TikTok como impulsor de artistas emergentes durante la crisis sanitaria de la COVID-19 en España: el caso de TERE! *

TikTok as a Driver of Emerging Artists during the COVID-19 Health Crisis in Spain: the Case of TERE!

TikTok como impulsionador de artistas emergentes durante a crise sanitária da COVID-19 em Espanha: o caso de TERE!

Lourdes Gallardo Hurtado

TikTok como impulsor de artistas emergentes durante la crisis sanitaria de la COVID-19 en España: el caso de TERE! *

Signo y Pensamiento, vol. 45, 2026

Pontificia Universidad Javeriana

Lourdes Gallardo Hurtado a

Universidad de Cádiz, España


Recibido: 15 octubre 2025

Aceptado: 23 abril 2026

Publicado: 15 julio 2026

Resumen: El artículo analiza cómo TikTok impulsó la proyección y consolidación de artistas emergentes durante la COVID-19, a partir del caso de Teresa Castrillo (TERE!), una de las primeras microcelebridades musicales viralizadas. Mediante un estudio de caso exploratorio que combina la entrevista semiestructurada y el análisis de contenido, se examinan las técnicas de autopresentación en TikTok y la integración de las dinámicas de la plataforma en su narrativa y visibilidad. Los hallazgos muestran que el confinamiento favoreció vínculos de cercanía con creadoras percibidas como auténticas. La estrategia de Castrillo se basó en un producto musical con el que autorrevelar lo privado y una estrategia adaptada a la lógica de TikTok: presentarse como amiga, emplear tendencias virales e introducir su propio repertorio musical. Potenciado por el contexto pandémico, este enfoque intensificó la relación con su comunidad y evidenció que TikTok reconfigura la visibilidad artística, promoviendo proyección musical basada en autenticidad, participación y emoción.

Palabras clave:microcelebridad musical, COVID-19, TikTok, Instagram, parasocialidad.

Abstract: The article analyzes how TikTok boosted the projection and consolidation of emerging artists during COVID-19 through the case of Teresa Castrillo (TERE!), one of the first musical microcelebrities to go viral. Using an exploratory case study that combines a semi-structured interview with content analysis, it examines the artist’s self-presentation techniques on TikTok and how the platform’s dynamics are integrated into her narrative and visibility. Findings show that lockdown fostered bonds of closeness with creators perceived as authentic. Castrillo’s strategy relied on a musical product through which she self-disclosed private aspects, alongside an approach tailored to TikTok’s cultural logic: presenting herself as a friend, leveraging viral trends, and gradually introducing her own repertoire. Amplified by the pandemic context, this approach intensified her relationship with the community and demonstrates that TikTok is reshaping artistic visibility, promoting musical projection grounded in authenticity, participation, and emotion.

Keywords: Musical Microcelebrity, COVID-19, TikTok, Instagram, Parasociality.

Resumo: O artigo analisa como o TikTok impulsionou a projeção e a consolidação de artistas emergentes durante a COVID-19 a partir do caso de Teresa Castrillo (TERE!), uma das primeiras microcelebridades musicais a viralizar. Com um estudo de caso exploratório que combina entrevista semiestruturada e análise de conteúdo, examina-se as técnicas de autopresentação no TikTok e a integração das dinâmicas da plataforma em sua narrativa e visibilidade. Os achados mostram que o confinamento favoreceu vínculos de proximidade com criadoras percebidas como autênticas. A estratégia de Castrillo baseou-se em um produto musical por meio do qual ela autorrevela aspectos privados, além de uma abordagem ajustada à lógica cultural do TikTok: apresentar-se como amiga, usar tendências virais e introduzir gradualmente seu próprio repertório. Potencializada pelo contexto pandêmico, essa abordagem intensificou a relação com sua comunidade e evidencia que o TikTok está reconfigurando a visibilidade artística, promovendo projeção musical ancorada na autenticidade, na participação e na emoção.

