Cultura política y valoración social: mujeres y hombres políticos *
Political Culture and Social Valuation: Women and Men in Politics
Cultura política y valoración social: mujeres y hombres políticos *
Papel Político, vol. 31, 2026
Pontificia Universidad Javeriana
Anna María Fernández Poncela a annamariafernandezponcela@gmail.com
Universidad Autónoma Metropolitana, México
Recibido: 22 enero 2026
Aceptado: 05 abril 2026
Publicado: 25 agosto 2026
Resumen: El objetivo de este trabajo es caracterizar la cultura política de las mujeres en contraste con la de los hombres, así como la mirada social de su presencia en la política para ambos casos. Por un lado, se realiza una revisión breve y actual de algunos puntos sobre cultura política de hombres y mujeres, señalando miradas comunes y apuntando diferencias, a través de una encuesta efectuada en el 2024 en la Ciudad de México (CDMX). Por otro lado, se da cuenta de la opinión pública sobre la confianza, las valoraciones y las consideraciones sociales de la participación política de las mujeres, que es parte de la cultura política, a través del análisis de algunas encuestas y entrevistas a lo largo de los últimos doce años en la CDMX. Según los resultados, es posible decir que, en algunas cuestiones como el interés y el conocimiento, los hombres parecen destacar, aunque son mayores las semejanzas entre ambos en general. En el caso de la consideración de las mujeres en la política, si bien hay tendencias favorables que unen la opinión de ambos géneros, hay una tendencia marcada de preferencias y valoraciones positivas entre las propias mujeres y entre los propios hombres en cuanto a la participación en general, por ejemplo, en la confianza en una candidatura según género o la consideración de mejor gobierno.
Palabras clave:cultura política, participación, opiniones, valoraciones, mujeres, hombres.
Abstract: The aim of this study is to characterize women’s political culture in contrast to men’s, and the social perception of their presence in politics. On the one hand, it offers a brief and current review of some aspects of men’s and women’s political culture, highlighting commonalities and pointing out differences, based on a 2024 survey conducted in Mexico City. On the other hand, it reports on public opinion on the trust, assessments and social considerations of women’s political participation, part of political culture, through the analysis of some surveys over the last twelve years in Mexico City, as well as interviews. It is possible to say that in some issues, such as interest and knowledge, men seem to stand out, although perhaps it is better to say that there are more similarities in general. In the case of the consideration of women in politics, although there are favourable tendencies that unite the opinion of both genders, there is a marked tendency of preferences and positive evaluations among women themselves and among men themselves, in terms of participation in general, such as trust in a candidacy according to gender or the consideration of better government.
Keywords: Political Culture, Participation, Opinions, Evaluations, Women, Men.
Introducción
En primer lugar, el presente texto realiza una revisión y caracterización general de algunos rasgos de la cultura política de los habitantes de la Ciudad de México, haciendo un énfasis descriptivo en general y analítico en lo particular de la comparación entre los géneros, así como una búsqueda tanto de similitudes como de divergencias. Se parte de la consideración de que en los últimos tiempos se han subrayado estas últimas y de que, quizás, habría también que tener en cuenta las primeras. Es cierto que se ha hecho énfasis en la participación política de las mujeres en el organigrama político formal y no tanto en la cultura política desarrollada en su contexto social general y, por supuesto, en la contrastación con la de los hombres. Se trata de una cultura política centrada, en este caso, en la política institucional de la representación democrática, teniendo en cuenta que la política es mucho más que eso.
En segundo lugar, esta investigación tiene como objetivo, como parte de la cultura política, el análisis y la reflexión de las percepciones sociales, valoraciones y opiniones de la ciudadanía, primero, sobre la participación política de las mujeres de forma general y en concreto la confianza en sus candidaturas y, segundo, sobre la consideración de su ejercicio de gobierno en un cargo político. Abunda la investigación sobre mujeres y política, centrada en la cuantificación de su presencia como fuerza electoral, sobre todo como candidatas y electas o que ocupan puestos políticos en los diferentes niveles de gobierno y poderes del Estado (Fernández y Martínez, 2023). Sin embargo, no corren con la misma suerte los estudios de opinión sobre dicho fenómeno social, esto es, cómo piensa y siente la población sobre lo que está teniendo lugar, las mujeres candidatas y en puestos políticos, su credibilidad y desempeño. Por este motivo, aquí se dará cuenta de dicha cuestión, con objeto de acercarse a las percepciones y opiniones ciudadanas, tal vez coincidentes o no con las políticas prácticas, del discurso oficial en la esfera política o a través de medios de comunicación y redes digitales, de organismos internacionales o de grupos de mujeres de vanguardia.
Finalmente, no es ajeno a toda la reflexión anterior el hecho de que en el año 2024 ganó las elecciones una mujer, la primera presidenta de México, que es Claudia Sheinbaum Pardo; aunque no es el tema central de este trabajo, sí es fundamental mencionarlo como marco contextual y temporal de la investigación. De las tres agrupaciones políticas que presentaron candidaturas, dos de las principales coaliciones propusieron a una mujer, con la oposición a Xóchitl Gálvez y con la candidata del gobierno que obtuvo el triunfo, Claudia Sheinbaum (Fernández, 2025).
Anotaciones conceptuales
Uno de los conceptos que analiza este texto es el de cultura política, el cual se concibe como las orientaciones con relación al sistema político, así como las actitudes del papel del sujeto en el sistema. Este término apunta a todo lo relacionado con la socialización, con los conocimientos cognoscitivos, con las emociones y con la valoración o evaluación de la población (Almond y Verba, 1963). Esto es, el conjunto de símbolos, creencias, costumbres, normas, principios, ideales, fines, prácticas, mitos y rituales que configura identidad en una comunidad, que da significado e interpretación cultural y que orienta la acción social y el ejercicio político (Durand, 2004; Peschard, 1995). Entre otras cuestiones, se valora como la participación ciudadana en general y en concreto como acto social en los asuntos públicos (Merino, 1995).
Este concepto implica también un trabajo de opinión pública que investiga y que muestra las expectativas, las valoraciones, las percepciones y las opiniones sobre la presencia y la participación de las mujeres en la esfera política formal. La cultura política posee diversas dimensiones y una de ellas son las imágenes y las percepciones de la ciudadanía sobre la política, las instituciones y los actores, esto es, el conjunto de valores, de percepciones y de representaciones que tienen las personas sobre el sistema político y sus protagonistas (Almond y Verba, 1963; Morán y Benedicto, 1995).
En concreto, según la psicología, las percepciones ordenan y clasifican los estímulos, a través de un filtro mental y a modo de imágenes mentales, al tiempo que elaboran sistemas de categorías con los que compararlas y almacenarlas, para aceptar o rechazar la información y las experiencias de los individuos, así como para realizar juicios (Mead, 1973). Se las suele definir, según la antropología,
como el proceso cognitivo de la conciencia que consiste en el reconocimiento, interpretación y significación para la elaboración de juicios en torno a las sensaciones obtenidas del ambiente físico y social, en el que intervienen otros procesos psíquicos entre los que se entrecruzan el aprendizaje, la memoria y la simbolización. (Vargas, 1994, p. 48)
Por supuesto, en el proceso de percepción entran en juego los referentes ideológicos y culturales, que crean y recrean la realidad social y que se aplican a vivencias cotidianas para aprehenderla y ordenarla, adecuándola al conocimiento previo de un grupo social o una cultura dada. En fin, se trata de “la formulación de juicios sobre la realidad” (Vargas, 1994, p. 49), todo ello adecuado al contexto espaciotemporal, con carácter dinámico, que vincula biología y plasticidad cerebral con cultura, socialización y paradigmas dominantes en cada momento y lugar, así como las preconcepciones de cada individuo según sus creencias y el orden cultural en el cual habita y comparte. En ese sentido, las percepciones están influenciadas por factores internos, pero también externos, como son los referentes ideológicos y culturales.
