Construcción identitaria bisexual en un grupo de jóvenes de Bogotá, Colombia 1

Bisexual Identity Construction in a Group of Young People from Bogotá, Colombia

Construção identitária bissexual em um grupo de jovens de Bogotá, Colômbia

Yanine González Gómez , Nathalie Riobueno Rincón

Construcción identitaria bisexual en un grupo de jóvenes de Bogotá, Colombia 1

Pensamiento Psicológico, vol. 22, 2024

Pontificia Universidad Javeriana

Yanine González Gómez

Universidad Antonio Nariño, Colombia


Nathalie Riobueno Rincón

Universidad Antonio Nariño, Colombia


Recibido: 10 octubre 2023

Aceptado: 05 abril 2024

Resumen: Objetivo. Describir el proceso de estructuración de la identidad bisexual, a partir de las narrativas de un grupo de estudiantes de la ciudad de Bogotá Método. Se realizó un estudio cualitativo interpretativo, aplicando una entrevista conversacional a 6 estudiantes universitarios entre 18 y 28 años de la ciudad de Bogotá. Resultado. La interpretación sugiere que la falta de visibilidad de la bisexualidad dificulta el proceso de asunción de la orientación sexual, implicando una doble reelaboración que afecta sus relaciones personales y familiares. Conclusión. La doble exclusión con prejuicios y estereotipos atribuidos a la bisexualidad por personas cisheterosexuales y al interior de la comunidad LGBTI refuerza los procesos de discriminación y limita la capacidad de vinculación afectiva.

Palabras clave:bisexualidad, identidad personal, orientación sexual, psicología.

Abstract: Objective. To describe the process of bisexual identity formation through the narratives of a group of university students from Bogotá. Method. A qualitative interpretative study was conducted using conversational interviews with six university students aged between 18 and 28, all residing in Bogotá. Results. The analysis suggests that the invisibility of bisexuality complicates the process of embracing one's sexual orientation, leading to a dual process of re-elaboration that impacts both personal and familial relationships. Conclusion. The dual exclusion—stemming from prejudices and stereotypes associated with bisexuality, both from cisheterosexual individuals and within the LGBTI community—reinforces discriminatory experiences and hinders the capacity for affective bonding.

Keywords: bisexuality, personal identity, sexual orientation, psychology.

Resumo: Escopo. Descrever o processo de construção da identidade bissexual a partir das narrativas de um grupo de estudantes da cidade de Bogotá. Método. Foi realizado um estudo qualitativo de natureza interpretativa, por meio de entrevistas conversacionais aplicadas a 6 estudantes universitários, com idades entre 18 e 28 anos, residentes em Bogotá. Resultados. A interpretação sugere que a invisibilidade da bissexualidade dificulta o processo de assunção da orientação sexual, implicando uma dupla reelaboração que afeta suas relações pessoais e familiares. Conclusão. A dupla exclusão, alimentada por preconceitos e estereótipos associados à bissexualidade, tanto por pessoas cis-heterossexuais quanto dentro da própria comunidade LGBTI, reforça os processos de discriminação e limita a capacidade de estabelecer vínculos afetivos.

Palavras-chave: bissexualidade, identidade pessoal, orientação sexual, psicologia.

Introducción

La orientación sexual constituye uno de los referentes fundamentales para la construcción identitaria de un individuo (Zambrano et al., 2019). En este sentido, resulta crucial comprender los sentidos y significados que cada sujeto construye a partir de sus experiencias vitales, considerando aspectos como la sexualidad, la cultura y las prácticas cotidianas que configuran su modo de actuar, pensar, expresarse y participar socialmente.

Desde la perspectiva de Foucault (1978), la sexualidad se configura mediante aprendizajes que los sujetos adquieren y adaptan a lo largo de su vida, posibilitando la construcción de significados y marcas identitarias que se ponen a prueba en diversos contextos, todos ellos atravesados por la tradición cultural. En este marco, la sexualidad comprende comportamientos, sentimientos, prácticas y deseos sujetos a la validación de una construcción social históricamente determinada, vinculada a dimensiones como la genitalidad, el orgasmo y el intercambio de fluidos corporales (Jacobs y Roberts, 1989, citado en Martell-Martínez et al., 2018).

Más allá de la diversidad de realidades sociales, existen múltiples realidades personales que configuran la identidad. Esta construcción, aunque se intensifica durante la adolescencia, es un proceso continuo que se desarrolla a lo largo de toda la vida. Ello permite comprender el impacto de los deseos y afectos en las estrategias de organización social y psíquica de mujeres lesbianas, hombres gais, personas bisexuales, transexuales e intersexuales (en adelante, comunidad LGBTI), quienes se desenvuelven dentro de un marco cultural normativo y hegemónico que establece y limita las posibilidades de expresión y vivencia de la sexualidad (Beltrán, 2015).

Según Campo-Arias et al. (2017), la orientación sexual es una categoría que describe los intereses erótico-afectivos de una persona. Históricamente, se han definido 3 opciones principales: (a) heterosexualidad (atracción preferente hacia personas del sexo opuesto), (b) homosexualidad (atracción preferente hacia personas del mismo sexo), y (c) asexualidad (poca o nula atracción sexual hacia otras personas).

Por ser la bisexualidad el tema de interés, es fundamental puntualizar su complejidad. Esta se entiende como la capacidad de sentir atracción erótica y/o afectiva por personas de ambos sexos, lo cual no implica que esta atracción se experimente con la misma intensidad, simultaneidad o forma para todas las personas (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación [Conapred], 2016).

