Comunicación, redes sociales y visualización de datos: humanización cromática como estrategia semiótica y narrativa *
Communication, Social Networks, and Data Visualization: Chromatic Humanization as a Semiotic and Narrative Strategy
Comunicação, redes sociais e visualização de dados: humanização cromática como estratégia semiótica e narrativa
Jeice Hernández
, Denize Asceneth Torres Ruiz
Comunicación, redes sociales y visualización de datos: humanización cromática como estrategia semiótica y narrativa *
Signo y Pensamiento, vol. 44, 2025
Pontificia Universidad Javeriana
Jeice Hernández a jeicehernandez@usta.edu.co
Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia
Denize Asceneth Torres Ruiz
Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia
Recibido: 23 febrero 2025
Aceptado: 23 septiembre 2025
Publicado: 30 diciembre 2025
Resumen: La humanización cromática de datos se presenta como una innovación relevante en la comunicación visual, ya que ofrece alternativas para interpretar información compleja. Este estudio se basa en Alicia en el país de las maravillas como caso de referencia y analiza cómo el color, entendido como signo semiótico, vincula emociones, contextos culturales y narrativas visuales. Empleando un enfoque mixto y crítico, se recolectaron datos con herramientas de procesamiento de lenguaje natural y análisis de sentimientos en redes sociales para evaluar las percepciones y emociones de jóvenes entre 18 y 30 años, durante el 2023 y el 2024. Los resultados evidencian que la humanización cromática facilita la comprensión de narrativas visuales y refuerza la conexión emocional y cultural entre los espectadores y la información. Estos hallazgos amplían las perspectivas en comunicación visual y promueven estrategias basadas en el color para desarrollar narrativas significativas y adaptadas a contextos socioculturales específicos.
Palabras clave:humanización cromática, comunicación visual, análisis de sentimientos, signos semióticos, narrativa visual.
Abstract: The chromatic humanization of data is presented as a significant innovation in visual communication, offering alternatives for interpreting complex information. The study uses Alice in Wonderland as a reference case and analyzes how color, understood as a semiotic sign, links emotions, cultural contexts, and visual narratives. Employing a mixed and critical approach, data were collected using natural language processing tools and sentiment analysis on social media, evaluating the perceptions and emotions of young people aged 18 to 30 between 2023 and 2024. The results indicate that chromatic humanization facilitates the understanding of visual narratives and reinforces the emotional and cultural connection between viewers and the information. These findings broaden perspectives in visual communication and promote color-based strategies to develop meaningful narratives adapted to specific socio-cultural contexts.
Keywords: Chromatic Humanization, Visual Communication, Sentiment Analysis, Semiotic Signs, Visual Narrative.
Resumo: A humanização cromática dos dados apresenta-se como uma inovação relevante na comunicação visual, ao oferecer alternativas para interpretar informações complexas. Este estudo baseia-se em Alice no País das Maravilhas como caso de referência e analisa como a cor, entendida como signo semiótico, vincula emoções, contextos culturais e narrativas visuais. Utilizando uma abordagem mista e crítica, foram coletados dados com ferramentas de processamento de linguagem natural e análise de sentimentos nas redes sociais, avaliando as percepções e emoções de jovens de 18 a 30 anos entre 2023 e 2024. Os resultados evidenciam que a humanização cromática facilita a compreensão de narrativas visuais e reforça a conexão emocional e cultural entre os espectadores e a informação. Essas descobertas ampliam as perspectivas na comunicação visual e promovem estratégias baseadas na cor para desenvolver narrativas significativas e adaptadas a contextos socioculturais específicos.
Palavras-chave: humanização cromática, comunicação visual, análise de sentimentos, sinais semióticos, narrativa visual.
Introducción
En un contexto global caracterizado por la saturación informativa, el desafío principal consiste en transformar grandes volúmenes de datos en representaciones visuales comprensibles, emocionalmente significativas y culturalmente pertinentes. Como señalan McCandless (2014) y Cairo (2016), los datos no solo deben comunicar información precisa, sino también generar conexión con las experiencias humanas para facilitar una comprensión profunda y fomentar la toma de decisiones informadas. Sin embargo, gran parte de la visualización contemporánea se centra en los aspectos técnicos y cuantitativos, lo que limita la empatía y dificulta la integración de dimensiones socioculturales en la interpretación de la información (Drucker, 2011). Esta desconexión convierte los datos en estructuras abstractas, carentes de significado experiencial y con escasa incidencia práctica.
Frente a este panorama, la presente investigación plantea la humanización cromática de los datos como una estrategia para optimizar la comunicación visual y favorecer la apropiación de la información. Se propone comprender el color no solo como elemento estético, sino como signo semiótico y emocional capaz de conectar narrativas visuales con contextos culturales. Este enfoque busca humanizar los datos mediante el uso del color como puente entre el análisis cuantitativo y la interpretación simbólica, proponiendo un modelo visual que articula lo técnico, lo sensible y lo social en un entorno digital diverso e interconectado.
Desde esta perspectiva, el color trasciende su función estética para convertirse en un medio de comunicación que enlaza emociones, contextos y significaciones culturales. La investigación desarrolla la humanización cromática como herramienta innovadora en visualización de datos, explorando cómo el uso estratégico del color en la narrativa visual de Alicia en el país de las maravillas permite una interpretación más profunda y empática de la información. Mediante el cruce entre análisis de sentimientos, tecnologías de minería de datos y principios semióticos, se busca demostrar que los datos complejos pueden transformarse en experiencias visuales accesibles, comprensibles y culturalmente resonantes.
Asimismo, esta propuesta responde a la necesidad de comunicar datos de manera más efectiva en un mundo saturado de información. Basada en teorías semióticas y prácticas de visualización contemporáneas, la humanización cromática permite traducir grandes volúmenes de datos en visualizaciones claras que establecen vínculos emocionales entre el espectador y la narrativa visual. A través del caso de estudio, se analizan los colores asociados a los personajes y temáticas de Alicia en el país de las maravillas como indicadores de patrones emocionales y culturales y se evidencia cómo la codificación cromática puede optimizar la comprensión y generar empatía hacia la obra. Este enfoque interdisciplinario subraya la relevancia del color como elemento central en la construcción de mensajes visuales en contextos socioculturales diversos.