Ya según la sociología ―y de forma más concreta la relacionada con el trabajo que aquí se presenta― es posible decir, con Murilo Kuschick (2006), que la opinión pública que captan las encuestas son respuestas que se obtienen de las percepciones: “Una encuesta capta opiniones y percepciones, las cuales forman actitudes. Las opiniones son la verbalización de una percepción, mientras que las actitudes representan la forma en que un individuo se comporta frete a un objeto determinado, aceptándolo o rechazándolo” (p. 35). Este autor introduce el importante papel del aprendizaje y de la socialización en este proceso, en especial el de los medios de comunicación y ―añadimos aquí― de las redes digitales, al igual que la destacada función de la percepción en las campañas políticas y de la decisión del voto, por ejemplo. También es fundamental señalar el cambio de percepciones sociales y políticas, que puede ser captado por las encuestas de opinión pública a lo largo del paso del tiempo, algo de lo que da cuenta esta investigación. Se trata, como se observa, de un enfoque cuantitativo, con las limitaciones metodológicas que contiene, pero que permite obtener una mirada amplia y representativa de la opinión pública en el momento y lugar. Adicional a ello, están las entrevistas cualitativas para el año 2024, que profundizan algunas reflexiones sobre el tema.
Otra cuestión para tener en cuenta es que parte del estudio tuvo en cuenta elementos de la perspectiva de género, al enfocar las diferencias y similitudes entre hombres y mujeres, entendido el género como una categoría de análisis social (Scott, 1986; Lagarde, 1997; INMUJERES, 2007). Este concepto se considera algo no solo interesante, sino muy importante, más allá de los recortes genéricos que en ocasiones tienen lugar en algunos estudios sobre el tema.
Informaciones metodológicas
Para la realización de este trabajo centrado en la cultura política general y, de forma particular, en las opiniones sobre la presencia y participación política de las mujeres, en los últimos años, se hizo una revisión general de la literatura de las y los habitantes de la Ciudad de México, así como se tomó información de primera mano a través de varias encuestas: dos realizadas en el 2012, una en 2018 y otra en 2024, además de otras entrevistas en el 2024. Se trata de un estudio empírico, descriptivo y explicativo, tanto de características como de opiniones, con relación a la política institucional, con enfoque mixto, que presenta cifras en porcentajes e información a través de testimonios directos en voz de la ciudadanía.
En primer lugar, la encuesta Mujeres, política y elecciones, 2012 se realizó en abril en la Ciudad de México y su objetivo era tener una caracterización de percepciones y representaciones ciudadanas sobre las mujeres políticas. El tamaño de la muestra fue de 600 personas, con un margen de error del +-4 % y una confiabilidad del 95 %. La composición de la muestra fue del 50 % de hombres y 50 % de mujeres; un tercio de las personas de 18 a 34 años, otro de 35 a 49 años, y otro más de 50 años y más. La aplicación tuvo lugar en el Zócalo de la ciudad, centro de afluencia donde acuden habitantes de todas las alcaldías y niveles educativos y económicos, con el objetivo de recoger la variabilidad poblacional de la urbe. El nivel de ingresos declarado fue 7 % alto; 77,5 %, medio, y 15,5 %, bajo. El grado escolar fue de 14,7 % sin estudios; 17 %, primaria; 28,8 %, secundaria; bachillerato, 30,2 %, y universidad, 9,3 %.
En segundo lugar, ese mismo año en el mes de junio se realizó otra encuesta de Cultura política y participación ciudadana en la urbe. El tamaño de muestra inicial fue de 800 casos, con un margen de error del +-3 % y un nivel de confianza del 95 %; debido a cuestiones de calidad, al final solo se tomaron en cuenta 770 cuestionarios. Se incluyó la variabilidad poblacional, la cual demostró que el 47,8 % fue hombres y 52,2 %, mujeres. Las edades oscilaron entre los 18 a los 70 años. El nivel educativo consistió en sin estudios, 3,1 %; primaria, 8,4 %; secundaria, 20,9 %; bachillerato, 31,7 %; universidad, 35,8 %. En cuanto a ocupación, hubo 16,6 % de amas de casa, 15,7 % de estudiantes, 5,5 % de jubilados, 5,6 % de desempleados y 56,4 % de trabajadores. Se aplicó en 80 secciones electorales del entonces Distrito Federal (dos secciones en cada uno de los 40 distritos electorales locales y 10 entrevistas por sección). Se realizó en las 16 delegaciones de ese entonces, casa por casa, y teniendo como referencia del levantamiento de campo la ubicación de las casillas electorales de la elección del 2006, según información del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF). Se diseñó y analizó por un grupo de profesores de la Universidad Autónoma de México (UAM/X). Y se contó con la participación estudiantil de dicha casa de estudios para la aplicación.
En el año 2018 tuvo lugar una réplica de la anterior encuesta con varios interrogantes iguales o similares y otros cambiados y adaptados a la nueva fecha. El tamaño de muestra se compuso de 800 entrevistas, con un margen de error del +-3 % y con un nivel de confianza del 95 %. Se consideró la variabilidad de la población según los datos disponibles para la ciudad y la muestra quedó compuesta por 48,8 % de hombres y 51,3 % de mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años. El nivel escolar fue el siguiente: 5 %, sin estudios; 11 %, primaria; 22 %, secundaria; 36 %, bachillerato; 26 %, universidad. La ocupación fue de 17,4 %, ama de casa; 13,3 %, estudiante; 5,1 %, jubilado; 7,3 %, desempleado; 43,8 %, trabajador, y 13,3 %, autoempleado. La encuesta fue aplicada en 80 secciones electorales de la ciudad: dos en cada uno de los 40 distritos electorales locales y con 10 entrevistas por sección. Se realizó casa por casa en las 16 alcaldías y teniendo en cuenta la ubicación de las casillas electorales instaladas en 2012, ello con la información facilitada por el IEDF, que aportó el dato del distrito, de la sección y su localización en el mapa de la ciudad.
En 2024 se replicó la encuesta con un cuestionario de algunas preguntas semejantes, así como varias características de realización parecidas a las anteriores. Las características de la muestra fueron 400 participantes, con un margen de error del +- 5 % y con una confianza del 95 %. En concreto, se trató de 46,67 % hombres, 52,87 mujeres y 0,50 % no binarios. En lo que respecta a la edad de los participantes, 31,42 % estaba entre los 18 y 29 años; 31,42 %, entre los 30 y los 44 años, y 37,16 % entre los 45 y más años. En cuanto a su nivel educativo, 1 %, se encontraba sin estudios; 6,98 % contaba con una educación primaria; 14,71 %, con una educación secundaria; 12,72 %, con una carrera técnica; 29,68 %, con el bachillerato, y 34,91 %, con una carrera en la universidad. En lo que concierne a su profesión, 13,72 % eran estudiantes; 13,22 %, empleados de la iniciativa privada; 12,22 %, amas de casa; 8,73 %, comerciantes establecidos; 8,73 %, estudiantes y trabajadores; 8,48 %, empleados de gobierno; 7,48 %, comerciantes independientes; 5,99 %, profesionistas independientes; 5,24 %, jubilados o pensionados; 4,74 %, trabajadores por cuenta propia; 2,99 %, desempleados; 2,74 %, empleadas domésticas; 2,24 %, otra; 2 %, empresarios; 1,50 %, obreros, y 6,23 % pertenecía a cada alcaldía.
Finalmente, se cuenta con una cincuentena de entrevistas sobre el tema, realizadas en mayo del año 2024, cara a cara, con objeto de complementar y de explicar las opiniones y valoraciones obtenidas en las encuestas, así como de ampliar la información y la reflexión, para otorgar una significación más profunda a las cifras. Estas se aplicaron a la población de la ciudad, procurando obtener en la medida de lo posible variabilidad de sexo, edad, escolaridad, ingresos, ocupación y residencia. La muestra final quedó configurada de la siguiente manera: 57 entrevistas, 28 hombres y 29 mujeres, de 18 a 72 años. Con relación a las preguntas de la guía de entrevistas, en ocasiones los interrogantes fueron iguales o similares a los de la encuesta, con el propósito de enriquecer y de significar las tendencias de aquella. Se reitera el contexto preelectoral de la aplicación tanto de la encuesta como de la entrevista, teniendo en cuenta la influencia que este pudo tener en la información y en los datos recabados.
Características actuales de cultura política según el género
Como se ha dicho, aquí se realiza una revisión y una caracterización general de algunos rasgos de la cultura política de las y los habitantes de la Ciudad de México, con énfasis en la comparación entre los géneros y en la búsqueda tanto de semejanzas como de diferencias. Se parte de la consideración de que en los últimos tiempos se han subrayado estas últimas y que habría también que tener en cuenta las primeras.
Interés y conocimiento político
Un interrogante habitual y típico de las encuestas y de los estudios de cultura política es el interés hacia esta última. En este caso, se observa en la tabla 1 que el interés oscila entre el interesado y el regular de interesado según los diferentes años en los que la encuesta se aplicó. En cuanto al género, en el muy interesado hay algo más de hombres que mujeres y en la versión del 2024 esto de acentúa de forma notable. En la respuesta interesado, también los hombres superan a las mujeres, si bien en la última encuesta no se observan diferencias. En el regular, y para 2024, más mujeres señalaron dicha opción, como también lo hicieron en el poco en este punto, como en 2018. En fin, es posible concluir que existe una tendencia que apunta al mayor interés declarado de la población masculina, con todo lo que esto implica en el sentido de estereotipos sobre la población femenina (Fernández, 1997, 1999). En términos generales, hay interés, no obstante, no es mucho.

