personas migrantes entrevistadas
Figura 2.
Distribución de edad de personas migrantes entrevistadas


Fuente: elaboración propia.

En cuanto a la formación profesional, los participantes del estudio exhibieron un amplio espectro: administración de empresas, contaduría, ingeniería, derecho y ciencias sociales, con una predominancia de individuos con educación universitaria. Una parte de los entrevistados se identificó como nómada digital, gracias a la infraestructura y condiciones de servicios con los que cuentan las localidades para el desempeño del trabajo remoto.

En relación con su procedencia, los resultados revelan que la mayoría son migrantes internos o nacionales, con más del 90 % proveniente del área metropolitana y las ciudades cercanas en la región del Oriente antioqueño, mientras que, en la muestra, solo se identificó un participante extranjero (Figura 3). En los hallazgos se reconoce la diversidad en los orígenes y en las temporalidades de la migración por amenidad, donde coexisten migrantes nacionales e internacionales con duraciones de estancia variables, desde temporales hasta permanentes (Matarrita-Cascante y Stocks, 2013). Los migrantes temporales representan un punto medio entre los visitantes menos permanentes (turistas) y los migrantes más permanentes (exurbanitas o jubilados), constituyendo un segmento de considerable interés investigativo.

Lugar de procedencia de los migrantes entrevistados
Figura 3.
Lugar de procedencia de los migrantes entrevistados


Fuente: elaboración propia.

Las motivaciones transversales de los entrevistados, de los cuatro casos de estudio, se presentan en el diagrama de Sankey. En este caso, la apuesta por una vida tranquila es la principal motivación emergente para radicarse en la ruralidad, seguida de la pandemia y la búsqueda de espacios verdes (Figura 4).

Análisis de Sankey de las motivaciones para migrar
Figura 4.
Análisis de Sankey de las motivaciones para migrar


Fuente: Análisis Atlas.ti®.

Ahora bien, el análisis de campo reveló que las elecciones espaciales de los migrantes, es decir, la selección del destino migratorio depende de aspectos subjetivos y sociales (Tabla 2). Por un lado, los aspectos subjetivos se asocian con las necesidades, valores, intereses y metas propias un sujeto; por otro lado, los aspectos sociales son elementos externos que impulsaron y favorecieron el traslado residencial.

Tabla 2.
Aspectos que favorecen la migración por amenidades

Aspectos que favorecen la migración por amenidades


Fuente: elaboración propia.

El análisis de las motivaciones reflejó que la búsqueda de una vida tranquila constituye el factor sobresaliente que impulsa la migración por amenidad en los territorios estudiados, seguido por el impacto de la pandemia y la búsqueda de espacios verdes (Figura 4). Esta jerarquización motivacional evidencia un cambio en las prioridades vitales de las personas migrantes, en las que la calidad de vida y el bienestar personal adquieren mayor relevancia que las consideraciones económicas o laborales. La convergencia de estos factores motivacionales en los municipios de estudio sugiere la existencia de patrones comunes en las decisiones migratorias por amenidades.

La caracterización de los aspectos que favorecen la migración por amenidad permite identificar una interacción compleja entre elementos personales/individuales y sociales. Los aspectos subjetivos, como la capacidad económica, el deseo de disfrutar la naturaleza y la búsqueda de una mejor calidad de vida, se articulan con factores sociales externos como la familiaridad con el destino, la percepción de seguridad, las posibilidades de teletrabajo y la disponibilidad de infraestructura adecuada. Esta dualidad sugiere que las decisiones migratorias no responden únicamente a preferencias individuales, sino que requieren la confluencia de condiciones estructurales favorables que posibiliten la materialización de tales aspiraciones. Los hallazgos evidencian, por tanto, que la migración por amenidad constituye un fenómeno multidimensional.

Oportunidades y dificultades percibidas por los migrantes

La investigación evidenció que la migración por amenidades genera tanto oportunidades como dificultades para los migrantes y para las comunidades receptoras. Empero, el análisis comparativo de ambas dimensiones reveló que las oportunidades percibidas tras la decisión de establecerse permanentemente en el área rural superan a las dificultades identificadas, sugiriendo una valoración positiva por parte de los migrantes.