La humanización de datos implica transformar información técnica en formatos visuales accesibles, emocionalmente significativos y socialmente contextualizados. Este proceso no se limita a la estética, sino que busca insertar los datos dentro de historias y símbolos reconocibles por las audiencias, lo que potencia la empatía y la interpretación crítica (McCandless, 2014; Cairo, 2016). De este modo, los datos dejan de ser cifras para convertirse en narrativas visuales con sentido humano, alineadas con las demandas cognitivas y emocionales de los usuarios.
El propósito central de la investigación es articular los resultados del análisis social, los cuestionarios virtuales y el análisis de sentimiento del texto original de Lewis Carroll, lo cual genera una lectura multidimensional de la obra. Esta articulación permite observar cómo los imaginarios literarios se reconfiguran en la cultura digital mediante emociones, percepciones y símbolos visuales.
Inspirada en la perspectiva de Lupi (2017), la investigación adopta la idea de que la visualización debe preservar la complejidad humana de los datos, evitando su reducción a gráficos impersonales. Al transformar la información en representaciones sensibles, se mantiene la huella humana detrás del dato, lo cual propicia una experiencia estética y emocional. Así, la humanización cromática no solo facilita la comprensión, sino que también promueve una relación empática entre el espectador y la información representada.
Desarrollada entre 2023 y 2024, esta investigación propone la humanización cromática de los datos como una alternativa metodológica para comprender narrativas visuales complejas. Se busca convertir la información cromática en estructuras legibles y significativas que fortalezcan la comunicación visual y el vínculo con los espectadores. Tal como señala Arnheim (1974), el color es un componente esencial de la percepción visual, capaz de estructurar y comunicar información en la experiencia perceptiva. En este sentido, la relación social, cultural y semiótica que se establece con el color potencia la comprensión de los códigos e imágenes visuales, en tanto el dato no solo informa, sino que participa en la construcción de sentido dentro de contextos sociales específicos (Becerra et al., 2026).
El caso de estudio —Alicia en el país de las maravillas— se abordó mediante una metodología exploratoria-hermenéutica y crítica con enfoque mixto, que integra técnicas cuantitativas y cualitativas en tres etapas:
Recopilación de datos: a partir de redes sociales y buscadores, utilizando herramientas como Social Searcher, BuzzSumo y Google Trends para medir menciones y emociones.
Procesamiento y análisis textual: con generación de n-gramas para identificar patrones narrativos, emocionales y culturales vinculados a los personajes y a las temáticas.
Diseño visual y validación: mediante la creación de una propuesta cromática interactiva que humaniza los datos obtenidos y permite evaluar su comprensión emocional y simbólica.
Este enfoque demuestra que la humanización cromática de los datos no solo mejora la accesibilidad y comprensión de la información, sino que también resignifica la experiencia visual al situar los datos en contextos humanos, culturales y emocionales. En consecuencia, el estudio propone una nueva forma de leer los datos: no como abstracciones cuantificables, sino como narrativas cromáticas que reflejan la complejidad de la experiencia humana.
Aunque esta investigación se enmarca dentro de la comunicación visual y la semiótica, incorpora herramientas computacionales no con fines predictivos, sino interpretativos. El uso de técnicas de procesamiento de lenguaje natural y aprendizaje automático permite identificar patrones culturales, lingüísticos y afectivos que enriquecen la lectura semiótica del color y la narrativa visual. Esta articulación responde al paradigma de la investigación humanística digital (Berry, 2012; Manovich, 2016), en la que las tecnologías computacionales son instrumentos de lectura crítica y no solo de cálculo estadístico.
Marco teórico
La humanización de datos, desde la perspectiva de Giorgia Lupi, parte del reconocimiento de que los datos son una extensión de la experiencia humana: cada punto de información representa fragmentos de nuestras emociones, comportamientos y decisiones. Lupi (2017) sostiene que los datos no deben entenderse como cifras impersonales, sino como huellas de la vida cotidiana que pueden ser interpretadas de manera sensible y empática. En este sentido, los patrones humanos se transforman en datos a partir de la observación de conductas diarias, lo que permite construir visualizaciones que no solo comunican información, sino que también despiertan resonancias emocionales y subjetivas en la audiencia. Este enfoque, que busca conectar lo abstracto con lo tangible y lo técnico con lo emocional, contribuye a una comprensión más profunda y humana de la información (Lupi, 2019).
Este planteamiento se enriquece con los aportes de autores como Bartram et al. (2017), quienes introducen la visualización afectiva como una herramienta que permite comunicar emociones a través de características visuales —entre ellas el color— que influyen directamente en la percepción del espectador. De manera similar, Rensink y Baldridge (2010) demuestran que la relación entre propiedades visuales y la percepción humana puede fortalecer la interpretación de datos complejos, mientras que Machin (2007) explora cómo la saturación, el contraste y la luminosidad cromática generan respuestas emocionales significativas. En la misma línea, Meirelles (2013) resalta que los recursos visuales bien diseñados —especialmente el color— son esenciales para transmitir emociones y facilitar la conexión entre los datos y las audiencias.
En este contexto, el color adquiere un papel central en la humanización de los datos. Según Hernández y Oliveros Aya (2023), en relatos clásicos como Alicia en el país de las maravillas y Blancanieves, el color trasciende la estética para convertirse en un elemento transversal que comunica valores sociales y derechos humanos mediante la narrativa visual. Así, al integrar el color como signo expresivo dentro de la imagen, se logra una representación más comprensible y empática de los patrones culturales y sociales, lo que contribuye directamente a la humanización de los datos.
De manera complementaria, Hernández (2020) subraya que el color en las imágenes visuales de las historias clásicas actúa como un potente comunicador de ideas, emociones y contextos sociales. Esta postura coincide con los hallazgos de Hernández et al. (2020), quienes evidencian que las asociaciones cromáticas en entornos visuales reflejan los cambios sociales y condicionan la lectura de las imágenes, especialmente en entornos virtuales. En consecuencia, la humanización de los datos cromáticos no solo incrementa la claridad del mensaje visual, sino que también favorece una interpretación más precisa y culturalmente situada.