Palavras-chave: microcelebridade musical, COVID-19, TikTok, Instagram, parassocialidade.

Introducción y estado de la cuestión

La práctica de la microcelebridad se ha consolidado como un dispositivo central de producción de capital económico, social y simbólico en los ecosistemas digitales (Senft, 2019). Lo que en sus inicios funcionaba como un hobby en internet, se ha profesionalizado progresivamente y los influencers son la vertiente más visible (Caro-Castaño, 2022). En este marco, la microcelebridad habilita a los usuarios a construir su propia fama y proyecto al margen —o en tensión— con las estructuras mediáticas tradicionales (Chen et al., 2021). En numerosos casos, y particularmente en el ámbito musical, estos agentes logran acumular niveles de capital social y económico superiores a los de celebridades y medios convencionales, y así ofrecen un modelo profesional clave para comprender la reconfiguración comunicacional asociada a la expansión de internet y de las redes sociales.

Durante la crisis sanitaria producida por la COVID-19, gran parte de la sociabilidad quedó confinada a pantallas y plataformas: el contacto cara a cara se suspendió y las rutinas afectivas se reordenaron en torno a consumos mediáticos cotidianos (Klug et al., 2023). En ese vacío relacional, TikTok se convirtió en el entorno hegemónico de compañía y de presencia a distancia (Czaszewicz, 2024; Pitre, 2023). Su dinámica dio lugar a hábitos compartidos, ritmos de publicación y una cercanía performativa con creadores a los que muchas personas sentían como parte de su día a día. Este marco favoreció de manera decisiva la microcelebridad musical y —con barreras de entrada mínimas, una estética de baja producción y una lógica de remixes y audios reutilizables— pudo construir un espacio propio y reconocible, mantener una conversación permanente con sus audiencias y convertir atención en comunidad y en oportunidades económicas. La circulación acelerada de sonidos y de trends impulsó descubrimientos virales, amplificó repertorios fuera de los circuitos tradicionales y aceleró la profesionalización de numerosos proyectos, para consolidar a TikTok y a la microcelebridad como palancas centrales de visibilidad y de carrera durante la crisis sanitaria (Arrieta, 2025; Schellewald, 2021).

En este contexto, el presente trabajo analiza el caso de éxito de Teresa Castrillo (TERE!) como una de las primeras microcelebridades musicales en alcanzar la viralidad en TikTok tras la crisis sanitaria. La estructura algorítmica y las dinámicas participativas propias de la plataforma permitieron a la artista desarrollar su proyecto musical de forma independiente, alcanzando 1,2 millones de seguidores y más de 41,1 millones de “me gusta” en TikTok. El estudio describe las estrategias de autopresentación empleadas por la microcelebridad, así como el uso de las lógicas específicas de TikTok que favorecen la visibilidad y viralización de artistas emergentes en el contexto pandémico en España. Asimismo, se examina el papel central de la autenticidad y las relaciones parasociales establecidas con su fandom como factores clave para el crecimiento y la consolidación en la plataforma durante esta etapa. A partir de la estrategia seguida por la artista, se indaga en los mecanismos que dan forma a la práctica de la microcelebridad y se profundiza en este fenómeno reciente.

La democratización de la atención

La admiración por las figuras públicas ha experimentado transformaciones significativas y ha marcado un punto de inflexión con la irrupción de las redes sociales. En este contexto, la celebridad representa una ruptura con los ídolos tradicionales, como los héroes o la monarquía (Rojek, 2001) y se sostiene en dos elementos clave. El primero es el carácter parasocial de la relación con su fandom (Turner, 2004), entendida como un vínculo unidireccional y asimétrico en el que el personaje mediático no conoce al espectador, pero este desarrolla una sensación de familiaridad, cercanía y copresencia. A través de un estilo comunicativo más íntimo, directo o emocional, el receptor percibe una relación similar a la que mantiene con su entorno cercano, lo cual genera una ilusión de reciprocidad (Caro-Castaño, 2015; Horton y Wohl, 2006). El segundo es su capacidad de contribuir a la construcción de la identidad individual, al ser incorporada por los sujetos como parte de su propia narrativa identitaria (Dyer, 2001). Esta familiaridad y su función representativa de lo social han sustituido a la aristocracia y la religión como fuentes de legitimidad simbólica.

