Múltiples posicionamientos del yo de un soldado mutilado por mina antipersonal 1
Multiple I-Positions of a Soldier Amputee Due to an Anti-Personnel Mine
Múltiplos Posicionamentos do Eu de um Soldado Mutilado por Mina Antipessoal
Javier Noreña Sala
, Hernán Sánchez Ríos
, Julio César Vargas Bejarano
Múltiples posicionamientos del yo de un soldado mutilado por mina antipersonal 1
Pensamiento Psicológico, vol. 25, 2025
Pontificia Universidad Javeriana
Recibido: 11 septiembre 2025
Aceptado: 11 noviembre 2025
Resumen: Objetivo. Analizar cómo se configuran los múltiples posicionamientos del yo en el relato de la trayectoria de vida de un soldado colombiano amputado por mina antipersonal, desde una perspectiva dialógica y fenomenológica. Método. Se empleó un estudio de caso único, con muestreo históricamente estructurado. Se aplicó la entrevista semiestructurada con enfoque fenomenológico. Para el modelo de análisis, se utilizó el abordaje fenomenológico interpretativo (IPA) y el Modelo de Trayectoria de Equifinalidad (TEM). Resultados. La trayectoria del participante está marcada por tres tramos principales: 1) pisar la mina antipersonal y el proceso de rehabilitación; 2) el retiro como soldado y la proyección de metas en terceros; y 3) la consolidación de un proyecto de vida como deportista paralímpico que integra la identidad militar con la nueva condición corporal. Discusión. La reconfiguración del sí mismo, desde la transpasibilidad, implica una apertura al otro y a lo nuevo que permite resignificar la experiencia vivida y construir una identidad renovada en diálogo constante con el contexto.
Palabras clave:Acontecimiento, trauma, transpasibilidad, dialogicidad, trayectoria de vida, posiciones del yo.
Abstract: Objective. To analyze how multiple positions of the self are configured in the life trajectory narrative of a Colombian soldier who lost a limb due to an anti-personnel landmine, from a dialogical and phenomenological perspective. Method. A single case study was used, with historically structured sampling. A semi-structured interview with a phenomenological approach was applied. The interpretive phenomenological approach (IPA) and the Equifinality Trajectory Model (TEM) were used for the analysis model. Results. The participant's trajectory is marked by three main stages: 1) stepping on the anti-personnel mine and the rehabilitation process; 2) retirement as a soldier and the setting of goals through others; and 3) the consolidation of a life project as a Paralympic athlete that integrates military identity with the new physical condition. Conclusion. The reconfiguration of the self, from transpassibility, implies an openness to others and to the new that allows for the reinterpretation of lived experience and the construction of a renewed identity in constant dialogue with the context.
Keywords: Event, trauma, transpassibility, dialogicality, life trajectory, I-positions.
Resumo: Escopo. Analisar como se configuram os múltiplos posicionamentos do eu no relato da trajetória de vida de um soldado colombiano amputado por mina antipessoal, a partir de uma perspectiva dialógica e fenomenológica. Método. Realizou-se um estudo de caso único com amostragem historicamente estruturada. Foi aplicada uma entrevista semiestruturada com enfoque fenomenológico. Para o modelo de análise, utilizaram-se a Análise Fenomenológica Interpretativa (IPA) e o Modelo de Trajetória de Equifinalidade (TEM). Resultados. A trajetória do participante é marcada por três momentos principais: (1) o evento de pisar em uma mina antipessoal e o subsequente processo de reabilitação; (2) a saída do serviço militar e a projeção de metas em terceiros; e (3) a consolidação de um projeto de vida como atleta paralímpico, no qual se integra a identidade militar à nova condição corporal. Conclusão. A reconfiguração de si mesmo, a partir da transpassibilidade, implica uma abertura ao outro e ao novo, possibilitando ressignificar a experiência vivida e construir uma identidade renovada em diálogo constante com o contexto.
Palavras-chave: Acontecimento, trauma, transpassibilidade, dialogicidade, trajetória de vida, posições do eu.
Introducción
Colombia es uno de los países más afectados por el uso de minas antipersonales (MAP) en el conflicto armado (Centro Nacional de Memoria Histórica y Fundación Prolongar, 2017; EFE, 2024). Desde 1990 hasta la fecha, 12.513 personas han sido víctimas de estos explosivos: integrantes de la fuerza pública (59%) y civiles en general (41%) (OACP, 2025). El alto porcentaje de víctimas por MAP corresponde a miembros de la fuerza pública, quienes padecieron las estrategias de defensa de la guerrilla contra su ofensiva en la recuperación de territorios ocupados por el conflicto armado colombiano (CNMH y Fundación Prolongar, 2017).
El uso de las MAP como arma de guerra busca generar discapacidad de una o más personas, sembrar terror y bajar la moral del enemigo. Quien padece esta experiencia traumática se ve afectado física y psicológicamente, y queda en condición de “debilidad, marginalidad e inferioridad” (CNMH y Fundación Prolongar, 2017, p. 100). Los soldados (y personal civil que no está involucrado directamente con el conflicto) víctimas de MAP padecen una experiencia traumática, que se evidencia en primera instancia en lesiones, mutilaciones, pérdida o disminución de los sentidos, que ocasionan una alteración irreversible en su historia de vida. Este acontecimiento puede entenderse como un trauma, cuya superación se vive como un proceso de comprensión y aceptación de lo sucedido, hasta alcanzar una reincorporación progresiva a la vida civil. El retiro de estos soldados supone un reto para cada uno de ellos, porque exige reconfiguración de su rol en el marco institucional y afrontar el posible aislamiento tras la separación de su entorno laboral (CNMH y Fundación Prolongar, 2017). Al respecto, se han generado discusiones acerca de los retos que implica la aceptación de este nuevo rol social (Ahern et al., 2015; Williams et al., 2018).
