Diplomacia deportiva y gobernanza multinivel en Iberoamérica: un análisis comparado entre la construcción identitaria (soft power) y el uso de sanciones deportivas *
Sports Diplomacy and Multilevel Governance in Ibero-America: A Comparative Analysis between Identity Construction (Soft Power) and the Use of International Sports Sanctions
Diplomacia deportiva y gobernanza multinivel en Iberoamérica: un análisis comparado entre la construcción identitaria (soft power) y el uso de sanciones deportivas *
Papel Político, vol. 31, 2026
Pontificia Universidad Javeriana
José Fernando López Vargas aAcerca del autor josef.lopezv@esap.edu.co
Escuela Superior de Administración Pública, Colombia
Recibido: 26 dicembre 2025
Aceptado: 19 abril 2026
Publicado: 25 agosto 2026
Resumen: Este artículo analiza la diplomacia deportiva en Iberoamérica según una perspectiva de gobernanza multinivel, con el objetivo de comprender la interacción entre estrategias de construcción identitaria basadas en poder blando (soft power) y el uso de sanciones deportivas internacionales como instrumentos de poder inteligente (smart power). A partir de un enfoque comparativo descriptivo, se construyó un conjunto de datos (dataset) empírico con base en decisiones disciplinarias explícitas adoptadas por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) durante las eliminatorias de las Copas Mundiales de 2022 y 2026. El análisis se apoya en un procedimiento de conteo institucional y en la revisión sistemática de documentos oficiales, sin recurrir a inferencias estadísticas. Los resultados muestran que las sanciones disciplinarias no cumplen únicamente una función técnica, sino que operan como mecanismos normativos con efectos reputacionales y políticos sobre las federaciones nacionales. En este marco, el deporte emerge como un espacio de ejercicio de poder híbrido, en el que la atracción simbólica y la coerción institucional se articulan dentro de esquemas de gobernanza transnacional. El estudio contribuye a los debates en ciencia política y relaciones internacionales, al evidenciar que la diplomacia deportiva en la región constituye un campo relevante de regulación política global, condicionado por asimetrías institucionales y normativas.
Palabras clave:diplomacia deportiva, gobernanza multinivel, soft power, smart power, sanciones deportivas internacionales.
Abstract: This article examines sports diplomacy in Ibero-America from a multi-level governance perspective, aiming to understand the interaction between identity-building strategies associated with soft power and the use of international sports sanctions as instruments of smart power. Using a qualitative descriptive approach, an empirical dataset was constructed based on explicit disciplinary decisions issued by FIFA during the qualification processes for the 2022 and 2026 FIFA World Cups. The analysis relies on an institutional counting procedure and a systematic review of official documents, without employing statistical inference. The findings indicate that disciplinary sanctions serve not only technical regulatory purposes but also function as normative mechanisms with reputational and political effects on national federations. In this context, sport emerges as a space of hybrid power, where symbolic attraction and institutional coercion are combined within transnational governance arrangements. The study contributes to debates in Political Science and International Relations by demonstrating that sports diplomacy in the region constitutes a significant field of global political regulation shaped by institutional and normative asymmetries.
Keywords: Sports Diplomacy, Multi-Level Governance, Soft Power, Smart Power, International Sports Sanctions.
Introducción
En el complejo escenario de las relaciones internacionales del siglo XXI, el deporte ha dejado de ser percibido como una actividad meramente recreativa para consolidarse como un instrumento estratégico de política exterior. Esta disciplina, conocida como diplomacia deportiva, es definida por Sobrino de Toro (2021) como el uso del deporte como herramienta de diplomacia pública para contribuir a objetivos estatales de forma estructurada, trascendiendo los resultados atléticos. Tradicionalmente, este fenómeno se ha vinculado al soft power o poder blando, concepto desarrollado por Nye (1990) para describir la capacidad de un Estado para moldear las preferencias de otros a través de la atracción de su cultura, valores políticos y legitimidad institucional.