De este modo, la celebridad no es una persona o un papel que se busca interpretar, sino una condición que puede ser adoptada por cualquier individuo capaz de mantener ese estatus (Boorstin, 2006; Marwick, 2010; Senft, 2008, 2019). En este sentido, con el desarrollo de la web 2.0, emergen nuevas formas de visibilidad que dan lugar al denominado giro demótico (Turner, 2010), mediante el cual personas no célebres acceden a la fama a través de reality shows (Caro-Castaño, 2014) y, posteriormente, de redes sociales (Abidin, 2018; Chen et al., 2021). Bajo este marco, surge la práctica de la microcelebridad, entendida como un conjunto de técnicas de autopresentación propias del entorno digital (Senft, 2008, 2019; Marwick, 2015), que emergen de las prácticas de la celebridad y que son resultado de transformaciones en la cultura de masas (Marwick, 2010). La microcelebridad permite que cualquier individuo pueda construir y gestionar su visibilidad pública (Chen, et al., 2021) en un entorno donde todos pueden actuar como sus propios publicistas (Gamson, 2011). De este modo, la microcelebridad no sería aquella persona con escasos seguidores en redes sociales, sino aquellas que han construido su fama de manera autónoma a través de redes sociales (Senft, 2008, 2019; Marwick, 2010).

En ese sentido, este trabajo se pregunta ¿qué técnicas de autopresentación lleva a cabo Castrillo como microcelebridad musical para desarrollar y promocionar su proyecto musical? (RQ1) y ¿qué tipo de relación mantiene con su audiencia? (RQ2).

El auge de las redes sociales durante la crisis de la COVID-19

La crisis sanitaria provocada por la pandemia global de la COVID-19 transformó los modos de socialización y de comunicación (Klug et al., 2023). La tecnología asumió una función central en el mantenimiento y en el fortalecimiento de los vínculos sociales, especialmente entre los sectores más jóvenes de la población (Alfina et al., 2023; Maghraoui y Khrouf, 2025; Volkmer, 2021). Plataformas digitales como X —anteriormente Twitter— o Instagram se consolidaron como canales privilegiados para la autoexpresión, el entretenimiento y la participación cívica (Klug et al., 2023; Mohamad, 2020; Osakwe et al., 2021) y sirvieron también como espacios de discusión y reflexión ante la coyuntura política y social derivada de la pandemia (Bischetti et al., 2021; Dynel, 2021). Durante los periodos de confinamiento, el contenido compartido en redes sociales experimentó un giro notable respecto a la aspiracionalidad promovida por plataformas como Instagram y, en su lugar, predominó aquel que revelaba información íntima y emocional (Klug et al., 2023).

Aunque plataformas como Instagram, X o YouTube experimentaron un uso exponencial, TikTok fue la plataforma que registró el mayor auge en este periodo y se posicionó como un entorno propicio para la creación de comunidad y la socialización (Auxier y Anderson, 2021; Sujon, 2025). Una de las principales innovaciones fue el apartado “para ti”, que muestra contenidos generados por cualquier creador, independientemente de si existe una relación de seguimiento mutuo. Este algoritmo, al centrarse en los intereses y comportamientos del usuario, aumenta las posibilidades de viralización, al eliminar las barreras relacionales entre usuarios (Jaramillo-Dent et al., 2022). Asimismo, el sistema de hashtags implementado por la plataforma refuerza esta lógica de descubrimiento y de conexión, ya que permite vincular contenidos relacionados y aumentar la probabilidad de que los vídeos sean mostrados a usuarios que hayan interactuado con publicaciones etiquetadas de forma similar (Hiebert y Kortes-Miller, 2021).