En primer lugar, la migración por amenidades puede favorecer la salud física y mental. Al trasladarse a áreas con amenidades rurales, las personas pueden beneficiarse de entornos naturales, aire más limpio, acceso a espacios verdes y oportunidades para llevar un estilo de vida activo.

Yo sufría de alergias y me rebajaron por ahí un 50, 60 % o 70 %. Yo mantenía con pastillas, todo el tiempo con pastillas. Es más, voy a Medellín y llego todo enfermo, pero acá se me fue todo, uno, que por el frío, que por no sé […]. De pronto salir por la mañana y una agüita, no. Adiós alergia, adiós de todo. (Comunicación personal, abril 2023)

La posibilidad de participar en actividades al aire libre, como senderismo, ciclismo o jardinería, promueve la actividad física y contribuye a una mejor salud. Asimismo, la conexión con la naturaleza y la tranquilidad de los entornos rurales pueden reducir el estrés asociado con la vida urbana.

La ventaja de vivir en el campo uno [es] que tu alma se regocija y así lo siento yo. Mi vida como que ya no se vive tan acelerada, sino más tranquila. Lo otro es que te da una energía especial, una energía especial la naturaleza […]; si por mí fuera, yo me mantuviera metido en la tierra y no volvería a la ciudad, después de estar en la ciudad y venir al campo, yo no volvería a la ciudad. (Comunicación personal, mayo 2022)

La satisfacción residencial constituye otra oportunidad derivada de la migración por amenidades. Los migrantes experimentan un estado afectivo positivo hacia su ambiente residencial cuando logran encontrar entornos que se adaptan a sus gustos y valores personales (Amérigo y Aragonés, 1990). La tranquilidad, la belleza natural, las comunidades más pequeñas y el acceso a servicios básicos contribuyen a esta satisfacción, como evidencian las narrativas de los participantes que enfatizan la mejora en su calidad de vida y ritmo cotidiano.

Además, el establecimiento en entornos rurales facilita el desarrollo de un fuerte vínculo y sentido de pertenencia con el lugar, reflejado en la participación en la vida comunitaria, la interacción con los residentes locales y la colaboración en proyectos. El apego emocional hacia la nueva residencia puede generar mayor compromiso cívico, participación comunitaria y actitudes más responsables hacia la conservación y el desarrollo sostenible del entorno.

Mi mente y mi cuerpo han cambiado mucho desde que vine a vivir aquí, a pesar de que mi barrio era el centro, Medellín era mi barrio, era mi ciudad. Yo ya no me siento de Medellín, me siento más carmelitano. Lo otro es que aquí donde vivimos, donde yo vivo, todos aquí somos muy solidarios, somos muy amigos, somos muy compañeros, estamos pendientes el uno del otro. Es muy agradable. Además, porque aquí, pues, esto no es campo, en el sentido de que tenemos toda la tecnología, yo no necesito salir de aquí para dar clase o para viajar o para hacer mis cosas. (Comunicación personal, abril 2023)

Pese a las bondades señaladas, habitar en la ruralidad también conlleva una serie de desafíos asociados a los procesos de migración por amenidades. Estas problemáticas incluyen, principalmente, el aumento del precio de la tierra y la gentrificación rural (Nelson et al., 2010), junto con presiones sobre la infraestructura y los recursos naturales locales.

El aumento del precio de la tierra es una preocupación central en las áreas receptoras de migrantes por amenidades. La demanda creciente de propiedades en estos entornos rurales ha provocado incrementos en los precios, dificultando el acceso a la vivienda para residentes de larga data y comunidades locales.

Una hectárea de tierra hace cinco años usted la podía conseguir aquí hasta por doce millones de pesos, a cinco minutos del casco urbano. Ya una hectárea de tierra en este momento en el municipio no te rebaja de 160-180 millones de pesos, si la conseguís, pues. Porque mientras más días ya los terrenos están siendo más retirados, por decir algo, un predio que se compró hace 10 años en 40 millones de pesos, ya no se consigue en menos de 300-400 millones de pesos. (Comunicación personal, mayo 2022)

Esta dinámica puede resultar en procesos de gentrificación rural donde los costos más altos excluyen a los residentes de bajos ingresos y transforman la estructura social y económica del área. Paralelamente, la migración por amenidades genera presiones sobre la infraestructura local y los recursos naturales. El crecimiento poblacional requiere mayor infraestructura y servicios, lo que puede alterar paisajes y ecosistemas, afectar la biodiversidad y generar escasez de recursos hídricos. De igual forma, el aumento en la demanda de transporte puede provocar congestión vial en áreas donde las infraestructuras no están preparadas para mayor afluencia vehicular.

