Organizaciones de mujeres migrantes y estructuras de oportunidad para el desarrollo sociopolítico: Un estudio cualitativo 1
Migrant Women’s Organizations and Opportunity Structures for Sociopolitical Development: A Qualitative Study
Organizações de Mulheres Migrantes e Estruturas de Oportunidade para o Desenvolvimento Sociopolítico: Um Estudo Qualitativo
Juan C. Aceros
, Tatiana Duque
Organizaciones de mujeres migrantes y estructuras de oportunidad para el desarrollo sociopolítico: Un estudio cualitativo 1
Pensamiento Psicológico, vol. 24, 2026
Pontificia Universidad Javeriana
Recibido: 21 agosto 2025
Aceptado: 25 marzo 2026
Resumen: Objetivo. Analizar cómo las organizaciones de base de mujeres migrantes pueden constituirse en estructuras de oportunidad que favorecen su desarrollo sociopolítico en contextos de precariedad laboral y exclusión. Método. Se realizó un estudio de caso cualitativo en Andalucía, España, con 11 activistas de la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Sevilla y ocho profesionales de entidades sociales vinculadas. Se llevaron a cabo entrevistas en profundidad, y el material se examinó mediante análisis de contenido orientado por objetivos. Resultados. El análisis permitió identificar cuatro estructuras de oportunidad: relacional, que fomenta vínculos solidarios e identidad colectiva; cognitiva, que brinda acceso a un discurso de derechos; inspiracional, que ofrece liderazgos femeninos como modelos de empoderamiento; y de movilización, que impulsa la acción colectiva y la creación de alianzas organizativas. Conclusión. Las organizaciones de mujeres migrantes constituyen espacios fundamentales para el empoderamiento, la participación sociopolítica y la justicia social, ampliando el campo de acción del desarrollo sociopolítico más allá del ámbito educativo.
Palabras clave:Migración, mujeres migrantes, trabajadoras del hogar, organizaciones sociales, empoderamiento.
Resumo: Scopo. Analisar como as organizações de base de mulheres migrantes podem constituir-se em estruturas de oportunidade que favorecem seu desenvolvimento sociopolítico em contextos de precariedade laboral e exclusão social. Método. Foi realizado um estudo de caso qualitativo na Andaluzia, Espanha, com 11 ativistas da Associação de Trabalhadoras Domésticas de Sevilha e oito profissionais de entidades sociais vinculadas. Foram realizadas entrevistas em profundidade, e o material foi examinado por meio de análise de conteúdo orientada por objetivos. Resultados. A análise permitiu identificar quatro estruturas de oportunidade: relacional, que promove vínculos solidários e identidade coletiva; cognitiva, que proporciona acesso a um discurso de direitos; inspiracional, que oferece lideranças femininas como modelos de empoderamento; e de mobilização, que impulsiona a ação coletiva e a criação de alianças organizacionais. Conclusão. As organizações de mulheres migrantes constituem espaços fundamentais para o empoderamento, a participação sociopolítica e a justiça social, ampliando o campo de ação do desenvolvimento sociopolítico para além do âmbito educacional.
Palavras-chave: Migração, mulheres migrantes, trabalhadoras domésticas, organizações sociais, empoderamento.
Introducción
En la actualidad, se acepta ampliamente que la migración es un fenómeno social feminizado, debido a los cambios en los roles de las mujeres en los países del sur global, y a su activa participación en los procesos migratorios contemporáneos. En el escenario de la movilidad humana internacional, las mujeres migrantes enfrentan importantes retos: la estratificación por razón de género degrada su estatus social, la garantía de sus derechos y el acceso al bienestar (Hatzidimitriadou y Çakir, 2009). Producto de dicha situación, muchas mujeres migrantes encuentran mayores obstáculos que los hombres en su proyecto migratorio; por ejemplo, se enfrentan a significativas limitaciones para su integración laboral en las sociedades de acogida. En este contexto, el trabajo del hogar es una de las pocas opciones disponibles para ellas.
Como trabajadoras del hogar, a menudo las migrantes experimentan relaciones laborales injustas, bajos salarios y diversas formas de violencia (Magliano, 2018). La literatura ha documentado los efectos perjudiciales de esta situación en el bienestar de las mujeres (Ayalon y Green, 2015; Hall et al., 2019; Vahabi et al., 2018); pero también ha llamado la atención sobre su capacidad para protegerse, resistir y superar la opresión (Aceros et al., 2023; Fulladosa, 2017; Lai, 2010; Magliano, 2018). En este artículo exploramos cómo las organizaciones de base ofrecen las condiciones para que las migrantes enfrenten las relaciones de poder que experimentan en sus lugares de trabajo. Para tal fin, centramos nuestra atención en el activismo de las trabajadoras del hogar migrantes en Sevilla (España).
En España, las trabajadoras del hogar han creado organizaciones durante más de cuarenta años. Dichas organizaciones ofrecen espacios de encuentro, asesoramiento, formación y vías de expresión cultural y activismo (Aceros et al., 2023). Aunque la literatura ha resaltado los impactos positivos que estas organizaciones tienen en sus integrantes (Draper, 2018; Fulladosa, 2017), no se ha prestado suficiente atención a las condiciones que ofrecen para su desarrollo sociopolítico (DSP; Watts et al., 1999; 2003). El DSP es el proceso mediante el cual las personas se vuelven capaces de analizar críticamente las condiciones en las que viven, comprender la opresión y actuar para transformarla (Hope et al., 2023; Watts et al., 1999).