Barker et al. (2012) profundizan en esta comprensión, señalando que la bisexualidad se distingue de otras orientaciones por su naturaleza multifacética. Incluye tanto a personas que sienten atracción mayoritaria hacia un sexo, sin considerarlo excluyente, como a quienes perciben su orientación sexual como un proceso fluido y cambiante. Esta complejidad ha provocado que frecuentemente las personas bisexuales sean clasificadas de manera errónea como homosexuales o heterosexuales, según el sexo de su pareja actual, invisibilizando su identidad personal y experiencia subjetiva (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados [Acnur], 2014).

Por otro lado, esta ruptura del sistema tradicional ha fomentado un aumento en los actos de violencia y discriminación en todas las regiones del mundo hacia las personas LGBTI, lo cual ha abierto instancias de discusión internacional en busca de herramientas para la protección y reconocimiento de esta población. Por mencionar algunas, están las asambleas generales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 2011 y 2014; las resoluciones de la Organización de los Estados Americanos (OEA), referentes a derechos humanos y orientación sexual e identidad de género, adoptadas entre 2008 y 2014 2 ; la Resolución A/HRC/36/L.6 (ONU, 2017), que insta a los estados que todavía condenan con la pena de muerte, a no seguirla imponiendo como sanción ante las relaciones homosexuales consentidas, y los principios de Yogyakarta.

Por su parte, la Corte Constitucional de Colombia, en consonancia con la Resolución AG/RES.2435 (Presidencia de la República de Colombia, 2016), ha señalado, a través de varias sentencias 3 , que las personas tienen total autonomía de definir su orientación sexual e identidad de género, en la medida que estas “son propias de la autonomía, identidad y libre desarrollo de la personalidad, por lo que hacen parte de la esfera íntima de cada persona” (p. 3). No obstante, los estigmas y prejuicios hacia las orientaciones sexuales diversas perpetúan la violencia hacia el colectivo LGBTI, pero en particular hacia las mujeres lesbianas y bisexuales, y personas transgénero. Esto debido a las desigualdades de género existentes que las pone en especial riesgo de ver afectada y restringida su capacidad de decidir sobre su sexualidad, su reproducción e incluso su vida familiar (Acnur, 2014).

La prevalencia de actitudes negativas hacia la bisexualidad, que la califican como no válida, inmoral o irrelevante, evidencia una profunda problemática social (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales [FELGTB], 2016). Estos estereotipos negativos no solo deslegitiman la orientación sexual, sino que impactan significativamente el desarrollo identitario de las personas bisexuales (Barker et al., 2012). Como consecuencia, aumenta el riesgo de experimentar problemas de salud mental, como depresión, trastornos del estado de ánimo y ansiedad, entre quienes viven esta orientación sexual (Taylor, 2017).

En el contexto colombiano, la discriminación hacia las personas bisexuales se complejiza aún más. Según RedSomos (2020), estas personas enfrentan una doble marginación, proveniente tanto de la población cisheterosexual como de la misma comunidad LGBTI. Esta situación se materializa mediante la normalización de apelativos despectivos como “heteroconfundido(a)” u “homocurioso(a)”, que no solo invisibilizan la bisexualidad, sino que perpetúan estereotipos limitantes. El Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC, 2020) refuerza esta problemática, señalando que una parte significativa de la sociedad colombiana aún no reconoce la existencia ni la validez de la bisexualidad.

A nivel investigativo, entre las problemáticas de interés están, por un lado, los efectos que tienen en los jóvenes las prácticas sociales de discriminación asociadas a la orientación sexual (entiéndase homofobia, lesbofobia, bifobia o LGBTfobia) (Rodríguez-Otero et al., 2017; Tomicic et al., 2016). Por otro lado, están los estudios que se centran en el desarrollo de estrategias de evaluación o intervención médica, psicológica o psiquiátrica en jóvenes con orientación sexual diversa (García et al., 2017; Marchant, 2019). En esta última, es destacable el trabajo realizado por Olvera-Muñoz (2017; 2021; 2023), quien ha mantenido como línea de investigación, el entendimiento de fenómenos como la bifobia o la binegatividad internalizadas, propios de la construcción identitaria de personas bisexuales.

Desde una perspectiva metodológica, las investigaciones recientes sobre bisexualidad revelan un patrón consistente en su composición muestral, caracterizado predominantemente por mujeres entre 18 y 28 años. Los estudios evidencian estrategias metodológicas diversas. Rodríguez y Facal (2019) y Gomez-Gamero (2020) optaron por muestras de participación voluntaria en instituciones específicas, con tamaños reducidos. En contraste, Esteban et al. (2022) realizaron una revisión sistemática en el área de psicología puertorriqueña, mientras que Rodríguez et al. (2022) desarrollaron un estudio de caso único con enfoque clínico. Por su parte, Ruiz (2019) utilizó la técnica de muestreo en cadena o bola de nieve, ampliando el espectro metodológico de la investigación.

A nivel teórico, esta investigación buscaba comprender las implicaciones personales del proceso de identificación, vivencia y expresión de la sexualidad en personas bisexuales. Para abordar esta complejidad, se emplearon los postulados de Marcia (1966) sobre identidad personal, y de Kohlberg (1966 en Ventress, 1975), respecto a la asunción de la orientación sexual, como marco conceptual fundamental.