Sin embargo, la realidad geopolítica contemporánea exige una visión más profunda. Las fuentes señalan que el deporte, como una institución de poder, funciona mediante una paradoja: el individuo se somete voluntariamente a un régimen de disciplina rigurosa y normas estrictas (coacción) porque encuentra en ellas un sentido de pertenencia, honor y trascendencia (atracción simbólica) que no halla en otras áreas de la vida moderna. Según exponen Arias Henao et al. (2025), estamos asistiendo a la consolidación del smart power o poder inteligente en el ámbito deportivo, el cual combina los recursos del poder blando con mecanismos coercitivos del poder duro para forzar cambios en el comportamiento de los Estados. Un ejemplo palpable de esta dualidad son las sanciones internacionales y la exclusión simbólica (como la prohibición de himnos y banderas), a través de la cual los organismos de gobierno deportivo actúan como actores políticos con autoridad para imponer castigos que afectan la reputación global de una nación.
En este contexto, la gobernanza global surge como un enfoque teórico fundamental para comprender cómo se ejerce la autoridad en ausencia de un gobierno mundial. Como sugiere Oviedo Hernández (2025), basándose en la propuesta de Michael Zürn, la autoridad en el sistema internacional es reflexiva, pues depende del reconocimiento intersubjetivo, y está sujeta al escrutinio constante de los participantes. En el deporte, esta gobernanza es ejercida por organizaciones como la FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI), las cuales imponen la lex sportiva y, en ocasiones, fuerzan (trasplantes legales) en las legislaciones nacionales para proteger sus intereses, desafiando el mito de la neutralidad política en el deporte.
La región de Iberoamérica ofrece un campo de estudio excepcional para analizar estas dinámicas. Por un lado, el deporte es un pilar de identidad nacional y cohesión social, utilizado por gobiernos para proyectar imágenes de prosperidad y paz en contextos de posconflicto (Rojas Álvarez, 2024). Por otro lado, la región enfrenta asimetrías institucionales frente a los centros de poder global, lo que se refleja en la recurrencia de medidas disciplinarias internacionales.
Este artículo tiene como objetivo analizar la doble lógica de la diplomacia deportiva en Iberoamérica, examinando la tensión entre la construcción de identidad (enmarcadas en el soft power) y el régimen de sanciones internacionales (en el contexto del smart power). Para ello, el estudio adopta un enfoque cualitativo-descriptivo y longitudinal, fundamentado en la construcción de un dataset a partir de los informes disciplinarios oficiales. A través de este análisis, se pretende evidenciar que las sanciones deportivas no son meros tecnicismos, sino potentes mecanismos de regulación política que condicionan el posicionamiento de los Estados en el sistema internacional.
Analogía introductoria 1
En el escenario internacional contemporáneo, el fenómeno deportivo ha trascendido su naturaleza lúdica para erigirse como un vector estratégico de la política exterior (Cortes-Fernández, 2023; Simón Sanjurjo, 2024). Esta praxis, denominada diplomacia deportiva, se configura como un instrumento de la diplomacia pública orientado a la consecución de objetivos estatales sistémicos, cuya relevancia jurídica y política desborda el mero resultado competitivo (Sobrino de Toro, 2021; Morales Caicedo, 2016). Históricamente, este despliegue se ha adscrito a la categoría, según la premisa de Nye (1990), como la facultad de un actor estatal para predeterminar las preferencias de terceros mediante la atracción axiológica de su cultura, la legitimidad de su sistema de valores y su arquitectura institucional (Dubinsky, 2019; Raza et al., 2025).
No obstante, la complejidad de la arquitectura geopolítica actual demanda una revisión crítica de dicha concepción. La evidencia empírica sugiere que el deporte constituye un espacio de convergencia híbrida, en el que la persuasión simbólica se articula con mecanismos disciplinarios y regulatorios ejercidos por organismos deportivos internacionales como la FIFA y el COI. Este se define como la articulación estratégica de recursos persuasivos y dominadores para condicionar la conducta soberana de los Estados (Arias Henao et al., 2025; McDuff, 2025). El paradigma fehaciente de esta dualidad es el régimen sancionatorio internacional y la exclusión de atributos simbólicos estatales, como la proscripción de himnos y emblemas patrios, mediante los cuales los entes rectores del deporte operan como actores políticos con potestad punitiva, capaces de infligir un detrimento significativo a la reputación y al capital político de una nación (Grix y James, 2024).