Otro tema es el del conocimiento sobre la política que, en este caso, se trae a estas páginas a través de una pregunta que en 2012 se hizo sobre el nombre del jefe de gobierno y, en las versiones del 2018 y del 2024, con relación a nombres de candidatos/as a dicho puesto. No se pretende comparar, sino más bien contrastar en términos generales. Se puede concluir que existe conocimiento político por parte de la ciudadanía ante la mayoritaria respuesta correcta dada (Tabla 2). En el caso del género, también es posible decir que más hombres proporcionaron una respuesta satisfactoria que mujeres, y en este sector de población también hubo más que dijo no saber en las encuestas de años anteriores.

De acuerdo con lo anterior, algo más de hombres que mujeres dice tener más interés en la política y demuestra algo más de conocimiento, según los datos de encuestas de cultura política de fecha reciente y actuales.
Participación política
El tema de la participación política es más que importante. Si bien sobre la valoración de la participación política de las mujeres se trata en otro apartado específico sobre el tema, aquí se desea exponer su participación en organizaciones y en manifestaciones en contraste con la población masculina. Para empezar, se debe decir que la participación en organizaciones sociales es reducida (10,72 %) en general, y algo más entre mujeres, si bien no hay diferencia significativa (Tabla 3).

Para continuar, se señala que la participación informal o no convencional (como suele denominarse al hecho de participar en una protesta o manifestación) tampoco es muy elevada (15,96 %), y en este punto algo más de mujeres dijeron haberlo hecho (Tabla 4).

En resumen, se puede considerar que hay baja participación en organizaciones y manifestaciones; para el primer caso, más hombres señalan participar y, en el segundo caso, más mujeres lo apuntan.
Valoración y caracterización del voto
El tema del voto destaca en las investigaciones de cultura política y en los estudios de opinión pública (Krotz, 1996). En cuanto a las respuestas obtenidas, más de la mitad de la población dice que el voto es muy importante —por ejemplo 55,61 % en el año 2024— y con diferentes porcentajes también fue la opción seleccionada en la encuesta de 2012 y en la de 2018 (Tabla 5). De nuevo, sin realizar una comparación exhaustiva y contrastando tendencias grosso modo, hay que decir que la de 2024 presenta diferencia de género, pues más hombres lo consideran muy importante y más mujeres, importante. Sin embargo, en las anteriores fechas las diferencias por género no resultaron significativas, de hecho, en esas muestras lo que hay que subrayar es precisamente las semejanzas.

Otro aspecto gira en torno a la información electoral y dónde se informa la persona sobre el tema, lo cual influye de alguna manera a la hora de decidir la opción de su sufragio. En el año 2024, al parecer más mujeres lo hacen a través de los medios y algo más de hombres por medio de las redes digitales (Tabla 6). Se debe apuntar que es algo que acontece también por edades, pues las más jóvenes se informan por redes y los grupos etarios de edad más avanzada, a través de los medios de comunicación.

Una pregunta usual es sobre el respeto al voto, y ahí la ciudadanía considera que no se respeta en elevado porcentaje. En la muestra del año 2024, 44,89 % dice que no se respeta y 45,64 % considera que sí se respeta, por lo que la opinión parece dividida en este punto (Tabla 7). Más hombres que mujeres piensan que sí se respeta y a la inversa. En los otros años, el porcentaje de la consideración del irrespeto es mayor y, en cuanto al género, algo más de hombres creen que se respeta, aunque los datos son variables, en todo caso, ellos confían algo más que ellas en este aspecto.