Desde los aspectos negativos, yo creería que hay un tema desde la planeación en Oriente que tiene que ver con la capacidad urbana de recibir más personas. Entonces creo que en esta estructura que hay ahorita en Oriente no tiene la capacidad para seguir recibiendo la cantidad de gente que está recibiendo desde Medellín. Entonces eso a futuro en 3, 4, 5 años puede generar los mismos trancones que se generaban en Medellín, que de hecho ya se están empezando a ver en algunos sectores de Oriente. (Comunicación personal, abril 2023)

Una última interpretación relevante de los hallazgos puede relacionarse con el contexto colombiano ante el posconflicto. La conceptualización del espacio rural como refugio seguro para la residencia, común en todos los casos analizados, puede interpretarse como una manifestación de la renovada confianza en las zonas rurales tras los acuerdos de paz. Esta percepción de seguridad representa un cambio significativo en la relación entre los ciudadanos y el territorio rural del país, convirtiendo la migración por amenidades no solo en una búsqueda personal de bienestar, sino en un testimonio de transformación social más amplia donde las decisiones individuales reflejan cambios macroscópicos en el tejido social y político nacional.

Oportunidades y tensiones relacionales entre los migrantes por amenidad y los nativos rurales

A pesar de que el migrante por amenidad suele ser un extraño proveniente de contextos urbanos, con su llegada, introduce al espacio rural una serie de prácticas, valores y expectativas que pueden diferir de los de la población nativa. Sin embargo, esta confluencia no implica necesariamente una imposición unilateral. El encuentro puede fomentar la emergencia de espacios dialógicos en los cuales ambas partes intercambian, aprenden y, en ocasiones, fusionan perspectivas. La interacción entre migrantes y nativos puede fortalecer la red de capital social de la comunidad, creando lazos de confianza y cooperación.

La forma de adquisición de la tierra determina la calidad de las relaciones posteriores entre migrantes y nativos. Cuando la negociación se realiza de manera directa, sin intermediarios inmobiliarios, se favorecen vínculos más solidarios desde el inicio. Esta tendencia se observó especialmente en Concepción, Cocorná y El Carmen de Viboral, donde los participantes relataron: las fincas que venden son de gente que no puede trabajarla, entonces, lo van loteando. Eso es respetable porque si usted ya no puede trabajarla, pues sí […] es las cosas como se hagan. Si yo voy a vender un lote, sé que le voy a decir “pero ojo, que por acá no puede tirar para ese lado, por acá”, es como decirle a la persona que le compra a uno que entre con la mejor disposición a la vereda y así uno se va conociendo con ellos y haciendo cosas por el bien de la vereda. (Comunicación personal, mayo de 2022)

Por otra parte, la configuración espacial y arquitectónica residencial es un factor determinante en la estructuración urbana. El diseño habitacional genera efectos diferenciados sobre la cohesión social territorial, donde las tipologías de vivienda en conjuntos cerrados o urbanizaciones con restricciones de acceso operan como elementos de fragmentación urbana que restringen los patrones de interacción vecinal y el acceso a amenidades públicas (Hidalgo, 2014).

Los efectos socioespaciales, derivados de la proliferación de construcciones de unidades cerradas, consolidan patrones históricos de diferenciación residencial, en los que los sectores de mayores ingresos tienden a concentrarse espacialmente, limitando la accesibilidad a amenidades rurales y perpetuando dinámicas de exclusión territorial. Por el contrario, los espacios abiertos que promueven el contacto constante entre vecinos facilitan relaciones más estrechas y la construcción de vínculos interpersonales.