Las víctimas de MAP viven esta experiencia como un acontecimiento que transforma su vida, cuyas consecuencias –físicas, emocionales y mentales– se viven como incertidumbre (Schober y Abrahamsen, 2022). Particularmente, las transiciones debidas a bajas por heridas en combate, o secuelas psicológicas derivadas de estas, no solo presentan mayor complejidad en su proceso de transición a la vida civil, sino mayores retos a largo plazo en relación con su salud física y mental (Murray et al., 2023).
Caddick et al. (2019) identifican cuatro temas principales que abordan los estudios de amputados en guerra: (a) uso de prótesis y calidad de vida, (b) adaptación psicosocial y proceso de aceptación de la pérdida de extremidades, (c) discapacidad e identidad, y (d) costos a largo plazo de los cuidados necesarios para su adaptación. La investigación en la intersección, discapacidad e identidad muestra que el contexto político y militar en el que los soldados resultaron heridos es una característica importante para su adaptación a largo plazo. La discapacidad, por efecto de la amputación, genera en la mayoría de los casos, la emergencia de un símbolo de valor que distingue al soldado amputado de otros grupos sociales con discapacidad. No obstante, hay una diversidad de experiencias al respecto de la identidad social y la discapacidad entre los soldados amputados (Caddick et al., 2019).
En sintonía con estos hallazgos, la revisión de Murray et al. (2023) encontró que los militares con pérdida de extremidades tienen dificultades para transitar por los sistemas de atención médica civil y obtener el apoyo adecuado fuera del Ejército. Por lo que el papel de la cultura militar, la percepción de los otros y las relaciones en los distintos contextos de interacción durante y después de la rehabilitación tienen impacto en su tránsito a la vida civil. Si bien, Murray et al. (2023) y Caddick et al. (2019) resaltan investigaciones que abordan elementos o temas relacionados con la transición e identidad luego de la amputación, la mayoría de los hallazgos han adoptado un enfoque clínico, de salud pública y participación social. De esta manera, se ha prestado poca atención a la dimensión subjetiva de la experiencia de los amputados, en especial sobre cómo configuran su identidad después de la rehabilitación.
Esta línea de investigación revela el efecto irreversible de las heridas adquiridas en guerra, y enfatiza en las afectaciones que transforman la relación de la persona con el mundo, su experiencia en él y la relación con quienes lo rodean. Así, los datos muestran que la pérdida de extremidades tiene un impacto en el sentido de sí mismo y muestran que existen diferencias entre los soldados amputados en cuanto a la aceptación de la identidad, desde una comprensión de sí como militar hasta una comprensión de sí como persona con discapacidad (Murray et al., 2023). La comprensión de la experiencia en la configuración de la identidad de soldados amputados en guerra requiere mayor atención, no solo en la rehabilitación después de la amputación, sino en la posibilidad de reflexionar acerca de los procesos subjetivos que permiten la reconfiguración del sentido de sí mismo en su nueva condición de militar amputado y con discapacidad.
El proceso de construcción de sí mismo se entiende como un proceso psicológico y social constante en la trayectoria de vida de cualquier persona. Dicho proceso se desarrolla para guiar la relación que se establece consigo mismo, con los demás y con el mundo. Desde la perspectiva teórico-metodológica denominada Teoría del Self Dialógico (SD), se reconocen el dialogismo y las relaciones de diálogo que integran al sí mismo por medio de procesos de interiorización y las relaciones con el otro que emergen en el proceso de externalización. Este modelo corresponde a una visión extendida hacia el entorno, mediante la elaboración de posiciones del yo, que se tornan relevantes en determinadas circunstancias (Hermans, 2018).
Desde esta perspectiva, las posiciones del yo, subpartes que componen la noción de sí mismo, son creadas y dotadas simbólicamente por el sistema psicológico en una estructura jerárquica del sí mismo. De este modo, las posiciones pueden ser una o varias visiones de sí mismo, o una o varias personas/eventos considerados importantes. Según este autor:
Una posición del yo, como acto espacial-relacional, existe en el contexto de las posiciones de otras personas (por ejemplo, me sitúo como fuerte frente a un otro competitivo y como cálido frente a un otro cariñoso). Como acto espacial, posicionarse es situarse frente a otra persona y, al mismo tiempo, hacia uno mismo en el espacio metafórico del yo. Como proceso espacial-relacional, representa una postura hacia alguien, ya sea física o virtualmente, y se dirige al otro o a uno mismo a través de orientaciones y comunicaciones verbales o no verbales (p. 8).
En este sentido, la noción de sí mismo no puede describirse solo en términos de posiciones internas, como en una especie de monólogo, sino que debe describirse en el contexto de otras posiciones (posiciones externas, posición tipo afuera u otras posiciones internas). Estos campos semióticos que emergen en el self dialógico guían la vinculación en las actividades sociales y cotidianas de la persona.
En esta teoría, a lo largo de la trayectoria de vida se presentan múltiples experiencias sociales que relacionan constantemente a otros sujetos, objetos o eventos con el sistema psicológico, interiorizándolos como posiciones internas o externas. Las posiciones del yo se encuentran ubicadas en un espacio simbólico, en el cual, el sí mismo se construye de acuerdo con la situación y el tiempo que se vive. Así, las diferentes posiciones del yo son contextuales; de acuerdo con Hermans (2008), “no deben entenderse como centros estables de conocimiento, sino como perspectivas que varían en el intercambio directo con el entorno social” (p. 193). Es decir, a medida que el ser humano vive determinadas situaciones, emergen múltiples voces que son parte de una visión de sí mismo compleja. En este sentido, la noción de sí mismo se captura como una historia de “quién soy”. Los múltiples posicionamientos del yo aparecen para dar cuenta de las diferentes situaciones, eventos y personas que configuran esa visión de sí mismo. Por tanto, en el contexto de los militares, la historia sobre sí mismo de un soldado está configurada por el contexto y las experiencias vividas en el entorno militar (Grimell, 2017; 2018).