Este planteamiento se relaciona con los postulados de Barthes (1977), quien afirma que los elementos visuales —como los colores— actúan como signos culturales que adquieren significado en contextos sociales específicos. Los signos visuales no son universales: su sentido depende del entorno semiótico y cultural en el que se inscriben. De ahí que, como señala Hernández (2020), adaptar la paleta cromática al contexto cultural no solo mejora la comunicación, sino que refuerza la conexión entre el mensaje visual y sus receptores. Este proceso convierte al color en un vehículo de mediación simbólica que optimiza la comprensión y la empatía.
Por su parte, Dykes (2020) plantea que una historia de datos eficaz tiene tres componentes principales: la narrativa, los datos y los elementos visuales. En la presente investigación, estos tres componentes estructuran el desarrollo del proyecto visual al articular los resultados del análisis cromático con el discurso narrativo de la obra Alicia en el país de las maravillas. Esta aproximación se enmarca en un entorno semiótico, entendido como el sistema de signos y significados que rodea el contenido visual. Según Eco (1979), los signos y códigos culturales son esenciales para la creación de significados, ya que determinan la forma en que los espectadores interpretan las imágenes y construyen sentido a partir de ellas.
En este contexto, la recolección y el análisis de sentimientos en redes sociales se convierte en un recurso metodológico clave para comprender las percepciones y las emociones del público frente a narrativas visuales. El análisis de sentimientos —o minería de opiniones— permite extraer y evaluar grandes volúmenes de texto generados por usuarios en plataformas como Twitter, Facebook e Instagram para identificar emociones predominantes (positivas, negativas o neutras) y patrones culturales que influyen en la recepción de las imágenes (Saif et al., 2016). Esta técnica complementa el proceso de humanización cromática al proporcionar una base empírica sobre cómo las audiencias experimentan emocionalmente las narrativas visuales.
Asimismo, Pang y Lee (2008) destacan que la minería de opiniones facilita la interpretación de las emociones asociadas a elementos visuales específicos, lo cual permite evaluar cómo los públicos responden a determinados estímulos cromáticos o narrativos. Por su parte, Cambria, Schuller, Xia y Havasi (2013) señalan que esta metodología es especialmente útil para identificar diferencias culturales en la percepción visual, aspecto fundamental para ajustar las estrategias comunicativas según los contextos socioculturales. De este modo, la integración entre análisis de sentimientos y visualización cromática permite desarrollar narrativas visuales más precisas, afectivas y culturalmente resonantes.
Además, el análisis de sentimientos contribuye a rastrear las dinámicas temporales y las tendencias emergentes en la interpretación pública de las obras visuales. Bollen, Mao y Zeng (2011) evidencian que este tipo de análisis no solo captura el estado emocional de una audiencia en un momento determinado, sino que también permite observar la evolución de sus percepciones frente a eventos o transformaciones narrativas. En la misma línea, Liu (2012) resalta el valor del procesamiento de lenguaje natural como herramienta para aumentar la precisión interpretativa y, por ende, optimizar la traducción visual de las emociones colectivas.
En conjunto, la combinación entre humanización cromática y análisis de sentimientos constituye una metodología integral que permite traducir datos abstractos en experiencias visuales significativas. Este proceso transforma los datos en narrativas visuales accesibles, emocionalmente ricas y culturalmente pertinentes y así fortalece la relación entre los usuarios y la información representada.
En coherencia con este propósito, la investigación adopta un modelo metodológico mixto que combina técnicas de procesamiento de lenguaje natural, análisis de sentimientos y clasificación supervisada de textos. El enfoque se desarrolló mediante herramientas computacionales de análisis textual y visualización de datos, priorizando la transparencia en los procesos de limpieza, etiquetado y validación estadística. La muestra perceptiva, integrada por sesenta jóvenes entre 18 y 30 años, se seleccionó de forma intencionada por su relación generacional con los entornos digitales y narrativos del estudio. Desde una perspectiva crítica, la metodología no busca la predicción automatizada, sino la interpretación cultural y semiótica de los datos, reconociendo los sesgos tecnológicos presentes en los sistemas de análisis y proponiendo su lectura desde la humanización cromática y la reflexión visual.
A continuación, se presentan la metodología y el proceso de investigación empleados para la creación de la pieza visual, explicando los elementos narrativos, cromáticos y semióticos que sustentan la propuesta, así como su aplicación práctica en la humanización de los datos.
Metodologías computacionales en humanidades visuales
En el ámbito de las humanidades digitales, el uso de algoritmos de aprendizaje de máquina se ha consolidado como una estrategia para explorar patrones culturales y discursivos (Jockers, 2013; Berry, 2012). Estos enfoques no buscan reemplazar la interpretación humana, sino ampliar su alcance analítico mediante la identificación de correlaciones, tendencias y asociaciones implícitas. En este sentido, la presente investigación adopta un modelo de text mining y análisis de sentimientos que se inscribe dentro del enfoque de la culturómica visual, un campo emergente que combina la cuantificación de patrones culturales con la lectura crítica de estos (Michel et al., 2011).
Entonces, el uso de herramientas computacionales permite traducir fenómenos narrativos y afectivos en representaciones visuales más comprensibles, sin perder la dimensión simbólica o subjetiva del análisis.
Metodología
Para comprender cómo los usuarios perciben y experimentan las narrativas visuales y cromáticas, esta investigación emplea herramientas que permiten capturar y analizar las emociones y las opiniones de manera precisa y contextualiza los resultados mediante un proceso de sistematización de datos cromáticos y semánticos. En este sentido, el análisis de sentimientos en redes sociales se configura como una metodología esencial, pues dichas plataformas son espacios donde millones de personas expresan cotidianamente percepciones, emociones y valoraciones que reflejan construcciones culturales compartidas.