Amparada por este prisma, la gobernanza global se posiciona como el marco analítico indispensable para comprender el ejercicio de la autoridad en un orden internacional fragmentado (Pizarro, 2017; Cucaita Gómez, 2019). Tal como sostiene Oviedo Hernández (2025), la autoridad en el sistema internacional posee un carácter reflexivo y relacional, supeditado al reconocimiento intersubjetivo y al escrutinio de los actores involucrados. En la esfera deportiva, dicha gobernanza es detentada por organismos transnacionales (como la FIFA y el COI) que imponen la lex sportiva como un ordenamiento jurídico autónomo. En diversas instancias, estas organizaciones exigen trasplantes normativos en los ordenamientos jurídicos internos, supeditando la soberanía legislativa nacional a los intereses de la gobernanza privada global, lo que desvirtúa el principio de neutralidad política (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [Unesco], 2015; Brand, 2023).
Metodología
Enfoque y diseño de la investigación
El presente estudio adopta un enfoque cualitativo-comparado, complementado con un análisis descriptivo de datos secundarios basado en la revisión sistemática de documentos oficiales. El diseño de investigación busca examinar la diplomacia deportiva en Iberoamérica como un campo de gobernanza multinivel, en el que las organizaciones deportivas internacionales actúan como actores políticos poderosos cuyas decisiones trascienden las fronteras nacionales.
La investigación se fundamenta en un diseño no experimental de tipo longitudinal, basado en la observación de series temporales reales de sanciones de la FIFA entre 2019 y 2025. Se utiliza un enfoque histórico que permite analizar los eventos en un tiempo determinado con el objeto de identificar patrones o tendencias para explicar fenómenos políticos complejos. Al respecto, Arias Henao et al. (2025) sostienen que las sanciones deportivas contemporáneas son una manifestación clara del smart power o poder inteligente, ya que amalgaman la coacción del poder duro con la presión reputacional del poder blando para forzar cambios en el comportamiento de los Estados.
Autoridad y gobernanza
Para comprender el ejercicio de poder de organismos como la FIFA, la metodología incorpora la propuesta de Oviedo Hernández (2025), quien, basándose en la teoría de Michael Zürn, argumenta que la gobernanza global debe entenderse como un ejercicio de autoridad reflexiva, como se mencionó anteriormente. De acuerdo con esta perspectiva, la autoridad no es un simple flujo de poder unidireccional sino una relación constantemente en juego, que depende del reconocimiento intersubjetivo de los participantes y que está sujeta al escrutinio y cuestionamiento de estos.
En este marco, el deporte emerge como una arena pública en la cual se desarrollan dramas sociales y se ejerce un poder híbrido. La investigación analiza cómo las Federaciones Deportivas Internacionales (SGB) imponen su voluntad sobre los Estados mediante el fenómeno de los trasplantes legales forzados, con los que los países se ven obligados a modificar su legislación interna para proteger los intereses comerciales de los grandes eventos deportivos, desafiando el principio de neutralidad política.
Dimensiones y categorías de análisis
Para operacionalizar el análisis, se establecen dimensiones basadas en la teoría de la conversión del poder.
Dimensión del soft power (atracción e identidad): se analiza cómo el deporte moldea las preferencias de otros actores mediante la cultura y los valores. Como lo planteó originalmente Nye (1990), el poder blando es la capacidad de una nación para obtener los resultados deseados en la política mundial porque otros países admiran sus valores y emulan su ejemplo. En este contexto, Rojas Álvarez (2024) califica al deporte como un elemento identitario fundamental que permite a los Estados proyectar una imagen de prosperidad y paz, especialmente en sociedades en fase de posconflicto.
Dimensión del smart power (coerción y sanción): esta categoría permite cuestionar el mito de la neutralidad política. Según exponen Grix y James (2024), la premisa de que el deporte es ajeno a la política es incorrecta, ya que las organizaciones internacionales de gobierno deportivo (SGB) a menudo imponen trasplantes legales forzados en los sistemas nacionales para proteger intereses comerciales: un acto intrínsecamente político.
