Tecnopolíticas feministas: resistencias digitales, justicia de datos y soberanía tecnológica en América Latina*
Feminist Technopolitics: Digital Resistance, Data Justice, and Technological Sovereignty in Latin America
Tecnopolítica feminista: resistências digitais, justiça de dados e soberania tecnológica na América Latina
Susana Morales
, Leonor Graciela Natansohn
, Silvina Molina
Tecnopolíticas feministas: resistencias digitales, justicia de datos y soberanía tecnológica en América Latina*
Signo y Pensamiento, vol. 44, 2025
Pontificia Universidad Javeriana
Susana Morales a susanamorales@unc.edu.ar
Universidade Federal da Bahia, Brasil
Leonor Graciela Natansohn
Universidade Federal da Bahia, Brasil
Silvina Molina
Universidad de San Martín, Argentina
Recibido: 01 julio 2025
Aceptado: 05 septiembre 2025
Publicado: 30 diciembre 2025
Resumen: Este artículo se propone analizar críticamente, desde una perspectiva decolonial antirracista y feminista, cómo las tecnologías digitales y la inteligencia artificial (IA) profundizan, perpetúan y amplían esas desigualdades y opresiones en el contexto del capitalismo digital, especialmente en América Latina. Exploramos la evolución de los estudios feministas, que actualmente se orientan hacia un cuestionamiento sistémico de la digitalización. Así, analizamos cómo la IA, en su dependencia de datos, perpetúa sesgos como el racismo algorítmico y se basa en prácticas de extractivismo digital. En contrapartida, resaltamos propuestas como el feminismo de datos, que trabaja para el desarrollo de algoritmos no discriminatorios y justicia algorítmica frente a la vigilancia y la apropiación masiva de datos. Finalmente, mapeamos estrategias de resistencias y alternativas en la búsqueda de justicia de datos y el desarrollo de infraestructuras libres y comunitarias, iniciativas que configuran modelos contrahegemónicos y de soberanía tecnológica desde el sur global.
Palabras clave:tecnopolíticas feministas, feminismo de datos, inteligencia artificial (IA), racismo algorítmico, soberanía tecnológica.
Abstract: This article aims to critically analyze, from a decolonial, anti-racist, and feminist perspective, how digital technologies and Artificial Intelligence (AI) deepen, perpetuate, and amplify these inequalities and oppressions in the context of digital capitalism, especially in Latin America. We explore the evolution of feminist studies, which are currently oriented toward a systemic questioning of digitalization. Thus, we analyze how AI, in its dependence on data, perpetuates biases such as algorithmic racism and is based on practices of digital extractivism. In contrast, we highlight proposals such as data feminism, which works for the development of non-discriminatory algorithms and algorithmic justice in the face of surveillance and massive data appropriation. Finally, we map strategies of resistance and alternatives in the search for data justice and the development of free and community infrastructures, initiatives that shape counter-hegemonic models and technological sovereignty from the Global South.
Keywords: Feminist Technopolitics, Data Feminism, Artificial Intelligence (AI), Algorithmic Racism, Technological Sovereignty.
Resumo: Este artigo tem como objetivo analisar criticamente, a partir de uma perspectiva decolonial antirracista e feminista, como as tecnologias digitais e a inteligência artificial (IA) aprofundam, perpetuam e ampliam essas desigualdades e opressões no contexto do capitalismo digital, especialmente na América Latina. Exploramos a evolução dos estudos feministas, que atualmente são orientados para um questionamento sistêmico da digitalização. Assim, analisamos como a IA, em sua dependência de dados, perpetua vieses como o racismo algorítmico e se baseia em práticas de extrativismo digital. Em contrapartida, destacamos propostas como o feminismo de dados, que trabalha para o desenvolvimento de algoritmos não discriminatórios e justiça algorítmica em face da vigilância e da apropriação de dados em massa. Por fim, mapeamos estratégias de resistência e alternativas na busca pela justiça de dados e pelo desenvolvimento de infraestruturas livres e comunitárias, iniciativas que moldam modelos contra-hegemônicos e a soberania tecnológica do Sul Global.
Palavras-chave: tecnopolítica feminista, feminismo de dados, inteligência artificial (IA), racismo algorítmico, soberania tecnológica.
Introducción
Las investigaciones feministas han dedicado esfuerzos significativos a analizar críticamente las intersecciones entre las tecnologías digitales, el racismo, el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo (Benítez-Eyzaguirre, 2019; Natansohn et al., 2022; González Véliz y del Campo, 2023). En la última década, la transformación de la economía política de internet, caracterizada por la plataformización de las interacciones sociales digitales, que ha posibilitado la captura y el análisis masivo de datos, intensificándose, de este modo, la vigilancia y las discriminaciones de todo tipo. Estas transformaciones han impactado significativamente sobre los estudios feministas en torno a la tecnología, que inicialmente priorizaban la inclusión digital y actualmente han evolucionado hacia un cuestionamiento más profundo del carácter sistémico de la digitalización, con el fin de desarrollar estrategias de resistencia y alternativas a la vigilancia y la apropiación de datos.
Recientemente ha emergido lo que se puede denominar ciencia de datos con enfoque feminista o feminismo de datos. Esta aproximación cuestiona la transparencia y la justicia algorítmica y busca la creación de algoritmos no discriminatorios y la producción de datos que promuevan la justicia feminista. El feminismo de datos parte del reconocimiento de una distribución de poder inherentemente desigual, en la que élites de hombres blancos, heterosexuales y cisgénero del norte global ejercen una influencia desproporcionada. Según D’Ignazio y Klein (2023), el trabajo del feminismo de datos consiste en “sintonizar con la forma en que las prácticas estándar de las ciencias de datos sirven para reforzar estas desigualdades existentes y, en segundo lugar, en utilizar la ciencia de datos para desafiar y cambiar la distribución de poder” (D’Ignazio y Klein, 2023).
Frente a este panorama, el presente artículo no solo sistematiza un diagnóstico crítico de las intersecciones entre IA, género y desigualdad, sino que su aporte original radica en articular un análisis teórico riguroso con un amplio mapeo de experiencias feministas y decoloniales en América Latina. Específicamente, este trabajo profundiza en la emergencia de modelos contrahegemónicos y de soberanía tecnológica desde el sur global, ofreciendo una visión que dialoga fecundamente con la producción académica internacional, al mismo tiempo que visibiliza y valora las prácticas de activismo digital de la región. A diferencia de otras aproximaciones que a menudo se centran en el norte global, este texto desentraña las implicancias geopolíticas del extractivismo de datos y el racismo algorítmico en contextos latinoamericanos y propone una agenda de tecnopolíticas feministas situadas y antirracistas, para contribuir a la discusión sobre cómo construir una internet diferente que no solo denuncie las desigualdades, sino que active caminos concretos hacia la justicia de datos y la autonomía digital
La metodología empleada en este trabajo combina un enfoque cualitativo robusto, basado en una revisión crítica de la literatura sobre la tecnopolítica de la IA y una sistematización de experiencias de activismo digital, incluyendo un relevamiento empírico de medios feministas en línea. La revisión bibliográfica se centró en la literatura académica y activista reciente que aborda las intersecciones entre tecnologías digitales, la IA, género, racismo, patriarcado y colonialismo, con especial énfasis en América Latina y el sur global. Los criterios de selección de la literatura priorizaron aquellos textos que desarrollan categorías clave como extractivismo digital, racismo algorítmico, colonialismo de datos, feminismo de datos y soberanía tecnológica, buscando voces críticas y decoloniales que dialoguen con el problema de investigación. Nos focalizamos en los aportes teóricos que permitieran poner en evidencia cómo las estructuras y premisas de la IA perpetúan dinámicas de poder desiguales, lo que supuso revisar las implicaciones epistemológicas de las nociones prevalecientes sobre la IA, las lógicas subyacentes a los mecanismos de automatización, el uso masivo de datos y algoritmos en la sociedad, sus consecuencias y la emergencia del feminismo de datos. El relevamiento empírico de medios feministas en línea se llevó a cabo a través de consultas con redes de periodistas latinoamericanas, lo cual permitió identificar un listado inicial de plataformas activas y relevantes. La historización y análisis de estos casos se orientó a identificar patrones de resistencia, propuestas alternativas y la configuración de modelos contrahegemónicos en el uso y desarrollo de tecnologías digitales, particularmente internet, lo que posibilitó articular el análisis teórico con las prácticas situadas del activismo digital.