La teoría del DSP fue propuesta por Roderick Watts como un marco para la liberación social, política y cultural de las personas afroamericanas (Watts y Abdul-Adil, 1998). Los planteamientos de líderes negros sobre la justicia social, y de académicos sobre la liberación, se articulan en esta teoría para contextualizar el DSP en relación con las dinámicas de poder que oprimen a las comunidades negras en los Estados Unidos (Hope et al., 2023). En un estudio previo, describimos la forma como el DSP se ve estimulado en las trabajadoras migrantes por diversas experiencias personales (Duque et al., 2022). En esta ocasión examinamos la organización comunitaria como un entorno que hace posible el DSP, poniendo en primer plano las “estructuras de oportunidad” (Watts y Guessous, 2006, p. 61) que se establecen en organizaciones de migrantes.
Las estructuras de oportunidades son espacios que incentivan a las personas a ejercitarse en el análisis social crítico y a desarrollar habilidades y competencias para facilitar el compromiso sociopolítico (Watts et al., 2003). Estas estructuras se establecen en “entornos organizativos”, como las escuelas, las iglesias, los barrios y los centros comunitarios, donde se brinda un andamiaje para el DSP. De acuerdo con Nicholas et al. (2019), se requiere una combinación de componentes educativos, interpersonales y políticos para que esto ocurra. Tras analizar una organización juvenil, los autores encuentran que, a nivel educativo, es fundamental el abordaje de diversas temáticas a través de reflexiones personales y conversaciones críticas. A nivel de las relaciones interpersonales, estos autores resaltan que los miembros de la organización confían en el potencial de los participantes para marcar la diferencia, se esfuerzan por crear una comunidad inclusiva y segura, y fomentan el liderazgo. Con respecto al componente político, la organización invita a aplicar los conocimientos adquiridos mediante la implicación en el activismo y la participación política.
Los estudios sobre DSP se han focalizado en las oportunidades que surgen en contextos educativos (Bañales et al., 2021; Seider et al., 2020) y en organizaciones juveniles (Conner, 2011; Mira, 2013; Nicholas et al., 2019). Las estructuras de oportunidad que se establecen en organizaciones de migrantes han sido desatendidas. Sin embargo, se ha reconocido que estos entornos pueden promover la liberación de las personas migrantes, ayudándoles a resistir y modificar las condiciones opresivas que experimentan (Paloma y Manzano-Arrondo, 2011; Taurini et al., 2017). A la luz de trabajos previos, es posible anticipar que puedan albergar estructuras de oportunidad para las mujeres migrantes (Duque et al., 2022). En este marco, el presente estudio se propone analizar de qué manera las organizaciones de base de mujeres migrantes se configuran como estructuras de oportunidad que potencian su DSP, particularmente en contextos de precariedad laboral y exclusión social.
Método
Diseño
Se llevó a cabo un estudio de caso con enfoque cualitativo centrado en la Asociación de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de Sevilla (ATHS). Este tipo de diseño se orienta a la comprensión en profundidad de un fenómeno en su contexto, a partir del análisis intensivo de un caso particular, lo que permite responder a preguntas sobre el “cómo” y el “por qué” de los procesos sociales (Yin, 2018). Se escogió el caso de una organización de trabajadoras del hogar migrantes, referente en el sur de España. La ATHS reúne a más de 100 personas asociadas, todas ellas migrantes –en su mayoría latinoamericanas–, que se desempeñan laboralmente en el sector del trabajo doméstico en Sevilla y sus alrededores.
Participantes
Con ayuda de la ATHS, se seleccionó a un grupo de mujeres migrantes mediante muestreo de variación máxima (Patton, 2014). Las participantes cumplían con los siguientes criterios: (a) ser migrantes trabajadoras del hogar; (b) vivir en Andalucía; (c) ser o haber sido integrantes de la asociación, y (d) autoidentificarse como activistas. En total, 11 mujeres aceptaron participar en el estudio. Sus edades estaban comprendidas entre los 36 y los 59 años. El grupo incluía cinco mujeres peruanas y dos colombianas; las demás provenían de Ecuador, Paraguay, Nicaragua y Honduras. Todas habían obtenido la nacionalidad española, salvo una (que tenía permiso de trabajo). La duración de su participación en la asociación variaba entre 1 y 8 años.
Para complementar la mirada de las migrantes, también se contactó con profesionales de entidades sociales de Sevilla que apoyaban a la ATHS. Los contactos iniciales se establecieron a través de la ATHS y luego se completaron con un muestreo por bola de nieve. Las personas seleccionadas debían: (a) ser personal técnico de entidades sociales, (b) vivir en Andalucía y (c) conocer de primera mano las actividades de la ATHS. Se seleccionaron cinco mujeres y tres hombres. Las edades de los profesionales estaban comprendidas entre los 37 y los 56 años. El grupo incluía seis personas de origen latinoamericano y dos españoles. En el momento de las entrevistas, los participantes tenían un promedio de nueve años laborando en entidades sociales locales.
Instrumentos
Para la generación del material cualitativo se empleó la entrevista en profundidad individual. Para el caso de las mujeres, se diseñó un guion semiestructurado compuesto por 12 preguntas abiertas orientadas a explorar la trayectoria laboral en España, la participación en la asociación y los impactos de la actividad sociopolítica en la vida de las participantes. En la primera fase, se invitó a las participantes a narrar de manera libre su experiencia laboral en España, desde su llegada hasta el momento de la entrevista. La persona entrevistadora acompañó este relato promoviendo la identificación de hitos relevantes y acontecimientos clave en su trayectoria laboral. En la segunda fase, se profundizó en el proceso de vinculación a la asociación, indagando tanto en las circunstancias que propiciaron su ingreso (p. ej.: “¿Qué situaciones de tu vida contribuyeron a que llegaras a la asociación?”) como en los elementos que motivaron su activismo (p. ej.: “¿Qué situaciones de tu vida motivan tu activismo en la asociación?”). Por último, se exploraron los impactos de la acción sociopolítica, mediante preguntas orientadas a identificar tanto efectos positivos como negativos (p. ej.: “¿Qué consecuencias ha tenido para ti formar parte de la asociación?” “¿Qué le ha aportado a tu vida el formar parte de la asociación?”).