Técnicas de recolección y sistematización de información
La información fue recopilada mediante la sistematización crítica de fuentes verificables, evitando estimaciones artificiales, al centrarse en la realidad viva de las instituciones. Se emplean las siguientes técnicas:
Análisis documental e institucional: se realiza la revisión de estatutos y reglamentos de la FIFA y del COI para entender la lex olympica y su impacto en la soberanía legal de los Estados.
Análisis del discurso político y organizacional: basado en la teoría del contexto de Van Dijk (2012), se identifican macroestructuras semánticas en alocuciones oficiales para organizar la información en categorías de paz, desarrollo y unidad.
Gobernanza global: se utiliza la propuesta de Oviedo Hernández (2025), quien sugiere que la gobernanza global ofrece herramientas teóricas para dirimir conflictos de autoridad y legitimidad en las relaciones internacionales, considerando que la autoridad es reflexiva y depende del reconocimiento intersubjetivo de los participantes.
Universo de estudio
Se estudiaron países iberoamericanos miembros de organismos deportivos internacionales (FIFA, COI, WADA). Las unidades de análisis estuvieron agrupadas en sanciones deportivas internacionales (suspensiones, inhabilitaciones, restricciones de participación) y en decisiones disciplinarias emitidas por la FIFA, el Comité Olímpico Internacional (COI), la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS).
Hallazgos preliminares
Auge del smart power: las sanciones demuestran un uso intensivo del poder inteligente. No solo se aplican multas económicas (poder duro), sino restricciones de espectadores que dañan la imagen reputacional de las federaciones (soft power).
Crisis de identidad en Iberoamérica: existe una recurrencia crítica de infracciones por discriminación y racismo (art. 15) en países como Argentina, Chile y Colombia, lo que contradice las narrativas oficiales de unidad y paz promovidas por sus gobiernos.
Gobernanza coercitiva: el aumento drástico de sanciones refleja una política de tolerancia cero por parte de la FIFA, lo que obliga a las federaciones nacionales a implementar planes de prevención que modifican la gestión interna del deporte.
Este artículo funciona como un escáner: mientras la superficie muestra el brillo de los estadios, el escáner revela el cableado político de las sanciones y las tensiones de identidad que realmente definen quién tiene el control en el tablero del poder global.
Resultados
A partir de la explicación de la transición del deporte desde una herramienta de prestigio hacia un mecanismo de sostenibilidad social y de protección de derechos, se concluye que esta relación se articula a través de los ejes fundamentales que se mencionan a continuación.
La diplomacia deportiva como poder híbrido
La diplomacia deportiva se define como el uso estratégico del deporte, de los atletas y de los eventos por parte de actores estatales y no estatales para promover objetivos de política exterior, comercio y reputación. Tradicionalmente, se ha visto como una forma del soft power o poder blando, que busca atraer y cooptar voluntades a través de la cultura y de los valores. Sin embargo, en el contexto actual, el deporte también ejerce un smart power (poder inteligente), que combina la atracción con mecanismos de coacción, como las sanciones internacionales, para forzar cambios en el comportamiento de los Estados y proteger la integridad del sistema.

Como indica la figura 1, la diplomacia deportiva y el paradigma de la gobernanza del cuidado como el ejemplar de la gobernanza global, según la propuesta de Michael Zürn, es un ejercicio de autoridad reflexiva que depende del reconocimiento y cuestionamiento constante de los participantes. Al integrar las políticas de cuidado, este paradigma busca que el desarrollo nacional e internacional no se mida solo por el crecimiento económico, sino por la sostenibilidad de la vida y el bienestar sociocultural. En este marco, el cuidado se reconoce como un derecho humano que el Estado debe garantizar mediante sistemas de protección social integrales.
Tendencia temporal y disponibilidad de decisiones disciplinarias (2019-2025)
Desde el 1 de enero de 2019, la FIFA publica en su portal jurídico las decisiones de la Comisión Disciplinaria, con actualizaciones trimestrales; la última actualización disponible es del 1 de octubre de 2025. Esta práctica mejora la trazabilidad y facilita el análisis longitudinal que sustenta este estudio.
