La identidad vasca a través del montañismo y el alpinismo en la dictadura de Primo de Rivera: el caso de la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA) (1924-1930) *

Basque Identity through Mountaineering during Primo de Rivera’s Dictatorship: The Case of the Basque-Navarre Mountaineering Federation (1924-1930)

Iker Ibarrondo-Merino

La identidad vasca a través del montañismo y el alpinismo en la dictadura de Primo de Rivera: el caso de la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA) (1924-1930) *

Papel Político, vol. 31, 2026

Pontificia Universidad Javeriana

Iker Ibarrondo-Merino a

Universidad de Alcalá (UAH), España


Recibido: 09 enero 2026

Aceptado: 19 abril 2026

Publicado: 25 agosto 2026

Resumen: Este artículo, que recurre a fuentes orales secundarias, hemerográficas y archivísticas, así como al empleo del método analítico-sintético, traza de forma apriorística un recorrido por el emerger del deporte en el territorio vasco peninsular para, posteriormente, anclar el origen del montañismo y del alpinismo moderno en la citada demarcación geográfica. Ese análisis primario sirve como base comprensible y contextual para alcanzar el objetivo principal de la investigación: abordar la relación existente entre el vasquismo, ya sea en su faceta foralista y/o independentista, y la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA). Este hecho queda consustanciado a lo largo de estas páginas, ya que consigue acreditar una relación directa entre cargos orgánicos de la FVNA y el vasquismo político, así como en las propias expresiones de una FVNA que se convirtió en hegemónica en la montaña vasca entre 1926 y 1930.

Palabras clave:montañismo, vasquismo, Primo de Rivera, País Vasco, Navarra, alpinismo.

Abstract: This article, based on oral, newspaper and archival sources, as well as on the use of the analytical-synthetic method, traces a priori the emergence of sport in the Basque territory of the peninsula, subsequently anchoring the origin of modern mountaineering/alpinism in the aforementioned geographical area. This primary analysis serves as a comprehensive and contextual basis for addressing the main objective of the research, which is to examine the relationship between Basque nationalism, whether in its regionalist or independence-seeking form, and the aforementioned FVNA. This fact is substantiated throughout the pages of the thesis, as I was able to prove a direct relationship between the organizational positions of the FNMV and Basque nationalism, as well as in the expressions of the FNVM itself, which became hegemonic in the Basque mountains between 1926 and 1930.

Keywords: Mountaineering, Basque Nationalism, Primo de Rivera, Basque Country, Navarre, Alpine Climbing.

Introducción

El deporte, pese a cierta desconsideración en el campo historiográfico (Ibarrondo-Merino, 2023), atenuada en los últimos tiempos (Alabarces, 2009; De Luis, 2019; Pujadas, 2011), se ha configurado como un espacio donde se observan las contradicciones sociales, políticas y económicas de una sociedad (Taylor 2015; Brohm, 1982). La comprensión del deporte según este prisma sociopolítico y económico fue viable gracias al cambio acontecido en torno al año 1965 (Pujadas, 2011), a través del cual se superó un entendimiento deportivo inherente al ser humano, atemporal y narrativo (Guttman, 1978). Esa transformación estuvo determinada por el papel de Dunning y Elias (1992), quienes esbozaron las diferencias entre las actividades físicas premodernas y el deporte moderno estructurado, y además posibilitaron un estudio del fenómeno deportivo desde una perspectiva multidisciplinar (Bourdieu, 1988) e histórica (Vamplew, 2012).

De acuerdo con este modelo interpretativo deportivo, se puede constatar cómo el proceso deportivizador (la expansión de esa nueva actividad física reglada y estructurada) emergió en Inglaterra a mediados del siglo XIX, vinculado al desarrollo del capitalismo industrial (Brohm, 1978). Dado que el capitalismo tuvo un desarrollo diferente en función de las características sociohistóricas de cada pueblo, el deporte, como un fenómeno asociado a este, también se estructuró con unas señas de identidad específicas de las distintas demarcaciones socioeconómicas y culturales, dando paso a la conformación de diferentes modelos deportivos (Alabarces, 2009; Ibarrondo-Merino, 2021, 2023, 2025a; Pujadas y Santacana, 1990).

Por ende, esta investigación ―que sigue la línea de estudio científica consolidada que interpreta el deporte como un fenómeno social (Brohm, 1982; Taylor, 2015)― centrará su objetivo general en comprender la relación ideológica entre el montañismo vasco y el vasquismo durante la dictadura de Primo de Rivera, entendiendo la cultura también como espacio político de lucha (Harnecker y Uribe, 1972; Marx y Engels, 1846). Este vínculo no ha sido motivo de reflexión depurada por parte de la historiografía y otorga a este artículo un carácter novedoso y de marcada utilidad social, ya que permite comprender de manera más holgada el recorrido del vasquismo en esa etapa histórica (1924-1930).