El acontecimiento: una aproximación fenomenológica
Caer en una MAP y sufrir la amputación de un miembro es un acontecimiento traumático, esto es, algo imprevisible, sorpresivo e incomprensible que acaece al individuo y desborda su capacidad de respuesta. Los acontecimientos irrumpen –no siempre de forma explosiva o majestuosa, sino también levemente, con pies paloma, como afirma Nietzsche– y con ello se alteran los órdenes existentes (Waldenfels, 2004). El trauma tiene efectos en la historia de vida, altera los estados de conciencia y los estilos de respuesta habituales, así que, en sentido estricto, no se puede hablar de una experiencia (en la que el yo está comprometido en su ejecución o estructuración).
En cuanto acontecimiento traumático, ser víctima de una MAP conlleva una desconfiguración de la identidad o de la autocomprensión personal (“yo no soy quien era”), esta desconfiguración implica una alteración del tiempo y de la representación corporal y, por supuesto, de las relaciones intersubjetivas. El acontecimiento traumático se extiende en el tiempo, la víctima requiere de varios años, de diversos relatos que va reconfigurando una y otra vez, para dar cuenta de lo sucedido: ¿Cómo fue posible?, ¿por qué sucedió?, ¿por qué justo pisé allí y no en otro lugar, de manera que hubiese evitado el accidente?
La explosión puede escucharse una y otra vez a modo de reviviscencia o flashback, esto es, representación súbita e involuntaria de la explosión y de la pérdida (p. ej.: de un miembro corporal); generalmente, la escena se representa a modo de pesadillas. En el trauma el yo queda suspendido de su actividad constituyente, no es él quien ofrece el sentido, sino que es expulsado de este. El yo personal se vuelve espectador de sí mismo, del yo trascendental, del cuerpo petrificado que pierde su función constituyente. El sujeto pasa a ser observador del yo constituyente de mundo, sin participar en esta constitución (Murakami, 2012).
El yo de la experiencia traumática deja de ser pasivo o pasible, y se vuelve inerte, no constituye el entorno y lo real. El cuerpo deja de participar activamente en la constitución, se inmoviliza; no participa de la atención, de la presencia; se vuelve un maniquí, un robot desprogramado. Ante esta experiencia, el cuerpo no sabe reaccionar ante las circunstancias o exigencias del entorno. El recuerdo se quebranta –lleva a movimientos repetitivos–, de manera que no hay esquematización o constitución de mundo (Murakami, 2012).
La superación del trauma exige lo que Maldiney (2021) denomina como “transpasibilidad”, esto es, la posibilidad de recomenzar y reconfigurar el sí mismo, capacidad que va mucho más allá de la voluntad. Es la capacidad de dejarse atravesar por lo nuevo y sobreponerse a ello, de forma que surjan nuevos sentidos y proyectos. En palabras de Grohman (2018):
La transpasibilidad (derivada del verbo griego pathein, padecer) designa la capacidad de una apertura absoluta a lo nuevo; la capacidad de un encuentro auténtico (...). La transpasibilidad puede compararse con el momento creativo de una primera obra artística. En ella, el artista entra en contacto con algo que rompe su horizonte de experiencia previo (...). En el acontecimiento, se le exhorta a recibir algo que excede cualquier elección previa de medios (p. 13).
Más que la capacidad de padecer algo externo, la transpasabilidad designa la disposición ontológica de ser afectado y transformado, de sobreponerse a una situación incomprensible, o parcialmente comprensible. La superación del trauma no consiste en volver a ser el que uno era, sino en ser otro a partir de lo que ha pasado. Pero esto no es un proyecto voluntario, sino una transformación que se da cuando el sujeto no se cierra, no se endurece, sino que permanece expuesto a lo que lo conmueve. Así, el trauma no se elimina, sino que se integra como fondo desde el cual se abre un nuevo horizonte de sentido.
La transpasibilidad no implica recomponer lo anterior, sino hacer sitio a un nuevo comienzo, no como reconstrucción del mismo yo, sino como reconfiguración del existir desde la fractura misma. Este planteamiento, además, permite pensar los relatos de vida traumáticos no solo como secuencias narrativas, sino como acontecimientos de apertura, donde el testimonio no clausura, sino que señala las condiciones de posibilidad de una nueva significación.
Al presentarse nuevas situaciones, el yo se involucra en una reconstrucción del sí mismo en medio de un proceso de transición que implica la reconstrucción de su narrativa acerca de “¿quién soy?”, en la que se integran posiciones preexistentes y, posiblemente, nuevos posicionamientos del yo (Hermans y Gieser, 2012). La configuración de la identidad, con una nueva condición, no solo lleva a la comprensión del cuerpo, de las relaciones sociales (p. ej.: la cooperación entre los sectores militar, salud y civil), sino que requiere un enfoque en las características únicas de la configuración del sí mismo. Esto resulta clave para dilucidar los procesos de identidad y elementos significativos en medio del cambio cultural. En este sentido, la pregunta central de este artículo de investigación es: ¿Cómo se configuran en los relatos de vida, los distintos posicionamientos del yo de soldados mutilados por el conflicto armado colombiano?