Marcia (1980) concibe la identidad como un proceso dinámico y evolutivo, caracterizado por etapas continuas de desarrollo a lo largo de la vida. Según su perspectiva, la identidad está determinada principalmente por las decisiones individuales que el sujeto toma en interacción con su contexto social e historia personal (Marcia, 1966). En este sentido, propone un modelo que comprende 4 estados diferenciados de construcción identitaria (Tabla 1).

Tabla 1
Estados de la identidad del yo

Estados de la identidad del yo


Fuente: Adaptado de Ruiz (2014).

Aunque Marcia (1966) plantea que estos estados se presentan como si hubiera una secuencia establecida que empieza con la identidad difusa (D) y termina en la identidad consolidada (L), para efectos de este trabajo se tomaron en cuenta los estudios de otros autores que, a partir de la teoría de Marcia (1966), consideran que es un proceso multidireccional que se puede dar de 4 formas: (a) Progresiva, cuando hay un avance dentro de la escala (p. ej. D→C o M→L), 2); (b) regresiva, si se da un retroceso en la escala (p. ej. L→C o C→D); (c) estable, cuando hay una identificación con el mismo estatus en al menos 2 momentos diferentes; y (d) fluctuante, si se evidencian oscilaciones en la estabilidad en los niveles de exploración y compromiso (Kimmel y Weiner, 1998; Ruiz, 2014).

En cuanto al modelo de asunción de la orientación homosexual, propuesto por Kohlberg (1966 en Ventress, 1975), este reconoce la homosexualidad como parte de un conflicto identitario que se desarrolla durante la adolescencia temprana a lo largo de 3 momentos, que inicia con el reconocimiento de conductas que se salen del marco cisheteronormativo, sin asociarlo directamente con la orientación sexual. Luego, cuando los pensamientos y sentimientos hacia las personas del mismo sexo se tornan inexplicables o incomprensibles, el individuo empleará recursos cognitivos como negar sus sentimientos y evitar pensamientos e intereses relacionados con la homosexualidad. Pero también recursos conductuales como usar expresiones verbales o actitudes violentas hacia la homosexualidad y hacia personas homosexuales. Finalmente, cuando el individuo empieza a compartir con otras personas homosexuales, tiene lugar el proceso de asunción de la identidad, que consta de 3 etapas: tolerancia, aceptación y comunicación (Kohlberg, 1966).

Esto último es relevante puesto que, cuando el sujeto elige comunicar la asunción de una identidad no heterosexual, en la apropiación de esta nueva identidad se da también un abandono de la identidad considerada “esperable” (Provera, 2016), lo que le supone afrontar las reacciones que ello genere en los núcleos cercanos.

En consonancia con lo anterior, esta investigación se trazó como objetivo principal describir el proceso de estructuración de la identidad bisexual, a partir de las narrativas de un grupo de estudiantes de la ciudad de Bogotá, a la luz de los postulados de Marcia (1966) y Kohlberg (1966 en Ventress, 1975). Para ello, se buscó identificar, por un lado, las comprensiones construidas en torno a su proceso de reconocimiento personal y, por otro lado, aquellas acciones que los participantes entendieron como constitutivas del proceso de reconocimiento social.

Método

Diseño

Esta investigación se llevó a cabo desde un abordaje cualitativo de alcance interpretativo, con paradigma fenomenológico-hermenéutico y un enfoque biográfico-narrativo, toda vez que en el acto de narrar-se, el individuo se autoconstruye, y las narraciones, más allá de su rol descriptivo, permiten recuperar desde la vivencia de cada sujeto la interpretación que este hace de sus realidades (Ricoeur, 2011). Por lo tanto, el rol del investigador aquí asume una tarea descriptiva e interpretativa de las comprensiones que hace cada participante, permitiendo a cada uno elaborar su propia historia y, en esa interacción, hacer sus propias apreciaciones.

Se empleó la técnica de muestreo en cadena o bola de nieve (Hernández et al., 2014), por ser la más acertada, toda vez que al tratarse de una investigación que indaga sobre la sexualidad del individuo y su historia personal, hacía difícil identificar de otro modo a los sujetos potenciales. Como criterios de inclusión estaban reconocerse bisexual, ser mayor de edad, ser universitario y residir en la ciudad de Bogotá.

Participantes

La muestra estuvo compuesta por 6 estudiantes universitarios (83% mujeres y 17% hombres) entre los 18 y los 28 años (M = 22.00, DE = 3.63) que vivían en Bogotá al momento de realizar las entrevistas. Cada participante eligió un seudónimo que protegiera su anonimato. La tabla 2 contiene la descripción de cada participante para su contextualización.

Tabla 2
Descripción de cada participante

Descripción
de cada participante

Nota: Elaboración Propia


Instrumentos

La técnica utilizada fue la entrevista conversacional, por permitirle a cada participante contar los significados y sentidos atribuidos a cada vivencia experimentada (Gil, 1999). Cada entrevista tuvo una duración de entre 1 y 2 horas, y tuvo como disparador, el proceso de aceptación y comunicación de la orientación bisexual.

Procedimiento

El desarrollo de este proyecto fue evaluado y aprobado por el Comité de Ética del programa de Psicología, con acta CE-P003-Acta002-2022-2, y se diseñó de conformidad con las disposiciones de la Ley 1090 de 2006 y la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud, contemplando aspectos como integridad y responsabilidad en el registro de la información, confidencialidad y anonimato.