Para la sistematización de experiencias de activismo digital, se realizó un mapeo a partir de la observación y análisis de iniciativas destacadas en la región, identificadas por su trayectoria, impacto en los debates públicos y capacidad de generar alternativas feministas que buscan desviarse de la ruta misógino-racista impuesta por los espacios digitales corporativos.
Los feminismos latinoamericanos y el uso de internet
La trayectoria de los feminismos ha sido objeto de una amplia periodización. Nuria Varela (2020), sitúa las tres primeras olas del feminismo entre los siglos XVIII y XX. La primera ola se vincula con la denuncia social de las mujeres ante la negación de sus derechos durante la Ilustración europea. La segunda ola, con epicentro en Inglaterra y Estados Unidos, estuvo marcada por el discurso sufragista y la lucha por los derechos políticos de las mujeres en el siglo XIX. Finalmente, la tercera ola, que se inició tras la Segunda Guerra Mundial, abordó temáticas relacionadas con la reinserción femenina en la domesticidad privada, lo cual dio origen a propuestas como el feminismo radical, el feminismo de la diferencia y el feminismo institucional.
Una cuarta ola feminista emerge con la transformación del feminismo en un movimiento de masas, que ha demostrado su capacidad para generar significados sociales comunes, particularmente la demanda de justicia para las mujeres a nivel global. Varela (2020) atribuye este fenómeno al hartazgo de millones de mujeres en el mundo frente a la opresión, la discriminación y la violencia generalizada en un contexto de crisis civilizatoria global. Esta nueva ola se nutre de la herencia histórica feminista, el poder de las redes sociales y la creciente conciencia de las nuevas generaciones, manifestando la fortaleza y vigorosidad de un movimiento diverso, intergeneracional y globalizado.
La ebullición del movimiento global encontró en las herramientas digitales un nuevo y potente campo de acción, especialmente visible en el contexto latinoamericano
Así, la cuarta ola feminista y el ciberactivismo feminista (también llamado ciberfeminismo) están intrínsecamente ligados. Este encuentro fue precedido por un importante recorrido de los movimientos de mujeres y LGBTIQ+ en América Latina. Un hito fundamental en esta trayectoria fue la IV Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, cuyo 30.° aniversario se conmemora este año. En Beijing, mujeres de todo el mundo, con una notable presencia latinoamericana, elaboraron la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que se consolidó como la agenda de derechos de las mujeres con mayor respaldo a escala global. Por primera vez en la historia, se abordó el papel de los medios de comunicación en la agenda de las mujeres. El “Capítulo J” de esta Declaración establece, entre otros objetivos, la necesidad de incentivar los conocimientos teóricos y prácticos de las mujeres en tecnología, aumentar su acceso a la información y asegurar su participación en la toma de decisiones sobre el desarrollo de nuevas tecnologías (Molina, 2025).
Tras Beijing, surgieron una variedad de plataformas digitales: foros de debate en línea, listas de correo electrónico, portales informativos, sitios web de colectivos feministas y, más tarde, agencias de noticias, blogs, revistas, suplementos y radios en línea, periódicos feministas y redes de periodistas feministas.
La década del 2000 fue testigo de la expansión de las agencias de noticias feministas en línea en la región, como las pioneras CIMAC (México) 1 y Semlac (Cuba), 2 que persisten hasta la fecha, y otras que ya no están activas como Isis (Chile) y Artemisa (Argentina), por citar algunos ejemplos. Internet y la virtualidad también facilitaron la conformación y el sostenimiento de redes periodísticas, como la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, 3 fundada en 2004 en Morelia (México), de la cual derivaron redes nacionales en otros países latinoamericanos. Entradas las dos primeras décadas del siglo XXI, los medios en línea feministas y el ciberactivismo se potenciaron en la región latinoamericana, donde casi el 38 % de las personas fundadoras de cien organizaciones periodísticas digitales eran mujeres, según el estudio “Punto de Inflexión” de Sembramedia (2021).
A partir de consultas que las autoras de este artículo realizamos en grupos de WhatsApp de periodistas latinoamericanas en relación a qué medios digitales feministas se mantienen en la región, pudimos elaborar este listado inicial (Tabla 1).
En estos —y otros— medios online feministas pioneros y recientes, hay un enorme repositorio de datos que ayudan a sostener y a interpelar por más derechos que permitan la igualdad.
Esta vasta recopilación de información, generada desde perspectivas situadas y con un claro propósito de justicia social, contrasta con los datasets corporativos sesgados y ofrece un terreno fértil para el desarrollo de sistemas de IA que no reproduzcan las opresiones existentes, sino que las combatan activamente.
En este sentido, repositorios de datos curados por el activismo representan una alternativa directa y decolonial a los big data sesgados que alimentan las IA dominantes.
Ciberfeminismo y apropiación de tecnologías digitales en América Latina
El ciberfeminismo —definido como un campo teórico y activista que explora la intersección entre las relaciones de género y las tecnologías digitales en su diseño, creación, circulación, distribución, uso y apropiación— ha sido objeto de una vasta investigación académica (Braidotti, 2002; Zafra, 2004; Lagesen, 2008; Natansohn, 2013). Desde la I Internacional Ciberfeminista en Kassel, Alemania (1997), Remedios Zafra (2004) ya señalaba una temprana “identificación del ciberfeminismo tanto con las estrategias políticas como con los métodos artísticos, una identificación más con los procesos y métodos que con los conceptos estancos” (Zafra, 2004).
En sus inicios, durante la década de 1990, la agenda del ciberfeminismo estuvo marcada por preocupaciones predominantemente liberales. Estas incluían la denuncia acerca de escasa participación de las mujeres en el desarrollo tecnológico, la búsqueda de igualdad de oportunidades en la industria y la crítica a los estereotipos de género. Esta orientación inicial, propia de una tradición mayormente europea y blanca, resonó con debates feministas posteriores como los feminismos de la diferencia, post-humanistas, deconstruccionistas y socialistas.
A partir del año 2000, con la proliferación de las plataformas de redes sociales, estas se convirtieron en un terreno clave para el análisis y la acción ciberfeminista (Reis y Natansohn, 2017). Un ejemplo palpable de su impacto se observa en Brasil, donde campañas digitales como #primeiroassedio, #meuamigosecreto y #mulherescontracunha generaron más de once millones de búsquedas en 2015, año conocido como la primavera feminista. La visibilidad del movimiento se reflejó en el aumento exponencial de búsquedas para términos como feminismo (86,7 %) y empoderamiento femenino (354,5 %) en Google (Reis y Natansohn, 2017).
En Argentina, las movilizaciones más importantes de los últimos años a nivel regional impulsadas por el ciberactivismo feminista se plasmaron en las campañas #NiUnaMenos en el año 2015, a las que siguieron #Yoparo8M, #MujeresEnHuelga, #VivasNosQueremos.
Precisamente, a mediados de los años 2000, con la expansión de las infraestructuras de red en América Latina y el Caribe, este ciberfeminismo comenzó a transformarse y se convirtió en un espacio de intensa disputa y enriquecimiento por parte de los movimientos de mujeres negras, indígenas, afrolatinas y caribeñas. Esta inflexión regional marcó un punto crucial en su desarrollo.