Así pues, a lo largo de estas líneas, se puede constatar cómo en el contexto de la dictadura de Primo de Rivera, en la que se produjeron episodios represivos contra el vasquismo (Belaustegi, 2024, p. 27) (como la ilegalización de entidades vasquistas [Garro, 2024, p. 101]; el ataque a espacios culturales [Belaustegi, 2024, p. 32]; la pérdida de poder de decisión de los territorios vascos, la institucionalización de la diglosia del euskera respecto del castellano, a lo que se añadió la persecución de esta lengua en el espacio público y educativo [Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, 1924], así como de la cultura vasca y sus símbolos [Belaustegi, 2024, p. 32; Real Decreto dictando medidas y sanciones contra el separatismo, 1923]), el vasquismo encontró otros cauces para su expresión, uno de los cuales, como más tarde se constata, fue la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo (FVNA), creada en 1924.

De este modo, siguiendo las tesis postuladas por Gottschalk (1969) y empleando el método analítico-sintético, este trabajo busca conocer ese pasado histórico a través de los diversos registros que se conservan, apoyándose, en este caso, en fuentes orales indirectas de expertos en la materia, como Aitor Miñambres, en fuentes tales, como el Archivo Histórico Athletic Club (AHAC), el Archivo Histórico del CD Bilbao (AHCDB), el Archivo Histórico de Euskal Mendizaletasunaren Museoa (AHEMM), el Archivo Histórico del Nacionalismo Vasco (AHNV), el Archivo Histórico de Navarra (AHN), el Archivo Histórico Fortuna Kirol Elkartea (AHFKE), el Archivo Virtual Gure Gipuzkoa (AVGG) y la Fundación Sabino Arana, así como en fuentes hemerográficas, especialmente el medio de expresión de la FVNA, Pyrenaica, que posibilitan el conocimiento más depurado de la realidad existente social, política y montañera en aquel momento, en el ámbito geográfico vasco peninsular. Sin obviar que los documentos a los que se tiene acceso representan un porcentaje escaso respecto del total que existió (Johnes, 2015), ya que muchos de ellos fueron quemados o destruidos (De Blas, 2006) tras el fallido golpe de Estado y la posterior guerra civil.

Proceso deportivizador vasco (1860-1936)

Tres modelos diferentes

El conjunto del territorio de raigambre vasca peninsular tuvo un origen y desarrollo deportivo singular. Así, en estas demarcaciones geográficas, en torno a los siglos XIX y XX (Molnar, 2013) ―fechas coincidentes con la configuración moderna del nacionalismo vasco (Rojo-Labaien, 2018; Walton, 2011; Hobsbawm, 1992)―, el deporte nació caracterizado por el mismo. Los nuevos deportes, de origen anglosajón, tuvieron su epicentro en la villa bilbaína (Rojo-Labaien, 2018), lugar donde se evidenciaba una relación económica a través de sus recursos mineros y navales con el Reino Unido, espacio de origen de los new sports (Molnar, 2013).

La transformación geográfica que implementó el proceso industrializador vasco fue más drástica en los espacios de mayor desarrollo industrial (cuenca del Nervión y eje Tolosa-Irún), al alterar su estructura social y económica y generar migraciones del campo a la ciudad y desde otros territorios, al tiempo que afectó al resto de lugares que permanecieron vinculados a la ganadería rural, a la agricultura y a la pesca, aunque de manera indirecta (Walton, 2011; Castel y Rivera, 2001). Fue en las áreas de industrialización más decidida donde los deportes modernos acabaron por consolidarse (Walton, 2011), construyendo un modelo deportivo sui generis fruto del referido desarrollo industrial vasco (Ibarrondo-Merino, 2025a).

De esta manera, de acuerdo con las aportaciones de Walton (2011), Molnar (2013) e Ibarrondo-Merino (2023, 2025a), se puede aseverar que el proceso deportivizador en este territorio configuraría un marco propio en el que convivirían tres modelos físico-deportivos. El primero de estos fueron los deportes tradicionales. 1 Estos consiguieron mantener una relación antagónica (con pequeñas disonancias en la década de 1930) con el emergente mercantilismo, perdurando su arraigo popular, las apuestas y los retos. El segundo arquetipo estuvo configurado por los deportes devenidos del primer modelo, que se adaptaron al pujante mercantilismo en el ámbito físico-deportivo. Estos deportes, cuyos mayores exponentes serían la pelota y el remo, vivenciaron una transformación en su composición, la cual estuvo caracterizada por la sustitución de sus atletas populares por profesionales.

En tercer y último lugar estaban los deportes importados o new sports, que fueron determinados por un carácter propio local. Dichas disciplinas tuvieron su acogida primaria en el ámbito urbano y en las clases altas, principalmente industriales, y hubo que esperar para que su influencia se proyectara sobre las capas populares. Este prototipo deportivo se basó para su desarrollo en la red triangular descrita por Bahamonde (2002, 2011), configurada por el burgués local, el extranjero y el viajero. Y de igual manera, para su difusión fue determinante el papel jugado por el deporte tradicional vasco, el cual nutrió de deportistas a estas expresiones físicas regladas anglosajonas, mostrándose como una base para la implementación del desarrollo deportivizador moderno.