La selección de participantes se inició mediante un muestreo en cadena en varios grupos universitarios de la ciudad, identificando personas que cumplieran con los criterios de inclusión. Cada participante potencial fue informado sobre los objetivos de la investigación, y quienes manifestaron interés, fueron convocados para una sesión de entrevista, con una duración de entre 1 y 2 horas.

Durante la sesión, los participantes leyeron y suscribieron el consentimiento informado, que detallaba los objetivos del estudio, su carácter voluntario y el bajo nivel de riesgo del procedimiento. Asimismo, se obtuvo su autorización para grabar la entrevista en formato de audio. Posteriormente, las entrevistas fueron transcritas de manera literal, respetando la prosodia original de cada narración. Como parte del rigor metodológico, se entregaron las transcripciones a los participantes para su revisión y aprobación, sin que fuera necesario hacer modificaciones o ampliaciones en ninguno de los casos.

Análisis de datos

El análisis de las narrativas obtenidas mediante las entrevistas conversacionales se efectuó siguiendo los principios de la teoría fundamentada (Hernández et al., 2003), método cualitativo que permite la construcción de teoría a partir de los datos recopilados.

Tras la transcripción de cada entrevista, se procedió a una lectura exhaustiva y reflexiva del material. Este proceso inicial de codificación abierta permitió identificar 8 subcategorías emergentes: expectativas familiares, respuesta homonegativa, respuesta binegativa, exploración sexual, vinculación afectiva, estereotipos heteronormativos/homonormativos, referentes sociales y apoyo informativo.

Mediante un proceso sistemático de comparación y análisis, se realizó la codificación axial hasta alcanzar la saturación de categorías. Este procedimiento permitió identificar 3 categorías principales: (a) reacciones percibidas al salir del clóset, (b) vivir una sexualidad no heterosexual, y (c) marco social. Estas categorías revelan las actitudes, imposiciones, referentes y situaciones que complejizaron el proceso de identificación como personas bisexuales.

La articulación de las categorías emergentes con el modelo de desarrollo de la orientación sexual de Kohlberg (1966 en Ventress, 1975) permitió asociar los hallazgos con 3 momentos fundamentales: (a) sensibilización, (b) confusión identitaria, y (c) asunción de la identidad para una comprensión dinámica y procesual de la construcción identitaria bisexual.

En el momento de sensibilización se evidenciaron los primeros atisbos de reconocimiento y exploración de la propia sexualidad, caracterizados por la emergencia de deseos y vinculaciones afectivas que desafían los marcos heteronormativos tradicionales. La fase de confusión se reveló como un periodo de intensa problematización personal, marcado por la confrontación con estereotipos binegativos, expectativas familiares restrictivas y la ausencia de referentes sociales que validen la experiencia bisexual. Este estadio se distinguió por la tensión entre la identidad autopercibida y las respuestas sociales homonegativas, generando procesos de cuestionamiento y negociación identitaria. Finalmente, la etapa de asunción representó un momento de integración y reconocimiento, donde los participantes desarrollaron estrategias de apoyo informativo, construyeron vínculos afectivos más auténticos y comenzaron a deconstruir los marcos sociales limitantes, transitando hacia una comprensión más fluida y compleja de su sexualidad.

Esta comprensión del desarrollo identitario se complementó con el modelo de Marcia (1966), quien propone que la identidad personal se construye fundamentalmente a través de las decisiones y compromisos que el individuo va asumiendo en relación con su historia individual y social. Desde esta perspectiva, los participantes transitaron por varios estados de construcción identitaria: difusión, cerrazón, moratoria y logro.

El estado de difusión se caracteriza por la ausencia de exploración y compromiso, en donde la identidad bisexual se percibe como algo indefinido o problemático. El estado de cerrazón es el momento en el que se adoptan identidades predeterminadas sin una exploración crítica, frecuentemente reproduciendo mandatos heteronormativos. El estado de moratoria es el periodo de exploración activa, cuestionamiento de los marcos sociales y búsqueda de referentes que permitan una comprensión más compleja de la bisexualidad. El estado de logro es una etapa de consolidación identitaria, en la que se integran las experiencias en un compromiso personal y social más consciente y auténtico.

La progresión entre estos momentos no se presentó de manera lineal ni uniforme, sino como un proceso recursivo y multidireccional, donde las experiencias de vinculación, exploración y resistencia se entrelazaban constantemente, evidenciando la naturaleza dinámica de la construcción identitaria bisexual. Cada participante transitó de manera singular por estos estados, revelando que la identidad es un proceso continuo de negociación entre lo individual y lo social, donde las decisiones y compromisos van configurando una narrativa personal en constante transformación. Esta aproximación metodológica posibilitó una comprensión profunda y multidimensional de la construcción identitaria de personas bisexuales, trascendiendo la mera descripción para aproximarse a una interpretación significativa de sus experiencias.

Discusión

Los hallazgos se organizaron en 3 apartados, para dar cuenta de las comprensiones de los participantes en cuanto a su proceso de elaboración y consolidación de la identidad en clave del descubrimiento, elección y asunción de una orientación sexual bisexual.