Las razones sobre el voto, en el sentido de por qué acudirá a sufragar, son varias, el derecho al voto destaca con alrededor de un tercio de la población para todas las encuestas, por ejemplo, así se expresa 32,17 % de la población consultada en el último año (Tabla 8). La segunda es por la democracia y le sigue el apoyo o rechazo a determinada opción. Respecto al género, parece curioso como en el año 2024 más mujeres que hombres manifiestan que es un derecho, mientras más hombres votan por la democracia y por apoyo o rechazo también.

Los motivos de elegir a un partido político más usuales suelen ser el programa y el o la candidata. En este caso y en todas las encuestas se destaca el programa (45,14 %), algo más entre las mujeres para el año 2024 (Tabla 9). La opción cambio en otras épocas destaca más que en la presente, si bien se sitúa en segundo lugar de preferencias o motivos. En la muestra del 2024 hay una nueva opción que es la continuidad, que no aparece en las anteriores. Todo esto tiene que ver con las coyunturas político-electorales en cada caso, pues, si bien en los dos primeros años hubo cambio de partido en el gobierno, en el tercero se sufragó por la continuidad, aunque no aparece muy claro en los resultados de la encuesta.

A continuación, se pasa de la descripción de la cultura política de mujeres y hombres a la mirada social sobre las mujeres en la política, que también hace parte de la cultura política; en este caso, se analiza a través del paso del tiempo en los últimos años por encuestas capitalinas, además de que se profundiza con entrevistas en la actualidad, que enriquecen el significado. Dos son las cuestiones que focalizan la atención, por lo que se preguntan y responden en este apartado las siguientes preguntas: ¿cuáles son las consideraciones y valoraciones sociales sobre las mujeres en la política?, por una parte; por otra parte, ¿qué papel juega el género a la hora de la confianza y las preferencias ciudadanas en una candidatura a un puesto político?, y, finalmente, ¿qué papel juega el género como consideración de capacidad y desempeño de gobierno en un cargo político?
Valoraciones sociales de las mujeres en política
Varios cambios legislativos y aplicaciones políticas han tenido lugar en México, así como en varios países del mundo, con objeto de propiciar la participación política de las mujeres (Comisión Nacional de los Derechos Humanos [CNDH], 2020). Lo que aquí interesa es conocer las preferencias y la opinión de la ciudadanía sobre el tema en general, en cuanto a la confianza que merece por género para la consideración de una candidatura o sobre la expectativa de quién gobernaría mejor.
Consideraciones alrededor del número y del poder de las mujeres
Una pregunta que tal vez en la actualidad ante la paridad no tenga tanto sentido, pero sí en años anteriores, con objeto de obtener información alrededor de la opinión pública sobre el tema, es si es suficiente o insuficiente el número de mujeres en puestos políticos. Al parecer esto ha ido cambiando, se reitera, como reflejo social, debido también al cambio del número de mujeres en dichos cargos por las cuotas y por la paridad. Si en 2012 59,1 % dijo que el número lo consideraba insuficiente y 46,3 %, en 2012, se observa cómo en 2024 51,87 % dice que es suficiente (Tabla 10). No obstante, y pese a los mencionados cambios, hoy 32,17 % lo considera insuficiente, tal vez, por desconocimiento o, quizás, por la tendencia de reiteración de creencias y viejos discursos, a pesar de que la realidad social ha cambiado o lo está haciendo. Eso sí, más allá del porcentaje del suficiente o insuficiente total, en los tres casos, más hombres que mujeres piensan que es suficiente y más mujeres que hombres lo juzgan insuficiente, siempre con porcentajes considerables entre ambos géneros. Por lo anterior, es posible afirmar la existencia de una tendencia o sesgo de género en este punto, en el sentido de favorecer al propio género (Tajfel, 1984; Huici, 2012), tendencia que, como se verá, se reitera a lo largo del estudio.

Si se revisa el tema a la luz de los grupos de edad, también es posible encontrar ciertas tendencias, puesto que los grupos de menor edad consideran el número de mujeres más insuficiente y los de mayor edad, al contrario, apuntan en mayor medida a que es suficiente (Tabla 11). En este también se evidencia un sesgo o una tendencia etaria que se observa claramente y que en este caso es interpretado por los cambios de creencias generacionales, nuevas ideas y concepciones sociales y de género en las nuevas generaciones (Abranson y Inglehart, 1992; Inglehart, 1999).

Otro interrogante más allá de las cifras es sobre el poder en el ejercicio del cargo político, pregunta sobre la cual en general se considera que sí están en iguales posiciones de poder las mujeres y los hombres, con 64,84 % de la ciudadanía que así opina en 2024; un porcentaje mayor que en fechas anteriores, tal vez por el cambio de los tiempos, pero en todo caso siempre es la opción más numerosa (Tabla 12). En este punto, en la actualidad, algo más de mujeres consideran que no y algo más de hombres que sí, lo mismo que en la encuesta de hace doce años, no siendo así en la de hace seis. En todo caso, y con sus variaciones porcentuales, se observa nuevamente la tendencia favorecedora del propio género.

Ahora, según los grupos etarios, en el último año al parecer las personas de mayor edad piensan más en la respuesta afirmativa y las de menor edad se inclinan por la negativa; aunque no pasó lo mismo en la penúltima, también se reitera la tendencia en la antepenúltima (Tabla 13), por lo que podría considerarse la teoría cultural del remplazo generacional.