El guion dirigido a profesionales de entidades sociales vinculadas a la ATHS estuvo compuesto por 12 preguntas abiertas orientadas a indagar la situación del sector del trabajo del hogar en Sevilla, la trayectoria del movimiento de trabajadoras del hogar en la ciudad y la caracterización del desarrollo sociopolítico de las mujeres integrantes de la asociación. En la primera fase, se solicitó a las personas entrevistadas describir las condiciones laborales que enfrentan las trabajadoras del hogar migrantes, incluidos aspectos como la informalidad, la explotación, la discriminación y la exposición a diversas formas de violencia. En la segunda fase, se exploró el papel del entrevistado y de su organización en el acompañamiento de los procesos asociativos de estas trabajadoras (p. ej.: “¿Qué iniciativas, programas o proyectos ha desarrollado tu organización para trabajar específicamente con trabajadoras del hogar?”). Para finalizar, se indagó por las transformaciones experimentadas por las mujeres migrantes en la ATHS (p. ej.: “¿Cómo resumirías la transformación que han experimentado las mujeres?” “¿Cómo eran antes de entrar a la asociación, en comparación con cómo son ahora?”).
Los guiones fueron elaborados por los autores a partir de la revisión de la literatura especializada, y fueron validados por una profesora titular, experta en migraciones, adscrita al Departamento de Psicología Social de la Universidad de Sevilla.
Procedimientos
Durante la entrevista, el guion se empleó de manera flexible, adaptándose a las características de las personas entrevistadas y a los temas planteados por ellas. Los encuentros, que oscilaron entre 1 y 3 horas, se realizaron mayoritariamente en línea debido al confinamiento decretado en España como parte de las medidas contra la pandemia de coronavirus (dos entrevistas se llevaron a cabo presencialmente, antes de la aplicación de las medidas de aislamiento). Todas las entrevistas se grabaron y transcribieron literalmente.
Análisis de datos
El análisis se realizó en conjunto entre los autores, ambos con entrenamiento en investigación cualitativa. Se utilizó el análisis orientado por objetivos (AOO), un método para identificar, organizar y reportar patrones dentro de los datos cualitativos. El proceso se hizo manualmente, llevando a cabo iterativamente, mediante lectura y relectura del material, los momentos del AOO: (a) Preparación del material, (b) Segmentación, (c) Etiquetado y (d) Ordenamiento. Se optó por una aproximación inductiva al análisis de los datos, de modo que las categorías analíticas presentadas en el apartado de resultados fueron construidas ad hoc por los autores, a partir de la identificación de patrones y recurrencias en los discursos, con el fin de dar cuenta de las perspectivas subjetivas de las personas entrevistadas.
Aspectos éticos
El estudio respetó los principios éticos de la APA en el trato dispensado a los participantes. Fue aprobado por la Universidad Industrial de Santander (Colombia). Asimismo, se debatió con miembros del Centro de Investigación y Acción Comunitaria (Cespyd), de la Universidad de Sevilla, y con la Junta Directiva de la ATHS. Esta última autorizó la investigación y colaboró con los investigadores en los procesos de selección de participantes y revisión de los resultados.
Las personas participantes recibieron información general sobre el estudio durante el proceso de selección y firmaron un consentimiento informado después de tener la oportunidad de hacer las preguntas que consideraron necesarias. Se dejó claro que la participación era solidaria, voluntaria y que podían abandonar el estudio en cualquier momento, sin ningún tipo de sanción. En los resultados del estudio, los nombres de las personas participantes fueron cambiados por seudónimos autoasignados. Al finalizar la investigación, se realizaron dos reuniones online de socialización de resultados con integrantes de la ATHS, y una con profesionales de organizaciones sociales locales.
Resultados
El análisis reveló que la organización objeto de estudio cuenta con cuatro tipos de estructuras de oportunidad para el SDP: relacional, cognitiva, inspiracional y de movilización. A continuación, presentamos cada una de ellas, con fragmentos extraídos del material analizado.
Estructura relacional
La participación en entornos organizativos, como el aquí estudiado, puede resultar fundamental para establecer relaciones sociales que contribuyen al DSP. Esto ocurre a través de una base social susceptible de generar procesos de identificación colectiva y politización. En repetidas ocasiones, las migrantes entrevistadas refirieron que la organización les da la oportunidad de conocer a otras mujeres que están en una situación similar y con las que pueden establecer relaciones de apoyo mutuo y amistad. El siguiente fragmento es un ejemplo de las narrativas de las migrantes:
“Voy socializando un poco más con la gente. Voy conociendo varios conceptos de cada una que tenemos. Voy haciendo un poco amistades” (Penny).
En las respuestas de las personas vinculadas a las entidades sociales locales se encontró información similar. Al ser interrogadas por lo que aporta la asociación a las mujeres, las profesionales indicaron, por ejemplo, que ayuda a las migrantes a “no sentirse solas” (Antonia), así como a desarrollar “contactos y redes” (Ana). Al respecto, Victoria mencionó:
“[La asociación les permite] compartir experiencias, compartir la vida, encontrar como un espacio que les posibilitará, ya que no tenían la familia aquí, poder encontrarse entre mujeres y poder sentirse identificadas entre ellas”.
El relacionamiento social es fundamental en la población estudiada, debido a que las condiciones en el sector del trabajo del hogar suelen incluir el aislamiento y la limitación del contacto social. El hecho de contar con “espacios colectivos” (Antonia) para encontrarse con otras migrantes amplía la red de apoyo de las mujeres y puede contribuir al bienestar psicosocial de aquellas que más experimentan la deprivación social. Al mismo tiempo, puede ser un disparador del DSP, pues del encuentro con pares con las que se comparten similares experiencias de opresión empieza a surgir una identidad común, susceptible de ser politizada (Diemer et al., 2009). En efecto, el grupo de integrantes de la asociación se transforma en un nosotras por cuyos derechos es necesario luchar. Este componente de identidad colectiva politizada puede apreciarse en afirmaciones de las mujeres migrantes como las siguientes:
“Lo último que puedo decir es que voy a continuar luchando [por los derechos de las compañeras]. Para eso necesitamos, nosotras, estar unidas como colectivo” (Rosenda).