De acuerdo con Bartram et al. (2017), la visualización afectiva permite capturar no solo los datos objetivos, sino también las respuestas emocionales de los usuarios ante estímulos visuales como el color, el contraste o la forma. Este tipo de análisis posibilita el desarrollo de estrategias más eficaces para la representación visual, tanto en contextos comunicativos como en procesos de diseño, al integrar las emociones como parte constitutiva del mensaje. En esta misma línea, Kosara y Mackinlay (2013) sostienen que las narrativas visuales efectivas no solo informan, sino que también activan respuestas emocionales, lo cual fortalece el vínculo entre el usuario y la información presentada.
La combinación entre el análisis de sentimientos y las técnicas de visualización emocional permite, entonces, una lectura más profunda sobre cómo las personas perciben, interpretan y reaccionan frente a los estímulos visuales. Este proceso se alinea con la humanización de datos cromáticos, ya que convierte los patrones cuantitativos —frecuencia, polaridad, intensidad— en representaciones sensibles que hacen los datos más accesibles, comprensibles y culturalmente significativos.
Diseño metodológico
La investigación adopta un diseño exploratorio, mixto y crítico, orientado a reconocer patrones emergentes entre emoción, color y significado en datos sociales. Su carácter exploratorio se justifica en la ausencia de estudios previos sobre la humanización cromática de datos y en la necesidad de observar y describir fenómenos más que verificarlos, para así ampliar el campo de la investigación visual y semiótica del color planteado por Hernández Contreras (2024) y Hernández (2020). Este enfoque permite construir conocimiento inductivo desde la convergencia de métodos cuantitativos (análisis de sentimiento y minería de datos) y cualitativos (lectura semiótica e interpretación cultural), mientras que su dimensión crítica examina cómo los algoritmos condicionan la representación emocional y simbólica de los relatos visuales, cuestionando los sesgos tecnológicos y culturales presentes en los procesos de visualización (Fuchs, 2017; Chun, 2018; Hernández Contreras, 2024).
Las fases principales fueron las siguientes:
Recopilación de datos: se recolectaron textos y publicaciones provenientes de diecisiete redes sociales relacionados con Alicia en el país de las maravillas, con sus personajes y con conceptos asociados a su universo narrativo. Para ello, se emplearon herramientas de rastreo automatizadas y búsquedas manuales para delimitar un corpus representativo que incluyera diversidad de contextos culturales y lingüísticos. Esto se logró mediante la utilización de API de redes sociales, la obtención de datos de manera manual y a través de herramientas de scraping.
Preprocesamiento de texto: los datos se limpiaron y se normalizaron mediante técnicas de procesamiento de lenguaje natural (PLN), eliminando ruido textual (signos, números, duplicados, stopwords) y aplicando lematización para unificar términos.
Anotación y clasificación de sentimientos: los textos se clasificaron en categorías de sentimiento positivo, negativo o neutro, utilizando diccionarios léxicos y modelos de aprendizaje automático. Este paso permitió identificar el tono emocional predominante en torno a cada personaje o concepto de la obra.
Análisis léxico y n-gramas: inspirados en el proyecto Google Ngram Viewer (Michel et al., 2011), se construyó un corpus de secuencias léxicas con longitudes entre una y cuatro palabras. Los n-gramas permitieron detectar patrones de coocurrencia, asociaciones simbólicas y representaciones recurrentes vinculadas a los personajes, emociones y colores. Este enfoque se nutre de la culturómica (Manning y Schütze, 1999), que explora cómo las combinaciones de palabras revelan transformaciones culturales a lo largo del tiempo.
Herramientas de aprendizaje automático y validación: se aplicaron modelos supervisados de clasificación para evaluar la polaridad emocional de los textos. La validación del modelo se realizó mediante métricas de precisión, exhaustividad para garantizar la fiabilidad del análisis.
Visualización de resultados: los datos se sistematizaron y se representaron a través de gráficos de barras, nubes de palabras y mapas cromáticos, vinculando las emociones predominantes con los códigos de color asociados a los personajes. Esta visualización permitió construir una narrativa visual coherente con la metodología de humanización cromática.
Interpretación y triangulación: finalmente, se trianguló la información cuantitativa (frecuencias, polaridades, tendencias) con los datos cualitativos obtenidos en el cuestionario aplicado a los usuarios y así se integraron los resultados del análisis semántico con la percepción subjetiva y emocional de los participantes.
Obtención y construcción del corpus
Se recopilaron menciones en diecisiete redes sociales (Twitter, Instagram, YouTube, etc.) entre 2023 y 2024 usando keywords y hashtags derivados de n-grams (n = 1 – 4) asociados con “Alicia”, “Sombrerero Loco” y temas afines. Se utilizaron combinaciones booleanas y filtros lingüísticos para aislar menciones pertinentes. El corpus total se conformó con aproximadamente seis mil registros textuales (contemplan menciones desde 2009 hasta 2023).
Al ser las redes sociales el espacio contemporáneo donde las audiencias reconfiguran el significado de las obras culturales (Saif et al., 2016), analizar el discurso emocional en estos entornos permite observar la vigencia y resignificación simbólica del relato de Carroll, identificando cómo las percepciones colectivas influyen en su representación visual.
Preprocesamiento
Eliminación de duplicados, stop words y normalización léxica
Lemmatización en español e inglés
Detección y eliminación de ruido semántico (ironías, memes sin texto, spam)
Este proceso se diseñó cuidadosamente para preservar el significado cultural, reconociendo el riesgo de “quitarle sentido” al lenguaje (Boehm, 2021) (Tabla 1).

Etiquetado y análisis de sentimientos
Se empleó una estrategia híbrida: a) automática, mediante lexicones preentrenados; y b) manual, para corregir de sarcasmo, metáforas o ironías detectadas en contexto.
Cada mención fue clasificada según los tres niveles de polaridad —positiva, negativa o neutra— definidos a partir del análisis léxico-afectivo. Las emociones se interpretaron mediante categorías léxicas y contextuales emergentes del propio corpus, evitando imponer estructuras emocionales preestablecidas. Este enfoque se seleccionó por su claridad y neutralidad, ya que permite identificar tendencias emocionales sin forzar categorías previas. La clasificación basada en la polaridad del sentimiento facilitó conservar la ambigüedad afectiva característica del relato de Carroll (Figura 1).