Una simbiosis de expresiones políticas

En torno a la citada implantación deportiva, en una clara alusión a lo referido por Taylor (2015) y Brohm (1982), se evidenció una antinomia entre proletariado-burguesía (Otero, 2003) y aristocracia (Ibarrondo, 2025a), que adquirió un matiz propio en este territorio al desenvolverse ese antagonismo en el marco de una contradicción general entre el hecho vasco y la conformación del Estado moderno español, que se constataba en lo referido al mercantilismo y a la cultura (Walton, 2011), entre otros aspectos. Sin embargo, hay que remarcar que esta lid político-deportiva llegó de forma muy progresiva, ya que en un primer momento el interés por el deporte en estructuras orgánico-políticas fue rechazado (Estomba y De Pablo, 2002; Molnar, 2013; Walton, 2011).

Una vez el campo del deporte fue asentándose, también lo hicieron sus comprensiones desde diferentes parámetros de tipo ideológico. De esta manera, Vasconia viviría el emerger de tres grandes bloques sociopolíticos y deportivos con sus respectivas estrategias en este campo (Ibarrondo-Merino, 2023, 2025a). El primer bloque estuvo compuesto por una oligarquía vasca identificada con los planteamientos de la burguesía y de la aristocracia estatal (Ortzi, 1975), impulsores de la configuración del Estado moderno español y de su consustancial orden social, para los que el deporte sería un medio idóneo a través del cual robustecer el referido proyecto en sus facetas social y territorial (Ibarrondo-Merino, 2023), un instrumento de dominación social (Bourdieu, 1978), que mereció su atención desde inicios del siglo XX.

El segundo de los espacios estuvo conformado por sectores asalariados, por agricultores, por el bajo clero, así como por cierta aristocracia rural, por la pequeña y mediana burguesía vasca y por algunas expresiones de la alta, quienes se identificaban con las diversas tonalidades del vasquismo, que oscilaban entre posiciones regionalistas o más soberanistas (Ortzi, 1975). Para estos, vinculados al deporte desde inicios del siglo XX, el deporte se alejaba de las tesis socioculturales uniformizadoras de Estado, ya que postulaban a este nuevo fenómeno como un elemento para resaltar lo vasco, ya fuera como algo meramente folklórico o con una determinación política. Sin embargo, no describieron una disonancia con el uso del deporte de acuerdo con las pretensiones del mercado, salvo sus sectores deportivos más soberanistas, el movimiento mendigoixale. 2 Este espacio se alejó de esos parámetros mercantilistas (Archivo Histórico del Nacionalismo Vasco [AHNV], 1935) e, incluso, llegó a tener un acercamiento al movimiento obrero vasco del deporte (“Los mendigoizales contestan”, 1936).

El tercer arquetipo sociopolítico-deportivo se configuró por los sectores obreristas, quienes, entre 1923 y 1936, configurarían un modelo deportivo confrontado con los anteriores, tanto en el aspecto social como en el nacional y en el sexual. Las tesis vinculadas al leninismo (Lenin, 1914), hegemónicas en el deporte obrero vasco, configuraron un movimiento del deporte obrero sui generis, el cual estuvo caracterizado por una comprensión del deporte como una herramienta para conseguir la liberación social y nacional de Vasconia, así como estuvo impregnado de ciertos criterios feministas, que adquirieron su mayor escenificación en torno a la Olimpíada Popular de Barcelona de 1936 (Ibarrondo-Merino, 2025a).

Las montañas, un escenario propio cargado de simbolismo

El origen del montañismo vasco, entendido este como actividad recreativa y/o deportiva de ascenso y descenso de montañas, puede concitar su origen, siguiendo la línea de lo argumentado para el caso andaluz (Ibarrondo-Merino, 2025b), en aquellos/as lugareños/as que realizaban ascensiones a sus picos de proximidad por motivos laborales (“Imágen prasku-arazaiak”, 1884) o de ocio. 3 De igual manera, ese origen podría adscribirse a motivos religiosos (procesiones a la ermita de Udalatx [“Leyendas y tradiciones”, 2014]), políticos (ascensiones a los menditurtutzaileak, ‘montes bocineros’, del siglo XIV para defender la institucionalidad autóctona [Castresana, 2019]) y también a sectores naturalistas y botánicos (De Ayarbe, 2026).

Sin embargo, la configuración del montañismo como espacio vinculado a cierta deportividad hubo de esperar hasta mediados o finales del siglo XIX (Iturriza, 2004). Esta perspectiva deportivizante del fenómeno del montañismo lo adscribió en torno a una serie de matices que dificultaban su encuadre en un arquetipo deportivo. De esta manera, se puede ubicar al montañismo vasco en un espacio intermedio entre los deportes tradicionales impertérritos (aquellos que no se mercantilizan) y los deportes tradicionales mercantilizados, ya que estos describieron alguna tendencia en ese camino, aunque en exclusividad en torno al material (Archivo Histórico de Euskal Mendizaletasunaren Museoa [AHEMM], 1926), a medida que avanzaba su configuración moderna.