La mímesis del contenido en TikTok —entendida como la reproducción creativa de tendencias con el objetivo de participar y compartir dentro de una comunidad— ha dado lugar a los tiktokers, una nueva tipología de microcelebridad. Este perfil redefine el papel tradicional del influencer en otras redes sociales, al proponer una narrativa basada en la autenticidad, la naturalidad y el distanciamiento del contenido aspiracional (Abidin, 2020; Zulli y Zulli, 2020). Mientras que en plataformas como Instagram la construcción de la identidad digital gira en torno a un mosaico visualmente coherente y estilizado, en TikTok se busca sumarse a tendencias y conectar emocionalmente con la audiencia, a través de la capacidad interpretativa del usuario. Asimismo, TikTok ofrece oportunidades equitativas para la creación y difusión de contenido, independientemente del nivel de popularidad o del número de seguidores de sus usuarios (Klug et al., 2023), lo que refuerza el principio del giro demótico propuesto por Turner (2004).

De esta forma, se formula la siguiente pregunta de investigación: ¿cómo construye Castrillo su identidad en cada una de las redes sociales durante la crisis? (RQ3).

El papel de TikTok en las microcelebridades musicales

Desde la irrupción de las redes sociales, y especialmente con el auge de TikTok, las dinámicas de visibilidad y promoción musical han cambiado profundamente, lo que ha facilitado carreras al margen de la industria tradicional. La plataforma se consolidó como un nuevo canal para la viralización de contenido musical, ofreciendo a la industria un sistema de descubrimiento de artistas (Schellewald, 2021), cuyo eje central es el uso del sonido. De este modo, el algoritmo de TikTok amplifica la visibilidad de determinadas canciones y, en consecuencia, de los artistas que las interpretan ante audiencias mucho más amplias, lo cual incrementa significativamente las probabilidades de viralización (Arrieta, 2025; Pitre, 2023; Stones, 2024). La plataforma no solo funciona como un canal de difusión musical, sino como un entorno de plataformización de la música en el que las canciones se fragmentan, circulan y adquieren valor a partir de su adaptación a formatos breves, reutilizables y algorítmicamente recomendables. En este sentido, la lógica del microsong evidencia cómo los fragmentos musicales se separan parcialmente de la obra completa y se convierten en unidades autónomas de circulación, identificación y apropiación por parte de los usuarios (Stones, 2024). Esta dinámica reconfigura el trabajo de los artistas emergentes, quienes deben negociar entre la búsqueda de visibilidad, las exigencias de los formatos breves y la construcción de una identidad artística sostenible. Desde esta perspectiva, la viralidad no garantiza una carrera musical estable, sino que obliga a los creadores a diseñar estrategias de presencia, marca y relación con el fandom más allá de la optimización algorítmica inmediata (Arrieta, 2025).

El artista no solo usaría TikTok para difundir su obra, sino que integraría elementos narrativos personales en su comunicación. En este sentido, los usuarios tienden a interactuar con contenidos generados por personas cercanas —como amigos o familiares— en comparación con aquellos publicados por marcas, lo que explicaría el auge de los influencers y el creciente interés por las colaboraciones con estos (Adomavicius, 2021). En esta línea, cuando el usuario se identifica con el contenido, es más probable que desarrolle actitudes positivas hacia su creador (Dovidio et al., 2003) y se refuerza así la eficacia de la microcelebridad como estrategia de promoción artística. De este modo, la autenticidad con la que el practicante sea leído por su audiencia será el elemento clave en la promoción musical (Abidin y Lindsay-Brown, 2018; Schellewald, 2021).