En este contexto, el feminismo decolonial ha contribuido significativamente a los debates del activismo digital feminista, impulsando lo que se denomina la apropiación interseccional de tecnologías digitales. Esta perspectiva ha intensificado discusiones clave que configuran una agenda robusta en la región y que incluye desde el desarrollo de aplicaciones contra la violencia de género y raza hasta la instalación de redes libres en comunidades urbanas y rurales. También, la elaboración de informes críticos sobre el racismo algorítmico (Silva, 2022) y la lesbotransfobia / LGTBfobia algorítmica (Ziller et al., 2019), la crítica al racismo en buscadores y bancos de imágenes (Carrera y Carvalho, 2020), los debates sobre una ciencia de datos con enfoque feminista (Ricaurte Quijano, 2023; D’Ignazio y Klein, 2023), y la creación de bots y aplicaciones de ayuda para víctimas de violencia. Estos debates se manifiestan tanto en la investigación académica como en la praxis activa del feminismo digital. En otras latitudes, son significativos los aportes de autoras como Ruha Benjamin (2022), Simone Browne (2015), Joy Buolamwini (2017) o Safiya Noble (2018), que resuenan con estas preocupaciones globales.
¿Cuáles son los aspectos acerca de los cuales los feminismos o ciberfeminismos decoloniales antirracistas tiene algo para decir y hacer?
Exponemos enseguida un breve punteo que sirve para una primera aproximación, que, sin duda, se irá nutriendo con nuevas experiencias y reflexiones. Las iniciativas que detallamos a continuación, agrupadas alrededor de una agenda de temas y preocupaciones de los movimientos ciberfeminstas, expresan los esfuerzos que los diferentes activismos realizan para apropiarse críticamente de las tecnologías digitales (Morales, 2009). Lo que subyace en todas ellas es la intención de construir proyectos colectivos más autónomos y liberadores de las diferentes opresiones que el capitalismo ha profundizado a través, precisamente, de la digitalización.
Hackerismo feminista e interseccionalidad
En el marco del movimiento hacker, históricamente caracterizado por una fuerte impronta masculinista, han emergido voces disidentes que, desde una ética feminista de los cuidados con perspectiva interseccional, reconfiguran la práctica tecnológica. Investigadoras como Natansohn y Reis (2020) documentan cómo mujeres hackers han comenzado a ocupar espacios estratégicos en el ámbito digital, lo que se evidencia tanto en la proliferación de colectivos que problematizan las relaciones entre género y tecnología como en la creciente visibilidad del tema en eventos tecnológicos (Richterich, 2018).
Sophie Toupin (2014), al estudiar espacios hackerfeministas en Estados Unidos, identifica prácticas centradas en la crítica a las estructuras opresivas del racismo, sexismo y transfobia, que contrastan con la lógica liberal y meritocrática dominante en los entornos hacker convencionales. El término hacker, surgido en el ambiente universitario estadounidense hacia fines de la década de 1950, fue originalmente asociado a jóvenes blancos que creaban tecnologías de manera creativa y contracultural, y cuya influencia resultó central en el desarrollo de internet. Sin embargo, en los últimos años, tecnólogas feministas han denunciado los sesgos androcéntricos que subyacen en estas comunidades, visibilizando cómo sus propuestas reflejan privilegios de clase, género y raza.
En América Latina, este proceso de reapropiación crítica del campo tecnológico ha dado lugar a múltiples experiencias colectivas que se inscriben en una práctica hackerfeminista. Entre ellas se destacan: MariaLab Hackerspace (Brasil), 4 CiberfeministasGT (Guatemala), 5 La Chinampa HackLab (México), 6 Tedic (Paraguay), 7 Acoso Online (Chile), Código Sur (Honduras), 8 Las de Sistemas (Argentina), La Imilla Hacker (Bolivia) y OpenLab (Ecuador). 9 Estas agrupaciones no solo proponen un enfoque inclusivo de la tecnología, sino que generan espacios seguros y colaborativos para la producción de conocimientos tecnológicos desde miradas subalternas y críticas.
Reconocimiento facial, privacidad y antirracismo
Las tecnologías de reconocimiento facial, que utilizan datos biométricos para identificar rostros humanos mediante algoritmos entrenados a través de aprendizaje automático, han generado importantes cuestionamientos éticos. Estas tecnologías, que se alimentan de enormes volúmenes de datos visuales, reproducen jerarquías sociales en función de raza, género y clase. De hecho, la construcción de estos conjuntos de datos frecuentemente se realiza a través del trabajo precarizado de plataformas como Amazon Mechanical Turk (Beiguelman, 2021), lo que pone en evidencia el entrelazamiento entre explotación laboral y extracción de datos.
Un caso paradigmático es el de Joy Buolamwini, investigadora afrodescendiente del MIT, quien, al desarrollar un espejo interactivo basado en visión computacional, detectó que el sistema no reconocía su rostro a menos que usara una máscara blanca. Esta experiencia la llevó a fundar la Algorithmic Justice League, una organización que combina arte, ciencia y activismo para visibilizar los sesgos algorítmicos y sus consecuencias en los derechos civiles. Buolamwini denuncia que los sistemas de inteligencia artificial tienden a replicar estructuras de opresión históricas, incluyendo racismo, sexismo y capacitismo (Buolamwini, 2017).
En América Latina, diversas investigaciones han mostrado cómo el reconocimiento facial refuerza el racismo estructural, afectando especialmente a las poblaciones negras. Silva (2022, 2023) introduce el concepto de racismo algorítmico para describir cómo las tecnologías algorítmicas, desplegadas en un contexto global regido por la supremacía blanca, configuran clasificaciones y jerarquías sociales que perpetúan la violencia y exclusión de grupos racializados. Su mapeo de casos de discriminación algorítmica, con más de 36 episodios
Transparencia algorítmica y feminismo de datos: disputas por una inteligencia artificial inclusiva
Ante el creciente poder de los sistemas digitales y su capacidad de tomar decisiones de manera autónoma, la demanda por una mayor transparencia y rendición de cuentas en los algoritmos ha cobrado una relevancia central. Comprender cómo funcionan estos sistemas se ha convertido en una exigencia política y ética que interpela tanto a gobiernos como a actores del sector privado. La transparencia algorítmica permite, entre otras cosas, auditar las decisiones automatizadas y detectar los sesgos estructurales que estos sistemas pueden replicar. Esta preocupación se refleja en el documento “Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial” (Unesco, 2021), que establece principios fundamentales como la responsabilidad, la explicabilidad y la inclusión, articulados desde una perspectiva de derechos humanos.
En este sentido, distintas iniciativas surgen en América Latina para enfrentar los desafíos éticos de la inteligencia artificial. El proyecto chileno Algoritmos Éticos, Responsables y Transparentes, impulsado por la Universidad Adolfo Ibáñez, es un ejemplo de articulación entre el sector académico, el Estado y empresas privadas. La propuesta incluye la elaboración de guías prácticas destinadas a orientar el desarrollo de sistemas automatizados con criterios de equidad, como es el caso de la “Guía para la formulación ética de proyectos de ciencia de datos” (División de Gobierno Digital y Universidad Adolfo Ibáñez, 2022).
Sin embargo, la transparencia en sí misma no es suficiente si no se aborda la dimensión estructural de los datos que alimentan los algoritmos. Los sesgos no solo emergen en el funcionamiento técnico del software, sino en las condiciones sociales y políticas bajo las cuales se recolectan, clasifican y procesan los datos. En respuesta a esta problemática, ha emergido un campo que combina el activismo feminista con el análisis crítico de datos: el feminismo de datos, como veremos más adelante.
Una de las estrategias más concretas en esta línea es la inclusión de equipos diversos en el diseño y evaluación de sistemas tecnológicos. En Brasil, el colectivo PretaLab 10 ha desarrollado una labor significativa al promover la participación de mujeres negras en el ámbito digital, ofreciendo capacitaciones, asesorías técnicas e investigaciones orientadas a la transformación del sector tecnológico. Esta iniciativa no solo busca reducir brechas de acceso, sino también cuestionar las estructuras racistas y sexistas que dominan el campo de la innovación.
Junto a ello, toma fuerza el concepto de justicia de datos, que extiende el horizonte de la justicia social hacia el campo de la digitalización. Según Taylor (2017), la justicia de datos exige aplicar principios de equidad al modo en que los sujetos son visibilizados, representados y tratados a través de sus datos digitales. Este enfoque no se limita a la protección individual de datos personales, sino que apunta a una transformación de las lógicas de gobernanza algorítmica desde una mirada colectiva y estructural.