El rendimiento del etiquetado automático se verificó mediante una muestra del 10 % evaluada manualmente y alcanzó una precisión promedio del 82 %, coherente con estudios similares (Cambria et al., 2013).
Aprendizaje automático
Se aplicaron algoritmos de clasificación supervisada para validar la coherencia de las categorías emocionales.
La calidad del modelo se evaluó con métricas de precisión.
Los resultados no se usaron como predicción, sino como verificación de consistencia emocional y narrativa del corpus.
El modelo de aprendizaje automático se implementó bajo un enfoque supervisado y entrenado con corpus etiquetados de sentimientos. La elección de este enfoque responde a su eficacia en clasificar textos breves en contextos de redes sociales (Liu, 2012). La evaluación de rendimiento se realizó mediante precisión, exhaustividad y F1-score, lo cual garantizó la confiabilidad estadística.
Análisis cualitativo y triangulación
Los resultados cuantitativos se interpretaron mediante un análisis semiótico-crítico del color y su simbolismo.
La triangulación entre análisis textual, cromático y perceptual permitió conectar emociones detectadas en el lenguaje digital con emociones representadas visualmente.
En cuanto a la Validación perceptiva, se testearon las visualizaciones con sesenta participantes entre 18 y 30 años.
Se compararon percepciones entre dos representaciones visuales para evaluar claridad, emocionalidad y coherencia narrativa.
Integración con la sistematización de datos
Los resultados obtenidos a partir del análisis de sentimientos fueron cruzados con la base de sistematización de los cuestionarios elaborada en las etapas previas del estudio. Esta base permitió identificar coincidencias entre los patrones emocionales detectados en redes sociales y las respuestas cualitativas del cuestionario aplicado a los usuarios.
De este modo, se logró evidenciar cómo ciertos colores —por ejemplo, el azul asociado a Alicia o el rojo vinculado a la Reina de Corazones— mantienen consistencia en sus asociaciones emocionales entre el discurso digital y las percepciones de los encuestados. Este hallazgo demuestra que los colores funcionan como marcadores culturales y afectivos estables, lo que refuerza la hipótesis de que la humanización cromática contribuye a hacer más comprensibles las narrativas visuales complejas.
En esta fase, el uso del procesamiento de lenguaje natural (Hripcsak et al., 1995) y la culturómica permitió establecer un paralelismo entre la identidad narrativa de Alicia en el país de las maravillas y su reinterpretación contemporánea en los entornos digitales. Aunque el estudio no utilizó directamente la API de Google Books, sí replicó el enfoque teórico de análisis de n-gramas para rastrear cómo la historia y sus personajes son representados, reinterpretados y resignificados en la cultura digital.
El corpus final se analizó utilizando diecisiete redes sociales, en las que se monitorearon menciones, hashtags y palabras clave asociadas a los personajes principales y sus atributos emocionales. Este proceso se acompañó de la creación de un tablero de visualización y menciones, en el cual se consolidaron las tendencias detectadas en las distintas plataformas (Figura 2).

El integrar resultados de redes sociales, cuestionarios y análisis del texto original por capítulos nos permite sustentar la propuesta de humanización cromática. Se presentan hallazgos descriptivos, cruces comparativos y una interpretación narrativa que articula emociones, plataformas y estructura narrativa.
Síntesis
Neutral: 3678 menciones (76,62 %)
Positivo: 630 menciones (13,12 %)
Negativo: 492 menciones (10,25 %)
Total de menciones consolidadas: 4800
Plataformas principales (top 5): Dailymotion (1300), Flickr (1297), Reddit (1033), Vkontakte (698), unknown (379)
Serie temporal: 475 días medidos entre 2009-08-02 y 2023-08-30, con picos asociados a hitos mediáticos
Cruces comparativos
Redes sociales: el sentimiento por plataforma muestra diferencias en la polaridad según el tipo de red (visual, foro, video).
Cuestionarios: las frecuencias de emociones, colores y personajes preferidos son coherentes con los patrones observados en redes y capítulos.
Análisis interpretativo
La convergencia de los tres frentes sugiere que el discurso social mantiene una base descriptiva alta, pero con suficiente carga emocional para sustentar una codificación cromática sensible al contexto. Las plataformas con mayor volumen (p. ej., foros/visual) muestran perfiles de sentimiento particulares, lo que avala diferenciar paletas según canal. El análisis por capítulos evidencia picos de positividad/ambivalencia, coherentes con momentos narrativos clave, y el cuestionario confirma percepciones sobre personajes y colores que favorecen la lectura de la pieza visual.
La triangulación entre los resultados del análisis de sentimientos, las encuestas aplicadas y los datos cromáticos permitió elaborar una lectura multidimensional de la obra, al articular sus componentes emocionales, narrativos y visuales. Así, la investigación demuestra que los datos humanizados —al ser interpretados desde la percepción cromática y emocional— no solo enriquecen la comprensión de las narrativas visuales, sino que también potencian la comunicación cultural y simbólica en entornos digitales contemporáneos (Figura 3).

El siguiente paso del proceso consistió en analizar los términos obtenidos en la búsqueda, con el fin de identificar cómo se manifiestan los sentimientos y percepciones del público hacia el tema. Para ello, se evaluó el tipo de palabras empleadas en las publicaciones y comentarios recopilados y se clasificaron en positivas, negativas y neutras, de acuerdo con su carga emocional y frecuencia de uso (Tabla 2).

Las palabras positivas incluyeron expresiones como “amo”, “me encanta”, “lo máximo”, “perfecto” y “excelente”, las cuales reflejan una actitud favorable hacia el tema y una identificación emocional con los personajes o narrativas. Por su lado, las palabras negativas registradas, como “malo”, “terrible”, “lo peor”, “me choca” y “fatal”, evidencian una percepción desfavorable o de rechazo. Esta clasificación permitió reconocer patrones emocionales dominantes y comprender cómo los usuarios expresan sus emociones en redes sociales en torno a los elementos visuales y narrativos analizados.