“(…) pediría que, entre compañeras, entre compatriotas, nos demos la mano. (…) Que tratemos de ver que todos somos iguales ¿no? Y lo que yo siempre digo, nunca se me va a quitar esta palabra de mi boca: ‘Lo que yo no quiero para mí, no lo quiero para el resto’. Entonces eso, que se vea la igualdad entre compatriotas” (Gabriela).
Como se verá más adelante, esta politización está asociada al acceso a una estructura cognitiva que la asociación provee; pero tiene como condición la existencia de espacios de encuentro. Las mujeres se refieren a ellos simplemente como “reuniones”. De acuerdo con los datos, estas reuniones tienen por lo menos dos características. En primer lugar, son accesibles: se llevan a cabo en lugares y horarios que facilitan la participación, y son gratuitas. En segundo lugar, generan un ambiente afectuoso, horizontal y de apoyo mutuo. Las mujeres lo describieron así:
“Ellas [las integrantes de la asociación] no me han dejado ni un minuto, ni un segundo, y ellas siempre me dicen: ‘sabes, lo que necesites, Doris. En lo que sea’, y yo sé muy bien que ellas siempre me aportaron la ayuda que necesitara” (Doris).
Los profesionales entrevistados lo mencionaron en los siguientes términos; por ejemplo:
“Es un grupo también donde es evidente un proceso de solidaridad muy particular, muy grande. No están ahí solamente para llevar pancartas, como muchos otros procesos de activismo donde ves mucha gente que está para estar en primera línea con la pancarta y salir en la foto” (Gregorio).
La existencia de relaciones interpersonales positivas ha sido reportada en literatura como una característica de las organizaciones promotoras de liberación (Nicholas et al., 2019; Paloma y Manzano-Arrondo, 2011). De acuerdo con los datos, ofrece un entorno libre de juicio y discriminación, donde las mujeres pueden compartir sus experiencias sin miedo. De esta forma, las participantes validan sus experiencias y encuentran en la vida de otras mujeres situaciones similares, lo que les ayuda a construir una identidad colectiva (Aceros et al., 2021).
En definitiva, las organizaciones de migrantes pueden ofrecer una experiencia social que contribuye a satisfacer necesidades de afiliación y pertenencia. Lo hacen en la medida en que sostienen “espacios colectivos” accesibles y afectuosos. Estos espacios de encuentro pueden disminuir el aislamiento social y la soledad que muchas mujeres migrantes experimentan; proporcionan apoyo práctico y emocional, lo que ayuda a enfrentar situaciones de explotación y discriminación, y puede reforzar la identidad colectiva y la percepción de que los problemas del día a día son, en realidad, compartidos. Por esa vía, el encuentro y el apoyo mutuo inauguran oportunidades para el DSP.
Estructura cognitiva
Los espacios de relacionamiento ofrecen oportunidades de bienestar e identificación para las mujeres migrantes. Sin embargo, no están enfocados solamente en satisfacer necesidades socioemocionales: son un fundamento relacional para el DSP. Los datos sugieren que el paso del relacionamiento a la activación sociopolítica está motivado por el acceso a un discurso sobre los derechos migratorios y laborales (Duque et al., 2022). Es así como la asociación no solamente reúne a las trabajadoras del hogar, también las capacita para el uso competente de un discurso que les permite reclamar sus derechos ante las personas empleadoras y las autoridades políticas. Diversos fragmentos del material cualitativo apuntan en esta dirección. Por ejemplo, una de las migrantes entrevistadas afirmó:
“O sea, [la asociación me ha servido] para saber cuáles eran nuestros deberes y nuestros derechos, ¿no? Han ido especialistas (…) a explicar cómo es la plantilla, la plataforma de servicio doméstico, todo” (Gabriela).
En la misma dirección apuntaron los profesionales entrevistados, por ejemplo:
“Desarrollan muchas herramientas para enfrentarse a su empleadora. Para aprender a poner límites. Yo sé que no es que sean relaciones muy justas y de mucha igualdad con sus empleadoras. Pero sí, [la asociación] les brinda herramientas para defenderse, para poner límites en sus espacios laborales y también cuando acuden a la administración pública” (Antonia).
El acceso a un discurso sobre derechos migratorios y laborales forma parte de la dimensión cultural de las organizaciones que promueven la liberación de los grupos oprimidos (Paloma y Manzano-Arrondo, 2011). Esto es esencial para paliar la falta de conocimiento que las mujeres migrantes suelen tener sobre los contextos de acogida, desconocimiento que facilita a los grupos dominantes el éxito de sus prácticas opresivas; por ejemplo, el establecimiento de relaciones laborales abusivas. Aprender un discurso sobre los derechos habilita a las mujeres para reconocer que sus vivencias no solo son compartidas con otras migrantes, sino que también son injustas. Lo anterior produce una sensación doble: de agravio y de “empoderamiento”. Por ejemplo, una de las mujeres migrantes entrevistadas mencionó:
“Para mantenerme [en la asociación], esa indignación me da fuerzas para continuar ¿Sabes? O sea, puedo llorar en ese momento de indignación, de tristeza, rabia, (…) de decir: ‘¿Cómo se puede permitir esta situación?’” (Tatiana).
Esta indignación empoderadora a la que se refirió Tatiana aparece relacionada con frecuencia al acceso a un discurso sobre derechos, como en el siguiente ejemplo:
“(…) la asociación, las plataformas, los sindicatos, (…) creo que nos ayudan a informarnos, ¿no? A empoderarnos con la información, con el estudio. Que no vivamos en la ignorancia” (Penny).
