Lesiones por presión en el paciente hospitalizado: actualización en prevención, diagnóstico y tratamiento
Pressure Injuries in the Hospitalized Patient: Update on Prevention, Diagnosis and Treatment
Jonatan Moisés Rodríguez
, Rodrigo Alberto Heredia Ramírez
, Carol Lisette Daza Mora
, Angie Lorena Espitia Ruge
, Diego Andrés Chavarro Carvajal
Lesiones por presión en el paciente hospitalizado: actualización en prevención, diagnóstico y tratamiento
Salud Javeriana, vol. 3, 2026
Pontificia Universidad Javeriana
Jonatan Moisés Rodríguez
Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Rodrigo Alberto Heredia Ramírez
Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Carol Lisette Daza Mora
Hospital Universitario San Ignacio, Bogotá, Colombia
Angie Lorena Espitia Ruge
Hospital Universitario San Ignacio, Bogotá, Colombia
Diego Andrés Chavarro Carvajal a chavarro-d@javeriana.edu.co
Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Recibido: 24 noviembre 2025
Aceptado: 05 mayo 2026
Resumen: Las lesiones por presión (LPP) son un síndrome geriátrico y representan un impacto en la salud del paciente mayor. La inmovilidad como resultado de una hospitalización es un factor de riesgo para el desarrollo de lesiones por presión. Objetivo: Resumir los conceptos actuales en prevención, diagnóstico y tratamiento de las lesiones por presión en pacientes hospitalizados. Metodología de búsqueda: Búsqueda avanzada en las principales bases de datos, utilizando términos MeSH y operadores booleanos, con criterios de inclusión y exclusión predeterminados. Conclusiones: La prevención es la intervención más importante en el manejo de las LPP. El tratamiento según las características externas y la fase de la cicatrización marcarán el plan de cuidados durante la estancia hospitalaria que se pueden prolongar hasta el domicilio o una clínica de heridas ambulatoria. Las LPP generan un impacto considerable a salud del paciente, familia/cuidadores, además de incrementar los gastos de atención.
Palabras clave:úlcera por presión, cicatrización de heridas, prevención primaria, limitación de movilidad.
Abstract: Pressure injuries (PIs) are a geriatric syndrome and have a significant impact on the health of older patients. Immobility resulting from hospitalization is a risk factor for the development of pressure injuries. Objective: To summarize current concepts in the prevention, diagnosis, and treatment of pressure injuries in hospitalized patients. Search Methodology: Advanced search in major databases, using Mesh terms and Boolean operators, with predetermined inclusion and exclusion criteria. Conclusions: Prevention is the most important intervention in the management of PIs. Treatment based on the external characteristics and the healing phase will determine the care plan during the hospital stay, which may extend to the home or an outpatient wound care clinic. PIs have a considerable impact on the health of the patient, family/caregivers, and increase healthcare costs.
Keywords: pressure ulcer, wound healing, primary prevention, mobility limitation.
Introducción
Las lesiones por presión (LPP) en pacientes hospitalizados son una complicación de la atención sanitaria y un indicador directo de su calidad. Su desarrollo incrementa significativamente los costos de atención y deteriora la calidad de vida del paciente y sus cuidadores. Las LPP tienen diferentes mecanismos fisiopatológicos y pueden llevar a múltiples complicaciones, como infección de tejidos blandos, dolor, discapacidad, mayor estancia hospitalaria y mayor riesgo de institucionalización (1). Su prevalencia en el mundo es del 12,8 %, y en Colombia algunos estudios han descrito una prevalencia del 14 % (2,3).
La identificación temprana de los factores de riesgo y el establecimiento de medidas preventivas se convierten en los pilares del cuidado de la piel. La población mayor tiene unas características diferenciales importantes que los hacen más susceptibles al desarrollo de LPP, especialmente cambios fisiológicos de envejecimiento en la piel, masa muscular y componente graso (4). Existen pocas revisiones que reúnan los aspectos epidemiológicos, fisiopatológicos y de intervención en personas con LPP hospitalizadas, por lo que el objetivo de este artículo de revisión narrativa es resumir los conceptos actuales en prevención, diagnóstico y tratamiento de las LPP en pacientes hospitalizados con base en estudios de alta calidad en investigación cono revisiones sistemáticas y metaanálisis (5,6).