Un punto destacado, observado a lo largo del trabajo de campo, radica en la voluntad de los migrantes por compartir y canalizar su potencial académico, económico y cultural en beneficio de la comunidad local. Esta transferencia de conocimientos y recursos, lejos de ser un mero acto altruista, constituye una vía por la cual se tejen relaciones más profundas y se cimientan lazos basados en el respeto y la cooperación. La injerencia de estas capacidades y habilidades por parte de los migrantes puede generar una serie de efectos positivos en el tejido social y en la dinámica del territorio, como lo expresaron algunos participantes:

Sí usted solicita una colaboración para la vereda, en los grupos de WhatsApp que hay y la gente se pone pilas. Si hay alguien por ahí con alguna dificultad, la gente colabora. A mí me parece que en esas cosas se beneficia mucho, se beneficia la vereda, y ya no hay cómo volver las tierras a lo que eran antes, entonces, sí le toca a uno aprovechar lo que tenemos, con la gente que va llegando, con los que hay y con las condiciones que uno tiene, uno va aprovechando ese potencial de la gente. (Comunicación personal, junio 2023)

Al analizar las oportunidades y dificultades percibidas por parte de los nativos acerca de la llegada de nuevos residentes a la ruralidad, estos señalan más impactos negativos que positivos de la migración por amenidad. La llegada de los migrantes puede alterar e incluso desestabilizar las dinámicas territoriales y locales preexistentes, manifestándose estos cambios desde la reconfiguración del paisaje físico y cultural hasta la transformación de las estructuras económicas y sociales tradicionales.

Las dificultades encontradas durante la investigación fueron de tres tipos: relacionales, ambientales y espaciales, como se muestra a continuación (Tabla 3).

Tabla 3.
Problemáticas derivadas de la migración por amenidades
Problemáticas derivadas de la migración por amenidades


Fuente: elaboración propia.

Las problemáticas relacionales se refieren a los obstáculos en las interacciones entre actores sociales, y se evidencian en algunas zonas una comunidad sin vecinos donde la falta de interacción limita la construcción de redes comunitarias sólidas. Además, se identificaron dificultades específicas de relacionamiento con migrantes venezolanos y un incremento percibido de la inseguridad.

A su vez, las tensiones ambientales emergen como consecuencias no anticipadas del auge migratorio. Problemas como el desabastecimiento de agua, el inadecuado manejo de basuras y la contaminación acústica, típicamente urbanos, adquieren una dimensión particular en áreas rurales que experimentan transformaciones demográficas aceleradas.

Finalmente, las problemáticas espaciales afectan la estructura, función y organización del territorio. La planificación desordenada y el incremento en los precios de la tierra reconfiguran la morfología territorial, mientras que el cambio en la vocación del suelo y la gentrificación rural transforman las funciones tradicionales de estas áreas. Estos problemas espaciales no solo redefinen el aspecto físico y funcional del territorio, sino que también repercuten en la cohesión social, la identidad cultural y la sostenibilidad ambiental de los municipios estudiados. El éxito de la integración depende, en última instancia, de factores como la modalidad de acceso a la tierra, el diseño espacial y la voluntad de intercambio cultural entre ambos grupos.

Discusión

El objetivo de esta pesquisa fue analizar las dinámicas socioespaciales en la ruralidad, a partir de la migración por amenidades en cuatro localidades de la región del Oriente antioqueño. Los hallazgos develaron que los sujetos o las familias atraídos por las amenidades naturales y la tranquilidad optaron por una residencia permanente en zonas rurales. La llegada de estos nuevos actores al territorio conllevó transformaciones en aspectos como valores de uso y consumo de la naturaleza hacia el espacio rural. Además, dicha migración influyó en la estructura y en las dinámicas socioeconómicas de las comunidades rurales, reconfigurando las interacciones sociales y las prácticas económicas tradicionales en dichas áreas.

Los acuerdos de paz en Colombia generaron una confianza renovada en el territorio, lo cual se convirtió en un elemento clave al considerar una residencia permanente en áreas rurales. Este fenómeno está en consonancia con hallazgos de investigaciones realizadas en el norte global, donde se observó un aumento en la elección de residencias rurales por parte de la población urbana tras la posguerra (Bertuglia et al., 2013; i Font, 1988). En un país que ha atravesado más de cincuenta años de conflicto interno, este hallazgo es significativo, puesto que los efectos derivados del proceso de paz tienen el potencial de reconfigurar los territorios rurales, gestando nuevos actores y nuevas formas de habitarlos como actos y como procesos en construcción.