Los profesionales entrevistados también se refirieron a esta cuestión en los datos recogidos, por ejemplo, en el siguiente fragmento:
“Lo que es claro y evidente es una etapa de empoderamiento. No sé si es la palabra adecuada, pero sí es tomar noción de cuáles son sus derechos, principalmente, y saber que tienen formas de defenderlos” (Gregorio).
En efecto, la estructura cognitiva que venimos mencionando capacita a las mujeres para defenderse en situaciones de abuso y para reclamar mejores condiciones de trabajo (Aceros et al., 2023). Por esta vía, puede abrir oportunidades para el DSP. Concretamente, puede contribuir a superar el fatalismo y a desarrollar sentido de agencia (Watts et al., 2003). Para que esto sea posible, las entidades deben ofrecer no solo espacios de encuentro, sino espacios formativos (Nicholas et al., 2019). En este caso, las personas entrevistadas mencionaron especialmente dos cuestiones que pueden entenderse como estructuras de oportunidad. En primer lugar, el ofrecimiento de un servicio de “asesoramiento legal” que permite atender casos individualmente, contribuyendo a la resolución de problemas particulares. En segundo lugar, la realización de talleres a cargo de especialistas sobre los temas pertinentes.
Las mujeres migrantes entrevistadas resaltaron especialmente el valor sociopolítico de los talleres, pues se trata de espacios colectivos orientados a formar a la base de la asociación (no a resolver casos puntuales). Estos espacios formativos tienen características como las siguientes: (a) relevancia del contenido, pues abordan derechos, estrategias de negociación y aspectos legales esenciales para la vida de las mujeres migrantes, y (b) enfoque participativo, pues no solo están pensados para proveer información, sino también para favorecer el intercambio de experiencias. Las mujeres dan particular importancia a este último aspecto. Al respecto, una de las entrevistadas manifestó:
“Yo creo que el papel más importante que hacíamos, que yo hacía allí, era escuchar a las chicas. Porque tenían mucho que decir de cómo habían pasado la semana, durante esa semana, las injusticias que habían hecho con ellas” (Aguapanela).
Estructura inspiracional
La participación en asociaciones de migrantes no solo permite conocer a otras personas en similar situación, y acceder a un discurso relevante sobre el ejercicio de los derechos. Adicionalmente, permite conocer a mujeres que han ocupado posiciones de liderazgo al interior de la organización y que sirven como modelo de DSP para las recién llegadas. En las entrevistas, algunas de las mujeres migrantes mencionaron encontrar en la asociación a otras mujeres que son objeto de su admiración, y que les inspiran a enfrentar las adversidades asociadas a la migración:
“[Por ejemplo] la presidenta: mis respetos, yo siempre les he dicho. Ella hace todo lo que tiene que hacer. Ella le ayuda a la gente y con una amabilidad, con un carisma, con un cariño, con una responsabilidad, con una constancia que mi respeto para ella. Yo la admiro y siempre le he dicho: ‘¡Wow! Siempre está ahí, aunque esté enferma. Esté como esté, ahí está al pie del cañón’” (Doris).
“En las reuniones, muchas de ellas han contado su experiencia, contado su historia (…) Y ya te digo: hay una de ellas que cuando la escucho hablar es que yo me admiro. Te lo juro. De saber lo que ella ha pasado, según lo que ella cuenta y es, y verla cómo está ahora. (…) A mí me llena de mucha fortaleza escucharla” (Gabriela).
En la misma línea, algunas de las migrantes entrevistadas manifestaron que sienten que pueden ser referentes para otras mujeres en la asociación. Por ejemplo:
“(…) sé que muchas de las compañeras que están en la asociación siguen estancadas, siguen dormidas. (…) Pero, sin decir nada tú puedes ser modelo; pero con tu comportamiento y haciendo cosas” (Rosenda).
La posibilidad de ser modelos inspiradores para otras mujeres migrantes fue también reconocida por algunas de las profesionales entrevistadas. Por ejemplo:
“Es admirable, ¿no? Cómo con esas condiciones precarias y sin tener tiempo a veces ni para ellas mismas pueden seguir en la lucha” (Victoria).
La existencia de estas mujeres modélicas puede estimular la superación de la opresión internalizada, al evidenciar que es posible ocupar posiciones relevantes en la organización (Taurini et al., 2017), desempeñando funciones sociales de mayor prestigio que aquellas que llevan a cabo en el entorno laboral. Debe recordarse aquí que los trabajos del hogar y de los cuidados no gozan de aprecio social, y se consideran a menudo trabajos no calificados, de baja categoría. Muchas mujeres que se dedican a esta labor se sienten frustradas y lesionadas en su amor propio por este motivo, llegando incluso a manifestar sintomatología depresiva (Escrivá y Vianello, 2016). La posibilidad de ascender al interior de una organización y de ocupar posiciones de responsabilidad puede ayudar a las mujeres migrantes a recuperar la dignidad que algunas sienten que han perdido como resultado de su actividad laboral.
Los referentes positivos al interior de la asociación brindan el estímulo que algunas migrantes necesitan para aumentar su implicación en la organización, contribuir al desarrollo de sus actividades y acceder a espacios de autogobierno y toma de decisiones. Todo lo anterior puede abrir oportunidades de desarrollar las habilidades necesarias para la acción sociopolítica. Las mujeres modélicas producen efectos positivos en otras participantes, en la medida en que: (a) sean identificables como “iguales”, esto es, compartan experiencias de opresión similares a las de otras integrantes de la asociación; (b) sean “inspiradoras” al servir de ejemplo de resiliencia ante la adversidad, y de empoderamiento; (c) sean fuente de conocimientos y estrategias prácticas para lidiar con empleadores, acceder a servicios y ejercer derechos, y (d) sean figuras accesibles, de trato afectuoso y empático. Este último punto es fundamental, y fue frecuentemente referido en las entrevistas que sirven de modelo para otras:
“[Participar] me exige también a mí como persona de tratar a otras mujeres. Creo que lo había dicho: de esa empatía ¿no? O sea, de poder entenderlas, de no juzgarlas, de valorarlas, y no crucificarlas. De decirles: ‘Pero, tú tienes que ser así’. No, yo tengo que entender primero el contexto que tiene esa mujer” (Tatiana).