Materiales y métodos
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura para sintetizar los conceptos actuales en prevención, diagnóstico y tratamiento de las LPP en el entorno hospitalario. La búsqueda avanzada se efectuó en junio de 2023 en las principales bases de datos biomédicas: PubMed, Web of Science, ScienceDirect y SciELO. La fórmula de búsqueda empleada, utilizando términos MeSH y operadores booleanos, fue: (“pressure ulcer”) OR (“pressure injury”) OR (“sore bed”).
La búsqueda inicial arrojó un total de 1677 artículos, distribuidos de la siguiente manera: 764 en PubMed, 105 en Web of Science, 426 en ScienceDirect y 382 en SciELO. Se establecieron criterios de inclusión y exclusión predeterminados para garantizar la calidad y relevancia de los estudios. Entre los criterios de inclusión estaban que fueran artículos de revisión (revisiones sistemáticas y metanálisis preferentemente), estudios en población humana, con participantes mayores de 18 años, publicados en el periodo 2013-2025 y con disponibilidad en idioma español o inglés. Como criterios de exclusión se consideraron artículos duplicados o no disponibles y resúmenes de congresos o ponencias.
De este modo, los artículos se seleccionaron en dos fases: 1) tamizaje inicial, donde se realizó un cribado por título y resumen, eliminando duplicados, material no disponible y resúmenes de congreso. 2) La revisión a texto completo, en la cual los manuscritos preseleccionados se descargaron y se sometieron a una lectura crítica para verificar el cumplimiento de los criterios de exclusión, principalmente la exclusión de estudios en entornos no hospitalarios.
Tras la aplicación de los criterios de inclusión, la revisión final se desarrolló con 51 artículos elegibles. La información relevante de estos artículos se organizó y sintetizó de acuerdo con su relevancia para abordar los ejes temáticos de la revisión (prevención, diagnóstico y tratamiento).
Resultados
La LPP se define como un daño localizado en la piel o el tejido subyacente, frecuentemente sobre una prominencia ósea, que puede desarrollarse en piel sana o previamente lesionada. Su aparición es multifactorial e involucra factores anatómicos (estado de la piel), nutricionales, comorbilidades y la asociación con dispositivos médicos (7-9).
Epidemiología
La prevalencia de las LPP en pacientes hospitalizados se sitúa en un 12,8 %, con una incidencia de 5,4 por cada 10 000 pacientes por día. En unidades de cuidados intensivos, la prevalencia asciende al 16,8 % (1,2). La población de adultos mayores presenta una incidencia y prevalencia superiores, facilitada por los síndromes geriátricos y los cambios fisiológicos del envejecimiento, siendo más frecuente en hombres (10).
En el mundo, metanálisis publicados entre 2024 y 2025 estiman una prevalencia de LPP en hospitales de alta complejidad del 12,8 % al 13,5 %. En el contexto latinoamericano, específicamente en Colombia, la incidencia de LPP en unidades de cuidado intensivo ha mostrado un repunte tras la pandemia, con cifras de hasta el 26 % en pacientes con estancias prolongadas y requerimiento de ventilación en prono. Estas cifras subrayan que, a pesar de los avances tecnológicos, la inmovilidad continúa siendo el factor determinante más crítico (3,10-12).
Fisiopatología
La fisiopatología de las LPP se centra en la isquemia tisular inducida por compresión. La presión ejercida sobre las prominencias óseas supera la presión de perfusión capilar (32 mm Hg) y venosa (8-12 mm Hg), llevando a hipoperfusión, hipoxia y, consecuentemente, a necrosis (13). Este proceso es exacerbado por el fenómeno de lesión por isquemia-reperfusión, que promueve un estado proinflamatorio mediado por especies reactivas de oxígeno (8,13) y por la obstrucción del drenaje linfático, que causa edema (14). Los principales factores mecánicos implicados son: la presión, la fricción y el cizallamiento (15). La interacción de estos factores con la alteración de la autorregulación y los cambios propios del envejecimiento (16) determinan la aparición de la LPP, cuyo tiempo puede variar de horas a días (figura 1).