Complementariamente, la FIFA ha institucionalizado informes anuales de sus órganos disciplinarios y de ética. Por ejemplo, el Reporte Disciplinario y de Ética 2019/2020 documentó más de 800 casos (703 ante la Comisión Disciplinaria) en ese periodo, mostrando la amplitud temática de las decisiones (competición, protección de menores, propiedad de terceros [TPO, por su sigla en inglés], tamaño de partidos, dopaje, ejecución de decisiones, etc.). En el Reporte 2024/2025, el volumen ascendió a más de 3400 casos ante la Comisión Disciplinaria, evidenciando una intensificación de la actividad sancionatoria y del cumplimiento regulatorio en el sistema de la FIFA.
La implicación para el estudio es que el incremento y la sistematización de publicaciones habilitan comparaciones por ventanas temporales y confederaciones, a la vez que permiten aislar las decisiones directamente vinculadas a Iberoamérica para el análisis cualitativo comparado (soft power vs. smart power).
Tipologías de sanción más frecuentes en clasificatorias (Qatar 2022, 2026)
Durante las clasificatorias de Qatar 2022, la FIFA publicó listados consolidados de sanciones por ventana internacional (septiembre-octubre y noviembre de 2021), en los que destacan categorías como orden y seguridad en los estadios (art. 16 FIFA Disciplinary Code [FDC]), conducta discriminatoria (art. 13 FDC, antes art. 15), incumplimiento de protocolos por la COVID, inelegibilidad de jugadores y retrasos de inicio.
El resumen disciplinario del 1 de noviembre de 2021 (documento público) detalla sanciones específicas por asociación y por artículo del FDC. En ese compendio, por ejemplo, Argentina recibió multa y limitación de espectadores por conductas discriminatorias de aficionados (art. 13 FDC), mientras que otras asociaciones iberoamericanas tuvieron sanciones por retraso de inicio o por orden y seguridad (lanzamiento de objetos, invasión de campo, fuegos artificiales).
En el contexto de las clasificatorias al Mundial 2026, la FIFA siguió publicando resúmenes de sanciones por ventanas, manteniendo el enfoque de tolerancia cero frente a la discriminación y el refuerzo de la seguridad en los estadios.
Casos emblemáticos en Iberoamérica (2019-2025)
Conducta discriminatoria y restricciones de aforo: en la ventana de 2021, el compendio disciplinario registró multas en francos suizos (CHF) y partidos con aforo limitado ante incidentes de discriminación en clasificatorias, con asociaciones iberoamericanas afectadas (por ejemplo, Argentina). Estas medidas combinan efectos reputacionales (identidad y legitimidad) con sujeción institucional (pérdida de ingresos por taquilla), tácticas que operan como smart power.
Amaño de partidos y medidas ejemplarizantes: en noviembre de 2025, la Comisión Disciplinaria expulsó al club Atlético San Cristóbal de la Liga Dominicana y ordenó a la federación nacional implementar un plan educativo contra el amaño; esto muestra la articulación de sanción con prevención en clave de gobernanza multinivel.
Inelegibilidad y pérdida de puntos (benchmark comparativo): aunque no es Iberoamérica, la declaratoria de partido perdido (3-0) a Sudáfrica por inelegibilidad en 2025 ilustra el estándar aplicable y la severidad con la que se sanciona este tipo de infracciones. Sirve como punto de referencia para medir la consistencia sancionatoria.
Arbitraje deportivo y control jurisdiccional: la jurisprudencia reciente del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS/CAS) con clubes latinoamericanos (por ejemplo, León y Pachuca) sobre su elegibilidad en la Club World Cup 2025 evidencia el papel del arbitraje en la revisión de legalidad y en la coordinación multinivel (reglamentos FIFA, apelación interna, control externo).