El desarrollo del montañismo moderno se dio en torno a pequeños grupos precursores como los Ganekgortos de 1871. Esta tipología de agrupaciones organizó diversas expediciones a montes como el Gorbea en 1879 (“Hoy empezamos a publicar”, 1879) y Amboto en 1909 (Iturriza, 2004), que, paulatinamente, fueron dando paso a una estructuración más decidida. Concluida esta fase ―en la que el montañismo no tuvo entes orgánicos institucionalizados explícitos, pero sí expresiones en torno a asociaciones populares, 4 políticas (Juventud Vasca 5 ) y deportivas (gimnasio Zamacois, posteriormente CD Bilbao 6 )―, se pasó a la institucionalización del montañismo.

El carácter multidisciplinar de los conjuntos deportivos iniciáticos (Ibarrondo-Merino, 2021) fue un elemento determinante para la referida institucionalización. Infinidad de clubes irían poblando el escenario vasco en esa etapa, algunos de los cuales tendrían secciones de montaña como el Atheltic Club, 7 el CD Bilbao (“(Más de 100 años) de asociacionismo”, 2024) y el CD Fortuna. 8 Con esta tónica no es de extrañar que emergieran con fuerza no ya solo ascensiones a montes como el Gorbeia y Jaizkibel, sino las primeras competiciones. Entre estas podemos destacar la Copa Pagasarri (1912) y la ascensión al Ganekgorta en 1914, considerada como el primer concurso de montes, cuyo ideólogo sería Antxón Bandrés, figura referencial en el montañismo vasco de la época, quien concluyó su discurso inaugural con un significativo “¡Gora mendizaleak!” (“(Más de 100 años) de asociacionismo”, 2024, p. 49).

Sección de
montaña del Athletic Club con la Ikurriña
Figura 1.
Sección de montaña del Athletic Club con la Ikurriña


Fuente: Archivo Histórico Athletic Club.

Este caldo de cultivo denotaba un in crescendo del nivel de institucionalización deportiva del alpinismo, que sería previo en el ámbito político-deportivo a través de los mendigoixales (Ruiz, 2011) y que tendría otro de sus hitos en la configuración del primer club propiamente alpino en el territorio vasco, el Bilbao Alpino Club (“(Más de 100 años) de asociacionismo”, 2024, p. 49). Sin embargo, habríamos de esperar hasta el 18 de mayo de 1924 para vivenciar el elemento cumbre del alpinismo deportivo, el cual tendría lugar en las campas de la localidad guipuzcoana de Elgeta.

La fecha fue preparada con mimo y, para ello, se abrió un periodo previo de adhesiones (“Alpinismo”, 1924a, p. 1). Así pues, no fue de extrañar el éxito del encuentro. Ese acto, que encauzaba el trabajo de doce años según sus precursores (“En pro de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo”, 1924, p. 5), fue el colofón exitoso de la gestión realizada de forma destacada por el Club Deportivo Bilbao (“El hermoso acto de ayer”, 1924, p. 4), así como por el Club Deportivo Eibar, el Bilbao Alpino Club, el Club Deportivo Basconia y el Club Deportivo Fortuna, quienes serían los fundadores de la naciente Federación Vasco-Navarra de Alpinismo (“(Más de 100 años) de asociacionismo”, 2024, p. 49) (FVNA).

La concentración inaugural alpinista concitó a miles (“Con toda solemnidad”, 1924, p. 5) de entusiastas del deporte, 4000 según la revista Pyrenaica (Mourlane Michelena, 1926, p. 9), venidos desde Nafarroa, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, en tren, andando o en bicicleta (“El hermoso acto de ayer”, 1924, p. 4; “Con toda solemnidad”, 1924, p. 5, Artzegi, 1924, p. 5), que fueron recibidos al son del txistu y del tamboril (“Con toda solemnidad”, 1924, p. 5), así como del estruendo de los cohetes (“El hermoso acto de ayer”, 1924, p. 4). Con la conclusión del recibimiento, a las once de la mañana, tendría lugar una misa a la que proseguirían diversas alocuciones, en las que se destacaría la figura de Bandrés como presentador. Tras este, tomarían la palabra el representante de la Sociedad Vegetariano Naturista de Vizcaya; Sarria como representante de los deportistas de Pamplona; Aguirre por el club Arenas de Guecho; Lunate por la Rivera Deportiva (semanario); Labayen por el Tolosa FBC; Ciriquiain Gaiztarro, hombre de mar, por los deportistas ondarreses; Duñabeitia por el Atheltic Club y por la Federación Atlética Vizcaya, y Sahanti Meabe. El acto se cerraría con una nueva participación de Bandrés, esta vez junto a Irigoyen, quien puso una nota histórica recibida con gusto por los/as asistentes (“Con toda solemnidad”, 1924, p. 5).

Acto inaugural
de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo en Elgueta
Figura 2.
Acto inaugural de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo en Elgueta


Fuente: archivo personal de Antxón Bandrés.