Evaluación del riesgo
La evaluación del riesgo para el desarrollo de LPP debe combinar un juicio clínico riguroso y la identificación de factores predisponentes. Estos se clasifican en intrínsecos (propios del paciente y sus comorbilidades) y extrínsecos (relacionados con el entorno y tratamiento), ambos detallados en la tabla 1.

Las escalas estandarizadas de riesgo, especialmente las de Norton y Braden, son las herramientas complementarias más utilizadas en el ámbito hospitalario. La Escala de Braden ha demostrado alta utilidad predictiva en múltiples contextos. Un punto de corte de 14, particularmente en población geriátrica, ofrece una sensibilidad (S) cercana al 90 % y un valor predictivo negativo superior al 9 % (17). La recomendación actual es obligatoria: combinar la valoración con escala y el juicio clínico del profesional para una identificación precisa del paciente en riesgo (18-20), según se muestra en la tabla 2.

Diagnóstico y clasificación
El diagnóstico de la LPP se basa en una valoración minuciosa de la piel, la identificación del nivel de riesgo y la observación de la integridad cutánea en las zonas de apoyo. Se recomienda una evaluación completa al ingreso, y si la condición clínica es inestable, cada 24 horas.
Las guías del National Pressure Injury Advisory Panel, del Panel Europeo de Asesoramiento sobre Úlceras por Presión y de la Pan Pacific Pressure Injury Alliance de 2019 mantienen la clasificación de las LPP en cinco fases, que progresan en profundidad: la fase 1 es superficial (epidermis), la fase 2 afecta hasta la dermis, la fase 3 se extiende al tejido subcutáneo y la fase 4 implica estructuras profundas (tendón y músculo). Adicionalmente, las LPP se clasifican en no clasificables y en lesiones de tejido profundo (7,23), según como se registra en la tabla 3.

Prevención
La prevención es el pilar fundamental del abordaje integral, ya que ha demostrado ser la estrategia más costoefectiva en comparación con el tratamiento (24). Se recomienda un plan de cuidados individualizado, liderado por un equipo multidisciplinario (enfermería y médico), estructurado en cuatro pilares esenciales:
1) Cuidados de la piel: mantener la piel limpia y seca, especialmente en zonas de alta humedad como pliegues y área genital, utilizando productos libres de alcohol y cremas emolientes en casos de xerosis (23,25). Es crucial evitar el masaje en prominencias óseas para prevenir la fricción y el cizallamiento (23,25). Para el control del microclima, se recomienda usar barreras tópicas, como cremas de óxido de zinc o películas transparentes, a fin de proteger la piel de la exposición prolongada a la humedad y efluentes corporales (evidencia: nivel 2; recomendación: fuerte) (26).
2) Tamizaje nutricional y establecimiento de un plan nutricional: la mayoría de las guías de práctica clínica recomiendan el tamizaje nutricional de todos los pacientes en riesgo (27), dado que la malnutrición y la obesidad son factores de riesgo (28). Se pueden utilizar escalas validadas como MNA, MUST o NRS, sin que exista evidencia de superioridad entre ellas (28). En adultos mayores con riesgo de LPP y desnutrición, es imperativo utilizar suplementos nutricionales con alto contenido calórico y proteico para optimizar la respuesta del tejido (evidencia: nivel 1; recomendación: fuerte) (27).
3) Cambios de posición y movilización temprana: se deben realizar cambios de posición con una frecuencia basada en la tolerancia del tejido, el nivel de actividad y el tipo de superficie de apoyo utilizada (evidencia: nivel 1; recomendación: fuerte). El uso de superficies de redistribución de presión es complementario y no sustituye la movilización frecuente (29,30). Además, posicionar al paciente en decúbito lateral a 30 grados es más eficaz que a 90 grados (29). Diferentes estrategias se utilizan para ejecutar de una manera fácil y sistemática los cambios de posición, y una de las más frecuentemente utilizadas es la del reloj giratorio (31).