Método
Diseño
Se empleó un estudio de corte exploratorio descriptivo, con un diseño de estudio de caso cualitativo, que permite entender la complejidad y profundidad de los comportamientos humanos en la vida real (Yin, 2015). Este tipo de diseño permite acercarse a los fenómenos en un contexto específico.
Participantes
Se utilizó un muestreo históricamente estructurado, es decir, se seleccionaron casos individuales no aleatorios que representaban, en sus cursos de vida, el fenómeno de interés de la investigación. De esta manera, el muestreo reflejó cursos de la vida real y las preguntas de investigación (Sato et al., 2008). El soldado, Pedro, nació en Florencia, Caquetá. Al momento de la entrevista tenía 39 años, era suboficial cabo tercero del Ejército Nacional. Pisó la mina en 2009, y como procedimiento quirúrgico a raíz del accidente le realizaron una amputación transtibial en la pierna derecha, es decir, debajo de la rodilla. Fue retirado del Ejército por invalidez en 2010. Actualmente, reside en la ciudad de Bogotá, es deportista profesional en la modalidad de atletismo, está casado y tiene tres hijos.
Instrumentos
La entrevista semiestructurada de corte fenomenológico es un proceso de diálogo, que busca que el participante reconozca, describa y exprese su experiencia vivida y los significados sentidos en relación con el tema de interés de la investigación en la que participa, ya sea que experimente actualmente o las recuerde (Moreno, 2014). Este tipo de entrevista permite indagar acerca de la construcción de la noción de sí mismo a partir del relato de vida de soldado mutilado después de pisar una MAP. El protocolo de entrevista semiestructurada invitó al participante a reflexionar sobre las personas, eventos o situaciones de su vida que consideraba relevantes en su trayectoria de vida, en tres momentos diferenciados: pasado, presente y futuro. Estas preguntas abiertas permitieron al participante posicionarse, aquí y ahora, respecto de los acontecimientos relacionados con el evento disruptivo.
Procedimiento
Esta investigación siguió las directrices éticas establecidas en el Manual de la American Psychological Association (APA) en su séptima edición, para resguardar la protección de los derechos de los participantes en todas las actividades del proyecto que exigen su intervención. Antes de la implementación, se solicitó la firma del consentimiento informado del participante.
Se realizaron tres sesiones de trabajo referidas: la primera, acerca del pasado; la segunda, respecto al presente, y la tercera, relativa al futuro. La entrevista sobre el pasado comenzó con la pregunta: “¿Cómo fue que llegaste a ese evento, a encontrarte con la mina?”. En la entrevista relacionada con el presente se formuló la siguiente pregunta: “¿Cómo es tu vida actualmente?”. Y la entrevista del futuro partió de la pregunta: “¿Cómo te ves en el futuro?”. La entrevista fenomenológica permitió que el participante contara su historia personal a partir de temas relacionados con la historia familiar, la historia militar, las relaciones interpersonales y su cotidianidad. La información adquirida por esta modalidad de instrumento se organizó en un sistema de rejillas que describía las preguntas y consignas dadas al participante y las respuestas, tal cual aparecieron en el diálogo con los investigadores.
Análisis de datos
Desde una visión fenomenológica, esta investigación utiliza el método de autoconfrontación de Lyddon et al. (2006), que permite presentar las valoraciones de una persona en un punto particular del tiempo, en este caso, el pasado, el presente y el futuro, referido al evento disruptivo de pisar una MAP, para determinar la incidencia de las valoraciones en los propios sentimientos acerca de la relación con sí mismo y con los otros en la trayectoria de vida. De esta manera, se rescata la experiencia para acercarse al mundo de vida del participante, sin cuantificar las valoraciones a partir de preguntas directivas, sino con la triangulación de las entrevistas semiestructuradas que permiten la trayectoria de vida y elicitar las valoraciones de forma espontánea y próxima al análisis fenomenológico interpretativo (Smith y Nizza, 2022). Este modelo de análisis, en el contexto de la investigación en psicología, busca alcanzar una interpretación de los procesos de coconstrucción de significado que emergen en las experiencias de las personas. Así, es posible lograr una examinación detallada de las experiencias, a la luz de otros conocimientos en el contexto de los relatos que hacen los participantes, a partir de las cuales se busca sintetizar sus experiencias y significados.
Posteriormente, se utilizó el modelo de Trajectory Equifinality Model (TEM), que parte del supuesto, según el cual, es posible acercarse a los relatos de vida individual como elementos estructurales de un fenómeno social o cultural. Este modelo de análisis permite identificar cada trayectoria de vida basándose en puntos de equifinalidad, que son representados en un esquema multilínea y único, pero contrastable. Con este modelo de organización de eventos es posible representar la linealidad múltiple de las trayectorias de vida del participante y construir un esquema de la trayectoria del caso, en el que se establecen los puntos de bifurcación (PBF), los puntos de paso obligatorios (PPO) y el punto de equifinalidad (PEF). Al respecto de los PBF y los PPO, Sato et al. (2009) comentan que “el punto de bifurcación (PBF) es un punto que tiene opciones de paso y el PPO es una fase o un evento que las personas experimentan inevitablemente a través de la condición inicial hasta la PEF” (p. 229).
Resultados
Los resultados se presentan en función del esquema TEM, resultante de los relatos al respecto de la trayectoria de vida del participante (Figura 1). En este esquema descriptivo se organizaron los eventos relevantes referidos a la trayectoria de vida del soldado mutilado por MAP. En el TEM se establece la ubicación de los diferentes PPO, PBF y PEF en la trayectoria, a partir del encuentro con la MAP y la reconfiguración del proyecto de vida.