“Siempre empatizo. O sea, ni bien me lo cuentan [su experiencia], yo ya me hago mi película en la cabeza de cómo está pasando esta mujer; porque [yo misma] ¡lo he pasado tan mal!” (Rosenda).
Estructura de movilización
El activismo permite que las mujeres migrantes se conviertan en agentes de cambio, desarrollando liderazgo y ampliando su impacto sociopolítico en la sociedad de acogida. Esto es posible gracias a las estructuras de oportunidad antes mencionadas que, en confluencia, facilitan las condiciones relacionales, cognitivas y referenciales que estimulan la acción sociopolítica. Ahora bien, para que esta última sea posible, debe también existir una estructura que favorezca la resistencia activa contra la opresión, y la búsqueda efectiva de mayores garantías sociales y políticas para las migrantes. Autores como Paloma y Manzano-Arrondo (2011) consideran que esta es la dimensión “instrumental” de las organizaciones liberadoras. Nosotros la llamamos “estructura de movilización”, debido a que es a través de ella que las mujeres se esfuerzan por impactar las situaciones de injusticia y abuso que experimentan. Dicha estructura de oportunidad implica, por un lado, la existencia de una orientación explícitamente sociopolítica en la asociación, y la presencia de una red de alianzas que brinde reconocimiento y apoyo a la organización de migrantes.
Con relación a la primera cuestión, es claro en los datos que la asociación es un entorno organizativo con una estructura interna definida estatutariamente, y liderada por una Junta Directiva elegida democráticamente. Cuenta con lo que uno de los profesionales entrevistados (Gregorio) llamó el “núcleo duro” de la asociación, que incluye a las activistas con mayor recorrido y compromiso colectivo. Estas activistas conocen a fondo el discurso de derechos, sirven como mentoras de participantes más recientes, y actúan públicamente en defensa de los derechos de las mujeres migrantes. Al respecto de este núcleo, el entrevistado mencionó:
“Son gente muy aguerrida. En todas notas una clara exasperación ante las violaciones de los derechos. Gente muy justiciera. Creo que son verdaderas activistas natas. (…) Todas las chicas que conozco del núcleo duro son unas leonas: superluchadoras” (Gregorio).
La importancia de ese núcleo fue mencionada con insistencia por los profesionales de las entidades sociales, quienes consideran que es una condición necesaria para cualificar la acción sociopolítica y darle continuidad en el tiempo. Al respecto, otro de los entrevistados expresó:
“El nivel de conciencia importa. Tú tienes que tener, por lo menos al frente de estas personas, un conjunto de personas que tengan un nivel de conciencia mucho más alto y que tengan la capacidad de organización, de respeto a las personas que se van a incorporar y que tengan ese chicle, ¿no? El decir: ‘te puedo atraer aquí y convencerte de que realmente este proceso es positivo y que podemos’” (Carlos).
La existencia del “núcleo duro” en la organización puede inspirar a otras mujeres a asumir cargos de responsabilidad. Pero no es solo una estructura inspiracional. La hemos considerado una estructura de oportunidad por derecho propio, debido a que, además, promueve la vinculación efectiva de las mujeres en acciones colectivas. En otras palabras, invita a aplicar los conocimientos adquiridos mediante la implicación organizativa y la participación en actividades políticas (Nicholas et al., 2019): facilita el paso del compromiso emocional e intelectual con la lucha por los derechos a la materialización de acciones sociopolíticas (Watts et al., 1999). Esto ocurre en la medida en que las mujeres del “núcleo duro” convocan y coordinan asambleas para la toma de decisiones participativamente, invitan a las manifestaciones a favor de los derechos de las trabajadoras del hogar, organizan encuentros para crear colectivamente material para la realización de actos de protesta, etc. Mediante estos esfuerzos, constantemente movilizan a otras mujeres, contribuyendo a que se posicionen como agentes sociopolíticas, con capacidad para negociar con sus empleadores y para defender públicamente sus reivindicaciones.
Además de la existencia de un subgrupo de activistas que imprimen una orientación explícitamente sociopolítica a la organización, la estructura de movilización incluye también alianzas con entidades que reconocen la agencia de las trabajadoras del hogar migrantes y apoyan sus acciones sociopolíticas. Al respecto, una de las entrevistadas mencionó:
“Yo siempre he tenido buenas relaciones con todas las entidades ¿vale? Y eso permitió el que tengas buenas relaciones o conozcas los técnicos, conseguir también alianzas para la asociación (…) porque [aparte] de esas entidades aliadas, podemos conseguir cosas con la asociación. O sea, trabajar alianzas para la asociación” (Tatiana).
Las alianzas establecidas con el tejido asociativo local amplían el margen de incidencia de las trabajadoras del hogar migrantes. Permiten participar en espacios de toma de decisiones a las que otras entidades ya tienen acceso, así como conseguir recursos y servicios que la asociación requiere para el ejercicio cotidiano de sus actividades. Por ejemplo, en el siguiente fragmento, la misma activista relató cómo se accedió al espacio físico que utiliza actualmente la asociación para realizar sus actividades:
“Nos acogió Mujeres Supervivientes [una organización local]. O sea, nos apoyó la primera actividad que tuvimos, ¿vale? y de ahí para adelante estuvimos uno o dos meses pidiendo la casa para reunirnos a través de otras entidades. Porque funciona así. O sea, se hace una solicitud de acogida y te prestan los espacios, pero siempre tiene que haber otra entidad que te presenta en la casa” (Tatiana).