Posteriormente, cada grupo de palabras se cuantificó y sistematizó como un conjunto de datos emocionales y se asignaron porcentajes de frecuencia y polaridad que fueron representados mediante una visualización cromática. Esta fase facilitó la lectura comparativa entre emociones positivas, negativas y neutras, al integrar los resultados en los gráficos de la pieza visual final. De este modo, el análisis no solo permitió identificar tendencias sentimentales, sino también traducirlas visualmente en códigos de color que representan la intensidad emocional detectada en el público (Figuras 4 y 5).


Análisis y procesamiento de los datos: integración técnica y humanización cromática
Aunque los términos iniciales obtenidos durante la búsqueda eran amplios, el proceso de análisis, limpieza y depuración de los datos permitió identificar en las menciones capturadas otros vocablos y expresiones específicas directamente relacionadas con la investigación. A partir de las listas de palabras positivas y negativas, se establecieron menciones y percepciones emocionales diferenciadas, lo que permitió cuantificar los porcentajes de sentimiento y definir los conceptos clave que posteriormente serían empleados en la visualización cromática.
Para redes como Twitter (X), se implementaron herramientas de rastreo semiautomatizado, entre ellas Hootsuite, configurando flujos de búsqueda o streams con parámetros específicos: por un lado, combinaciones del nombre de la obra o de los personajes principales con símbolos “:)” para sentimientos positivos y, por el otro lado, las mismas combinaciones con “:(” para sentimientos negativos. Sin embargo, esta automatización exigió un proceso de verificación manual y contextual, ya que el lenguaje natural aún presenta limitaciones para detectar fenómenos semánticos complejos como el sarcasmo, la ironía o las ambigüedades culturales.
A partir de los datos recolectados, se calculó el puntaje de sentimiento en redes sociales, considerando la proporción de menciones positivas respecto al total de menciones con carga emocional (excluyendo las neutras). Esta estrategia permitió obtener un indicador más sensible y realista de la percepción del público. De esta manera, se construyó un índice de sentimiento que refleja la tendencia emocional predominante hacia la narrativa de Alicia en el país de las maravillas y sus personajes (Figura 3).
Para complementar este análisis, se aplicaron cadenas de datos booleanas (Russell y Norvig, 2010) que permitieron refinar las búsquedas mediante el uso de operadores lógicos como AND, OR y NOT. Estas expresiones facilitaron la segmentación del corpus y la identificación de menciones relevantes, lo cual aumentó la precisión en la detección de emociones y patrones de lenguaje. La integración de cadenas booleanas dentro del proceso de minería de datos posibilitó la comparación entre variables —por ejemplo, entre Alicia y el Sombrero Loco— mediante tablas de correlación y nubes de palabras que reflejan las asociaciones más recurrentes en las conversaciones digitales.
Herramientas como Hootsuite Insights y Google Trends permitieron, además, monitorear emociones específicas (como alegría, enojo o sorpresa) a lo largo del tiempo, de modo que se evidenciaron variaciones emocionales según ubicación geográfica y demografía. Esta lectura temporal y contextual de los sentimientos fue esencial para sustentar la humanización de los datos cromáticos, dado que las emociones predominantes se tradujeron visualmente en códigos de color que representan la intensidad y polaridad de las percepciones sociales.
En una tercera fase, orientada a profundizar en la dimensión cualitativa y humanizar los resultados, se aplicaron herramientas de análisis de texto para evaluar el porcentaje de sentimiento positivo o negativo en cada capítulo de la obra original de Lewis Carroll. Este procedimiento permitió contrastar las emociones detectadas en redes sociales con la narrativa literaria y así establecer vínculos entre el discurso cultural actual y el texto fuente. Cada capítulo fue analizado individualmente para evitar sesgos derivados de las traducciones o variaciones gramaticales, lo que generó una comparación entre los datos literarios del siglo XX y las percepciones sociales contemporáneas (Figura 6).

El resultado de esta integración metodológica combina el análisis cuantitativo (frecuencias y porcentajes) con la interpretación cualitativa (lecturas semánticas y contextuales) para consolidar una base empírica que respalda la visualización cromática como una forma de humanización de los datos, en la que las emociones, los contextos y los signos culturales convergen en una narrativa visual accesible y significativa (Tabla 3).

Relación entre el análisis de datos y la humanización cromática
El análisis de sentimientos desarrollado en este proyecto fue esencial para comprender cómo las audiencias perciben la narrativa de Alicia en el país de las maravillas y cómo dicha percepción ha evolucionado en distintos contextos culturales y mediáticos. En coherencia con el proceso de sistematización, los datos recolectados en redes sociales y a partir del texto original fueron depurados, clasificados y normalizados según su carga emocional, identificando patrones de lenguaje positivo y negativo. Esta clasificación permitió establecer un mapa de emociones que luego se tradujo en variables cromáticas, en el que cada rango de sentimiento correspondió a una escala de color específica dentro de la visualización final.
Monitorear el sentimiento en redes sociales permitió observar cómo los públicos se apropian de la obra, reconociendo las transformaciones que la figura de Alicia ha tenido en el tiempo y cómo cada adaptación —literaria, cinematográfica o digital— influye en la manera en que los usuarios expresan afecto, nostalgia, ironía o descontento. Este análisis, sustentado en datos cuantitativos (frecuencia, polaridad y porcentaje de sentimiento) y cualitativos (comentarios, hashtags y asociaciones semánticas), evidenció que la narrativa de Alicia conserva un valor emocional significativo, pero se reinterpreta constantemente según el entorno sociocultural y tecnológico (Figura 7).