La figura 1 presenta el esquema que organiza cronológicamente las decisiones y situaciones relevantes en la trayectoria de vida del participante en su transición a su nuevo proyecto de vida, luego de haber pisado la MAP. El esquema incluye tanto lo real –trayectoria real hasta el presente (señalada con líneas continuas y marcos) como las posibilidades –trayectorias posibles que existieron en el pasado (señaladas con líneas discontinuas y cuadros punteados). Así, el esquema presentado trata tanto de los fenómenos reales como de las reconstrucciones y los imaginarios del participante al respecto de su trayectoria en la transición luego de haber pisado la MAP. El TEM termina en el PEF-II (segundo punto equifinal), señalado como el final del diagrama, que indica el momento actual “proyecto de vida con su nueva condición: ser deportista paralímpico”.
PEF-I hasta PBF-I
El relato acerca de su encuentro con la MAP es contado en detalle por Pedro. Él ubica temporalmente la narrativa con fecha exacta, el 26 de abril de 2009, describe la manera en que transcurrió el día, los pensamientos que tuvo a lo largo del día, la experiencia de los momentos luego de la detonación de la mina, la angustia suscitada por estar en el campo de batalla, el dolor físico y la incertidumbre del rescate.
A raíz de algunas detonaciones, como suboficial encargado de una escuadra de avanzada, le solicitaron movilizarse para indagar al respecto.
(…) ese día tenía un presentimiento, no sé, raro, cuando uno siente que la muerte está encima. Pero yo no le paré bolas a eso, porque dije: “Si no me pasó nada de soldado, no me va a pasar nada de comandante, porque van los soldados adelante y yo voy atrás” (...). Habíamos caminado más o menos media hora, cuando volteé a mirar hacia un lado, vi los rastros de un tapir frescos (…). Tres pasos más adelante pisé una mina y explotó. No sentí nada, me sentí encalambrado, lo único que hice fue tenderme en el piso (…) o sea, yo quedé parado, como aturdido, pero en sí, yo reaccioné y fui a mandar el pie para tenderme, cuando se me fue la pierna derecha, y yo dije: “Me jodieron a mí. Se acabó mi vida. Aquí quedé yo”.
Los demás miembros de su escuadra se fueron, él se alistó para defender su vida ante cualquier acercamiento del enemigo. Para poder ser atendido por el enfermero de la escuadra, tuvo que desplazarse para salir del campo minado. El enfermero logro darle los primeros auxilios y solicitar su traslado.
Le dije al enfermero: “Vea, haga una cosa, a nosotros ya se nos va a acabar todo, va a llover, si ustedes me dejan aquí, yo me muero y no me quiero morir aquí, yo quiero vivir” (…). Le dijeron a mi coronel que ya me habían aplicado todo el suero, que no había más, no había suficiente diclofenaco para el dolor y que me estaba desangrando, por eso solicitaban la ayuda (…). Yo estoy muy agradecido con ese coronel por tomar esa decisión, porque donde no hubiera sido así, yo me hubiera muerto.
Una vez rescatado, al llegar al lugar para recibir la atención médica profesional recibió la noticia que debía ser amputado para salvar su vida, puesto que la infección en la extremidad afectada estaba escalando rápidamente.
Me tomaron una radiografía para ver cómo me podían salvar la pierna, pero yo veía que mi pierna no tenía salvación, estaba muy jodida. A las 4 de la tarde me dijeron: “No, definitivamente, tenemos que amputarlo, no se puede hacer nada”. Me dijeron que la infección estaba subiendo muy rápido y que tenían que amputármela antes de que fuera demasiado tarde. Yo le dije: “Usted es el doctor y usted es el que toma la decisión”. Me preguntó si yo estaba de acuerdo, y le dije: “Pues sí, ¿qué más hago? prefiero perder mi pierna que perder mi vida”.
En lo que concierne a la rehabilitación, para Pedro fue el inicio de la transición a una nueva condición corporal y a una vida nueva. Para él, se trató de un periodo en el que varias personas fueron importantes para su adaptación, y la convivencia con personas con una condición similar lo ayudó en el proceso.
Mis terapias fueron tan intensas que la prótesis tenía que ser un descanso. En cuanto al apoyo psicológico, los psicólogos nos visitaban, pero eso no era suficiente (…). No hay mejor psicólogo que ver a otra persona con una discapacidad igual o más severa que la suya, o parecida, o leve, lo que sea, que te pueda rehabilitar y que te pueda confortar y animar (…). A mí me pasaba. Todos los días iban a hablarme de superación, que iba a salir bien, que iba a volver a caminar, pero yo no le paraba bolas a eso (…). Cuando vi a la persona en físico, me saludó, me llevó algo que comer y me dijo: “Yo soy amputado, mire, tengo dos prótesis”. Yo dije: “Yo no tengo es nada, entonces” (…). De ahí en adelante se acabó mi karma, yo no sé, pensé: “Voy a volver a caminar, voy a volver a correr, voy a volver a hacer mi vida normal”.
Hasta este punto de su trayectoria, la finalización de su proceso de rehabilitación y el inicio de la transición a la vida civil implicó tener el estatus de soldado retirado por invalidez. Este nuevo rol implicó escuchar las opciones ocupacionales que el proceso de atención a víctimas de municiones sin explotar (MUSE) y MAP le ofrecían.
PBF-I hasta el PBF-II
Pedro recuerda con exactitud la fecha de su retiro, en lo que pensó y a qué oficio o profesión dedicarse después de este episodio.