Una vez concluido el acto formal inaugural, evento en el que destacó la presencia de mujeres montañeras (“Con toda solemnidad”, 1924, p. 5), se dio paso a las actuaciones musicales por parte del Grupo Rusia y del orfeón de la Cultural Deportiva de Durango, que desplegaron piezas como Illun Abarra, Boga-boga y jotas navarras. A estas las prosiguió la comida en torno a la que se bailaron aurreskus y que fue sucedida por una romería, en una celebración que contó con discursos y canciones euzkéricas, pero que podrían haber sido más, dado el origen de los reunidos, según el diario Euzkadi (“Con toda solemnidad”, 1924, p. 5).

La Federación Vasco-Navarra de Alpinismo (FVNA) (1924-1939)

El año 1924 fue el momento en el que emergió la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA). Esta coincidió con el golpe de Estado y con la posterior dictadura de Primo de Rivera (Garro, 2024), así como con un mayor énfasis del proceso divisorio del vasquismo, que ya había tendido sus bases previamente 9 entre las tesis independentistas del PNV-Aberri y las regionalistas de Comunión Nacionalista Vasca (CNV). Posiciones, las de la (CNV), a las que brindaron cierta tolerancia las instituciones de la dictadura, mientras los sectores de Aberri sufrían su ilegalización (Garro, 2024), el exilio y el cierre de su medio Aberri (Belaustegi, 2024). Esta fue una leve muestra de la iniciativa represora que iba a tener la dictadura con todo aquello que pudiera alterar la conformación del Estado capitalista unitario español (Belaustegi, 2024, pp. 28, 32), aspecto que también se manifestó en torno al proceso de represión a la lengua vasca, que, como anteriormente se mencionó, fue prohibida en la esfera educativa y pública ( Real Orden del 13 de octubre de 1925, 1926).

Es en ese contexto en el que la FVNA empezó a andar. De esta manera, en 1924 confeccionó su estructura administrativa, a cuya cabeza, como presidente, se situó Antonio Bandrés y Azcue. A este le acompañaron en el camino el vicepresidente Juan de Sarría y Zubiaurre (Arenas de Guecho), así como diversos cargos como el secretario Ángel Sopeña, el tesorero-contador Félix Garbi (Federación Deportiva Bancaria) y los vocales Irineo Birigay (Fortuna), Agustín Arnaéz (Baracaldo), Federico de Urrutia (Atheltic) y Enrique de Echevarrieta (Erandio) (“El hermoso acto de ayer”, 1924, p. 4).

Nombres que fueron las cabezas visibles de una FVNA que concitó a todos estos clubes: Sociedades Arenas Club, Athletic Club, Amaika Bat de San Sebastián, Cultural Deportiva de Durango, Club Deportivo Alavés, Club Deportivo de Eibar, Club Deportivo Chiribiri de Eibar, Club Deportivo de Elgóibar, Club Deportivo de Mondragón, Club Zaraya Mendi de Arechavaleta, Club Deportivo de Baracaldo, Club Deportivo Alkartasuna de Vergara, Club Deportivo de Bilbao, Deportiva Elgóibar, Deportiva Aurrera Ondárroa, Club Mollarri de Zarauz, Unión Azpeitiana, Euzko Gastedi Kiroltzaliak de Doností , Erandio Club, Federación Deportiva Bancaria de Bilbao, Guernica Club, Club Alpinista Beti bat de Vergara, Grupo Alpino Esbildartu de Plasencia, Itxaropena de Bilbao, Oriamendi Sport de Barakaldo, Portugalete Foot-ball Club, Real Sociedad de San Sebastián, Sociedad Deportes Baracaldo Foot-ball Club, Sestao Sport, Club Deportivo Orduñés, Sociedad Deportiva Bolarindian de Bilbao, Tolosa FBC, Unión Deportiva Eibarresa, Zumárraga FBC, Club Fortuna de San Sebastián, Bilbao Alpino Club y Sociedad Deportiva, 10 así como a 2000 socios fundadores (“Alpinismo”, 1924b, p. 4).

Con estos mimbres echó a andar esta federación, que durante el sexenio 1924-1930 se convirtió en el espacio referencial del montañismo, puesto que el movimiento mendigoixale, de carácter político-deportivo vasquista, debido a la dictadura primorriverista, mermó sus actividades ciñéndose a pequeñas notas subversivas como la colocación de una ikurriña en plena dictadura por parte del grupo Lenago il (“Conferencia Aitor Miñambres”, 2024). Así, fue la FNVA la que aunaría la potente actividad cultural-deportiva basada en excursiones, charlas, expresiones culturales y análisis del terreno y de la toponimia. 11

Listado de
clubes adheridos a la FVNA
Figura3.
Listado de clubes adheridos a la FVNA


Fuente: Pyrenaica.