Ahora se abordan testimonios sobre temas parcialmente relacionados con los interrogantes de la encuesta, a través de entrevistas. Una de las preguntas generales es la siguiente: ¿qué opinión te merece que las mujeres participen en política? Grosso modo la tendencia es la respuesta afirmativa, con su explicación posterior. Al respecto, se clarifican los códigos iniciales: sexo: mujer (m), hombre (h); edad; ocupación; nivel ingresos: alto (A), medio (M), bajo (B); y alcaldía: Álvaro Obregón (AO), Azcapotzalco (Azc), Benito Juárez (BJ), Coyoacán (Coy), Iztapalapa (Izt), Magdalena Contreras (MC), Tláhuac (Tlah), Tlalpan (Tla), Xochimilco (Xoc).
Un argumento va en el sentido de que es muy importante, que se considera necesario y un derecho y que parte de un cambio que está teniendo lugar en la actualidad.
“Para mí sí es muy importante, porque hace años estábamos las mujeres ignorantes, que realmente ni nos tomaban en cuenta para la cuestión de la política y, ahora sí, pregúntame si me interesa la política” (m, 65, pensionada/hogar, M, Coy).
“Es necesario que participen, ya que representan más de la mitad de la población, sin embargo, históricamente han estado relegadas de cargos políticos importantes. Todos y todas tenemos el derecho a participar” (h, 22, estudiante, M, Tlah).
“Es un signo positivo para cualquier sociedad que todos sus miembros puedan ejercer cargos públicos, más en el caso de las mujeres, porque históricamente han sido una población relegada a posiciones del cuidado familiar, actividades domésticas y el simple hecho [de] que se pueda considerar que el sexo no sea una limitante para ocupar cargos es signo de progreso social” (h, 21, estudiante, M, Tlah).
“Es bueno que hoy en día las mujeres tengan más importancia y puedan ocupar cargos públicos” (h, 23, estudiante, M, Izt).
“Me parece perfecto, es momento de un nuevo orden” (h, 30, estudiante, B, Coy).
Otras opiniones positivas, sobre todo dadas por los/as entrevistadas jóvenes, apuntan hacia la diversidad y al equilibrio en puestos.
“Es importante cubrir el espacio público en diversidad” (h, 23, estudiante, M, Coy).
“Es parte de un equilibrio de género” (h, 45, emprendedor, M, Coy).
“Buena, es necesario un equilibrio y equidad entre mujeres y hombres” (h, 49, bibliotecario, M, BJ).
“Me parece importante que las mujeres estén involucradas en cualquiera de las circunstancias sociales que nos convocan el día de hoy. La política, considerando que con ella se puede generar toma de decisiones que impacten a diversos sectores, debe tener siempre participación de todas, todos y todes para el alcance de igualdad de oportunidades” (h, 49, bibliotecario, M, BJ).
“Para mí, es esencial que las mujeres participen en la política, pues ellas también son promotoras del cambio social, y no se pueden excluir porque también tienen la misma importancia, pues su voz dentro de este espacio contribuye a que exista la igualdad de género” (h, 21, estudiante, B, Izt).
“Opino que es fundamental que las mujeres participen en la política. Durante demasiado tiempo, hemos sido marginadas en este ámbito, y es hora de que tengamos una representación adecuada y que nuestras voces sean escuchadas” (m, 46, comerciante, M, AO).
“Pues creo que es algo muy bueno, ya que nunca lo hemos experimentado, entonces, esta parte de que haya más que nada candidatas a la presidencia creo que sería muy bueno que quedara una mujer para ver también esta parte de cómo gobiernan” (h, 27, laboratorista clínico, M, Tla).
Para aportar su perspectiva, esto es importante tanto para la sociedad como para las propias mujeres.
“Creo firmemente que la participación de las mujeres en la política es esencial para lograr una representación equitativa y justa en todos los niveles de gobierno. Las mujeres aportan perspectivas únicas y experiencias diversas que enriquecen el debate y la toma de decisiones, para sus intereses y para toda la sociedad” (h, 27, maestro, M, AO).
“Las mujeres aportan a la política puntos de vista, aptitudes y perspectivas diferentes, que ayudan a conformar el programa político, aunque actualmente todavía existe una desigualdad un poco notable, [con] lo cual espero que con el tiempo logremos la equidad, ya que poco a poco [h]e visto que las mujeres logran avances en su representación en los parlamentos y ocupan puestos de mayor responsabilidad e influencia en la política” (m, 19, estudiante, M, Coy).
“Es un paso muy grande y de mucha importancia dejar que voces del género no dominante en México tenga[n] oportunidad de escucharse y tomarse en cuenta” (m, 21, empleada, M, Azc).
“A mi parecer la participación de las mujeres dentro de la política es buena, y que participen dentro de dicha vía es muy importante porque son un pilar importante tanto para la sociedad como para la vida política, porque así se toman en cuenta lo que ellas opinan” (m, 22, estudiante, M, Tlah).
“Opino que es fundamental que las mujeres participen en la política; tenemos una perspectiva única y experiencias que aportar, lo que enriquece el debate y la toma de decisiones” (m, 45, maestra, M, AO).
Opinión negativa no hay, pero sí algún “pero”, en esta ocasión, de un ama de casa mayor.
“Yo pienso que está bien que las mujeres participen en la política, pero no deberían descuidar sus responsabilidades en casa; una cosa es votar y otra muy distinta ocupar un cargo político” (m, 67, ama de casa, M, AO).
Otras dos preguntas de la encuesta giraban en torno a la confianza según el género de las candidaturas y sobre la consideración de mejor gobierno según el género de quien ocupa un puesto político, mismas que se replicaron en las entrevistas, con objeto de ilustrar las explicaciones de las tendencias de percepción, de valoración y de opinión.
Confianza política según género de las candidaturas
Hay un interrogante directo sobre quién inspira más confianza como candidata/o: si un hombre, una mujer, ambos o ninguno. La respuesta obtenida es el ambos en las tres encuestas que se revisan en estas páginas, aunque hay que decir que es mayor el porcentaje en la actual (64,09 %). Como dato curioso, una encuesta de carácter nacional aplicada en 1996 arrojó un resultado de, en primer lugar, 43,3 % de opinión hacia el ambos candidatos/as inspiradores de confianza (45,9 % hombres y 40,7 % mujeres así respondieron); en segundo lugar, un hombre con 28,5 % (34,6 % hombres y 22,7 % mujeres), y, en tercer lugar, una mujer con 20,2 % (9,6 % hombres y 30,2 % mujeres) (Fernández, 1997).
Sin duda las transformaciones culturales y políticas tienen que ver con una mirada más abierta hacia las candidaturas de ambos géneros y el contexto espaciotemporal es importante. Curiosamente en las dos últimas, en segundo lugar, aparece señalada una mujer y en la de hace un par de sexenios no hay diferencia en el segundo puesto entre un género y otro. Eso sí, a la luz del contraste entre el género de quien responde, en las tres también entre quienes confían más en un candidato hay más hombres y quienes lo hacen en una candidata hay más mujeres; también más mujeres prefieren el ambos en las encuestas previas, no así en la del año 2024 (Tabla 14). Cabe señalar que hubo quien responde que ninguno merece su confianza, lo que parte de la desconfianza y del descrédito de la clase y del sistema político en general. Pero, focalizando la atención en el género, reaparece la tendencia de la mirada más positiva al propio género, como ya se vio.

Al revisar los datos según edad, para el año 2024 se observa que hay más población joven en el ambos, las personas de mayor edad señalan depositar más confianza en una mujer, así como en un hombre, algo que acontece también en las encuestas anteriores (Tabla 15).