Cuando uno está recién amputado, está frustrado (…). Después de la mina viene un duelo, usted quiere acostarse y mirar al cielo. Quisieras quedarte en una cama y solo mirar el cielo, las estrellas (…). Ahí pensé: “¿Qué será de mi vida?” (…). Me retiraron el 19 de agosto de 2010, duré como 6 o 7 años como soldado activo (…). Yo no quería nada que no fuera estar en mi casa mirando tele: “Ya estoy pensionado, ya no me preocupa, ¿ahora qué me preocupa?”, si ni tenía hijos. “Ahora sí a vivir la vida sabrosa, ya me jodieron, ya no sirvo para nada” (...). Cuando me enteré de que volvía a caminar, pensé que sería útil para la sociedad, pero quería tomarme un tiempo (...).
En el periodo de descanso que tomó luego de terminar la rehabilitación y tener el estatus de soldado retirado por invalidez, Pedro viró sus expectativas hacia su hermano. Dedicó su tiempo para cumplir sus expectativas de ver a su hermano ser profesional, una meta que tenía después de haber superado la rehabilitación, pero que aún no había decidido tomar ese camino.
Me tomé como 1 o 2 años y le dije a mi hermano que terminara el bachillerato, porque era el único que estaba conmigo en ese momento, le dije que quería que terminara e hiciera la carrera, que lograra más objetivos de los que yo logré, él ya había terminado de prestar servicio, pero no había terminado el bachillerato (…). Me llamó y dizque: “Hermano, no sé qué hacer”. Le dije: “Bueno, hermano, lo voy a meter al Instituto Británico, aquí en Soacha, para que estudie inglés, no me parece nada mal, y estudia también sistemas” (…). Como no tenía hijos, pues lo trataba como si fuera mi hijo (…). Me volví ama y señora de casa, le cocinaba, barría, trapeaba, haciendo, lavando, para que él pudiera cumplir sus metas y sus sueños (…). ¿Sabe qué me dijo? “Hermano, yo estudio lo que yo quiera (…). Yo le dije que bueno, que le deseaba suerte, pero hasta ahí lo podía ayudar yo, porque ya me tenía que empezar a encargar de mi vida.
Pedro señala que no cumplir sus expectativas al respecto de lograr que su hermano se convirtiera en profesional, lo llevó a replantearse su ocupación. Este evento lo llevó nuevamente a reajustar su trayectoria y encontrar un nuevo proyecto.
PBF-II hasta PBF-III
Me concentré en cumplir mis metas, porque intenté cumplir las metas de alguien más, pero fue fallido, al final descansé, me quité un peso de encima, y ahí fue que empecé mi propio sueño. Me decía que más que ser militar, más que solo ser pensionado, voy a lograr otro objetivo. Presenté mi Icfes para estudiar (…), me alcanzaba para estudiar en la Universidad Militar Nueva Granada y otra universidad, hasta saqué mejor puntaje que mi hermano (…).
En medio de su proceso para ingresar a la universidad, a Pedro se le presentó una oportunidad para cambiar nuevamente los planes que tenía en su retiro por invalidez.
Un día recibí una llamada. Era el teniente de las Fuerzas Armadas diciéndome que teníamos una reunión el martes, para que yo recogiera una camiseta que me iban a dar y para que escuchara una charla. Pensé: “Bueno, voy a reclamar la camiseta para decir que soy soldado deportista de las Fuerzas Armadas y la chicaneo bien bacano”, pero no pensaba seguir en el deporte, no era mi motivación. Fue tan buena la charla y tan bueno el trasbordo ideológico que hizo el capitán (…). Me llamaron para hacer deporte, sino tal vez hubiese terminado ya una carrera, pero salió la oportunidad del deporte, y aquí estoy, todavía no me he rendido.
PBF-III hasta PEF-II
La oportunidad del deporte apareció como una opción para ocupar su tiempo en la jubilación y trazarse nuevas metas, si bien no fue contemplado desde un principio en sus opciones ocupacionales, su participación en el evento dio apertura a un proyecto de vida con su nueva condición.
En 2013 ingresé al deporte, fue una sorpresa, este mundo es muy bello y bonito, porque había oportunidad para personas con discapacidad. Le doy gracias a Dios porque esa persona me dio esa inducción y me dio esa oportunidad (…). Yo creo que detrás de cualquier situación debe haber oportunidades para la persona, en este caso, pues estaba la liga de Fuerzas Armadas, y me tocaba duro (…) he tenido que sacrificarme mucho (…) es demandante, mucho trabajo, mucha concentración, demanda mucho tiempo, y uno dice no puedo, porque se trata de su futuro (…).
La experiencia de Pedro como deportista profesional ha sido señalada como importante en su trayectoria de vida, su dedicación convirtió al deporte en su nueva profesión, y resalta también cuáles han sido las oportunidades laborales y de crecimiento personal que le atribuye a su participación activa en ámbitos deportivos.
A veces siento como si no tuviera prótesis, más cuando estoy ocupado. Cuando estoy entrenando me desconecto del mundo. Es como si estuviera en el universo, yo ya no me acuerdo de la prótesis (…). Me siento muy a nivel de cualquier persona (…). El deporte abre puertas (…). También te disciplina (…). Le enseña a uno a trazarse metas, que no son fáciles, pero que se logran con constancia y disciplina (…).
El ser deportista profesional lo ha acercado nuevamente a las fuerzas militares. Aunque de una manera distinta. Pedro comenta que sigue perteneciendo a la milicia, aunque no esté activo. Se ha vinculado con el Ejército Nacional después de su accidente desde el ámbito deportivo y resalta que los contextos deportivos militares han dado la apertura a resignificar a los soldados heridos en guerra.
Uno sigue siendo militar (…). Actualmente, sigo siendo militar, así no esté en la vida activa (…). Todo lo que aprendí en la vida militar no se me ha olvidado (…), te queda marcado que fuiste militar hasta la tumba. Cuando se participa en esto de los mundiales militares (son como los olímpicos militares), realmente me ha parecido un logro muy importante para nosotros, las personas con discapacidad (…). No te imaginas los aplausos que nos llevábamos allá cuando íbamos a competir (...) es un espectáculo.