La organización de esta agrupación montañera vasca fue destacada, ya que estuvo caracterizada por unos criterios de rigurosidad excelsos, que se mostraron en la presentación de memorias anuales (“Memoria”, 1928, p. 155), así como en una transparencia económica que se constataba en la publicación de los distintos recibos de sus delegaciones territoriales (“Cuenta de ingresos”, 1927, s. p.; “Memoria”, 1927, s. p.). Esta eficiencia y transparencia orgánica emanaron de una estructuración definida, la cual pasó por un proceso madurativo en los primeros años de su conformación, que acabó por validar un modelo de gestión descentralizado, en el que desde la FVNA se delegaban atribuciones a las provinciales en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra (“Memoria”, 1927, pp. 2-8). Se trató de una descentralización que, fruto de su experiencia, fue ganando peso en torno a 1927 y 1928, cuando fue modificado el funcionamiento de la FVNA. Este cambio consistió en reducir las competencias de la Directiva o Comité Superior y posibilitar la conformación de delegaciones autónomas, cuestión que se justificaba al aludir a una cultura política tradicional vasca de organización autónoma (“La cuarta asamblea anual”, 1928, p. 57).

Ese empeño orgánico fue el resultado de tener que gestionar miles de federados y decenas de clubes, los cuales fueron aumentando a lo largo de este primer periodo de la FVNA (1924-1930). Así, de los 2000 fundadores de Elgeta y los 2500 de los primeros años (“La cuarta asamblea anual”, 1928, p. 57) se pasó a los 3178 de 1926, divididos en 137 clubes en Araba, 2063 en Bizkaia, 1109 en Gipuzkoa y 114 en Navarra (“Memoria”, 1926, s. p.) y a la adhesión de casi 100 entidades en 1930 (3 Araba, 48 Bizkaia, 31 de Gipuzkoa y 5 de Navarra) (“Federación Vasca de Alpinismo”, 1930, contraportada).

Además de todo lo relatado, la FVNA contaba con un instrumento para garantizar la cohesión, así como para publicitar su labor: la revista Pyrenaica. Esta fue inaugurada en el año 1926 y, en su portada, dejaba claro su objetivo de dar a conocer y promocionar el montañismo, el excursionismo y la naturaleza, con especial interés en lo que afectara al País Vasco Navarro (“Portada”, 1926). Esta fue el órgano de expresión de la FVNA, a través del cual se recogieron las crónicas de sus deportistas, así como canciones, poesías y recomendaciones literarias, 12 que estuvieron acompañadas de numerosos aspectos internos orgánicos y económicos de la federación (“Cuenta de ingresos”, 1927; “Memoria”, 1927), hecho que completaba la robustez de la federación montañera en el ámbito vasco.

De la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo a la Federación Vasca de Alpinismo. El vasquismo de la FVNA

Teniendo en cuenta el periodo analizado y la represión antes referida, pudiera parecer costoso emprender la búsqueda de criterios ideológicos en el marco de una organización deportiva, ya que los contextos antidemocráticos generan una moderación de los posicionamientos políticos mediante la coacción. Sin embargo, el análisis de la citada revista Pyrenaica, sus artículos y escritores, así como el de los dirigentes de la FVNA y sus delegaciones, sin duda suponen un elemento a través del cual es posible testimoniar criterios ideológicos en el ente montañero. Más, si cabe, en un espacio deportivo en el que la figura del mendigoixale 13 se había socializado como la de un alpinista impregnado de amor a Euzkadi, que ascendía los montes para conocer cada rincón de su país, sus costumbres, llevar una vida sana y exportar el ideario nacionalista, según Ceferino Jemein (“Conferencia Aitor Miñambres”, 2024).

La conformación de la FVNA ya denotó cierto componente vasquista, puesto que algunas de las antiguas sociedades de mendigoixales en la línea de Aberri (independentistas) fueron parte de esta como Itxarkundia de Gasteiz 14 y la Sociedad Deportiva Euzko Gastedi Kiroltzalea de San Sebastían. 15 Además, destacó el CD Euzkotarra constituido en 1926 16 en Navarra que compartía la línea de Juventud Vasca, 17 aspecto señalado por el jefe de negociado de segunda clase de la administración civil y secretario del gobierno en la provincia, quien escribió lo siguiente:

Estimado amigo y compatriota: para nadie es un secreto que el club que V. preside es creación de esta juventud. El fin para el que fue [sic] creado también [sic] es de sobra conocido. No permitida la actuación pública de esta entidad por su carácter político, recurriose al extremo de fundar un club deportivo. 18 (“Federación Vasco-Navarra de Alpinismo”, 1929, contraportada)

Ese vasquismo, foralista y/o independentista, también se dejó sentir en diversos cargos de la FVNA. Entre estos podemos destacar a Antonio (Antxon) Bandrés Azcue, el principal impulsor del montañismo vasco, republicano y vasquista, 19 pero no solo a él, sino a una larga lista de cargos de la FVNA impregnados de abertzalismo, como los que se mencionan en la tabla 1.

Tabla 1.
Militancia de directivos de la FVNA
Militancia de directivos de la FVNA


Notas. i También fue fotógrafo, como podemos constatar en diversas fotografías de Pyrenaica.


Fuente: elaboración propia.

Esta línea ideológica no se limitó a cargos orgánicos, sino que también se pudo observar en diversos miembros federados de la FVNA, como serían los que aparecen en la tabla 2.

Tabla 2.
Militancia de algunos federados de la FVNA
Militancia de algunos federados de la FVNA


Notas. i Archivo Virtual de Gure Gipuzkoa (AVGG).