A nivel internacional, diversas organizaciones vienen impulsando estas agendas. El Data Justice Lab, 11 con sede en la Universidad de Cardiff, investiga los efectos sociales de la datificación en cuestiones como discriminación digital, trabajo automatizado o vigilancia predictiva. En Estados Unidos, la red Data for Black Lives 12 articula a miles de activistas y cientistas que buscan usar los datos como una herramienta para la equidad racial y no como un instrumento de opresión. Ambas iniciativas coinciden en señalar la urgencia de repensar el poder desde el campo de la tecnología.
Cuidados digitales y resistencias sociotécnicas: entre la ética del cuidado y la soberanía tecnológica
Uno de los ejes articuladores de las respuestas feministas ante las múltiples violencias digitales ha sido el desarrollo de estrategias de cuidados digitales integrales. Más allá de su definición técnica como conjunto de prácticas de seguridad digital, esta noción se inscribe en una genealogía ética y política de los feminismos que pone en el centro la interdependencia, la colectividad y la reciprocidad. Así, los cuidados digitales propuestos por colectivos hackfeministas no se limitan a protocolos de protección informática, sino que se constituyen como prácticas encarnadas de resistencia frente a la violencia digital de género, el extractivismo de datos y las arquitecturas de vigilancia.
Estas estrategias se despliegan en múltiples formas: desde la elaboración de manuales accesibles para navegar de manera más segura, hasta la creación de espacios de formación no patriarcales que habilitan el aprendizaje técnico sin temor al juicio o al acoso. Las editatonas feministas en Wikipedia, los hackatones de tecnologías libres, los talleres sobre gestión de la sexualidad digital y las infraestructuras de comunicación autónomas son algunos ejemplos de esta praxis política situada. Estas acciones no solo denuncian las violencias digitales, sino que también habilitan modos de habitar el entorno tecnológico desde una ética del cuidado que articula lo emocional, lo colectivo y lo técnico.
Desde esta perspectiva, el entorno digital es concebido como un hábitat político y afectivo, donde se juegan derechos fundamentales como el acceso al conocimiento, la libertad de expresión, la salud mental y el bienestar colectivo. Frente a un modelo de seguridad digital anclado en lógicas militarizadas, androcéntricas y verticales, los feminismos digitales proponen una seguridad relacional basada en la creación de redes de apoyo, el aprendizaje colaborativo y el fortalecimiento de la agencia tecnológica de mujeres, disidencias sexuales y pueblos racializados.
Esta disputa se articula también con una crítica estructural al colonialismo de datos. Autores como Couldry y Mejías (2019) han señalado que la recolección masiva de datos en contextos digitales contemporáneos constituye una nueva forma de acumulación capitalista, en la que las vidas cotidianas son convertidas en insumos para la valorización económica. Esta dinámica no reemplaza al colonialismo histórico, sino que lo actualiza y profundiza: si antes se trataba de anexar territorios, hoy se trata de capturar datos, infraestructuras y modos de vida, muchas veces con la complicidad o desprotección de los Estados del sur global.
La noción de soberanía tecnológica emerge como una respuesta a esta situación, exigiendo que las decisiones sobre la infraestructura digital, la gestión de datos y las condiciones de acceso no estén subordinadas a los intereses de corporaciones transnacionales. En muchos países latinoamericanos, los gobiernos contratan servicios en la nube con grandes proveedores globales (Amazon Web Services, Google, Microsoft, entre otros), alojando allí datos sensibles de la ciudadanía sin una discusión pública sobre privacidad, territorialidad o control democrático. Esta externalización refuerza la dependencia tecnológica y limita la autonomía de los pueblos para decidir sobre sus datos, sus conocimientos y sus derechos (Morales, 2022).
En este escenario, diversas iniciativas latinoamericanas buscan construir alternativas desde una perspectiva descolonial, antipatriarcal y ambientalmente sostenible. El colectivo Cyberciruja, 13 en Argentina, se ha constituido como una experiencia concreta de reapropiación tecnológica a través del reciclaje de computadoras descartadas. Inspirados en prácticas de economía circular y militancia barrial, recuperan dispositivos en desuso para reducir la brecha digital y denunciar la obsolescencia programada.
Una propuesta pionera en esta línea ha sido Metareciclage, 14 en Brasil, una red autogestionada que desde 2002 construye laboratorios tecnológicos con equipamientos reciclados y software libre. En estos espacios, el conocimiento técnico se democratiza y se politiza, de manera que genera alternativas concretas a la dependencia tecnológica estructural.
También se multiplican iniciativas que cruzan tecnologías con culturas ancestrales y lenguas originarias. En Bolivia, el Laboratorio de Tecnologías Sociales 15 impulsa el proyecto llamk’ana, orientado a diseñar un lenguaje de programación en quechua. Esta propuesta no solo busca ampliar el acceso a la educación técnica en contextos rurales, sino también disputar el monoculturalismo que domina el campo del software y cuestionar la lógica binaria que subyace a los lenguajes de programación occidentales. La pregunta no es solo técnica, sino profundamente política: ¿puede una lengua indígena expresar estructuras abstractas suficientes para programar? Y ¿qué significa codificar desde una cosmovisión que no separa naturaleza, cuerpo y territorio?
Iniciativas como la de SuláBatsú, 16 en Costa Rica, acompañan procesos similares con pueblos indígenas cabécares. Su aplicación Okamasuei (internet, en lengua cabécar) permite sistematizar y transmitir conocimientos ancestrales a nuevas generaciones, tejiendo saberes comunitarios y apropiaciones digitales. Estos proyectos reivindican tanto la pluralidad epistémica como la proposición de una tecnopolítica enraizada en los territorios (Sulá Batsú, 2021).
A su vez, desde el activismo feminista regional, se articulan redes que producen marcos teóricos, herramientas técnicas y narrativas propias para intervenir en el campo digital. Colectivos como Coding Rights, 17 con una mirada transfeminista, decolonial y antirracista, despliegan acciones que combinan investigación, incidencia política y creación tecnológica. Desde campañas contra la vigilancia hasta manuales de autodefensa digital, su trabajo encarna una forma de producción de saberes que desafía las jerarquías del conocimiento y promueve infraestructuras libres, abiertas y solidarias.
Así también, los lenguajes y metáforas que circulan en estos espacios —fuxico, servidoras, tecnoafecciones, entre otros— constituyen prácticas de descolonización lingüística y afectiva. No se trata solo de qué tecnologías usamos, sino de cómo las nombramos, cómo las habitamos y desde dónde las transformamos. En ese proceso, se recuperan saberes invisibilizados, se denuncian las exclusiones históricas y se afirma una praxis feminista latinoamericana, interseccional y situada en el territorio.
Infraestructuras libres, brechas de acceso y desafíos para una democratización tecnológica en América Latina
En América Latina y el Caribe, la cuestión de las infraestructuras digitales autónomas y comunitarias se presenta como un ámbito estratégico para disputar el acceso, el control y la soberanía tecnológica en territorios históricamente marginados. Ante la falta de cobertura, las altas tarifas y la concentración del mercado en manos de pocos actores privados, emergen iniciativas que impulsan la creación de redes mesh o redes comunitarias de internet.
Estas redes se caracterizan por su topología descentralizada en malla, que permite que cada nodo funcione de forma autónoma y conectada con otros sin depender de una infraestructura centralizada. Esta configuración técnica se traduce en una forma de gestión más democrática y participativa, en la que las comunidades implicadas deciden sobre la gestión, el uso y el mantenimiento de sus propias infraestructuras digitales. Así, en términos políticos, se trata de redes comunitarias, libres y autogestionadas, propiedad colectiva, con diseño accesible y gobernanza abierta.