En relación con la decisión de ser deportista paralímpico, esto abre su trayectoria alrededor de esta nueva ocupación, y sus expectativas están en relación con esto.
Ahora mis expectativas son poder ir como selección Colombia a unos juegos paralímpicos (...) yo pienso que ese es el sueño de todo deportista (…) lograr medalla, pero no es solo ir y representar a mi país (…) es que te quede algo.
Discusión
Los eventos organizados se identifican como relevantes para la historia de vida relatada por el participante. En estos eventos es posible identificar tanto las distintas posiciones internas del yo como las externas. La figura 2 presenta la configuración del sí mismo, en función de las múltiples posiciones del yo en cada campo que lo estructura (interna, externa y tipo afuera).

Desde la perspectiva de la multiplicidad dialógica, existen diferentes posiciones del yo que son consideradas más o menos relevantes, según las situaciones que se le presentan a una persona. El participante develó en los relatos acerca de su trayectoria de vida aquellas que son más dominantes para su noción actual de sí mismo, en relación con los diferentes eventos constitutivos de la trayectoria.
Para Hermans (2018), los tipos de posiciones del yo (eventos, personas o valores) son: (a) internas, reconocidas por la persona como si fueran parte de sí mismo (p. ej.: yo como soldado, yo como deportista, yo como hermano, yo como padre de familia); (b) externas, que son interiorizadas en el sistema psicológico, pero experimentadas como si fueran parte del contexto social (ambiente) (p. ej.: mis compañeros, mi rehabilitación), y (c) afuera, que representan posiciones poco constantes pero accesibles como partes del sí mismo (p. ej.: ser estudiante universitario, ser medallista paralímpico), su acceso depende de la situación y pueden ser ocupadas cuando una posición externa las activa. Así, este esquema resultante ilustra la configuración de los múltiples posicionamientos del yo que da cuenta de los eventos de su trayectoria que lo llevaron hasta el punto equifinal en el que se encuentra actualmente.
De este modo, en la configuración visión de sí mismo del participante, no solo se encuentra afectado por la transición a una nueva condición de vida, sino que surgen nuevos horizontes como el ser deportista paralímpico, jubilado, padre de familia, que están relacionadas con posiciones tanto externas (“mis compañeros”) como internas (“yo como militar”), en las que estas antiguas posiciones del yo, referidas a su vida como soldado, están en diálogo con nuevas posiciones del yo que poseen deseos y necesidades dispares, por lo que en su trayectoria se explicita la transición de militar a jubilado por invalidez, para luego reconfigurarse como deportista.
La noción de sí mismo está en constante proceso de reorganización y negociación para integrar esas nuevas posiciones del yo. No obstante, la posición del yo militar es dominante, aún con su nueva posición como deportista paralímpico, ser militar forma parte de sí y marca sus modos de estar en la vida civil. A diferencia de lo planteado por Grimell (2017), la posición como militar no disminuye las posibilidades para nuevas posiciones, sino que esta posición le permitió a Pedro encontrar otras ocupaciones y lo movilizó a estar relacionado con la institución.
El proceso vivido por el participante, tras el acontecimiento traumático, implica necesariamente una profunda reconfiguración de la historia de vida. Esta reconfiguración no solo comprende la restauración tentativa de la unidad entre el yo y el cuerpo mutilado, sino también una redefinición del esquema corporal, una revisión crítica de la imagen de sí mismo y una necesaria reorientación del proyecto vital. Sin embargo, este proceso no puede concebirse como un esfuerzo solitario y aislado, sino como un movimiento dialógico que se realiza en interacción permanente con otros sujetos significativos.
En el caso aquí examinado, el acontecimiento traumático no se limita al hecho de que una persona infortunadamente pisó un explosivo y perdió un miembro, sino que se extiende en el tiempo conformando un “entre”, cuyos sentidos deben reconfigurarse y restablecer un nuevo orden, una nueva fase de la vida, nuevas maneras de comprenderse a sí mismo. El acontecimiento traumático cambia, afecta el estilo de vida: las relaciones familiares, el empleo, la relación con los compañeros, jefes y subordinados, entre otros. Puesto que lo acontecido no se limita al momento de la explosión o al instante en que la víctima sufre el impacto, cuya consecuencia directa es, por ejemplo, la pérdida de un miembro. En términos de Murakami (2012), se extiende en el tiempo.
Desde esta perspectiva, los acontecimientos traumáticos desestructuran los órdenes establecidos y desafían la identidad del sí mismo, forjada durante su historia de vida, pero al mismo tiempo constituyen la base desde la cual el yo, en interacción intersubjetiva, puede reconstruir una perspectiva renovada sobre su existencia. Si bien, retrospectivamente, es posible identificar las diferentes ramificaciones del sentido y delinear las trayectorias efectivamente tomadas, como lo representa claramente el Trajectory Equifinality Model (TEM) (Figura 1), esta reconfiguración del proyecto de vida no responde a un diseño predeterminado, semejante al de un artesano que proyecta anticipadamente el producto final. Por el contrario, la comprensión del acontecimiento y su integración en la historia de vida constituyen una conquista emergente de las relaciones que establece el sujeto con los otros (Menhart, 2024). Los puntos de bifurcación (PBF) solo adquieren sentido si el sujeto se mantiene abierto (transpasible) a lo que irrumpe como novedad. Sin esta apertura radical, los PBF dejan de representar posibilidades existenciales y se convierten en rupturas sin salida.