Para establecer el sentimiento hacia la temática, se empleó una metodología que integró el reconocimiento de audiencias y lenguajes dominantes, identificando expresiones que generaban empatía o rechazo. Esta fase correspondió al momento de lectura contextual de los datos, en el cual se cruzaron los resultados del cuestionario con las menciones recolectadas en redes. Esto permitió diferenciar los tipos de públicos (jóvenes, nostálgicos, críticos, creativos) y los códigos visuales o discursivos que cada grupo utiliza. A partir de ello, se proyectó la posibilidad de interacción futura con los usuarios, de modo que la obra visual resultante pueda evaluarse de manera participativa y, de esta manera, fortalecer el vínculo entre el análisis de datos y la creación estética (Figura 8).

Los hallazgos del análisis emocional fueron fundamentales para desarrollar la humanización cromática y la visualización interactiva de los resultados (Figura 10). El recorrido de Alicia en el país de las maravillas —identificado como uno de los ejes de mayor resonancia en las respuestas— se convirtió en la base narrativa del diseño. A partir de los puntajes de sentimiento y los patrones detectados en las menciones, se asignaron códigos de color que representaban emociones predominantes (tristeza, serenidad, alegría, sorpresa, ira, pasión). Esto generó una cartografía visual en la que el color actúa como mediador entre los datos y la experiencia del espectador (Figura 9).

Los resultados integrados confirman la pertinencia de la humanización cromática como estrategia de comunicación. En redes sociales, la alta proporción de menciones neutrales coexiste con núcleos emocionales identificables por plataforma: espacios de foro y discusión tienden a concentrar polaridades más marcadas, mientras que redes visuales presentan menciones positivas asociadas a lo estético. Esta segmentación por canal respalda el uso de paletas moduladas según el contexto de publicación.
El análisis por capítulos evidencia picos y valles emocionales coherentes con la estructura narrativa. Estos patrones son útiles para definir variaciones cromáticas locales que acompañen transiciones de tono (p. ej., mayor calidez en momentos de anticipación/sorpresa, enfriamiento en episodios de extrañamiento o tristeza). Finalmente, los cuestionarios triangulan la preferencia por ciertos personajes y asociaciones de color, lo cual aporta validación perceptiva de la propuesta. En conjunto, los tres frentes permiten traducir la complejidad emocional en un sistema visual consistente y culturalmente resonante.
De este modo, la visualización final no es solo un resultado estético, sino la traducción semiótica de los datos emocionales obtenidos durante el proceso. La información intangible —emociones, percepciones, vínculos simbólicos— se transformó en una narrativa cromática capaz de comunicar significados culturales de manera inmediata y empática. Así, la investigación confirma lo planteado por Zatonyi (2011), al demostrar que una visualización humanizada puede organizar símbolos y hechos accesibles que transmitan ideas, sensaciones y conceptos complejos con claridad para favorecer una lectura comprensiva y afectiva de los datos.

Nota. En este mapa, los datos intangibles obtenidos de la percepción de la historia se visualizan a través del uso del color, lo cual facilita una comprensión más profunda y emocional de la narrativa.
Validación de la visualización cromática
En este contexto, la visualización de datos cromáticos cumple una función esencial al integrar la transmisión de información con la generación de una experiencia emocional significativa. No se limita a comunicar datos de forma eficiente, sino que activa procesos de empatía y reconocimiento cultural y así se conecta con las audiencias, a partir de su percepción personal y su conocimiento previo de la historia.
La propuesta visual resultante fue evaluada por una muestra de jóvenes entre 18 y 30 años —grupo etario que coincide con la mayoría de los participantes cuyos datos se usaron en el análisis inicial—. Este testeo buscó validar la comprensión y la carga emocional de la visualización, así como su coherencia con las narrativas y sentimientos identificados en la fase de análisis de datos. Para ello, se diseñó una encuesta comparativa en la que se presentaron dos imágenes: una representación tradicional del cuento, con colores pastel y un entorno utópico, y la visualización desarrollada (Figura 10), construida a partir de los datos cromáticos humanizados.
A los participantes se les pidió identificar cuál de las dos imágenes se aproximaba más a su percepción y sensación del recorrido de Alicia. El 49 % manifestó sentirse más identificado con la imagen clásica, al asociarla con la estética tradicional del relato; sin embargo, al preguntar cuál de las dos visualizaciones resultaba más clara y comprensible en términos de comunicación de información y decodificación del recorrido narrativo, el 80 % eligió la figura 10.
Estos resultados evidencian que, pese a la familiaridad estética y preferencia inicial por los tonos utópicos, la visualización basada en la humanización cromática logra transmitir información compleja de manera más efectiva. La claridad percibida sugiere que la estructura semiótica del color y su relación con las emociones permite al espectador construir significados con mayor profundidad, lo que valida la hipótesis central de esta investigación: los datos, al ser humanizados mediante estrategias cromáticas, pueden generar experiencias de comprensión más ricas, intuitivas y empáticas.
Discusión y resultados
El enfoque de la humanización de datos cromáticos aplicado al diseño de piezas visuales demuestra ventajas sustanciales en la manera en que la información es percibida, comprendida y recordada. En primer lugar, se evidencia una mejora significativa en la comunicación visual, pues comprender el impacto que los colores ejercen sobre la interpretación emocional y cognitiva permite diseñar visualizaciones que se adapten mejor a las sensibilidades del público objetivo. Tal como plantea Cairo (2016), traducir los colores en información accesible y significativa no solo refuerza el mensaje visual, sino que también reduce ambigüedades interpretativas y optimiza la claridad y la efectividad del mensaje. En segundo lugar, la adaptación cultural y semiótica del color se consolida como un elemento esencial dentro del proceso de diseño. Según Hernández y Oliveros Aya (2023), ajustar las estrategias cromáticas a las asociaciones culturales del público garantiza que los contenidos sean percibidos de manera coherente y respetuosa, lo cual coincide con Few (2017), quien destaca que la narrativa visual adquiere mayor relevancia cuando se contextualiza culturalmente, lo cual genera conexiones emocionales más profundas entre la imagen y sus espectadores.