Según las entrevistas, y con un interrogante igual al de la encuesta, la mayoría de las respuestas de las personas indica que se confía como candidato/a en ambos géneros por igual, eso sí, las mujeres más en las mujeres y los hombres más en los hombres como tendencia general, que se reitera en las preguntas de la encuesta y aquí se replica en las entrevistas en parte. En cuanto a quienes señalaron que los dos o ambos o ser indiferente al género, dijeron que lo importante es la capacidad y la preparación, la honestidad, la humanidad, así como las propuestas.
“No tengo distinción alguna por el sexo ni género, la confianza vendría por el que demuestre ser más” (h, 22, estudiante, B, BJ).
“Los dos, porque sin importar el género ambos son capaces de desarrollar un buen desempeño en la política” (m, 20, estudiante, M, Tlah).
“No tengo problema con el género, siempre y cuando cumpla con su deber como servidor público, inteligente, sensato y razonable” (m, 55, ama de casa, B, Xoc).
“No tiene que ver con el género sino con propuestas y preparación” (h, 23, asesor catastral, M, Coy).
“Me da igual mientras sean preparados para el puesto” (h, 61, servidor público, M, AO).
“Me es indiferente el género, lo que me inspira confianza es que demuestren estar bien preparados para asumir el cargo público al que aspiran y demuestren transparencia y honestidad en sus acciones” (m, 20, estudiante, B, Izt).
“Me es indiferente, mientras tenga buenas propuestas y se firme con sus convicciones” (m, 21, estudiante, B, MC).
“No elegiría a un candidato por su sexo: tiene que ver por su calidad humana y su preparación. Aunque creo que la política en México es como una pantomima; sabemos que los personajes son preparados, que los partidos políticos son aberrantes y que las verdaderas intenciones de los políticos son un misterio” (m, 54, comerciante, M, BJ).
Aunque hay quienes, según sus relatos y por algunas características que explican, prefieren a los hombres. Por costumbre, porque siempre ha sido así, por experiencia, por seguridad, porque las mujeres son “más volubles” o porque la mujer se guía por el feminismo y la lucha de género.
“Pues sería un hombre tal vez porque ha sido así y la costumbre me ha hecho pensar así” (h, 20, estudiante, M, Coy).
“Un hombre, porque tiene más experiencia en distintos cargos públicos” (h, 34, empleado, M, Izt).
“Un hombre, porque es un modelo de hace años, aparte aún no tenemos candidatas que sean mejores que anteriores propuestas” (h, 46, carpintero, B, MC).
“Creo que un hombre, creo que ya llevan más años dentro de la política, entonces, por eso mi decisión” (h, 52, maestro, M, MC).
“Un hombre, su imagen representa más seguridad” (m, 24, estudiante, B, Tlal).
“Un hombre, porque en estos tiempos la mujer se guía en cuestión a la lucha de géneros, lo que puede provocar que el feminismo influya en su decisión, todo para ganar votos” (h, 61, trabajador, B, Xoc).
“Un hombre, porque la mujer tiene emociones muy volubles” (h, 33, vendedor ambulante, B, Izt).
Así también, hay testimonios en los que se prefiere a las mujeres, por la igualdad, por más empatía, porque ellas pueden hacer las cosas mejor o simplemente para probar algo nuevo.
“Una mujer, porque habría más igualdad política” (m, 46, ama de casa, M, Tlal).
“Una mujer que sea dueña de sus decisiones” (h, 20, estudiante, B, Azc).
“Una mujer, pues tiene más empatía que un hombre” (h, 39, comerciante, B, Tlal).
“Una mujer, porque puede hacer las cosas mucho mejor que un hombre” (m, 27, empleada, B, Izto).
“Hay que ver qué pasa con una mujer a cargo” (m, 40, hogar, B, Coy).
“Creo que el género no es relevante, pero una mujer suena algo nuevo, para evitar repetir patrones” (m, 40, hogar, B, Coy).
“Mujer, siento que hace falta eso cambio en la administración para ver cómo avanza el país” (m, 59, trabajadora, M, Coy).
En ocasiones apareció el ninguno, porque no trabajan, mienten y se corrompen por igual.
“Ninguno de los dos, la verdad; no hay género para los que no quieren un cambio” (h, 22, mecánico, B, Tlal).
“Ninguno de los dos me genera confianza, se corrompen por el poder” (h, 40, emprendedor, M, Izt).
“Ninguno, los dos no hacen su chamba” (h, 55, chofer, M, Tlah).
“Creo que ya ninguno es bueno, porque los dos pueden mentir no importa si un hombre o una mujer” (m, 65, hogar, M, Tlal).
Otra pregunta de la entrevista, y ante la coyuntura por las candidaturas de mujeres a la presidencia de la República, es en torno a las expectativas que se tienen por el hecho concreto de que haya mujeres candidatas a dicho puesto. Nótese que no es un interrogante en abstracto o una posibilidad sobre el tema como el anterior, sino que se aterriza en un hecho y una realidad que está teniendo lugar en el momento de aplicarse la entrevista. Las respuestas obtenidas van en dos direcciones. La primera reitera que hombres y mujeres son capaces y merecen oportunidades, por justicia e igualdad. También en el sentido de que juzgan positivamente el cambio como un avance. Estas son cuestiones que ya se habían mencionado, pero que ahora se hacen un hecho real, aunque los testimonios sigan siendo percepciones y opiniones.
“Me parece bien porque todos son capaces de hacer cualquier cosa” (h, 37, mecánico, B, Tlah).
“Es una gran oportunidad para demostrar que las mujeres también podemos y somos capaces de desarrollar actividades que por mucho tiempo solo hacían los hombres” (m, 20, estudiante, M, Tlah).
“Que pronto se logre una sociedad mexicana donde exista un equilibrio entre hombres y mujeres” (m, 20, estudiante, B, Izt).
“Que exista más apoyo para el sexo femenino, así como las mismas oportunidades que para los varones” (m, 55, ama de casa, B, Xoc).
“Pues es más positivo para las oportunidades que pueda presentarse por el sexo” (m, 43, empleada, M, Coy).
“Más respeto a la mujer, un sentido real de la igualdad y justicia” (h, 39, comerciante, B, Tlal).
“Es un buen cambio para el país, para que haya un nuevo pensamiento” (h, 20, estudiante, M, Coy).
“Muchas, somos un país muy desarrollado como para seguir siendo machistas, a pesar de que es más emocional es mejor razonando y administrando” (h, 22, estudiante, B, BJ).
“Como un defensor de la igualdad, es un avance significativo para el país” (h, 61, servidor público, M AO).
También se observa gradación en la opinión, desde el beneficio de la duda hasta la sentencia positiva de que significa un gran cambio, pasando por palabras de esperanza.
“Expectativas dudosas, con tendencia a buenas expectativas por ser la primera vez que dos mujeres tienen grandes posibilidades de llegar a la presidencia” (m, 24, estudiante, B, Tlal).
“Completa confianza, a reserva de que el egoísmo masculino se atreviera a denigrar” (m, 72, B, Izt).
“Un gran cambio, ya que pueden transformar a nuestro país” (m, 27, empleada, B, Izto).
“Es un buen momento para un cambio; espero hagan un mejor papel que los hombres” (h, 61, trabajador, B, Xoc).
“Espero que su desempeño sea mejor y sea un poco más sensible en ciertos temas” (m, 44, ama de casa, B, Izt).
“Altas, espero que el desempleo y todo mejore” (m, 59, trabajadora, M, Coy).
Hay quien se centra en las mujeres y sus características favorables, entre ellas, el ser más responsables y otras cualidades específicas que hacen que las consideren como una buenas candidatas.
“Que sean más ordenadas y responsables” (h, 22, mecánico, B, Tlal).
“Tenemos más corazón; ojalá sea más empática con el pueblo” (m, 65, hogar, M, Tlal).
La segunda dirección de los testimonios afirma no tener expectativas o tenerlas poco o nada favorables, ya que no hay candidatos, porque así convino al partido, no hay diferencia por género o las mujeres serán manipuladas por hombres.
“Está bien, pero no hay candidatos hombres ahora” (h, 33, vendedor ambulante, B, Izt).
“Nada más quieren incluirlas porque realmente no veo necesario que las incluyan forzosamente” (h, 55, chofer, M, Tlah).
“Realmente es una figura política más y mediáticamente viable para el partido” (m, 21, estudiante, B, MC).
“Ninguna expectativa, ya que serán manipuladas por distintas élites partidistas” (h, 34, empleado, M, Izt).
“Ninguna en particular porque pueden ser buenas o malas y marcar una diferencia biológica no sería correcto” (m, 19, estudiante, B, Izt).
“Espero que no sean manipuladas por un hombre y hagan lo que ellas consideren” (m, 40, hogar, B, Coy).
“Realmente pocas, creo que siempre van a existir los hombres que supriman a la mujer y las controlen y manipulen, eso es todo” (m, 42, hogar, B, MC).
“Es una oportunidad para demostrar que no debe ser el sexo la cualidad principal de un candidato. Me agrada ver a mujeres llegar a las grandes ligas de la política, pero no creo en las candidatas actuales. Particularmente de las intenciones de Claudia Sheinbaum es un títere de López Obrador” (m, 42, hogar, B, MC).
Para cerrar este punto, se trae a colación otra encuesta también del año 2012 y capitalina, en la que se observa cómo se prefiere a ambos géneros como candidatos/as cuando la pregunta es personal en el sentido de la opinión de quien responde; no obstante, el segundo lugar lo ocupa un hombre, y aquí algo más de mujeres así lo declaran, aunque más mujeres prefieren candidatas que hombres. También hay cierto porcentaje que no confía en ninguno. Lo curioso e importante es otro interrogante que se realizó, pero no sobre la opinión de qué candidato prefiere, sino en torno a qué creen que la sociedad opina sobre el tema, qué prefieren en general, y aquí apareció la respuesta hombre en primer lugar, a considerable distancia, y más según las propias mujeres. Esto es, se prefiere personalmente a ambos como candidatos, pero se considera que la sociedad de México prefiere a un hombre, con más de la mitad de la muestra que así opina (Tabla 16). Este contraste es, como se dijo, interesante, pues devela la creencia de lo que la sociedad piensa sobre el tema y la diferencia entre el yo y los otros/as.