Categoría 1. Sensibilización

Las narrativas sobre las experiencias de atracción sexual en la adolescencia temprana revelan una convergencia significativa: los participantes situaron estos primeros momentos entre los 10 y los 12 años. La vivencia de estos sentimientos se caracterizó por la desorientación y la falta de referentes, donde la ausencia de información y diálogo en espacios familiares y educativos provocó interpretaciones que oscilaban entre la extrañeza y el rechazo. Algunos participantes experimentaron estos primeros impulsos como sensaciones novedosas, pero no necesariamente negativas, mientras que otros, por desconocimiento de la diversidad sexual, tendieron a interpretarlos como comportamientos inadecuados, optando inicialmente por la supresión y el distanciamiento de dichos sentimientos.

“Yo tenía 10 años, estaba súper peladito, y no, no es que cuando uno es niño no existen tanto los prejuicios; yo estaba en Quinto grado… y nosotros nos habíamos mudado de casa, entonces un compañerito quería conocer la casa, normal, o sea normal, no éramos nada, compañeros; entonces él fue, no sé por qué, una cosa llevó a la otra, no me acuerdo, la cosa fue que para mí fue muy raro, pero... no sé” (Testimonio de Verde).

“Había una niña como que me gustaba, como que yo no sabía por qué sentía cosas y como que nunca nadie en la vida me había hablado de eso, de que uno se puede enamorar de niñas, como que ¿sí? Nadie nunca me había dicho eso, y yo me sentía súper confundida, incluso me sentía triste” (Testimonio de Azul).

Las narrativas revelaron una carga emocional negativa asociada a la vivencia de la atracción sexual, marcada por sentimientos de confusión y rechazo, los cuales probablemente se hubieran transformado con una representación más amplia de las posibilidades de vinculación afectiva y sexual.

Categoría 2. Confusión

La construcción de la identidad personal se desarrolla, según Erikson (1971), mediante una interacción dinámica con el entorno social, donde los individuos buscan modelos de referencia para compararse y adaptarse. Este proceso se complejiza especialmente en la asunción de una orientación sexual no heterosexual, donde intervienen múltiples factores: los mecanismos cognitivos de juicio y comparación, los referentes ideológicos, políticos y religiosos, y la influencia determinante de la aprobación del núcleo familiar. Los individuos utilizan estos recursos para integrarse en los sistemas normativos y culturales del grupo, negociando constantemente entre la búsqueda de identidad personal y las expectativas sociales de “normalidad”.

“Pues sí, no es fácil darse cuenta de que uno no es como el resto del mundo dice que deberías ser, y como en teoría el resto del mundo es, entonces pues es muy chocante ese momento en el que tú te das cuenta de que no encajas en lo que todo el mundo se le hace normal, como que todos hacen con tanta naturaleza” (Testimonio de Morado).

“Yo creo que leía hasta artículos cristianos de ¿Por qué soy así? ¿Qué puede hacer Dios por mí? Yo intentaba buscar cualquier respuesta de ¿Por qué era así? ¿Por qué yo era diferente a los demás?” (Testimonio de Azul).

Las narrativas revelan cómo los individuos buscan comprender el origen de su orientación sexual mediante diferentes procesos: algunos experimentan la "diferencia" a través del señalamiento familiar explícito, que criminaliza su comportamiento; mientras que otros la identifican al compararse con sus pares, lo que les genera sentimientos de angustia y temor por percibirse "diferentes".

Categoría 3. Asunción

El proceso de asunción de la orientación sexual, según el modelo de Kohlberg (1966 en Ventress, 1975), comprende 3 etapas fundamentales: (a) tolerancia (validación de los propios sentimientos como una elección social válida), (b) aceptación (reconocimiento de la propia experiencia sexual mediante la identificación con otras experiencias similares), y (c) comunicación (exteriorización de la orientación sexual con seguridad y progresiva naturalización en el entorno cotidiano).

Tolerancia. En esta etapa se experimenta un proceso complejo de revelación caracterizado por un miedo creciente a las posibles reacciones familiares, pero simultáneamente se siente la necesidad de incluir a su núcleo cercano en su proceso de reconocimiento de la orientación sexual. Esta decisión implica una tensión entre el temor a los cambios y la reacción familiar, y el deseo de autenticidad y comunicación.

“En ese momento, mi hermana tenía 4 años, y mi miedo era no poder seguir siendo un ejemplo para ella” (Testimonio de Índigo).

“Teniendo en cuenta los comentarios que ya había recibido de mis papás anteriormente, que eran muy homófobos, pues claro, el miedo estaba ahí” (Testimonio de Rojo).

Aceptación. Este proceso se caracteriza por un complejo estado emocional en el que las personas experimentan sentimientos de culpa e incomodidad al percibir que transgreden normas sociales establecidas. La interacción con otros individuos con experiencias similares juega un papel fundamental: para algunos, genera alivio y tranquilidad, mientras que para otros puede intensificar la angustia. Estos espacios de referencia resultan cruciales para facilitar la reflexión personal, ampliar las posibilidades de autocomprensión y transitar el proceso de aceptación de manera más segura.

“Haberlo aceptado hacia mí misma fue muy complejo, porque... pensar ‘tus papás cómo van a reaccionar’, ‘tu familia cómo podría reaccionar’, obviamente no toda mi familia sabe, pero pues en el núcleo familiar tal vez ya no sea su niña preferida de toda la vida” (Testimonio de Rojo).

“Empecé a moverme en un entorno donde ya no era solo yo con mi problema, sino que en redes sociales empecé a hacer amiguitos por ahí y como que ahí encontré como que sí hay más gente a la que le pasa lo mismo, y como que ellos son súper libres, ¿yo por qué no puedo ser igual?, y ya desde ahí empecé a moverme súper, súper libre” (Testimonio de Azul).