Una experiencia emblemática en Argentina es la ONG Altermundi, 18 que ha impulsado la instalación de estas redes en barrios populares, zonas rurales y territorios indígenas. El acceso a internet se configura, entonces, no como un servicio comercial, sino como un derecho fundamental que debe garantizarse mediante infraestructuras inclusivas y sustentables. Además, estas redes se construyen con un enfoque de neutralidad de la red y respeto a la privacidad, características esenciales para la protección de derechos digitales en contextos de vulnerabilidad.
Sin embargo, la democratización del acceso implica también afrontar las desigualdades estructurales y las brechas digitales que atraviesan la región. Estas brechas no solo son técnicas o económicas, sino también culturales, lingüísticas y de género. La desigualdad en el acceso a la conectividad se interseca con factores como la pobreza, la ruralidad, la etnicidad y el género, lo cual profundiza la exclusión de ciertos grupos sociales de los beneficios y derechos que ofrecen las tecnologías digitales.
Por ello, los movimientos feministas y los colectivos comunitarios plantean la necesidad de un enfoque integral que vincule la provisión de infraestructura con la capacitación técnica, la producción de contenidos localizados y el fortalecimiento de identidades culturales. Esto implica poner internet en el territorio y tejer redes de solidaridad y conocimiento que permitan a las comunidades apropiarse críticamente de las tecnologías.
Como se puede observar, en la región latinoamericana y caribeña, estas iniciativas no solo problematizan el statu quo, sino que producen nuevos sentidos, narrativas y herramientas que reconfiguran las relaciones entre tecnología, poder y justicia social.
Ahora bien, ¿qué podemos decir de los activismos feministas, de manera específica frente a la IA?
Inteligencia artificial: qué es y cuál es lugar de los datos en su desarrollo
La denominada inteligencia artificial (IA) es un campo de estudio, de experimentación y de desarrollo que busca crear sistemas computacionales capaces de realizar más velozmente, de forma eficiente y a gran escala tareas que, tradicionalmente, requieren inteligencia humana. Su objetivo primordial es que las máquinas exhiban comportamientos que, al ser observados por un ser humano, serían clasificados como inteligentes o racionales.
Estos sistemas buscan emular la facultad de conocer y comprender, así como la habilidad para resolver problemas. Esto implica capacidades vinculadas al razonamiento y a la toma de decisiones, a través del uso de conocimientos y la aplicación de reglas de inferencia (como la deducción o la inducción) y la definición de secuencias de acciones o estrategias para alcanzar objetivos específicos.
Sin embargo, ninguna de estas capacidades de las máquinas sería posible sin un elemento que se ha vuelto crítico para el desarrollo de los sistemas inteligentes actuales: los datos y su economía política. La notable transformación tecnológica asociada a la IA se fundamenta, en gran medida, en el aprendizaje automático (machine learning - ML) y, particularmente, en el aprendizaje profundo (deeplearning). Estos sistemas aprenden a realizar tareas, identificar patrones o ejecutar acciones a partir de ejemplos o mediante prueba y error, basándose fundamentalmente en los datos. Esto significa que la IA gestionada por las grandes corporaciones y plataformas depende de una cantidad extraordinaria de datos, conocida como big data. A partir de estas vastas colecciones de datos, y mediante una combinación de matemáticas aplicadas, ciencias computacionales e IA, la denominada Ciencia de Datos busca extraer información, hacerla inteligible, y predecir o prescribir comportamientos humanos y no humanos.
Esta dependencia intrínseca de los datos es precisamente lo que pone en tela de juicio la noción de una inteligencia puramente ‘artificial’ o inherentemente ‘imparcial’ de estos sistemas.
Aquí radica el punto central de nuestro interés: si los sistemas inteligentes toman decisiones y predicen comportamientos a partir de un aprendizaje basado en datos, ¿qué sucede cuando los datos que alimentan estos sistemas no son representativos, son erróneos, presentan sesgos o reflejan prejuicios sociales existentes?
Esta pregunta es crucial, pues las respuestas a ella determinan no solo la equidad de los resultados algorítmicos, sino también la perpetuación o mitigación de desigualdades estructurales en la sociedad digital. Retomando la cuestión de los sesgos en los datos que alimentan los sistemas de IA, esta sección profundiza en su naturaleza construida y sus implicaciones políticas y geopolíticas.
En el contexto digital, los datos no deben entenderse como entidades dadas, objetos inertes o símbolos precisos que reflejan fielmente un fenómeno. Por el contrario, son constructos culturales que emergen desde el momento en que se les asigna una etiqueta, un nombre, una categoría o, en otras palabras, un metadato. Este proceso se aplica a cualquier objeto digital, sea una imagen, un texto, una temperatura capturada por sensores, un fenómeno natural o corporal o incluso la cantidad de sangre menstrual registrada en una aplicación.
Esta naturaleza construida de los datos es crucial para entender sus implicaciones políticas y geopolíticas. Como bien señala la organización DataGénero (2020):
Si bien muchas veces el concepto de “datos” nos remite a “objetividad” en este y otros sentidos, los datos no son objetivos. Y no son neutrales. El camino para llegar de los datos a la verdad está plagado de incertidumbres, y en muchos sentidos es en última instancia imposible. (2020)
En el caso del big data, el poder computacional y la infraestructura tecnológica reside abrumadoramente en las big tech del norte global. Esto significa que, por ejemplo, estos conjuntos masivos de datos se procesan principalmente en el norte global a través de un extractivismo digital global, aunque los datos se originen de manera masiva en el sur global, lo cual genera un flujo internacional inherentemente desigual. Para ilustrar esta desproporción, consideremos la distribución poblacional: la Unión Europea concentra aproximadamente 449 000 000 de habitantes, mientras que América Latina y el Caribe suman 663 000 000, América del Norte 518 000 000 y el continente africano 1 495 000 000. Esta distribución demográfica revela un potencial de producción de datos significativamente mayor en el sur global.
Este extractivismo, más allá de la mera concentración de datos y poder computacional, implica la extracción de valor (monetario, social, predictivo) de las interacciones y vidas del sur global sin una retribución equitativa (Couldry y Mejías, 2019). Como complementan Natalia Fischetti y Andrea Torrano (2024), la división internacional del trabajo se manifiesta claramente cuando se observa que las plataformas de crowdsourcing en el sur global son utilizadas para la edición y validación de estos datos. Las autoras afirman que
se subcontratan para etiquetar millones de imágenes (en poco tiempo y por poco dinero) según una taxonomía del norte (World Net) que involucra categorías racistas y sexistas en muchos casos. Entonces la IA parece autónoma, pero se apoya en el “trabajo fantasma”. El origen del aprendizaje de las máquinas es una producción social fundada en la división del trabajo desde una posición datocéntrica del mundo y, en última instancia, colonialista. (Fischetti y Torrano, 2024, p. 179)
Esta revelación subraya cómo la aparente autonomía de la IA oculta una compleja cadena de explotación laboral y epistémica, lo que perpetúa un modelo colonial de producción de conocimiento y tecnología.
En consecuencia, los sesgos inherentes a la IA —que se manifiestan en forma de racismo, sexismo, misoginia, capacitismo y otros prejuicios algorítmicos— están directamente relacionados, desde una perspectiva tecnopolítica, con las prácticas de etiquetado. Estas prácticas implican la asignación de marcas significativas (etiquetas) a datos brutos (imágenes, texto, fenómenos físicos y biológicos, audio, video) para automatizar su uso en modelos de aprendizaje automático (ML). Las etiquetas sirven de guía para que los modelos de ML identifiquen patrones, clasifiquen datos y realicen predicciones. Así, los datos son el emergente de los sistemas de opresión entrelazados que están inscriptos en las condiciones de su producción y circulación en el ecosistema digital.