Así, al crear o sumarse a una tendencia, el artista activa un proceso de mímesis en el que los usuarios reproducen y reinterpretan el contenido mediante vídeos que incorporan fragmentos musicales con los que se identifican. Este fenómeno no solo permite una reapropiación creativa del contenido, sino que también contribuye a la construcción de identidad del usuario y a la propagación viral de la canción en un ecosistema en el que la producción y recepción musical se ven crecientemente condicionadas por las lógicas de las plataformas (Ta et al., 2024). En este sentido, se genera un efecto cascada que potencia la popularidad de la pieza musical a medida que más usuarios se suman, lo que fomenta la creatividad colectiva y la consolidación de comunidades digitales (Jorgenson, 2022). TikTok emerge como un espacio que favorece la democratización de la promoción musical, al ofrecer oportunidades equitativas tanto para artistas consolidados como para practicantes de microcelebridad (Czaszewicz, 2024; Pitre, 2023; Schellewald, 2021).

A pesar del creciente interés por TikTok como espacio de viralización musical, la literatura ha prestado menos atención a cómo la plataforma ha funcionado como trampolín para una nueva generación de artistas emergentes que no acceden inicialmente a la visibilidad a través de la industria musical tradicional, sino mediante dinámicas propias de la cultura de las plataformas. Con esto en mente, resulta necesario analizar cómo estos artistas construyen reconocimiento público, una comunidad y un proyecto musical, a partir de recursos como la autenticidad, la cercanía, la participación del fandom, la reutilización de sonidos y la adaptación a formatos breves y algorítmicamente recomendables. Este estudio contribuye a este debate mediante el caso de Castrillo, que permite observar cómo TikTok no actúa únicamente como canal promocional, sino como entorno de descubrimiento, de legitimación y de profesionalización temprana para artistas emergentes.

Así, se formula la siguiente pregunta de investigación: ¿qué papel juega la autenticidad y la parasocialidad en la estrategia y viralización del producto musical de Castrillo durante la crisis de la COVID-19? (RQ4).

Objetivos y metodología

El objetivo general de esta investigación es analizar el impacto de TikTok en la proyección y consolidación de artistas emergentes durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, a partir del estudio de caso de Teresa Castrillo (TERE!), una de las primeras microcelebridades musicales viralizadas en esta plataforma. Este se desglosa en dos objetivos específicos con el fin de profundizar sobre el fenómeno:

  1. OE1. Examinar las técnicas de autopresentación empleadas por Castrillo como microcelebridad musical en TikTok durante la crisis sanitaria.

  2. OE2. Examinar de qué modo la artista integra las dinámicas, las tendencias y los recursos comunicativos propios de TikTok en la construcción de su narrativa musical y de su estrategia de visibilidad.

Para su consecución, se emplea el método del estudio de caso (Yin, 2018; Saldaña et al., 2016) con un diseño único y exploratorio que combina el análisis de contenido y la entrevista semiestructurada a la artista, y se incorpora una lectura discursiva de las publicaciones y de las respuestas de la entrevistada. Esta lectura discursiva no se plantea como una técnica autónoma, sino como un procedimiento interpretativo complementario al análisis de contenido, orientado a examinar cómo la artista presenta y dota de significado a la autenticidad, la cercanía, la autorrevelación y la relación con la comunidad. Mientras el análisis de contenido permite sistematizar la presencia de categorías e indicadores observables, la lectura discursiva permite interpretar el modo en que dichos elementos se articulan narrativamente en la autopresentación de la artista y en la construcción de su vínculo parasocial con la audiencia. Asimismo, se trata de un estudio de caso único, ya que se centra en una sola trayectoria artística, y exploratorio, en tanto aborda un fenómeno reciente y todavía en proceso de consolidación, como es la emergencia de microcelebridades musicales en TikTok durante y después de la crisis sanitaria.

La elección del caso de Teresa Castrillo (TERE!) no responde únicamente a su carácter temprano o viral, sino a su capacidad para concentrar varios rasgos relevantes para las preguntas de investigación, entre ellos, el surgimiento de una artista no célebre en el contexto pandémico, el crecimiento acelerado a través de TikTok, la transición desde la publicación de covers hacia la incorporación de repertorio propio, la construcción de una comunidad afectiva y la integración de formatos, lenguajes y lógicas propias de la plataforma en su estrategia de visibilidad. Por ello, el caso resulta especialmente revelador para observar cómo funciona la práctica de la microcelebridad musical en un momento de expansión de TikTok y de intensificación de las relaciones parasociales mediadas por redes sociales.