4) Superficies de apoyo: buscan redistribuir la presión y mantener un microclima adecuado (32). Se clasifican en reactivas (colchones de espuma, piel de oveja o sistemas de baja presión) y activas (sistemas que alternan la presión de manera autónoma) (33). Se recomienda de manera prioritaria el uso de colchones de espuma de alta especificación (reactivos) sobre el colchón clínico estándar para prevenir la aparición de LPP (evidencia: nivel 1; recomendación: fuerte). Un metanálisis de Cochrane encontró que los colchones de espuma (baja presión constante) disminuyen la incidencia de LPP en pacientes hospitalizados (RR = 0,40; IC95 % = 0,21-0,74) al compararse con el colchón estándar (34). En contraste, se requiere mayor evidencia de costoefectividad para recomendar la implementación protocolaria de superficies de apoyo activas o de sistemas tecnológicos más complejos (34).
Tratamiento
El tratamiento de las LPP debe ser multidisciplinario e individualizado, considerando el estado clínico del paciente, sus objetivos terapéuticos (curativo vs. paliativo) y una evaluación completa de la lesión (35). El control del dolor es prioritario, por lo que se recomiendan opioides como primera línea para dolor moderado a severo (36,37).
Tratamiento de la infección: las LPP están colonizadas por bacterias, por lo que el tratamiento antibiótico no está indicado de manera general ni como profilaxis. Solo se debe iniciar si existen signos clínicos de infección local o sistémica (38). La mayoría de las infecciones son polimicrobianas; por ello, el cubrimiento antibiótico empírico debe ser guiado por la prevalencia de microrganismos locales (39).
Tratamiento local: el manejo local incluye apósitos, desbridamiento, cirugía y, en casos específicos, sistemas de presión negativa. Las LPP en las fases 1 y 2, generalmente, requieren un manejo conservador y el refuerzo de medidas preventivas, sin que exista una indicación clara para el uso de apósitos en la fase 1 (23,28,40).
Apósitos: actúan como barrera, absorben exudado, optimizan el pH y contribuyen a la cicatrización y prevención de trauma (41,42). Existe una gran variedad (espuma, hidrogel, alginato y antimicrobianos) con funciones específicas.
Desbridamiento: es el retiro de material desvitalizado (necrótico, fibrinoide e infeccioso) para estimular la síntesis de tejido de granulación (43). Los métodos incluyen el autolítico, el bioquímico, el mecánico y el quirúrgico.
Tratamiento quirúrgico: indicado en LPP en fases 3 y 4. Implica el retiro de material desvitalizado, lavado, toma de muestras, y en lechos limpios, puede considerarse el recubrimiento con colgajos miocutáneos (44,45). La cirugía acorta el tiempo de curación, pero exige un estado nutricional y estabilidad clínica adecuados.
Controversias actuales y limitaciones de la evidencia
El uso de apósitos de espuma de silicona multicapa como medida profiláctica es uno de los temas más debatidos. Si bien la evidencia demuestra que reducen el cizallamiento en el sacro, surge la controversia de si su aplicación sistemática genera una “falsa sensación de seguridad” en el personal asistencial, descuidando el estándar de referencia (goldstandard): la movilización frecuente.
Por otro lado, el abordaje quirúrgico mediante colgajos en pacientes geriátricos presenta un dilema ético y clínico. Aunque ofrece una solución anatómica definitiva en la fase 4, la tasa de recurrencia en pacientes con fragilidad extrema puede superar el 60 %. La evidencia actual es limitada y heterogénea; la mayoría de los estudios son observacionales, lo que dificulta establecer si la cirugía mejora realmente la calidad de vida a largo plazo, en comparación con el manejo conservador avanzado (como la terapia de presión negativa).
Desarrollo de una experiencia en el cuidado de la piel
El entorno de un hospital universitario ofrece amplias oportunidades para el desarrollo de grupos multidisciplinarios enfocados en el cuidado de la piel. La misión institucional se ha centrado en garantizar un cuidado médico, humano, seguro y eficiente, priorizando la atención a un órgano tan importante como la piel. Dado que el hospital recibe personas con alta complejidad en comorbilidades como cáncer, VIH o patologías infecciosas, y atiende a poblaciones en los extremos de la vida (recién nacidos y adultos mayores), la probabilidad de que un paciente desarrolle una LPP intrahospitalaria es elevada:
Grupo interdisciplinario: desde hace más de quince años, se ha consolidado un grupo interdisciplinario que incluye profesionales de enfermería, geriatría, ortopedia y cirugía plástica.