Cambios normativos y estándares antidiscriminación (2019-2025). La FIFA reformó su Código Disciplinario (2019) para reforzar la lucha contra el racismo y la discriminación (alineación con estándares internacionales, tres pasos y medidas educativas para reincidentes). En 2023, introdujo nuevas ediciones del Código Disciplinario y de Ética, fortaleciendo la protección a víctimas, la investigación de amaño y la ejecución de sanciones (incluyendo interés anual por deudas no pagadas y extensión de bloqueo de transferencias [transfer bans]). Además, entre 2024 y 2025 desplegó la campaña Global Stand Against Racism y el gesto “No Racism” como protocolo global, institucionalizando una respuesta procedimental frente a abusos racistas en el juego.
Síntesis comparada (soft power identitario vs. sanción internacional)
Soft power: las decisiones disciplinarias con componente identitario (por ejemplo, restricción de símbolos, himnos, limitaciones de aforo por conducta discriminatoria) afectan la proyección internacional y la legitimidad de las federaciones, operando sobre narrativas y percepciones.
Smart power: la expulsión de clubes, la pérdida de puntos o las multas elevadas combinadas con planes obligatorios de prevención demuestran una coerción regulatoria que se integra con mecanismos reputacionales y educativos.
Gobernanza multinivel: publicación periódica de decisiones, informes anuales y coordinación con instancias arbitrales (TAS/CAS) consolidan un entramado de autoridad reflexiva, a través del cual la FIFA establece estándares, revisa los apelables internamente y, en última instancia, los controla externamente.

En la figura 2, se destacan los años con datos disponibles (2019, 2021, 2022 y 2025) y se indica explícitamente el año sin información (2020). La evolución temporal de sanciones de la FIFA permite determinar la fenomenología de la sanción como dispositivo de poder. El comportamiento de la litigiosidad y la actividad sancionatoria de la FIFA en el periodo 2019-2025 revela una transformación en el ejercicio de la autoridad transnacional. Como se observa en la figura 2, la trayectoria de las medidas disciplinarias no responde a una progresión lineal, sino que evidencia hitos de coacción institucional diferenciados.
Contracción y excepcionalidad (2019-2022): durante el primer trienio observado, las sanciones registraron una tendencia decreciente, pasando de 42 incidencias en 2019 a solo 5 en 2022. Este fenómeno puede atribuirse a la parálisis de las competiciones internacionales derivada de la crisis sanitaria global de 2020 (periodo del cual se carece de registros oficiales) y a una fase de estabilización normativa previa al ciclo mundialista.
La ruptura del equilibrio (2025): el dato más significativo del análisis es el crecimiento exponencial registrado en 2025, alcanzando un pico histórico de 208 sanciones. Este incremento del 4,060 % respecto al 2022 no constituye un evento fortuito, sino que representa la consolidación de una política de tolerancia cero.
Efectos en la soberanía deportiva: este volumen de sanciones refleja un uso intensivo del smartpower, en el que el organismo internacional no solo impone multas pecuniarias (coerción dura), sino que aplica restricciones de asistencia y vetos simbólicos que impactan directamente en el capital reputacional de las federaciones nacionales.
La paradoja de la identidad en el contexto iberoamericano
El análisis cualitativo de estos datos permite identificar una colisión entre las estrategias de soft power estatal y la realidad punitiva de la lex sportiva.
Disonancia narrativa: mientras que los Estados iberoamericanos instrumentalizan el deporte como un activo de diplomacia pública para proyectar narrativas de “unidad” y “paz” (especialmente en contextos de posconflicto), el dataset revela una recurrencia crítica de infracciones tipificadas en el artículo 15 (discriminación y racismo) en países como Argentina, Chile y Colombia.
Gobernanza por vía de hecho: el drástico aumento de expedientes disciplinarios en 2025 obliga a las federaciones nacionales a la adopción de planes de prevención. Jurídicamente, esto se traduce en una erosión de la autonomía de gestión interna, en la que el ente rector global subordina la administración deportiva local a sus estándares de cumplimiento normativo.
Hibridación del control: el estudio concluye que las sanciones han dejado de ser meros correctivos técnicos para convertirse en dispositivos de regulación política. Estos mecanismos operan como un escáner de alta resolución que visibiliza las tensiones identitarias y las asimetrías de poder que definen quién detenta el control efectivo en el tablero global.