Comunicación. Esta etapa se caracteriza por no responder a las expectativas individuales, sino que surge frecuentemente por iniciativa materna ante comportamientos percibidos como "inadecuados". Este momento implica un complejo proceso de negociación que involucra la desestructuración de referentes culturales, la confrontación entre lo posible y lo permitido, y un profundo cambio de paradigma familiar.

“[Mi mamá] me dijo: ‘Ah, es que no pensé que en mi familia hubiera gente así’” (Testimonio de Rojo).

“Mi mamá no se lo tomó muy bien, lloró mucho” (Testimonio de Verde).

En el contexto familiar, la revelación de la orientación sexual genera respuestas complejas que oscilan entre la protección y el control. Algunos miembros de la familia adoptan estrategias drásticas de intervención, como cambios de institución educativa, con el objetivo de "prevenir" la consolidación de la homosexualidad. Paralelamente, este proceso implica transformaciones significativas en la dinámica familiar, caracterizadas por silencios y desplazamientos, pero también por una reestructuración que paradójicamente puede conducir a un mayor sentido de compañía, apoyo y confianza.

“15 o 20 días después toda mi vida se dio vuelta, [mis tías] hablaron de sacarme de la universidad, de hacer un exorcismo, de llevarme a instituciones cristianas que me pudieran ‘arreglar’ la sexualidad” (Testimonio de Índigo).

“De la nada como que [mi papá] me miró que yo estaba súper atacada llorando, y me abrazó así súper duro, me dijo: ‘Tú sabes que eres mi primera niña y que, independiente de con quién salgas, siempre lo vas a ser, siempre vas a poder contar conmigo, yo te voy a apoyar en todo lo que tú quieras en tu vida’” (Testimonio de Azul).

La asunción de la bisexualidad representa un proceso de reconstrucción identitaria que replantea los marcos de comprensión previos, incluso dentro de las comunidades no heteronormativas. Los individuos experimentan un nuevo ciclo de crisis, caracterizado por el rechazo y la desestructuración de sus círculos sociales, donde enfrentan no solo la incomprensión familiar inicial, sino también la invalidación de su identidad sexual. Esta experiencia se intensifica por la persistencia de narrativas binarias que únicamente reconocen la heterosexualidad y la homosexualidad, marginando sistemáticamente la bisexualidad y generando un marco de aislamiento, silencio y distanciamiento más profundo que el vivido en procesos anteriores de revelación.

“Yo no me sentía cómodo ni diciendo ‘soy un hombre heterosexual’ o ‘soy un hombre gay’. No me sentía cómodo y sentía que no podía expresarme al 100%... entonces fue necesario como volver a decirles a mis amigos” (Testimonio de Verde).

“Es muy difícil cada vez que [mi mamá] pregunta: ‘¿Pero luego no te gustaban las niñas? Y le presento a una chica y me dice: ‘¿luego a ti no te gustaban los niños? Entonces ¿no sé por qué se le metió en la cabeza que me gusta solo uno?” (Testimonio de Amarillo).

La invisibilización de la bisexualidad genera un escenario complejo donde la homosexualidad se presenta como única alternativa comprensible socialmente. Esta reducción limita el reconocimiento de la bisexualidad, que es frecuentemente percibida como una identidad transitoria, incompleta o problemática, dificultando su legitimación tanto familiar como social.

Resultados

La investigación exploró la estructuración de la identidad bisexual en estudiantes de Bogotá, utilizando los modelos de Kohlberg (1966 en Ventress, 1975) y Marcia (1966). Mediante el análisis de las etapas de sensibilización, confusión y asunción, se identificaron 4 estados de identidad: difusa (sin exploración ni compromiso), hipotecada (conformidad con expectativas sociales), moratoria (exploración sin compromiso) y consolidada (elección y compromiso). Este marco permitió comprender la trayectoria individual de construcción identitaria, desde una perspectiva que integra exploración personal y contexto social. A continuación, se presenta la tabla 3 que correlaciona ambas teorías y da cuenta del proceso de construcción identitaria de cada participante.

Tabla 3
Proceso de construcción identitaria de cada participante

Proceso de construcción
identitaria de cada participante

Nota: Elaboración propia


Lo anterior muestra que aquellos participantes con elaboración fluctuante de la identidad alcanzan estados de moratoria o logro durante el proceso de asunción de una orientación homosexual, pero luego deben volver a hacer todo el proceso de elaboración en torno a la identificación bisexual. La construcción de la identidad bisexual se caracteriza por un proceso de reconstrucción complejo, marcado por la invisibilización social y la necesidad de transitar múltiples veces por etapas de elaboración identitaria.

Siguiendo a Erikson (1971), este proceso revela cómo la identidad se construye mediante una interacción dialéctica entre la autopercepción y el reconocimiento social, donde los individuos deben negociar constantemente entre su proceso interno de identificación y las presiones externas por definirse binariamente, lo que genera estados prolongados de crisis identitaria.

La identidad, como proceso dinámico iniciado en la infancia, se construye mediante la interacción social y la validación institucional. La ausencia de referentes sociales puede afectar significativamente la salud mental y la comprensión personal. Por ello, visibilizar la bisexualidad se torna crucial, no solo para facilitar procesos de exploración identitaria más fluidos, sino para desafiar sistemas binarios de etiquetado que frecuentemente funcionan como mecanismos de exclusión y discriminación.