En cuanto a las transformaciones en los patrones y ritmos de la vida cotidiana de las personas, la pandemia derivada de la covid-19 generó una influencia significativa. La creciente preocupación por el contagio, combinada con la emergente adaptabilidad hacia modalidades de trabajo, como el home office o teletrabajo, incentivó a un número considerable de sujetos a reconsiderar su lugar de residencia, optando por entornos rurales. Estos espacios ofrecieron un refugio frente a la densidad urbana, pero, gracias a las tecnologías de la información, permiten mantener una conexión activa con las dinámicas laborales. Es interesante señalar que, aunque estudios previos habían aludido a la creciente interconexión entre lo rural y lo urbano en el contexto de la globalización (Jiménez Avilés, 2020; Woods, 2018), no se había anticipado de manera explícita que un evento de magnitud global, como la pandemia, aceleraría y reconfiguraría de manera palpable esta relación entre ambos espacios.

De la mano del impacto de la pandemia, una de las estrategias adoptadas por el Gobierno para revitalizar la economía se centró en el fomento del turismo. La promoción de paisajes naturales, junto con actividades vinculadas al turismo ecológico y cultural, no solo atrajo a turistas, sino que también incentivó la migración por amenidades. Este fenómeno encuentra resonancia y concordancia con los resultados de estudios desarrollados por Gascón (2016) e Hidalgo y Zunino (2011).

Las personas que eligen migrar hacia zonas rurales pueden tener un perfil variable. Como eje trasversal, se encuentran migrantes nacionales, cuya renta —media o alta— incide en las preferencias espaciales, en igual medida, confluyen otros aspectos de orden individual: deseo de disfrutar la naturaleza; la búsqueda de tranquilidad y de una mejor calidad de vida, y un habitus urbano agotado. Estos aspectos también fueron señalados en los estudios sobre la temática (Abrams y Gosnell, 2012; Marchant, 2017; Matarrita-Cascante y Suess, 2020). Entre las particularidades diferenciales por municipio, se encuentra el curso de vida del migrante, es decir, la motivación de la migración influenciada como un plan de retiro en zonas ricas en amenidades naturales, siendo una tendencia muy propia de esta migración (Huetes, 2009; Walters, 2000). En contraste, la lógica emergente en El Carmen y la Ceja atañe a personas en edades productivas y familias jóvenes.

Un elemento importante, que no alcanzó a leerse en los antecedentes, fue el impacto positivo en la salud mental al habitar en zonas con riqueza natural. La conexión intrínseca del ser humano con entornos verdes ha sido objeto de análisis en el campo de la psicología ambiental, a través de la teoría de la biofilia, la cual postula que los seres humanos poseen una afinidad innata hacia la vida y los sistemas naturales, desarrollada como resultado de su coevolución con estos entornos, durante milenios.

Esta tendencia biológica inherente explica por qué la exposición a espacios verdes, biodiversidad y elementos naturales genera respuestas positivas automáticas en el bienestar físico y psicológico. Al trasladarse a zonas ricas en elementos naturales, los migrantes experimentaron una serie de beneficios que pueden interpretarse como manifestaciones de la predisposición biofílica ancestral (Millán-Otero et al., 2025; Riaz et al., 2018).

En la literatura académica existente, la interacción entre migrantes y pobladores rurales nativos ha recibido escasa atención. La naturaleza de esta interacción, en gran medida, se encuentra anclada a las modalidades de acceso a la tierra. Cuando la adquisición de la tierra se gestiona con los residentes nativos, se sientan las bases para una relación inicial cercana, puesto que, obviar la intervención de agentes intermediarios o estructuras administrativas, promueve una comprensión mutua auténtica y arraigada.

En este sentido, las interacciones entre campesinos y migrantes, en áreas de migración por amenidades, no son simplemente encuentros casuales, sino que reflejan dinámicas más amplias de poder, capital y territorio en la era de la globalización.