Aquí se muestra cierto discurso machista y discriminatorio de la sociedad mexicana hacia las mujeres, en este caso, en su acceso a una candidatura política, quizás reflejo del imaginario social. Puede ser que se trate de la recreación de este o tal vez de un estereotipo sobre las creencias sociales en torno al tema: un estereotipo sobre los estereotipos de la propia sociedad.
Consideración de capacidad de gobierno en un puesto político según género
Se abre el punto con la misma encuesta del último cuadro presentado en el anterior apartado. En este se interroga sobre quién gobernaría mejor, en primer lugar, como presidente/a, y, en segundo lugar, como jefe/a de gobierno de lo que entonces era el Distrito Federal y que hoy se llama Ciudad de México. En los dos casos se considera que ambos gobernarían mejor y más mujeres que hombres así lo expresan. Entre quienes eligen un hombre, hay algo más de hombres. Y aquí se introdujo la opción de que no depende del sexo, sino del partido, y un pequeño porcentaje de población la suscribió, más mujeres que hombres. Si se contrastan los porcentajes del mejor gobierno según el cargo federal y el local, se puede apreciar que se considera que gobernaría mejor un hombre en un porcentaje algo superior en el caso de la presidencia que en el de la jefatura de gobierno local, mientras el ambos es algo más elevado para el gobierno del D. F. (Tabla 17).

Para continuar con unos datos recientes del Latinobarómetro sobre si los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres, en este caso para México, como país, se considera que la mitad de la población no está de acuerdo y un cuarto sí lo está. Si se radicaliza la opinión sumando las dos opciones de acuerdo (34 %) y las dos de desacuerdo (64,6 %) se observa como un tercio sustenta la primera y dos tercios, la segunda (Tabla 18). Esto para tener un panorama general que muestra o refuerza la tendencia hacia el ambos, al expresar desacuerdo, como se vio en el punto de las candidaturas y como se verá para el caso del mejor gobierno en un puesto político.

De regreso a las encuestas de los tres años que se abordan a lo largo de estas páginas, otro aspecto que se analiza es sobre quién consideran gobernaría mejor o tendría un mejor desempeño en un puesto político. Alrededor de dos tercios de la ciudadanía consultada (65,09 %) según la del año 2024 responden que ambos. En las dos anteriores, con menor porcentaje, el primer lugar es el mismo. En cuanto al segundo lugar, cuantitativamente hablando, en los dos últimos años se señala a una mujer y en la primera fecha a un hombre (Tabla 19). Cabe mencionar y subrayar que, como ya se vio en otros interrogantes anteriores, existe el sesgo o tendencia de que las mujeres consideran más a las mujeres, en este caso en su mejor desempeño, y los hombres a su propio género también. Resalta cómo en esta opinión esto no solo es claro, sino importante, numéricamente hablando. En todas las muestras también se debe decir que hay quien considera que ninguno, como se vio en el interrogante anterior sobre las candidaturas.

Los grupos etarios marcan tendencia similar a otras preguntas, pues el ambos es preferido por las personas más jóvenes, mientras que quienes creen que gobernaría mejor o un hombre o una mujer son las personas que tienen más años (Tabla 20).