La diversidad de expresiones identitarias demuestra que la no-categorización puede ser una estrategia válida de reconocimiento y autodeterminación. Por lo que es importante visibilizar la bisexualidad como una alternativa posible, para que los procesos de exploración y compromiso de las personas vayan en un solo sentido (hacia la bisexualidad), permitiendo formas de elaboración progresivas o estables, como en el caso de aquellos participantes que optaron por no nombrarse bajo una etiqueta específica, y con esto ampliaron sus posibilidades de expresión y reconocimiento. De esta manera, se demuestra que las etiquetas muchas veces se tornan una herramienta de exclusión que fomenta espacios de inseguridad, rechazo y discriminación, que para la bisexualidad suele ser el mismo sistema de polos (heteronormatividad-homonormatividad) (García, 2006).

Por último, es importante destacar que la mayoría de los participantes fueron mujeres, por lo que se propone replicar este tipo de estudios en diversidad sexual a una población más amplia, de tal manera que permita establecer si hay o no un patrón en la forma de elaboración de la identidad bisexual y si existe una correlación con el género.

Referencias

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados [Acnur]. (2014). La protección internacional de las personas LGTBI. Acnur. https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/Publicaciones/2014/9872.pdf

Barker, M., Richards, C., Jones, R., Bowes-Catton, H., Plowman, T., Yockney J. y Morgan, M. (2012). Informe de bisexualidad: inclusión bisexual en la igualdad y diversidad LGTB. The Open University. https://www.mendoza.gov.ar/prensa/wp-content/uploads/sites/30/2016/03/Informe-sobre-bisexualidad.pdf

Beltrán, A. (2015). Sexualidad y salud sexual en la construcción de las identidades de género y la orientación del deseo sexual en adolescentes (Tesis doctoral, Universidad de Valencia). http://hdl.handle.net/10550/50788

Campo-Arias, A., Vanegas-García, J. y Herazo, E. (2017). Orientación sexual y trastorno de ansiedad social: una revisión sistemática. Revista Chilena de Neuropsiquiatría, 55(2), 93-102. http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272017000200004

Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación [Conapred]. (2016). Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/225271/glosario-TDSyG.pdf

Erikson, E. (1971). Identidad, juventud y crisis. Paidós.

Esteban, C., Irizarry-Rodríguez, A., Díaz-Medero, L., Jiménez-Ricaurte, C. y Mattei-Torres, E. (2022). Análisis Descriptivo sobre el Estudio de la Bisexualidad en Puerto Rico. Revista Caribeña De Psicología, 6(1), e6325. https://doi.org/10.37226/rcp.v6i1.6325

Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales [FELGTB]. (2016). 2016 año por la visibilidad bisexual en la diversidad. http://www.felgtb.org/rs/.../dossier-ano-de-la-visibilidad-bisexual-en-la-diversidad.pdf

Foucault, M. (1978). Historia de la sexualidad 1: la voluntad de saber. Siglo XXI.

García, C. (2006). Bisexualidad: de la tercería a la ruptura de las dicotomías. En Viveros, M. (ed.). Saberes, culturas y derechos sexuales en Colombia. CLAM, CES, Instituto de Medicina Social, Tercer Mundo, 275-294. http://salutsexual.sidastudi.org/resources/inmagic-img/DD25874.pdf

García, M., García, D., Castro, J., Giménez, C. y Ballester, R. (2017). Bifobia en jóvenes universitarios: diferencias entre géneros. Ágora de Salut, 4, 153-161. http://doi.org/10.6035/AgoraSalut.2017.4.16

Gil, F. (1999). Las bases teóricas de las narraciones autobiográficas de los docentes. Teoría Educativa, 11, 159-181. https://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/71864/1/Las_bases_teoricas_de_las_narraciones_au.pdf

Gomez-Gamero, M. (2020). Problemas psicosociales que viven los estudiantes con orientación homosexual y bisexual de la ESAc. DIVULGARE Boletín Científico De La Escuela Superior De Actopan, 7(13), 36-47. https://doi.org/10.29057/esa.v7i13.5252

Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, P. (2003). Metodología de la investigación. McGraw-Hill.

Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación. (6. Ed.). McGraw-Hill.

Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal [IDPAC]. (2020). La bisexualidad no es un capricho de un momento, es una realidad. Participación Bogotá. https://historico.participacionbogota.gov.co/la-bisexualidad-no-es-un-capricho-de-un-momento-es-una-realidad

Kimmel, D. y Weiner, I. (1998). La adolescencia: una transición del desarrollo (2.. ed.). Ariel.

Marchant, J. (2019). Posibles abordajes de terapia ocupacional en la educación sexual de niños, adolescentes y jóvenes lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros. Revista Chilena de Terapia Ocupacional, 19(2), 63-72. https://iamr.uchile.cl/index.php/RTO/article/view/53411

Marcia, J. (1966). Development and validation of ego-identity status. Journal of Personality and Social Psychology, 3(5), 551-558. https://psycnet.apa.org/record/1966-07584-001

Marcia, J. (1980). Identity in adolescence. In J. Adelson (ed.), Handbook of adolescent psychology (159-187).Wiley. https://www.researchgate.net/publication/233896997_Identity_in_adolescence

Martell-Martínez, N., Ibarra-Espinosa, M., Contreras-Landgrave, G. y Camacho-Ruiz, E. (2018). La sexualidad en adolescentes desde la teoría de las representaciones sociales. Psicología y Salud, 28(1), 15-24. https://doi.org/10.25009/pys.v28i1.2545