Desde otra perspectiva, es importante señalar que la proximidad de las veredas a la cabecera municipal y el acceso a servicios fundamentales, como educación, salud, comercio y empresa, son elementos que han seducido a los migrantes en pos de una mejor calidad de vida. Esta posición geográfica también indica una aspiración de conservar la cercanía con las comodidades urbanas, sin renunciar a los beneficios inherentes al entorno rural, tales como la tranquilidad, el espacio abierto y la conexión con la naturaleza. Es así que la oferta de proyectos inmobiliarios se concentra en espacios cercanos al área urbana: entre más cerca, más alto el valor. El Altiplano u Oriente cercano se constituye en una zona aspiracional y los mercados inmobiliarios presentan y comercializan el espacio rural, posicionándolo como un bien de consumo deseable.

La expansión, que impulsa las dinámicas urbanas del Área Metropolitana hacia regiones suburbanas o rurales, refleja la constante reconfiguración espacial inherente al capitalismo contemporáneo. Los casos estudiados en zonas específicas pueden servir como ejemplos y son susceptibles de ser identificados en otros municipios, especialmente en aquellos ubicados en el Oriente cercano. Lo irónico de esta dinámica es que las mismas comunidades locales que fueron desplazadas de sus territorios, debido a conflictos armados, ahora enfrentan una potencial desterritorialización. Esta vez, el agente desplazador no es la violencia directa, sino las fuerzas del desarrollo y la urbanización, promovidas, en parte, por la migración en busca de amenidades.

La transformación espacial, motivada por el capital, pone de manifiesto las complejidades y tensiones inherentes a la interacción entre desarrollo, territorio y comunidad en el contexto contemporáneo, identificadas por los geógrafos críticos como un desarrollo geográfico desigual (Harvey, 2009; Massey, 1993, 2013), y que se encuentra ahora expresado en el Oriente cercano de Antioquia.

Para futuros estudios, se sugiere una lectura interseccional de este tipo de movilidad humana. En términos de género, si bien se identificaron voces masculinas y femeninas, no se exploraron de forma diferencial las trayectorias migratorias en la relación con el entorno rural. En cuanto a la dimensión étnico-racial, la muestra no recogió categorías de autorreconocimiento étnico, lo cual impidió abordar cómo se configuran procesos de racialización, discriminación o privilegio en la ocupación del territorio.

Incluir estas dimensiones permitirá avanzar hacia una mirada crítica e inclusiva del fenómeno, que reconozca cómo las movilidades también están atravesadas por desigualdades estructurales que condicionan quién puede migrar, cómo se instala y qué formas de habitar puede ejercer en la ruralidad.

Para promover un desarrollo más inclusivo y sostenible, es esencial que se reevalúen y reconfiguren las políticas y las prácticas económicas actuales. Por ejemplo, las disposiciones de usos de suelo rurales de los municipios, en las que las migraciones por amenidades presionan la prevalencia de viviendas de tipología campestre o de recreo, y con esto afectan el potencial en los usos rurales agrícolas y pecuarios, forestales e incluso mineros. Esto, al mismo tiempo, se traduce en un incremento del recaudo predial del municipio, que afecta de forma directa a los campesinos y nativos rurales. Estos escenarios deberían ser tenidos en cuenta al momento de revisar y actualizar los planes de ordenamiento territorial.

Finalmente, deben repensarse políticas públicas que reconozcan y valoren las contribuciones de los campesinos al tejido socioeconómico y cultural de su territorio, que garanticen su participación en los procesos de toma de decisiones y que fomenten modelos económicos y una planificación territorial que integren prácticas agrícolas sostenibles con innovaciones que respeten y que potencien las tradiciones y el conocimiento local.

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Notas

* Artículo de investigación

Notas de autor

ªAutora de correspondencia. Correo electrónico: katy.millanot@amigo.edu.co

Información adicional

Cómo citar: Millán Otero, K. L. (2026). De la ciudad al campo: dinámicas socioespaciales y relacionales de la migración por amenidades en el Oriente Antioqueño, Colombia. Cuadernos de Desarrollo Rural, 23. https://doi.org/10.11144/Javeriana.cdr23.dcac

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