Esta pregunta en la entrevista, y seguramente por haber respondido a la anterior (aunque una cosa es la confianza en una candidatura y otra la expectativa de quien gobernaría mejor en un cargo), tuvo respuestas más escuetas, incluso señalaban que la opinión era similar o bien en el sentido de lo ya compartido. En este punto de quién gobernaría mejor y se desempeñaría mejor en un cargo público, la mayoría de nuevo contesta que ambos, si bien luego hay quien señala a un género, y otra vez cada género parece autoseñalarse como el preferido. Respecto a la consideración de capacidad indistinta, subrayan eso mismo: la capacidad, la preparación, que cumpla con su labor y que haga las cosas bien.
“Repito lo dicho, no elegiría a un candidato por su sexo” (m, 54, comerciante, M, BJ).
“Lo mismo, lo desempeñará mejor quien demuestre tener la capacidad de desarrollar las funciones de un funcionario público” (h, 22, estudiante, B, BJ).
“Ambos, considero que ambos son capaces de desenvolverse en ese campo” (m, 20, estudiante, M, Tlah).
“Los dos pueden hacer la misma labor” (h, 37, mecánico, B, Tlah).
“Creo que, con que estén preparados, cualquiera que quiera hacer las cosas bien tiene las de ganar” (h, 52, maestro, M, MC).
“Cualquiera de los dos mientras tome las decisiones correctas” (h, 61, servidor público, M, AO).
“Ambos, porque el género de la persona no determina sus capacidades y habilidades para enfrentar los desafíos que conlleva ejercer un cargo público” (m, 20, estudiante, B, Izt).
“Considero que no hay una diferencia en el actuar entre un buen político y política” (m, 21, estudiante, B, MC).
“Depende de cada persona que cumpla las reglas y cumpla con su labor en el cargo, eso es lo principal” (m, 55, ama de casa, B, Xoc).
Sobre quienes consideran que gobernarían mejor los hombres es por experiencia y relaciones, fundamentalmente.
“Un hombre, porque durante más tiempo los hombres han estado en cargos públicos y eso representa más experiencia para ellos” (m, 24, estudiante, B, Tlal).
“Actualmente un hombre porque tiene conexiones y aún tenemos ideales machistas” (m, 42, hogar, B, MC).
En cuanto a quienes seleccionan a las mujeres es por su mejor capacidad de desempeñar un cargo, por disciplina, por empatía y por cambiar.
“Una mujer sería más disciplinada” (h, 20, estudiante, M, Coy).
“Una mujer, porque sería más empática frente a los problemas sociales” (m, 46, ama de casa, M, Tlal).
“A lo mejor estamos acostumbrados tanto a los hombres que las mujeres nos asusta que sean mejores; esperemos que sí” (h, 46, carpintero, B, MC).
“Como ningún hombre hasta ahora ha demostrado un buen papel, espero que una mujer lo haga” (h, 20, estudiante, B, Azc).
“Mujer, a lo largo de los años y con todos los que han presidido, pocos son los que en verdad han demostrado amor por la patria y las necesidades de la nación, tal vez sea bueno cambiar” (m, 72, jubilada, B, Izt).
Finalmente, aparece también el ninguno, aunque su sentido parece más que una negación de capacidad de ambos, una indiferencia por su género.
“Ninguno de los dos, depende de la disposición de la persona, así como la manera en la que buscará hacer correctamente sus labores, algunos ni aunque quieran” (h, 61, trabajador, B, Xoc).
Esta ha sido la revisión descriptiva y explicativa propuesta en un inicio tanto de la cultura política en general, comparando hombres y mujeres, como lo propio circunscrito al tema de la participación política de estas últimas.
Conclusiones
Uno de los objetivos de este estudio es realizar una caracterización general de la cultura política según género en la actualidad en la CDMX, ello a través de encuestas de los últimos años y de entrevistas recientes. Se ha mostrado que, al parecer, los hombres, según las encuestas cuantitativas y con interrogantes a veces directos y no siempre detallados, tienen algo más de interés en la política y conocen algo más de esta. Todo esto sucede en el contexto de la política institucional y por medio de una pregunta directa sobre el asunto con todas las implicaciones que de ello derivan; al respecto, se debe reiterar el carácter directo de la pregunta que despierta estereotipos que son matizados cuando se hacen preguntas de forma indirecta sobre el mismo tema (Fernández, 1997, 1999). En cuanto a la participación en organizaciones, algo más de población masculina dijo participar y más población femenina se manifestó como forma de participación, dentro del contexto general de baja participación política para ambos géneros, a lo que se dijo desde un inicio que a veces predominan las semejanzas y no las diferencias entre los géneros. El tema del voto es considerado muy importante por más hombres y más mujeres lo juzgan importante. Ellos se informan más por las redes para votar y ellas por los medios de comunicación. Algo más de mujeres consideran que no se respeta el voto. En cuanto a las razones para sufragar, algo más de mujeres lo señalan como derecho y algo más de hombres por la democracia. Respecto a los motivos para hacerlo por un partido, ellas en mayor número señalan al programa, que es elegido por todo mundo como primera opción: de nuevo más afinidad que diferencias.
Otro de los objetivos perseguidos es el análisis y la reflexión alrededor de la opinión pública y las percepciones sociales en general en torno a la participación política de las mujeres, ya de forma concreta, y, en particular, sobre de la confianza en una candidatura según género o la consideración de quién gobernaría mejor. Ello se realiza fundamentalmente con datos de encuestas para la Ciudad de México en los últimos años y las opiniones recabadas en estas sobre el tema, lo cual ha facilitado incluso la posibilidad de ver su evolución en el tiempo de forma que puede considerarse favorable; el análisis se acompaña de testimonios obtenidos a través de entrevistas que dan contenido y significado a la opinión cuantitativa.
Entre los hallazgos, se considera suficiente el número de mujeres en cargos políticos, y este porcentaje aumentó de 2012 hasta el 2024, seguramente reflejo de los cambios que responden a la ley de paridad, con un 50 % de cada género en todos los poderes del Estado y niveles de gobierno. Eso sí, algo más de población masculina respondió que sí. Sobre si las mujeres en puestos tienen el mismo poder que los hombres, también se obtuvo una contestación favorable y los hombres poseen la misma percepción. Luego está el tema de la confianza en la candidatura según el género y el ambos aparece en primer lugar; se observa que aumenta dicha respuesta con el paso de los años, eso sí, los hombres confían más en los hombres y las mujeres en las mujeres. En cuanto a quién gobernaría mejor, de nuevo el ambos y en mayor porcentaje con el paso de los años; nuevamente, entre quienes consideran que las mujeres desempeñarían mejor el ejercicio de un cargo, hay más población femenina y, entre quienes apuntan al mejor gobierno de un hombre, más son los hombres que así opinan. Al parecer, hay cierto sesgo genérico, no obstante, se debe reiterar en la evolución de las percepciones y opiniones sobre el tema, que se observa gracias a las encuestas en diferentes momentos históricos y preelectorales de los últimos años.
Se finaliza con un par de cuestiones a destacar en este tema de las percepciones y opiniones de la participación política de las mujeres y que son resultado de la investigación. En primer lugar, hay una marcada tendencia en la encuesta, en diversas preguntas y fechas, a las miradas favorables al propio género: las mujeres hacia las mujeres y los hombres hacia los hombres. Esto es posible explicarlo según el pensamiento de grupo, el cual valora más en general a sus miembros que a los del otro grupo (Tajfel, 1984; Huici, 2012). En segundo lugar, hay una evolución o cambio favorable al tema de las mujeres en el espacio político con el paso del tiempo, lo cual se interpreta por cierta transformación de la cultura política, que tiene que ver con un cambio de valores a veces generacionales que aportan nuevos pensamientos y actitudes (Abramson y Inglehard, 1992; Inglehard, 1999).
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Notas
*
Artículo de investigación
Notas de autor
a Autora de correspondencia. Correo electrónico: annamariafernandezponcela@gmail.com
Información adicional
Cómo citar: Fernández Poncela, A. M.
(2026). Cultura política y valoración social: mujeres y hombres políticos. Papel
Político, 31. https://doi.org/10.11144/Javeriana.papo31.cpvs