Olvera-Muñoz, O. (2017). Práctica psicológica y medicalización: una aproximación desde las experiencias de varones bisexuales. Vertientes Revista Especializada en Ciencias de la Salud, 20(1), 10-19. https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=78856

Olvera-Muñoz, O. (2021). Asociación entre actitudes hacia la bisexualidad y binegatividad internalizada en personas bisexuales. Acta de Investigación Psicológica, 11(3), 78-86. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-48322021000300078

Olvera-Muñoz, O. (2023). Asociación entre conocimientos, estereotipos y actitudes hacia la bisexualidad en estudiantes de la salud. Divulgare Boletín Científico de la Escuela Superior de Actopan, 10(19), 13-19. https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/divulgare/article/view/9736

Organización de las Naciones Unidas [ONU]. (2017). Informe del Consejo de Derechos Humanos A/HRC/36/L.6. https://undocs.org/es/A/HRC/36/L.6

Presidencia de la República de Colombia. (2016). Decreto 2340 de 2015. Por el cual se modifica el Decreto-ley 2893 de 2011. 3 de diciembre de 2015. Diario Oficial 49715. https://www.mininterior.gov.co/normativas/decreto-2340-de-2015/

Provera, D. (2016). Identidad y singularidad. Anuario de Investigaciones, 23, 165-169. https://www.redalyc.org/pdf/3691/369152696056.pdf

RedSomos. (2020). Una mirada desde la bisexualidad. https://www.redsomos.org/single-post/2020/09/23/UNA-MIRADA-DESDE-LA-BISEXUALIDAD

Ricoeur, P. (2011). Teoría de la interpretación: discurso y excedente de sentido. Siglo XXI.

Rodríguez, L. y Facal, T. (2019). Diversidad sexual: imaginarios y actitudes en estudiantes de enseñanzas medias y superiores mexicanos. Revista OBETS, 14(1), 183–205. https://doi.org/10.14198/OBETS2019.14.1.06

Rodríguez, L., Vivas, S., Ruiz-Duet, A. y Pérez-Calvo, C. (2022). El proceso de aceptación y adaptación a la bisexualidad a través de la terapia cognitivo-conductual con enfoque afirmativo: Estudio de caso único. Revista de psicoterapia, 33(123), 235-250. http://hdl.handle.net/10498/28763

Rodríguez-Otero, L., Rodríguez-Castro, Y., Lameiras-Fernández, M. y Carrera-Fernández, M. (2017). Violencia en parejas gays, lesbianas y bisexuales: una revisión sistemática 2002-2012. Comunitania: Revista Internacional de Trabajo Social y Ciencias Sociales, 13, 49-71. http://e-spacio.uned.es/fez/view/bibliuned:revistaComunitania-2017-13-7020

Ruiz, J. (2014). La relación entre procesos de identidad personal y estilos de pensamiento un recurso para la orientación educativa en la enseñanza secundaria. 3ciencias.

Taylor, J. (2017). Bisexual mental health: A call to action. Issues in Mental Health Nursing, 39(1), 83-92. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01612840.2017.1391904

Tomicic, A., Gálvez, C., Quiroz, C., Martínez, C., Fontbona, J., Rodríguez, J., Aguayo, F., Rosenbaum, C., Leyton, F. y Lagazzi, I. (2016). Suicidio en poblaciones lesbiana, gay, bisexual y trans: revisión sistemática de una década de investigación (2004-2014). Revista Médica de Chile, 144(6), 723-733. https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872016000600006&script=sci_arttext

Ventress, K. (1975). A cognitive developmental study of children's sex-role development. (Tesis de maestría, Universidad de Cape Town). https://open.uct.ac.za/server/api/core/bitstreams/1ec419f6-79ab-41ad-9850-7bfc0e90be58/content

Zambrano, C., Hernández, P. y Guerrero, P. (2019). Proceso de reconocimiento de la orientación sexual homosexual en estudiantes de una universidad pública. Psicogente, 22(41), 1-29. https://doi.org/10.17081/psico.22.41.3310

Notas

1 Investigación financiada con recursos de la Vicerrectoría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Antonio Nariño

2 Resoluciones tituladas Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género adoptadas en 2008 (AG/RES. 2435), 2009 (AG/RES. 2504), 2010 (AG/RES. 2600), 2011 (AG/RES. 2653) y 2012 (AG/RES. 2721). Resoluciones tituladas Derechos Humanos, Orientación Sexual, e Identidad y Expresión de Género en 2013 (AG/RES. 2807) y 2014 (AG/RES. 2863). Todas las resoluciones se encuentran disponibles en la sección de Enlaces de la página web de la Relatoría LGBTI, en la página web www.cidh.org

3 Corte Constitucional de Colombia, sentencias C-098 de 1996, SU-337 de 1999, T-551 de 1999, C-507 de 1999, T1096 de 2004, C-577 de 2011, C-584 de 2015 y T-196 de 2016. Todas las sentencias se encuentran disponibles en la sección Relatoría en la página web https://www.corteconstitucional.gov.co/

Información adicional

Para citar este artículo / To cite this article / Para citar este artigo: González Gómez, Y. y Riobueno Rincón, N. (2024). Construcción identitaria bisexual en un grupo de jóvenes de Bogotá, Colombia. Pensamiento Psicológico, 22, 1-13. doi:10.11144/Javerianacali.PPSI22.cibj

Contexto
Descargar
Todas