Las alianzas con entidades locales también facilitan el acceso a personas que realizan capacitaciones en derecho laboral o migratorio, así como a servicios que respondan a necesidades específicas de las asociadas. Al respecto, una de las migrantes entrevistadas manifestó:
“Cuando buscas la ayuda ya a nivel de papeles y eso, ¡claro! Llevaron un abogado, ¿sabes? Una ayuda que la llevó también la Asociación Claver (…) y una abogada también llevó. Bueno y ha servido a muchas mujeres” (Aguapanela).
Particularmente, en los relatos de los técnicos adscritos a entidades locales, se hace frecuente mención de estas colaboraciones. El siguiente fragmento es un ejemplo:
“La Asociación de Trabajadoras conoce nuestro recurso. Ellas saben que tenemos dos abogados (…) para intervenciones específicas, que llevan temas jurídicos laborales. Especialmente, especializado para mujeres. Son laboralistas ambos, y ellas saben para judicializar un caso tienen esa opción de derivar a nosotros, que nosotros lo hacemos gratuitamente” (Roberto).
La asociación, a lo largo de su historia, ha trabajado por lograr autonomía y reconocimiento en el contexto sociopolítico local y nacional. Este trabajo les ha permitido ganar una posición central en los debates sobre los derechos de las trabajadoras del hogar migrantes. Al respecto, una de las integrantes de entidades entrevistadas afirmó: “Hablar de empleadas del hogar es hablar de un sujeto político muy potente en España” (Antonia). La potencia de este sujeto político se sostiene sobre el trabajo cotidiano de las mujeres migrantes, su constante tejer relaciones, sus esfuerzos por formar en derechos, su capacidad para ofrecer modelos de empoderamiento y para incentivar la implicación sociopolítica. Además, se basa en una red de apoyos organizacionales (Piper, 2010) que brindan reconocimiento, acceso a espacios decisorios, recursos y servicios necesarios para el éxito de las acciones críticas que la asociación busca llevar a cabo.
Discusión
Este estudio se aproxima a la ATHS como un entorno organizativo que ofrece oportunidades para el DSP de sus integrantes. Se trata de una contribución relevante a un campo de estudio incipiente, en el que han primado las investigaciones en contextos educativos (Bañales et al., 2021; Seider et al., 2020) y en organizaciones juveniles (Conner, 2011; Mira, 2013; Nicholas et al., 2019). Estudios previos sobre el DSP han resaltado que la ocurrencia de este tipo de desarrollo requiere de la confluencia de componentes o estructuras de oportunidad (Nicholas et al., 2019). En este trabajo se han identificado cuatro estructuras que llaman la atención sobre las condiciones que pueden hacer de una organización migrante un contexto propicio para el DSP.
En primer lugar, la estructura relacional de las organizaciones promueve la creación de vínculos solidarios entre mujeres migrantes que comparten experiencias de opresión, lo cual contribuye a disminuir el aislamiento que experimentan con frecuencia (Ayalon y Shiovitz-Ezra, 2010; Dutta et al., 2018). Este hallazgo coincide con estudios previos sobre trabajadoras del hogar migrantes (Lai, 2010) y otros grupos oprimidos. Por ejemplo, Case y Hunter (2012) han resaltado el valor de los contextos donde las personas marginadas pueden redefinir sus identidades y reconstruir su autoestima colectiva.
En segundo lugar, la estructura cognitiva dota a las participantes de herramientas para interpretar su situación desde una perspectiva de derechos. Trabajos previos han resaltado que las oportunidades que ofrecen las organizaciones y su “filosofía” pueden tener efectos positivos en el desarrollo de sus integrantes, en diferentes aspectos, incluido el sociopolítico (Conner, 2011; Nicholas et al., 2019). Como han señalado Hope et al. (2023) y Duque et al. (2022), este tipo de aprendizaje es fundamental para el DSP, ya que permite vincular experiencias personales con estructuras sociales más amplias, abriendo oportunidades para el desarrollo de una conciencia crítica que lleve de la indignación al empoderamiento.
En tercer lugar, las organizaciones migrantes pueden ofrecer estructuras inspiracionales: grupos de mujeres que, por su experiencia, liderazgo y compromiso, actúan como modelos de superación y empoderamiento. Estas figuras cumplen una función clave al demostrar que es posible romper con la opresión internalizada y acceder a posiciones de autoridad y reconocimiento (McIntyre-Miller y Atwi, 2023; Taurini et al., 2017). Por ejemplo, Denzongpa y Nichols (2020) han demostrado que las mujeres migrantes que comparten sus experiencias y asumen posiciones de liderazgo pueden convertirse en inspiración para otras personas en una situación similar.
Por último, el estudio resalta la estructura de movilización, en la que se articulan liderazgos organizativos y alianzas estratégicas que permiten la acción sociopolítica. De acuerdo con autores como Diaz y Kosciw (2012), asumir responsabilidades en la organización y dinamización de reuniones, trabajando colaborativamente con otros integrantes, contribuye al desarrollo de habilidades de liderazgo que facilitan la acción sociopolítica. Así pues, este componente organizativo es fundamental para pasar del empoderamiento individual a la lucha colectiva, y remite a la noción de “organizaciones promotoras de la liberación” (Paloma y Manzano-Arrondo, 2011, p. 2), como escenarios ecológicos que propician transformaciones estructurales en favor de la justicia social.
Aunque la investigación se focaliza en una organización específica, las estructuras de oportunidad identificadas pueden ayudar a comprender lo que ocurre en otras organizaciones de migrantes similares. En efecto, las personas participantes comparten experiencias frecuentes de desigualdad, exclusión o discriminación, así como de resistencia y empoderamiento que también se han documentado en las trayectorias de mujeres migrantes en diferentes países receptores (North, 2013; Wong et al., 2020). La manera en que estas mujeres se han organizado para responder a las relaciones opresivas que experimentan puede reproducirse en diversos contextos, allí donde grupos oprimidos puedan reunirse, compartir sus experiencias, influirse mutuamente y construir consensos, crear identidades colectivas, aprender sobre sus derechos, encontrar modelos empoderadores y oportunidades de movilización (Fulladosa, 2017; Lai, 2010; Ogaya, 2004).