Los resultados obtenidos confirman que una visualización puede generar resonancia emocional mediante colores socialmente asociados a una temática, pero esto no garantiza una comprensión informativa. La claridad en la estructura visual de los datos resulta indispensable para que la audiencia pueda decodificar los mensajes de forma efectiva. En este sentido, al humanizar los datos cromáticos teniendo en cuenta las emociones generadas en la historia —derivadas del análisis de sentimiento realizado sobre los textos y las menciones en redes sociales— se logró un entendimiento más natural de la narrativa y una lectura más fluida de la información visual. El análisis integral reveló correlaciones significativas entre la emocionalidad percibida por los lectores y las tendencias sociales asociadas a los personajes principales: el Sombrerero Loco y el Gato de Cheshire fueron los más mencionados en redes sociales, lo que mostró polaridades emocionales contrastantes, pues mientras el primero fue vinculado con expresiones de caos y humor, el segundo se asoció con ambigüedad y fascinación. Las visualizaciones desarrolladas evidenciaron, además, un patrón cíclico de interés mediático coincidente con fechas de estrenos cinematográficos y adaptaciones audiovisuales, que demostró cómo los fenómenos culturales influyen en la percepción emocional del relato. El análisis de sentimiento por capítulos del texto original mostró un equilibrio entre emociones de sorpresa y confusión, con picos de positividad en los capítulos 3, 7 y 12, momentos narrativos clave del viaje de Alicia.
Estos hallazgos validan la eficacia de la metodología combinada —análisis de sentimiento, procesamiento de lenguaje natural, correlación cromática y testeo perceptual— para transformar los datos en narrativas visuales comprensibles, emocionalmente resonantes y culturalmente contextualizadas. Asimismo, la humanización cromática no solo facilita la interpretación de datos complejos, sino que también enriquece la experiencia narrativa, al integrar emociones, contextos culturales y visualizaciones interactivas. La correlación entre los colores asignados a emociones específicas y la respuesta del público confirmó la hipótesis central: el color actúa como un puente semiótico y emocional entre los datos y el espectador, lo cual abre nuevas posibilidades de aplicación en campos como la educación, la comunicación social, las campañas de sensibilización y las narrativas transmedia.
Por su parte, la metodología computacional no sustituye el análisis semiótico, sino que lo complementa al traducir las emociones colectivas en estructuras observables. Este enfoque coincide con la perspectiva de las Digital Visual Humanities (Berry y Fagerjord, 2017), en las que los datos se conciben como mediaciones culturales y no como verdades objetivas. De este modo, la investigación mantiene su carácter crítico al reflexionar sobre cómo la automatización afecta la lectura cultural de la imagen y del color. En coherencia con ello, el modelo de análisis afectivo utilizado no se basó en categorías psicológicas cerradas, sino en la detección contextual del tono emocional de los mensajes. Esto permitió una lectura más abierta de la sensibilidad colectiva frente a los personajes y escenas de Alicia en el país de las maravillas, en correspondencia con la naturaleza polisémica del relato.
Conclusiones
El ejercicio de visualización desarrollado en esta investigación permitió evidenciar la persistencia y reconfiguración de los imaginarios de Alicia en el país de las maravillas en los entornos digitales contemporáneos, así como su capacidad de generar nuevas lecturas culturales a través de la interacción en redes sociales. El cruce metodológico entre analítica social, lingüística computacional y visualización narrativa demostró que la integración de estos campos amplía las posibilidades de la investigación-creación y aporta nuevas rutas de análisis para comprender la relación entre datos, emociones y cultura visual.
La humanización de datos cromáticos se consolida como una metodología eficaz para transformar información cuantitativa y textual en experiencias visuales significativas. Este enfoque no solo mejora la claridad y coherencia de la comunicación visual, sino que también fortalece la conexión emocional y cultural con las audiencias al adaptar los colores y símbolos a sus sensibilidades semióticas y contextuales. La investigación comprobó que, al traducir las emociones y percepciones identificadas en redes sociales hacia un lenguaje visual basado en el color, los datos se vuelven más accesibles, comprensibles y emocionalmente resonantes.
El análisis del caso de Alicia en el país de las maravillas confirmó que el uso estratégico del color actúa como un puente entre los datos y las experiencias humanas, lo que permite una interpretación más profunda y empática de la narrativa visual. Los resultados del testeo con una audiencia joven mostraron que la visualización humanizada facilita la comprensión de datos complejos y mejora la legibilidad informativa, aun frente a representaciones más convencionales o estéticamente familiares. Esto valida la eficacia del modelo de humanización cromática como herramienta de traducción entre lo técnico y lo sensible, entre lo informativo y lo emocional.
De cara al futuro, la combinación del análisis de sentimientos en redes sociales con técnicas de visualización de datos ofrece un campo fértil para la creación de lenguajes visuales más ajustados a los contextos culturales, temporales y demográficos de las audiencias. Esta aproximación permitirá generar narrativas visuales que respondan con mayor precisión a las necesidades comunicativas, para así favorecer la inclusión, la diversidad y la empatía en la transmisión de la información.
La metodología aplicada también revela un alto potencial de transferencia hacia otros campos. En educación, puede contribuir a la enseñanza de conceptos complejos mediante visualizaciones que fomenten el vínculo emocional y la comprensión significativa. En publicidad, la humanización cromática puede fortalecer la conexión entre marca y público al integrar valores culturales y percepciones afectivas. En las narrativas transmedia e interactivas, este enfoque posibilita experiencias inmersivas en las que los datos no solo informan, sino que generan interacción y reflexión crítica.
Finalmente, se recomienda replicar el estudio con corpus ampliados y comparar obras literarias o narrativas visuales de distintos periodos históricos para fortalecer el marco analítico y validar la aplicabilidad de la metodología en diversos contextos culturales y comunicativos.
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Notas
*
Artículo
de investigación
Notas de autor
a Autora de correspondencia. Correo electrónico: jeicehernandez@usta.edu.co
Información adicional
Cómo citar: Hernández, J. y Torres
Ruiz, D. A. (2025). Comunicación, redes sociales y visualización de datos:
humanización cromática como estrategia semiótica y narrativa. Signo y
Pensamiento, 44. https://doi.org/10.11144/Javeriana.syp44.crsv