La serie de la figura 3 muestra picos asociados a ventanas sancionatorias (clasificatorias 2021-2022 y medidas 2024-2025), consistentes con los resúmenes disciplinarios por ventanas (Qatar 2022) y con el aumento de actividad de la Comisión Disciplinaria en 2024/2025 (más de 3400 casos). Las visualizaciones de la figura 3 se construyeron a partir de la expansión de rangos de años (1937-1939) y listas (1963, 1966) y la normalización de categorías de sanción por palabras clave. Los eventos sin sanción explícita en la fuente se agruparon como Sin sanción explícita. La estructura temporal del análisis se alinea con la publicación trimestral de decisiones disciplinarias desde 2019 y los compendios por ventanas de clasificatorias (2021-2022).
Conclusiones
El análisis comparado de la diplomacia deportiva en Iberoamérica permite afirmar que este campo no puede ser comprendido únicamente como una estrategia de proyección simbólica basada en la atracción cultural (soft power). Por el contrario, las evidencias muestran que las sanciones deportivas internacionales operan como instrumentos híbridos que combinan coerción normativa, presión reputacional y mecanismos educativos, configurando prácticas de smart power en el marco de la gobernanza multinivel.
En primer lugar, se constató que las sanciones disciplinarias impuestas por organismos como la FIFA y el COI no cumplen una función meramente técnica, sino que inciden en la legitimidad internacional de las federaciones y en la narrativa identitaria de los Estados. Las restricciones de aforo, la prohibición de símbolos y las multas económicas afectan tanto la imagen externa como la gestión interna del deporte, revelando la dimensión política de estas medidas.
En segundo lugar, la gobernanza del deporte en Iberoamérica se caracteriza por una estructura compleja y no jerárquica, en la que interactúan actores locales, nacionales e internacionales. Este entramado confirma la tesis de la autoridad reflexiva: las decisiones disciplinarias son aceptadas y cuestionadas simultáneamente, generando dinámicas de negociación y adaptación normativa que desafían la idea de neutralidad política en el deporte.
En tercer lugar, la coexistencia de soft power y smart power en la diplomacia deportiva tiene implicaciones relevantes para la política exterior y la regulación global. Mientras el deporte sigue siendo un vehículo de identidad y cohesión social, las sanciones internacionales evidencian que la atracción simbólica se complementa y a veces se tensiona con mecanismos coercitivos que buscan garantizar estándares éticos y normativos. Este estudio contribuye a la literatura sobre relaciones internacionales y gobernanza global, al demostrar que el deporte constituye un espacio privilegiado para observar la interacción entre poder blando, poder inteligente y autoridad transnacional. Como líneas futuras, se sugiere profundizar en (i) el impacto de las sanciones sobre la diplomacia pública de los Estados, (ii) la relación entre gobernanza deportiva y derechos humanos y (iii) el papel de las audiencias digitales en la legitimación o contestación de estas prácticas.
Hacia una reconceptualización de la soberanía deportiva
El análisis de la diplomacia deportiva en Iberoamérica, contrastado con el régimen sancionatorio de la FIFA entre 2019 y 2025, permite extraer las siguientes conclusiones fundamentales:
La mutación del poder en el sistema internacional: se evidencia que la diplomacia deportiva ha evolucionado de un modelo basado exclusivamente en la persuasión y en la atracción (soft power) hacia un esquema de hibridación coercitiva (smart power). Las sanciones registradas en 2025 demuestran que el prestigio internacional de un Estado no solo se construye mediante el éxito atlético o la organización de eventos, sino que está supeditado a su capacidad de asimilar y de cumplir con los estándares normativos impuestos por los centros de poder transnacionales.
La lex sportiva como desafío a la soberanía: el incremento exponencial de las medidas disciplinarias revela una tensión inherente entre la soberanía legislativa de los Estados y la autoridad de los organismos privados globales. La imposición de trasplantes normativos y la obligatoriedad de planes de prevención con amenaza de exclusión operan como mecanismos de gobernanza por sanción, con los cuales la autonomía de las federaciones nacionales se ve erosionada en favor de un ordenamiento jurídico supranacional de carácter privado.