En este sentido, si bien el feminismo de datos y la soberanía tecnológica son dos pilares fundamentales y complementarios en la construcción de una justicia digital desde el sur global, resulta necesario explicitar sus puntos de encuentro y sus diferencias analíticas. El feminismo de datos, tal como se explora en este trabajo a partir de D’Ignazio y Klein (2023), se enfoca principalmente en cuestionar cómo las prácticas hegemónicas de las ciencias de datos refuerzan desigualdades existentes y en utilizar la ciencia de datos para desafiar y reconfigurar la distribución de poder. Su agenda se centra en la ética de los datos, la identificación y mitigación de sesgos algorítmicos y la promoción de la transparencia y la justicia en la producción y uso de datos, lo cual impulsa la creación de algoritmos no discriminatorios y datasets inclusivos. Por su lado, la noción de soberanía tecnológica abarca un espectro más amplio, centrándose en la autonomía política de los pueblos sobre sus infraestructuras digitales, la gobernanza de datos y las condiciones de acceso y desafiando la dependencia de corporaciones transnacionales y el colonialismo de datos.
La convergencia entre ambos conceptos es innegable: el feminismo de datos nutre directamente la soberanía tecnológica al exigir que los datos que alimentan las infraestructuras y sistemas de IA sean justos, éticos y representativos. No puede haber soberanía tecnológica auténtica sin una justicia de datos que desmonte los sesgos estructurales y el extractivismo. Sin embargo, puede surgir una tensión analítica si la soberanía tecnológica se entiende de forma reduccionista, solo como control estatal o nacional sobre la infraestructura, sin integrar explícitamente la perspectiva interseccional y antirracista del feminismo de datos. Este último insiste en la participación activa y diversa de mujeres y disidencias sexo-genéricas, raciales y geográficas en el diseño y control de las IA y los datos. La verdadera soberanía tecnológica desde el sur global debe, por tanto, integrar la agenda feminista de datos para asegurar que las alternativas construidas no repliquen opresiones, sino que impulsen una emancipación digital integral.
Alternativas de acción de los feminismos antirracistas decoloniales en el campo de la IA
Ante los desafíos planteados por los sesgos algorítmicos y la economía extractivista de datos, ha emergido con fuerza el debate sobre qué sería una tecnología feminista antirracista, lo cual da lugar a diversas estrategias de acción alternativa. Esta discusión surge como respuesta directa a las brechas, prejuicios y daños algorítmicos existentes e impulsa la creación de estrategias de acción alternativas en el ámbito digital y en el marco del debate sobre la soberanía tecnológica.
Las propuestas de una agenda feminista para los datos que son indispensables para tener en cuenta cuando se habla de soberanía tecnológica se relacionan con principios tales como: 1) la presencia y participación activa de mujeres y disidencias sexo-genéricas, raciales, geográficas, religiosas, culturales en el diseño y desarrollo de las IA nacionales; 2) el control de los efectos de las IA, teniendo en cuenta las diferencias de las poblaciones en términos de género, raza, etc.; 3) el control del etiquetado de datos, para impedir que etiquetas sexistas y racistas referidas a mujeres racializadas sean usadas en los bancos de datos; 4) la creación de datos estadísticos nacionales que incluyan datasets diferenciados por género y raza; 5) evitar el binarismo sexogenérico en la producción de datos; 6) usar datos abiertos, auditables, verificables y actualizados; 7) usar, en la medida de lo posible, la validación humana de los resultados; y 8) diseños que respondan a problemas y necesidades locales y situadas, sin pretensiones de universalidad —diseños que respeten la privacidad—. En definitiva, que la ciencia de datos que discute la soberanía tecnológica nacional o regional dialogue con las ciencias sociales y políticas, pero con una perspectiva feminista antirracista que tiene el cuidado como objetivo, estrategia y finalidad.
Al explorar las experiencias feministas en el campo de la plataformización y la IA, identificamos diversas iniciativas destacadas:
Red Feminist AI Research Network (F.A.I.R.): 19 esta coalición global y multidisciplinaria agrupa a más de cien pensadoras feministas en IA, predominantemente del sur global. Su red está compuesta por académicas, activistas y tecnólogas con experticia en áreas como aprendizaje automático, ciencia de datos, derecho, planificación urbana, derechos humanos, género, antropología y economía. La Red F.A.I.R. se define como “una coalición feminista global y multidisciplinaria de académicas, activistas y tecnólogas que crean prototipos del futuro de la inteligencia artificial y la toma de decisiones automatizada para acelerar la igualdad de género con tecnología e innovación” (Red F.A.I.R., 2025). De esta alianza han surgido proyectos relevantes en países latinoamericanos, como:
o SOF+IA (Chile): 20 es un chatbot basado en IA generativa (GenAI) diseñado para dialogar y abordar situaciones de violencia y acoso digital que enfrentan mujeres de todas las edades en redes sociales.
o Estereotipos y Discriminación en Inteligencia Artificial (EDIA) (Argentina): 21 desarrollada por el equipo de Ética en IA de Fundación Vía Libre, esta herramienta permite explorar software de procesamiento de lenguaje natural para identificar sesgos y estereotipos.
o AymurAI (DataGénero): 22 es un software que analiza sentencias judiciales para integrar una base de datos anonimizada. Su objetivo es colaborar con quienes actúan en causas de violencia de género, mejorando la transparencia y la justicia abierta en América Latina.
o PretaLab (Brasil): 23 es una plataforma que conecta a mujeres negras que trabajan o aspiran a trabajar en tecnología. Realiza estudios sobre la presencia de mujeres negras en empresas tecnológicas, en la educación y en políticas públicas, además de ofrecer capacitaciones y crear redes de apoyo y contacto.
o OlabiOrg (Brasil): es una ONG que colabora con PretaLab en el ámbito de la innovación social, la tecnología y la creatividad. OlabiOrg desafía la noción de que la tecnología se limita a grandes centros de innovación o corporaciones, promoviendo que la “tecnología también puede ser desarrollada para proteger saberes que se están perdiendo, producir datos sobre territorios invisibilizados y proponer nuevos usos para la inteligencia artificial” (Olabi, 2025; traducción de las autoras).
o Maria d’Ajuda (Brasil): 24 se trata de la primera línea de ayuda en América Latina que brinda asistencia de emergencia ante amenazas digitales dirigidas a mujeres, personas no binarias y la comunidad LGBTQIAP+. Es un proyecto desarrollado por la organización feminista MariaLab.
o Prato do Dia (Red Transfeminista de Cuidados Digitales): 25 utilizando la metáfora de la alimentación saludable, esta iniciativa ofrece conocimientos y tutoriales para que las mujeres puedan realizar un uso más seguro de las tecnologías.
o Datos contra el Feminicidio: 26 propuesto por Catherine D’Ignazio, este proyecto busca producir datos sobre feminicidios como una forma de activismo feminista de datos, apoyando esfuerzos para generar información confiable.
o Olimpia IA (México): es una plataforma que utiliza IA para ofrecer asesoramiento las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sobre violencia digital. A través de un código QR, las mujeres pueden acceder al chatbot Team Olimpia vía WhatsApp, disponible en toda Latinoamérica en 30 idiomas. Se destaca por ser la primera IA desarrollada por sobrevivientes y víctimas de violencia digital.
o SocorroBot (México): 27 un chatbot que funciona a través de WhatsApp y asiste en el proceso de búsqueda de personas desaparecidas. Este proyecto colaborativo fue desarrollado mediante la alianza entre CodeandoMéxico, 5.º elemento y Técnicas Rudas, con la colaboración de la especialista en diseño de información Yosune Chamizo Alberro.
La mayoría de estos proyectos locales, controlados y de menor escala operan con conjuntos de datos reducidos y, en ocasiones, funcionan en plataformas web para evitar el uso de teléfonos móviles y sus aplicaciones corporativas.
Este mapeo es, evidentemente, parcial y ejemplificativo enfocado en América Latina. Su diseño, desarrollo y control localizado (a menudo por las propias comunidades o por organizaciones de la sociedad civil) encarnan los principios de esta soberanía tecnológica, a la vez que demuestran una reapropiación crítica del campo tecnológico, forjando espacios seguros y colaborativos.
Las herramientas de IA desarrolladas por estas colectivas no solo son herramientas, ya que su gestación desde movimientos y colectivos específicos del sur global (en lugar de grandes corporaciones) las convierte en ejemplos prácticos de cómo la soberanía tecnológica se construye desde abajo, con datos propios y para necesidades propias.