Además, los resultados son coincidentes con la literatura, en la que se ha documentado que las organizaciones de migrantes pueden promover el empoderamiento, la conciencia crítica, la participación política y el bienestar psicosocial (Hatzidimitriadou y Çakir, 2009; McIntyre-Miller y Atwi, 2023; Paloma y Manzano-Arrondo, 2011). Esto sugiere que organizaciones similares a la analizada aquí actúan como “organizaciones promotoras de la liberación” (Paloma y Manzano-Arrondo, 2011). En el presente estudio se argumenta que esto puede ocurrir a través de estructuras de oportunidad de tipo relacional, cognitivo, inspiracional y movilizador, que incentivan y permiten la movilización social de las personas migrantes en la dirección de un cambio social progresista.
En conclusión, las organizaciones de mujeres migrantes pueden contar con estructuras de oportunidad en las que convergen relaciones solidarias, aprendizajes políticos, liderazgo entre pares y capacidad de movilización. Su fortalecimiento constituye una estrategia para garantizar el bienestar de las mujeres migrantes y una vía concreta para democratizar la sociedad desde abajo, en clave de justicia social, equidad de género y reconocimiento de la diversidad. Desde una perspectiva aplicada, estos hallazgos invitan a reconsiderar el papel de las organizaciones de base como aliadas estratégicas en los procesos de integración, ciudadanía y promoción de derechos de las mujeres migrantes. Sobre todo, indican que estas organizaciones pueden aportar en la reducción de las barreras interpersonales y estructurales que obstaculizan el desarrollo comunitario y fragmentan las relaciones entre grupos que, en realidad, tienen mucho en común. (Heller, 1989)
En este sentido, los resultados evidencian la necesidad de apoyar y fortalecer las organizaciones de base como espacios clave para el desarrollo sociopolítico, no solo como canales de prestación de servicios, sino como escenarios de formación, liderazgo y acción colectiva. Las instituciones gubernamentales y sociales deberían reconocer el potencial transformador que pueden tener estas organizaciones, destinando recursos para su sostenibilidad, asegurando el acceso a espacios físicos y otros recursos, ofreciendo formación técnica, y brindando apoyo institucional. Asimismo, las intervenciones orientadas al empoderamiento no deben limitarse al nivel individual, sino fomentar redes de apoyo social, procesos formativos críticos, mentorías entre pares y vínculos con movimientos sociales más amplios. Finalmente, promover alianzas horizontales entre organizaciones de migrantes y actores del tercer sector puede ampliar las capacidades de incidencia de estos colectivos y favorecer su reconocimiento como sujetos políticos activos en la sociedad de acogida.
Este estudio presentó varias limitaciones. En primer lugar, se emplearon métodos subjetivos para la recopilación y el análisis de datos, aunque su uso se justificó porque aporta información sobre un fenómeno que ha recibido escasa atención en investigaciones anteriores. En segundo lugar, aunque el tamaño de la muestra se ajustó a lo habitual en los estudios cualitativos, el diseño de la investigación y el reducido número de entrevistadas limita la generalización de los resultados. Los resultados requieren investigaciones futuras para su validación y para desarrollar herramientas que garanticen su transferibilidad a otras organizaciones de mujeres migrantes. En tercer lugar, las personas participantes fueron seleccionadas de forma intencionada. El uso de una muestra intencional es habitual en los estudios cualitativos, pero no proporciona información sobre las percepciones de las personas que no participaron.
De cara a futuras investigaciones, resulta fundamental situar el análisis de las estructuras de oportunidad en el contexto de sus relaciones con el tejido social y el sistema político (Paloma y Manzano-Arrondo, 2011). Un aspecto clave del empoderamiento de los grupos oprimidos es la interconexión de sus entornos organizativos en una red transorganizativa (Piper, 2010). Dicha aproximación ya se sugiere en el abordaje que hemos hecho aquí de la estructura de movilización –que incluye contactos con aliados locales–, aunque requiere de un mayor desarrollo teórico y empírico para comprender plenamente su potencial transformador. En última instancia, comprender y potenciar el papel de las organizaciones de mujeres migrantes no solo amplía el conocimiento académico sobre las estructuras de oportunidad, también proporciona insumos aplicables en intervenciones comunitarias que apuesten por formas de organización nacidas de la experiencia, la solidaridad y la lucha contra la opresión. Al hacerlo, se abren claves para repensar las sociedades y avanzar hacia la justicia social en contextos de creciente diversidad.
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Notas
1
El presente trabajo de
investigación contó con la financiación de la Universidad Industrial de
Santander, comisión de estancia posdoctoral en la Universidad de Sevilla,
España, 2019-2021. Resolución N° 1156 de agosto de 2021.
Notas de autor
2
Profesor e
investigador de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Industrial de
Santander. Doctor en Psicología Social. Correspondencia: jaceros@uis.edu.co
3
Profesora del
departamento de Psicología Social de la Universidad de Sevilla, España. Máster universitario en migraciones
internacionales, salud y bienestar, modelos y estrategias de intervención.
Correspondencia: jaceros@uis.edu.co
Información adicional
Para citar este artículo / To cite this article
/ Para citar este artigo: Aceros,
J.C. y Duque, T.(2026). Organizaciones
de mujeres migrantes y estructuras de oportunidad para el desarrollo
sociopolítico: Un estudio cualitativo. Pensamiento Psicológico, 24, 1- 27. doi:10.11144/Javerianacali.PPSI24.omds