Fuente: elaboración propia.

De igual manera, esta línea también impregnó a diversos columnistas del medio de expresión de la FVNA, Pyrenaica, entre los que podemos destacar a quienes se mencionan en la tabla 3.

Tabla 3.
Algunos articulistas de Pyrenaica vinculados al vasquismo
Algunos
articulistas de Pyrenaica vinculados al
vasquismo


Fuente: elaboración propia.

Todos estos fueron columnistas que compartieron espacios con otros vasquistas ya citados, como Labayem o Linazasora y Karla, a través de los cuales se puede constatar la relación entre el movimiento independentista mendigoixale y la FVNA (Linazasoro, 1930, p. 134). Sin embargo, la revista también tuvo hueco para personalidades relevantes dentro del mundo social y del cultural como el exalcalde de Bilbao (Serrano, 2002, p. 88) y socio fundador (Llopis, 1928, p. 29) Gregorio de la Revilla, el escritor Florencio Amador Carrandi (1930, p. 141) y Unamuno (1930, s. p.). Además, hay que destacar, aunque fuera en contadas ocasiones, cómo la revista Pyrenaica también se hizo eco de artículos de personalidades vinculadas al conservadurismo español, como lo fueron Ramón Basterra y Zabala, miembro de la FVNA (“Hoy estamos de luto verdaderamente...”, 1928, s. p.) y ubicado en esos posicionamientos políticos según Dupla (1996); Pedro Mourlane Michelena (1926, p. 9), que del vasquismo transita al falangismo (Creus, 2013), y J. Miquelarena (Miquelarena, 1929; Zaldivar, 1996).

Sin embargo, estos últimos hechos se muestran como cuasianecdóticos, dado que la visión de conjunto del medio describe una línea vasquista, que se acrecienta con el paso de los años en el seno de Pyrenaica, expresión gráfica de la FVNA. A través de esta se puede evidenciar cómo, de forma paulatina, se dio cada vez más paso a artículos en lengua vasca, la cual estaba vetada del espacio público, que irían de la recogida del himno de los mendigoixales “¡Altza gaztiak!” (“Himno de los Mendigoizales”, 1926, p. 34) en 1926 ―hecho muy significativo dada la adscripción vasquista ideológica de estos― a otras transcripciones musicales como “¡Goazen mendira!” (Elorza, 1928, s. p.), “Mendiruntz” (Igotz-Mendi, 1929, s. p.), “Gure antón maiteari” (Elorza, 1929, s. p.), para concluir, en 1930, con el primer artículo íntegro en euskera “Gure mendiak” (Linazasoro, 1928, p. 132), al que seguirían otros como “Mendi-zale” (Linazasoro, 1929, pp15-16) u “Oianbeltza” (Ayanbe, 1930, pp. 118-121).

Estos aspectos tuvieron una de sus expresiones más decididas en esta última etapa, cuando se cambió el nombre de la FVNA a Federación Vasca de Alpinismo (FVA), ya que era una afrenta al vasquismo de los afiliados napartarras (“La IV Asamblea de la Federación Vasca de Alpinismo”, 1930, p. 165). Este hecho se unió a declaraciones, en las que se aludió al concepto de patria en la IV Asamblea, encuentro en el que el euskera tiene un destacado espacio, a la rememoración de estructuras vascas democráticas antiguas como el Batzar (“La IV Asamblea de la Federación Vasca de Alpinismo”, 1930, p. 169) y, de forma constante, a las referencias en todas y cada una de sus portadas al territorio vasco-navarro como país. 20 Posicionamientos que estaban acompañados de un componente religioso que también jalonó la realidad de la FVNA y de la revista (“La IV Asamblea de la Federación Vasca de Alpinismo”, 1930, p. 165).

Artículo en
euskera
Figura 4.
Artículo en euskera


Fuente: Linazasoro eta Karla (1929, p. 132).

Portada de la revista Pyrenaica
Figura 5.
Portada de la revista Pyrenaica


Fuente: revista Pyrenaica (1927, octubre-diciembre).

Conclusiones

El deporte en el territorio vasco, desde su implantación, estuvo concomitado por criterios sociales, políticos y económicos. Este aspecto queda claro en el proceso de asentamiento y conformación deportivo, así como en los diversos sujetos políticos que participaron en el proceso deportivizador y en sus diferentes comprensiones.

Es en torno a esas bases a través de las cuales se constituye el montañismo moderno. Este se asocia a una expresión física tradicional, ya se practicaba desde siglos atrás, pero que describe alguna tendencia mercantilizadora a medida que avanza. De igual manera, el montañismo emergió impregnado de contenido político, puesto que desde inicios de siglo XX se fue configurando una imagen del mendigoixale vinculada al vasquismo.

El proceso de institucionalización del montañismo y el alpinismo se apoyó en la multidisciplinariedad de los clubes, así como en determinadas agrupaciones políticas, las cuales ya habían generado espacios de oficialización del alpinismo según una óptica político-deportiva. Sin embargo, no fue hasta 1924 que se produjo la institucionalización del alpinismo vasco de cariz más deportivo a través de la Federación Vasco Navarra de Alpinismo, en un contexto determinado por la dictadura de Primo de Rivera y por los procesos divisorios en el vasquismo.