En cuanto al alcance de los resultados, este trabajo no pretende ofrecer una generalización estadística al conjunto de artistas emergentes en TikTok, sino aportar una comprensión analítica del fenómeno. En investigación cualitativa, la transferibilidad permite que los patrones y descripciones derivados de un contexto específico puedan resultar útiles para interpretar contextos próximos, siempre atendiendo a las particularidades del caso analizado (Stahl y King, 2020).

En una primera fase, se realizó una entrevista semiestructurada a la artista (Lopezosa, 2020), con el objetivo de conocer su perspectiva sobre la construcción de su marca personal, el papel de TikTok e Instagram en su estrategia comunicativa y la importancia de la autenticidad y de la relación parasocial con su audiencia. La entrevista se llevó a cabo en línea el 28 de noviembre de 2022, mediante un formulario escrito respondido por Castrillo. El instrumento estuvo compuesto por dieciséis preguntas abiertas organizadas en torno a cuatro ejes temáticos: a) trayectoria musical y surgimiento del proyecto artístico; b) uso de TikTok, Instagram y YouTube en la promoción musical; c) construcción de marca personal, autenticidad y autorrevelación, y d) relación con la comunidad, interacción con los seguidores y percepción de influencia.

Dado el formato escrito de la entrevista, no fue posible volver a realizar preguntas ni profundizar en contradicciones o matices emergentes durante la respuesta. Por ello, las declaraciones de la artista no se toman como una descripción objetiva de sus prácticas, sino como un discurso de autopercepción que permite analizar cómo la propia creadora interpreta y justifica su trayectoria. Las respuestas fueron sistematizadas y codificadas temáticamente en relación con las categorías de análisis del estudio y posteriormente fueron contrastadas con el corpus de publicaciones analizadas en TikTok, Instagram y YouTube.

En una segunda fase, se llevó a cabo el análisis de contenido (Krippendorff, 2004) en TikTok e Instagram (como canales centrales en su estrategia musical), así como en YouTube. Aunque TikTok constituye la base de su comunidad, el uso simultáneo de Instagram se posiciona como un espacio relevante en su comunicación estratégica. El corpus total está compuesto por 777 publicaciones analizadas entre el 11 de abril de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2022:

Para el análisis, se construyó una ficha de codificación compuesta por categorías derivadas del marco teórico y de los objetivos del estudio. Estas categorías permitieron registrar dimensiones relativas a la trayectoria de la artista, la construcción de identidad y de marca personal, el producto musical, la autorrevelación de lo privado, la relación con la comunidad, la parasocialidad, la capacidad de influencia y el uso diferencial de TikTok, Instagram y YouTube. Cada dimensión fue definida mediante indicadores observables en las publicaciones. Así, la identidad y la marca personal se analizaron a partir de la presencia o ausencia de elementos visuales reconocibles, el tono comunicativo, los valores proyectados y el grado de amateurismo o de profesionalización del contenido. El producto musical se codificó atendiendo al tipo de pieza presentada —cover, canción propia, fragmento acústico, videoclip o promoción de single—, al género musical y a la función que cumplía dentro de la publicación. La autorrevelación de lo privado se identificó mediante la aparición de emociones, de experiencias personales, de rutinas cotidianas, de espacios domésticos o de referencias autobiográficas. La relación con la comunidad y la parasocialidad se observaron a partir de recursos como apelaciones directas a la audiencia, agradecimientos, respuestas a comentarios, peticiones de interacción, uso de un tono coloquial o afectivo, mirada a cámara y estrategias que simulan una interacción cara a cara. La capacidad de influencia se registró cuando el contenido o los comentarios evidenciaban recomendaciones, imitación de prácticas, reproducción de canciones, petición de versiones o incorporación de aportaciones del fandom. Finalmente, las categorías relativas a TikTok, Instagram y YouTube permitieron observar el uso específico de cada plataforma, la adaptación a sus formatos y la circulación o la reutilización de contenidos entre ellas.