Conclusiones
A lo largo de este artículo, hemos trazado un recorrido crítico y esperanzador sobre la compleja articulación entre las tecnologías digitales, incluyendo la inteligencia artificial (IA), y las luchas feministas, antirracistas y anticolonialistas, con especial énfasis en las experiencias de América Latina.
La trayectoria de los feminismos, con la emergencia de la cuarta ola feminista intrínsecamente ligada al ciberactivismo, encontró en las herramientas digitales un campo de acción potente, frente a la opresión y la violencia contra las mujeres y las disidencias. El surgimiento de una vasta red de activismo digital en la región, desde foros de debate, agencias de noticias feministas en línea, la proliferación de medios online y redes periodísticas con visión de género, evidencian la capacidad de las herramientas digitales para generar significados sociales comunes y presionar a los Estados en demandas cruciales como el cese de femicidios y desapariciones.
Sin embargo, más cerca en el tiempo, y a partir de la expansión del desarrollo de la inteligencia artificial, las respuestas de los activismos y la producción académica feminista han generado nuevos desafíos. La naturaleza de la IA, que depende intrínsecamente de una extraordinaria cantidad de datos, es un elemento crítico. Como se ha discutido, los datos no son entidades objetivas ni neutrales, sino constructos culturales que emergen a partir de la asignación de etiquetas y metadatos, y por ello es un proceso cargado de implicaciones políticas y geopolíticas. El poder computacional y la infraestructura tecnológica de la IA residen abrumadoramente en las grandes corporaciones del norte global, lo que da lugar a un extractivismodigital global que perpetúa una división internacional del trabajo históricamente inequitativa. Los datos generados masivamente en el sur global son procesados en el norte global, generalmente utilizando taxonomías del norte que incluyen categorías racistas y sexistas. Detrás de la aparente autonomía de la IA, se oculta una cadena de explotación laboral y epistémica que reproduce un modelo colonial de producción de conocimiento y tecnología.
Frente a este panorama crítico, hemos podido documentar las diversas estrategias de acción alternativas que han emergido desde el sur global, impulsando el debate sobre qué constituye una tecnología feminista antirracista para acelerar la igualdad de género con tecnología, conectan y empoderan a mujeres negras en tecnología, desafiando la centralización de la innovación y promoviendo el desarrollo de tecnología para proteger saberes invisibilizados, que incluyen el desarrollo de aplicaciones contra la violencia, la instalación de redes libres y la crítica al racismo algorítmico. En este sentido, es para destacar la perspectiva que se ha dado en llamar feminismo de datos, una aproximación que desafía la supuesta transparencia y justicia algorítmica, buscando activamente la creación de algoritmos no discriminatorios y la producción de datos que promuevan la justicia feminista. Su esencia radica en sintonizar con la forma en que las prácticas estándar de las ciencias de datos refuerzan desigualdades existentes y, a la vez, utilizar la ciencia de datos para desafiar y modificar la distribución de poder, la cual históricamente ha estado desproporcionadamente en manos de élites de hombres blancos, heterosexuales y cisgénero del norte global.
El mapeo ofrecido en este artículo demuestra que estos proyectos no solo ofrecen soluciones innovadoras desde los movimientos feministas antirracistas, sino que representan modelos contrahegemónicos y realizables de soberanía tecnológica desde el sur global. La persistente aparición de alianzas, manifiestos y organizaciones internacionales que cuestionan la economía política y social de internet subraya una convicción inquebrantable: otra internet es, no solo posible, sino deseable.
Finalmente, este artículo reafirma que su aporte original reside en la articulación integral de la crítica teórica sobre el capitalismo digital y la IA con la visibilización y sistematización de las experiencias feministas y decoloniales concretas del sur global, ofreciendo una lectura situada de las tecnopolíticas en América Latina. Al entrelazar categorías como el feminismo de datos, el racismo algorítmico y la soberanía tecnológica, hemos puesto en evidencia no solo las profundas desigualdades y el carácter extractivista del capitalismo digital, sino también la capacidad transformadora de los feminismos para generar alternativas contrahegemónicas. Las implicancias prácticas de este abordaje son significativas para diversos campos y podrían orientar o consolidar acciones a futuro.
En primer lugar, en relación con las políticas públicas, es fundamental que los Estados del sur global adopten marcos regulatorios que promuevan la justicia de datos, la transparencia algorítmica y la soberanía tecnológica. Esto incluye incentivar el desarrollo de infraestructuras libres, exigir el control ético del etiquetado de datos que impida la perpetuación de sesgos sexistas y racistas, y fomentar la participación diversa en el diseño y evaluación de IA nacionales, superando la dependencia de las grandes corporaciones tecnológicas. La protección de la privacidad y la territorialidad de los datos sensibles de la ciudadanía debe ser una prioridad, evitando la externalización acrítica a proveedores globales.
En segundo lugar, para el campo académico, constituye una base para que investigaciones futuras profundicen sobre la efectividad, replicabilidad y la incidencia a largo plazo de las iniciativas mapeadas. Es necesario continuar explorando nuevas categorías analíticas que emerjan de la praxis feminista digital y seguir documentando los sesgos algorítmicos en contextos específicos, así como las respuestas que se gestan desde la academia en alianza con el activismo.
Y, finalmente, para el activismo digital, este mapeo ofrece un panorama de estrategias y herramientas ya existentes, inspirando la articulación de redes que fortalezcan la agencia tecnológica de mujeres y disidencias.
La lucha por la justicia feminista en el contexto digital implica un compromiso con la crítica sistémica de la IA (incluyendo los datos con los que se alimenta), pero, fundamentalmente, también exige la cocreación y el apoyo a tecnologías éticas y soberanas que empoderen a las comunidades y construyan un futuro digital más equitativo y liberador.
Referencias
Beiguelman, G. (2021). As verdades dos deepfakes. Dalida Benfield et alii (Orgs.) Afetando Tecnologias, Maquinando Inteligencias. Gráfica Cinelandia. https://book.affecting-technologies.org/as-verdades-dos-deepfakes/
Benítez-Eyzaguirre, L. (2019). Ciberfeminismo y apropiación tecnológica en América Latina. Virtualis, 10(18), 1-15. https://doi.org/10.2123/virtualis.v10i18.264
Benjamin, R. (2022). Viral Justice: How We Grow the World We Want. Princeton University Press.
Boulamwini, J. (2017). Gender shades: intersectional phenotypic and demographic evaluation of face datasets and gender classifiers. Massachusetts Institute of Technology (MIT). https://dspace.mit.edu/handle/1721.1/114068
Browne, S. (2015). Dark Matters: On the Surveillance of Blackness. Duke University Press.
Braidotti, R. (2002). Un ciberfeminismo diferente. Debats, 76, 100-117.
Carrera, F. y Carvalho, D. (2020). Algoritmos racistas. A hiper-ritualização da solidão da mulher negra em bancos de imagens digitais. GALÁxIA. Revista Interdisciplinar De Comunicação E Cultura, (43), 99-114. https://revistas.pucsp.br/index.php/galaxia/article/view/41614
Couldry, N. y Mejías, U. (2019). The Costs of Connection. How Data Is Colonizing Human Life and Appropriating It for Capitalism. Stanford University Press.
DataGénero (2020). ¿Por qué necesitamos datos con perspectiva de género? Medium. https://datagenero.medium.com/por-qué-necesitamos-datos-con-perspectiva-de-género-3ef71bd8931f
D’Ignazio, C. y Klein, L. (2023) Feminismo de datos. En M. García (coord.), DataGénero (pp. 1-30). MIT Press. https://data-feminism.mitpress.mit.edu/pub/v874jd7x/release/1?readingCollection=b371d820
División de Gobierno Digital y Universidad Adolfo Ibáñez. (2022). Formulación ética de proyectos de ciencia de datos. Autores. https://goblab.uai.cl/wp-content/uploads/2022/08/Guia_Formulacion_etica_proyectos_ciencia_datos.pdf
Fischetti, N. y Torrano, A. (2024). Tecnologías feministas: tramas para la resistencia. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).