Esta federación (que aunó a miles de deportistas y se organizó según criterios descentralizadores y en la que participaron sujetos ideológicos diferentes) estuvo determinada por los sectores vasquistas, algunos de ellos de la rama independentista de Aberri, los cuales ocuparon cargos directivos en la FVNA, así como en su medio de expresión. Debido al contexto político represivo de la dictadura, el vasquismo encontró una vía de expresión a través de la FVNA.

Este vasquismo, que, aunque desde un primer momento aparece con nitidez en la revista Pyrenaica, donde se refiere siempre al territorio vasco-navarro como país, se mostró cauteloso en los primeros años ligándose a elementos folklóricos y a algunas expresiones lingüísticas que subvertían cierto orden dictatorial. La mencionada línea ideológica fue acrecentándose a medida que la dictadura se debilitaba. Momento en el que vuelve a constatarse un fuerte componente nacionalista vasco, que tuvo como hecho significativo el cambio de nomenclatura de la FVNA por Federación Vasca de Alpinismo (FVA) y el gran peso de las alocuciones en euskera en la IV Asamblea, donde de nuevo aparecen referencias a la patria vasca.

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Archivo Virtual Gure Gipuzkoa (AVGG)

Fundación Sabino Arana

Notas

* Artículo de investigación

1 Levantador/a de piedras (harrijosoltzaile), cortador/a de troncos (aizkolari), corredor/a (korrikalari), entre otros.

2 Movimiento de montañeros/as.

3 Existen notas discordantes sobre esta generalidad, como sería la figura de Manuel de Ilarreta primer vasco en subir al Mont Blanc en 1864 (De Ayarbe, 1926).

4 Podemos considerar como asociación popular a las diversas uniones juveniles autodenominadas que realizan subidas a las montañas.

5 Mendirik Mendi. Euzko Mendigoizale Batza. Gasteiz: Fundación Sancho El Sabio. Exposición itinerante 2024.

6 Historia del CD Bilbao. Archivo Histórico del CD Bilbao (AHCDB).

7 “Homenaje a la Federación Vasco-Navarra de alpinismo”. Archivo Histórico Atheltic Club (AHAC).

8 Fundado entre 1911 (“(Más de cien años) de asociasionalismo”, 2024) o 1913 según el Archivo Histórico Fortuna Kirol Elkartea (AHFKA).

9 Expulsión de Luis Arana por criterios políticos y formación del Partido Republicano Nacionalista Vasco en 1911, plenamente soberanista, laico, euskaldún y de corte social progresista (“Divisiones republicanas”, 1911, p. 3).

10 Los nombres se reproducen de la forma textual en la que los registra el diario Euzkadi del 20 de mayo de 1924.

11 Diversos números revista Pyrenaica entre 1926 y 1930. Uno de cuyos ejemplos puede ser la edición de Pyrenaica de abril- junio de 1927.

12 Diversos números revista Pyrenaica entre 1926 y 1930. Uno de cuyos ejemplos puede ser la edición de Pyrenaica de abril-junio de 1927.

13 ‘Montañero/a’, en euskera.

14 El excapitán del Ari-Arin (“La excursión al Oiz”, 1922, p. 2; “Federación Vasco-Navarra de Alpinismo”, 1926, contraportada).

15 Hay que recordar que se estipula que la mayor parte de la organización Juventud Vasca se orientó hacia las posiciones de Aberri (Ruiz, 2013; “Federación Vasco Navarra de Alpinismo”, 1926, contraportada).

16 “Expediente de control administrativo de asociación Club Deportivo Euzkotarra”, ES/NA/AGN/F347/GCN,Caj.50,N.19 pp. 1-9, Archivo Histórico de Navarra (AHN).

17 “Sesión de dicho día (extraordinaria)”, ES/NA/AGN/F347/GCN,Caj.50,N.19 pp. 35-37, Archivo Histórico de Navarra.

18 “Carta de Don Modesto Font Campos”, ES/NA/AGN/F347/GCN,Caj.50,N.19 p. 37 (AHN) y “Federación Vasco Navarra de Alpinismo”, (1929, contraportada).

19 Sus posicionamientos republicanos le ocasionaron la expulsión del Club Naútico y fue vocal de deportes de Eusko Ikaskuntza (“Bandrés Azcue, Antonio”, 2026).

20 Portadas de la revista Pyrenaica 1926-1930.

Notas de autor

a Autor de correspondencia. Correo electrónico: Iker.Ibarrondo@uah.es

Información adicional

Cómo citar: Ibarrondo-Merino, I. (2026). La identidad vasca a través del montañismo y el alpinismo en la dictadura de Primo de Rivera: el caso de la Federación Vasco Navarra de Alpinismo (FVNA) (1924-1930). Papel Político, 31. https://doi.org/10.11144/Javeriana.papo31.ivma

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