Énfasis preventivo y educativo: el énfasis principal ha sido la prevención, lograda a través de la educación dirigida a todo el personal institucional y a los estudiantes de pregrado y posgrado de especialidades médicas.
Metodología de intervención: se han empleado diversas metodologías de enseñanza, como talleres, ferias educativas, clases magistrales, folletos, una revista semanal de casos, artículos y herramientas específicas como kuraCloud® (6).
Resultados del programa: la implementación de estas estrategias ha facilitado una disminución del 50 % en la aparición de LPP intrahospitalarias:
Se logró incrementar la exactitud en el uso de la Escala de Norton hasta un 67 %
Se evidenció una disminución progresiva de LPP complejas hasta en un 80 % de los casos.
Las áreas de mayor frecuencia de aparición (región glútea, sacra y talar) son consistentes con lo descrito en la literatura.
Un facilitador clave para la detección temprana es la solicitud de interconsulta a la clínica de LPP por parte de enfermería sin requerir un aval médico, junto con la búsqueda activa trimestral de LPP en todos los pacientes hospitalizados.
Finalmente, la participación en procesos de investigación ha permitido explorar metodologías novedosas, como el uso de plasma rico en plaquetas en el manejo de LPP (46).
Modelo de gestión para la prevención de LPP. pilares replicables
Nuestra experiencia institucional demuestra que la reducción sostenida de la incidencia de LPP no depende de un solo insumo, sino de un modelo de gestión basado en cuatro pilares transferibles a otros centros:
Liderazgo interdisciplinario (ronda de piel): la creación de un equipo de piel (skin squad) liderado por enfermería experta y geriatría, que realiza rondas semanales para auditar el cumplimiento de los protocolos a pie de cama.
Protocolo “gatillo” en la historia clínica: integración de la Escala de Braden en el sistema electrónico. Un puntaje menor a 12 activa automáticamente una interconsulta a nutrición y la orden de una superficie de redistribución de presión (colchón de aire).
Educación basada en el paciente y familia: es vital el entrenamiento del cuidador familiar desde el ingreso hospitalario. Enseñar la técnica de “inspección diaria” garantiza la continuidad del cuidado posegreso.
Disponibilidad estratégica de insumos: centralizar el stock de ácidos grasos hiperoxigenados y apósitos de silicona en el carro de curaciones de cada piso, eliminando barreras administrativas para su uso preventivo inmediato.
Conclusiones
El desarrollo de LPP en pacientes hospitalizados es una complicación de la atención que aumenta significativamente los costos asistenciales:
Identificación de riesgo: la identificación de pacientes en riesgo se debe realizar mediante una valoración clínica integral, el uso de escalas clínicas de predicción (Braden o Norton) y el juicio clínico profesional.
Intervención preventiva prioritaria: la intervención preventiva más costoefectiva y con mayor evidencia es la movilización temprana y los cambios de posición con una frecuencia recomendada de dos a tres horas.
Enfoque terapéutico multimodal: incluye la intervención nutricional, el control del dolor, la estabilización de comorbilidades, el tratamiento de la infección y la evaluación de un tratamiento local.
Manejo local individualizado: el tratamiento local debe ser individualizado. La elección de la tecnología (apósitos y desbridamientos) debe tener en cuenta la fase de la LPP, el estadio de la cicatrización, la patología índice y el pronóstico vital del paciente.
Necesidad de especialización: es necesaria la intervención multidisciplinaria y la creación de grupos especializados en la atención de pacientes con LPP que incluyan profesionales en nutrición, fisioterapia, enfermería y medicina, a fin de crear espacios de educación continua para todos los trabajadores de la salud.
Financiación:
ninguna.
Conflicto de intereses
Los autores declaramos que no tenemos conflictos de intereses.
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Notas de autor
a Autor de correspondencia: chavarro-d@javeriana.edu.co
Información adicional
Cómo citar: Rodríguez JM, Heredia Ramírez RA, Daza Mora CL, Espitia
Ruge AL, Chavarro Carvajal DA. Lesiones por presión
en el paciente hospitalizado: actualización en prevención, diagnóstico y tratamiento. Salud. 2026;3. https://doi.org/10.11144/Javeriana.salud3.lpph