González-Véliz, C. y de Andrés del Campo, S. (2023). Corrientes del ciberfeminismo y transición digital feminista en América Latina y el Caribe: hacia un futuro digital más equitativo. Revista Punto Género, (20), 31-61. https://doi.org/10.5354/2735-7473.2023.73459
Lagesen, V. (2008). A Cyberfeminist Utopia? Perceptions of Gender and Computer Science among Malaysian Women Computer Science Students and Faculty. Science Technology & Human Values, 33, 5-27.
Molina, S. (2025). Un panorama inicial sobre IA y feminismo latinoamericano en tiempos de polarización política. Universidad Nacional de San Martín (Unsam).
Morales, S. (2009). La apropiación de TIC: una perspectiva. En S. Morales y M. I. Loyola, Los jóvenes y las TIC. Apropiación y uso en educación (pp. 99-120). Edic. de Autoras.
Morales, S. (2022). Políticas públicas en torno a la provisión de servicios de nube en Argentina: hacia una mayor soberanía tecnológica. En S. Morales y E. Vidal ¿Quién se apropia de qué?: tecnologías digitales en el capitalismo de plataformas (pp. 63-80). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).
Natansohn, G. (2013). Internet en código femenino. Teorías y prácticas. La Crujía. https://gigaufba.net/internet-em-codigo-feminino/
Natansohn, G., Morales, S. y Ferreira, S. R. (2022). Colonialismo de dados e apropriação das tecnologias digitais: articulações e propostas a partir de uma perspectiva feminista. Revista Fronteiras. Estudios Midiáticos, 24(3), 21-34. https://revistas.unisinos.br/index.php/fronteiras/article/view/25698
Natansohn, G. y Reis, J. (2020). Digitalizando o cuidado: mulheres e novas codificações para a ética hacker. Cadernos Pagu, (59), 1-32. https://periodicos.sbu.unicamp.br/ojs/index.php/cadpagu/article/view/8664486
Noble, S. (2018). Algorithms of oppression: How search engines reinforce racism. NYU Press.
Ojeda, A., Peredo, V. y León, N. (2022). Llamk’ana: un lenguaje de programación en quechua. Lab TecnoSocial. https://labtecnosocial.org/llamkana-un-lenguaje-de-programacion-en-quechua/
Olabi [@olabiorg]. (2025, mayo 20). Quando falamos de tecnologia, muita gente ainda pensa apenas em grandes centros de inovação, em startups e corporações globais [Foto]. Instagram. https://www.instagram.com/p/DJ4BBaxO6yL/?img_index=1
Red FAIR. Alianza para algoritmos inclusivos. (2024). Web de Women@theTable y el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC). https://aplusalliance.org
Reis, J. y Natansohn, G. (2017). Com quantas hashtags se constrói um movimento? O que nos diz a “Primavera Feminista” brasileira. Triade, Comunicação, Cultura e Mídia, 5(10), 113-130. https://periodicos.uniso.br/triade/article/view/3096
Ricaurte Quijano, P. (2023). Descolonizar y despatriarcalizar las tecnologías. Centro de Cultura Digital.
Richterich, A. (2018). The Big Data Agenda: Data Ethics and Critical Data Studies. University of Westminster Press. https://doi.org/10.2307/j.ctv5vddsw
SembraMedia. (2021). Punto de inflexión Internacional: Un estudio de los impactos, innovaciones, amenazas y sustentabilidad de emprendedores de medios digitales en América Latina, el sudeste asiático y África. (J. C. Warner, J. Best, M. Iastrebner, y F. Carrique, eds.). Inflection Point international. https://data2021.sembramedia.org/es/
Silva, T. (2022). Racismo Algorítmico: inteligência artificial e discriminação nas redes digitais. Edições Sesc.
Silva, T. (2023). Mapeamento de Danos e Discriminação Algorítmica. Desvelar. https://desvelar.org/casos-de-discriminacao-algoritmica/.
Sulá Batsú. (2021, febrero 25). Okamasuei: Saberes Ancestrales de las Mujeres Indígenas y Tecnologías Digitales [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=UP3aAxPpPrg&t=1045s
Taylor, L. (2017). What is data justice? The case for connecting digital rights and freedoms globally. Big Data & Society, 4(2), 1-14. https://www.researchgate.net/publication/320773964_What_is_data_justice_The_case_for_connecting_digital_rights_and_freedoms_globally [accessed Apr 26 2024]
Toupin, S. (2014). Feminist Hackerspaces: the synthesis of feminist and hacker cultures. Journal of Peer Productions, 5, 1-9.
Unesco (2021). Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial. Autor. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000381137_spa
Varela, N. (2020). Feminismo para principiantes. Ediciones B.
Zafra, R. (2004). Ciberfeminismo. Bases y propuestas en un mundo global. Mujer y cultura Visual, 1-6. http://hdl.handle.net/11441/26536
Ziller, J., Villas Carvalho, F., Lamounier, G., Fachardo, I., Leíner, H., Ferreira Texeira, L. y Morena, M. (2019). Lesbianidades em rede: visibilidades e invisibilidades no YouTube. En F. Bruno, G. Natansohn, H. Parra, P. Barreto y R. Firmino, Anais do VI Simpósio Internacional LAVITS: “Assimetrias e (In)Visibilidades: Vigilância, Gênero e Raça”. http://lavits.org/wp-content/uploads/2019/12/Ziller_et_all-LAVITISS-2019.pdf
Notas
*
Artículo de investigación
1
Para visitar el sitio de internet de esta agencia de noticias, puede
consultar el siguiente enlace: https://cimac.org.mx/
2
Para visitar el sitio de internet de esta agencia de noticias, puede
consultar el siguiente enlace: https://www.redsemlac-cuba.net/
3
Para visitar el sitio de internet de esta agencia de noticias, puede consultar
el siguiente enlace: https://redinternacionaldeperiodistas.org/
4
Para visitar el sitio de internet de esta organización, puede consultar
el siguiente enlace: https://www.marialab.org/
5
Para visitar el sitio de internet de esta colectiva, puede consultar
el siguiente enlace: https://ciberfemgt.noblogs.org/
6
Para visitar el sitio de internet de este espacio, puede consultar el
siguiente enlace: https://lachinampahacklab.com.mx/
7
Para visitar el sitio de internet de esta asociación, puede consultar el
siguiente enlace: https://www.tedic.org/
8
Para visitar el sitio de internet de esta organización, puede consultar
el siguiente enlace: https://acoso.online/
9
Para visitar el sitio de internet de esta organización, puede consultar
el siguiente enlace: https://openlab.ec/
10
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://www.pretalab.com/
11
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://datajusticelab.org/
12
Para visitar el sitio de internet de esta organización, puede consultar
el siguiente enlace: https://d4bl.org/
13
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://cybercirujas.rebelion.digital/foro/index.php
14
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://metareciclagem.github.io/
15
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://labtecnosocial.org/
16
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://sulabatsu.com/
17
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://codingrights.org/sobre-o-coding-rights/
18
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://altermundi.net/documentacion/redes-libres-comunitarias-y-descentralizadas/
19
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://aplusalliance.org/feminist-ai-research-network/
20
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://sofiachat.cl/
21
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://huggingface.co/spaces/vialibre/edia
22
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://www.aymurai.info/
23
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://www.pretalab.com/
24
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://mariadajuda.org/index-es.html
25
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar el siguiente enlace: https://pratododia.org/pt/
26
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://datoscontrafeminicidio.net/
27
Para visitar el sitio de internet de esta plataforma, puede consultar
el siguiente enlace: https://socorrobot.org/sobre-el-proyecto/
Notas de autor
aAutora de correspondencia. Correo electrónico: susanamorales@unc.edu.ar
Información adicional
Cómo citar: Morales, S.,
Natansohn, L. G. y Molina, S. (2025). Tecnopolíticas feministas: resistencias digitales, justicia
de datos y soberanía tecnológica en América Latina. Signo y Pensamiento, 44. https://doi.org//10.11144/Javeriana.syp44.tfrd