Disonancia entre identidad y realidad institucional: existe una brecha significativa entre la diplomacia pública de los Estados iberoamericanos que instrumentalizan el deporte como un dispositivo de paz y cohesión y la realidad de sus infraestructuras sociales. La recurrencia de sanciones por conductas discriminatorias (art. 15 del Código Disciplinario de la FIFA) actúa como un indicador de gobernanza fallida en el ámbito local, exponiendo las debilidades del Estado para regular comportamientos que afectan su capital reputacional en el concierto global.
El deporte como campo de disciplina política: en última instancia, las sanciones deportivas no deben entenderse como meros tecnicismos administrativos, sino como potentes instrumentos de regulación política. En el tablero de la gobernanza multinivel, la capacidad de sancionar define quién detenta la autoridad efectiva, convirtiendo al deporte en un espacio donde se renegocian constantemente las jerarquías de poder y los límites de la autoridad estatal frente a la globalización normativa.
Los resultados obtenidos confirman que la diplomacia deportiva en Iberoamérica no puede ser interpretada únicamente como un mecanismo de proyección simbólica basado en la atracción cultural, tal como lo plantea Nye (1990) en su conceptualización del soft power. Si bien la construcción identitaria sigue siendo un componente central, como lo evidencian las narrativas de paz y cohesión social analizadas por Rojas Álvarez (2024), la creciente aplicación de sanciones disciplinarias revela una dimensión coercitiva que se articula con la lógica del smart power (Arias Henao et al., 2025; McDuff, 2025).
Este hallazgo coincide con la tesis de Dubinsky (2019), quien advierte que la diplomacia deportiva ha evolucionado hacia un espacio híbrido, donde se combinan recursos blandos y duros para influir en el comportamiento estatal. En el caso iberoamericano, las sanciones por discriminación, amaño de partidos y violaciones normativas no solo imponen costos económicos, sino que afectan la reputación internacional de las federaciones, reforzando la idea de que el deporte es un instrumento de gobernanza global más que un ámbito neutral (Grix y James, 2024).
Asimismo, la evidencia empírica respalda la propuesta de Pizarro (2017) sobre la complejidad de la gobernanza deportiva, caracterizada por interacciones multinivel entre actores locales, nacionales e internacionales. Las decisiones disciplinarias de la FIFA y la COI, complementadas por la revisión jurisdiccional del TAS, ilustran la noción de autoridad reflexiva desarrollada por Oviedo Hernández (2025): un poder que depende del reconocimiento intersubjetivo y está sujeto a escrutinio constante.
Por su parte, la intensificación de campañas normativas como la reforma del Código Disciplinario de la FIFA (2019, 2023) y la iniciativa “No Racism” (2024-2025) confirma la tendencia hacia una gobernanza más regulatoria y menos declarativa, alineada con los estándares internacionales de derechos humanos (Unesco, 2015). Este giro normativo plantea interrogantes sobre la soberanía deportiva de los Estados y la capacidad de las federaciones nacionales para adaptarse a exigencias transnacionales.
Referencias
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Notas
*
Artículo
de investigación
1
La diplomacia deportiva funciona como un imán de doble polo: en un extremo, su magnetismo atrae voluntades y construye puentes culturales (soft power); en el otro extremo, tiene la capacidad de repeler y aislar a quienes desafían las normas del sistema mediante la fuerza de la sanción (smart power). Entender el deporte hoy requiere mirar no solo el balón que se mueve en el campo, sino los hilos políticos que lo dirigen desde fuera de la cancha.
Notas de autor
Acerca del autor Ingeniero ambiental. Investigador independiente en
gobernanza ambiental, políticas públicas y sistemas integrados de gestión.
a Autor de correspondencia. Correo electrónico: josef.lopezv@esap.edu.co
Información adicional
Cómo citar: López Vargas, J. F. (2026). Diplomacia deportiva y gobernanza multinivel en
Iberoamérica: un análisis comparado entre la construcción identitaria (soft power) y el uso de sanciones
deportivas. Papel Político, 31. https://doi.org/10.11144/Javeriana.papo31.ddgm