La construcción del sí mismo en el aquí y en el ahora que hace Pedro depende de las significaciones acerca de las diversas situaciones experimentadas por él, en donde emergen voces que contribuyen a este proceso de construcción. Así, el sentido no es una construcción meramente subjetiva ni una decisión individual; más bien, emerge y se configura progresivamente en los encuentros interpersonales (Hermans, 2018). En este proceso, la superación del trauma se hace posible gracias a lo que Henri Maldiney denomina transpasibilidad: la capacidad radical del sujeto de dejarse afectar profundamente por lo nuevo, por aquello que irrumpe desde fuera, interrumpiendo sus modos habituales de ser y actuar. La transpasibilidad no consiste en una simple recepción pasiva, sino en una apertura radical hacia nuevas posibilidades existenciales.
La superación del trauma no significa retornar a la identidad previa, sino permitir el surgimiento de una nueva configuración de sí mismo a partir de lo acontecido. No se trata de un proyecto voluntario, sino de una transformación existencial que solo ocurre cuando el sujeto mantiene una disposición abierta, cuando no se cierra defensivamente ni se endurece ante la vulnerabilidad inherente al trauma. Desde esta óptica, el trauma no se elimina ni se olvida; más bien se incorpora como fondo existencial desde el cual puede surgir un nuevo horizonte de sentido.
En este proceso, otras personas significativas para los soldados tienen una incidencia importante (Grimell y Berg, 2019), puesto que la transición es experimentada como un proceso de conflicto y pérdida, en el que la persona afectada se encuentra con nuevas expectativas culturales y desempeños que distan de sus posiciones del yo ya arraigadas en el sistema.
En la trayectoria del participante, los otros ‒como su hermano, sus compañeros, la persona con la misma condición, el mayor que lo invita al evento deportiva‒ son un “otro” que aparece como un agente promotor de las acciones, pensamientos y decisiones que movilizan lo que reconoce como parte de sí mismo. Puesto que la interiorización del otro no solo se trata de palabras activamente emitidas por otra persona y después apropiadas, sino que pueden ser expectativas, opiniones o pensamientos evocados por la presencia de ese otro y movilizan a realizar diversas actividades. Así, los otros aparecen tanto para animarlo a desarrollar actividades no ligadas a la vida militar como para seguir relacionado con la institución militar (Grimell y Berg, 2019).
La presente investigación pone en evidencia que esta reconfiguración del sí mismo desde la transpasibilidad trasciende la mera comprensión cognitiva (siempre parcial e insuficiente) del acontecimiento traumático, para incluir la apertura efectiva a los otros, especialmente aquellos dispuestos a acompañar a la víctima en su travesía de recomposición vital. Quien logra sostener esta apertura radical, puede escuchar activamente a los otros y reconstruir, desde el nuevo entramado de relaciones, un proyecto vital renovado y significativo.
Todas las relaciones posibles establecidas con la presencia de un “otro” en el sistema psicológico de Pedro han generado algún tipo de tensión en la construcción del sí mismo elaborada durante el relato. Las intervenciones que Pedro trae acerca de sus encuentros con los “otros” en el curso de su vida afianzan la idea de que esta experiencia describe la complejidad de las relaciones establecidas con diferentes personas y que son importantes para construir a partir de esas relaciones algunos aspectos del sí mismo. Además, el encuentro con el otro no solo suscita expectativas, pensamientos, palabras o pensamientos interiorizados por el participante, también sugiere posibilidades de reorganización de las posiciones del yo y del otro en el presente y en futuras interacciones (Sánchez, 2017).
Desde la perspectiva del self dialógico, el yo emerge como una polifonía dinámica de voces internas y externas que dialogan, negocian y se reconfiguran constantemente (Hermans, 2018). En este marco, la transpasibilidad puede concebirse como la capacidad del yo para dar lugar a voces nuevas, provenientes tanto del interior del propio sujeto como del entorno social, incluidas aquellas voces que emergen desde la experiencia traumática misma. No se trata de acallar la voz del dolor o del trauma, sino de integrarla dialógicamente, permitiendo que coexista sin dominar por completo la narrativa personal.
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Notas
1
Los análisis aquí presentados son resultado de las discusiones teóricas
en el marco del proyecto "Dialogo y aprendizaje: aportes de la
fenomenología - hermenéutica y de la teoría del sí mismo dialógico" de
convocatoria interna 2023, CI 4438, Universidad del Valle. Periodo de ejecución
2024 - 2025.
Notas de autor
Magister en
Psicología y estudiante de Doctorado en Psicología de la Universidad del Valle.
Miembro del grupo de investigación “Desarrollo Psicológico en Contextos” de la
Universidad del Valle. javier.norena@correounivalle.edu.co https://orcid.org/0009-0009-4057-2808
Profesor titular Universidad del Valle, Cali,
Colombia. Doctor y Post Doctor en Psicología Experimental de la Universidad de
São Paulo, Brasil. Director del grupo de investigación “Desarrollo Psicológico
en Contextos” y del Instituto CIDEAS de la Universidad del Valle. hernan.sanchez@correounivalle.edu.co https://orcid.org/0000-0002-3119-8377
Profesor titular Universidad del Valle, Cali,
Colombia. Doctor en Filosofía, Universidad de Wuppertal, Alemania. Decano de la
facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. julio.vargas@correounivalle.edu.co https://orcid.org/0000-0002-5410-9250
Información adicional
Para
citar este artículo / To cite this article / Para citar este artigo: Noreña, J.,
Sánchez Ríos, H. y Vargas Bejarano, J.C.
(2025). Múltiples posicionamientos del yo de un soldado
mutilado por mina antipersonal.
Pensamiento Psicológico, 23, 1-31. doi:10.11144/Javerianacali.PPSI23.pysm