El corpus estuvo integrado por la totalidad de publicaciones accesibles realizadas por la artista en TikTok, Instagram y YouTube entre el 11 de abril de 2020 y el 31 de diciembre de 2022; por tanto, no se aplicó una selección temática interna, sino que se analizaron todos los contenidos publicados en las plataformas consideradas durante dicho intervalo. La codificación fue realizada por una única investigadora, por lo que no se calculó el índice de fiabilidad intercodificador. No obstante, para reforzar la consistencia interna del análisis, se aplicó una misma ficha de codificación a todo el corpus, se revisaron las categorías antes de la codificación definitiva y los resultados se contrastaron con la entrevista y con el análisis discursivo de las publicaciones. Esta combinación de fuentes permitió triangular el discurso de la artista con la observación sistemática de sus prácticas comunicativas en redes sociales. De este modo, las respuestas de la entrevista fueron contrastadas con los patrones identificados en el corpus de publicaciones, especialmente en relación con la autenticidad, la autorrevelación, la interacción con la comunidad y la adaptación a las lógicas de TikTok.

Finalmente, con el objetivo de garantizar la coherencia interna del diseño, las preguntas de investigación se vincularon directamente con los objetivos, las técnicas de recogida y de análisis de datos y las categorías de codificación. El OE1 se vincula principalmente con la RQ1 y la RQ2. La primera se abordó mediante el análisis de contenido de las publicaciones, atendiendo a las categorías de identidad, de marca personal, de producto musical y de autorrevelación de lo privado. La segunda se examinó a partir de la entrevista semiestructurada y del análisis de las categorías relativas a comunidad, parasocialidad e interacción con los seguidores. Por su parte, el OE2 se vincula con la RQ3 y la RQ4. La RQ3 se trabajó mediante el análisis comparado del uso de TikTok, Instagram y YouTube, observando formatos, funciones y grados de profesionalización de cada plataforma. Finalmente, la RQ4 se respondió integrando el análisis de contenido, la lectura discursiva y la entrevista, con especial atención a la autenticidad, la parasocialidad, la adaptación a la lógica de TikTok y la circulación del producto musical.

Resultados y discusión

Teresa Castrillo (TERE!) se ha consolidado como una de las artistas emergentes más virales en TikTok tras el confinamiento domiciliario decretado en España a raíz de la crisis sanitaria de la COVID-19 en 2020. La artista acumula actualmente 1,2 millones de seguidores y más de 41,1 millones de “me gusta” en TikTok, así como múltiples vídeos con millones de visualizaciones e interacciones. Aunque en la actualidad comienza a publicar música original, su trayectoria en redes sociales se inició durante la pandemia con la publicación de covers, lo que revela un proyecto musical en fase de construcción y de profesionalización progresiva.

Su visibilidad digital ha propiciado colaboraciones con artistas de reconocimiento internacional como Beret o Morat. El caso de Castrillo resulta paradigmático para analizar las estrategias de autopromoción empleadas por artistas surgidos de TikTok, así como para comprender las dinámicas de autopresentación impulsadas por la plataforma. Su trayectoria permite examinar cómo se configura la viralidad musical en entornos digitales durante el periodo pandémico y pospandémico, así como el papel de estas plataformas en la construcción y en la consolidación de nuevas formas de microcelebridad musical.

La construcción de la identidad

La microcelebridad contaba con una formación musical previa, tras cursar tres años de conservatorio con especialización en piano, además de saber tocar la guitarra, el ukelele y de formar parte del coro de su colegio durante cuatro años (entrevista electrónica). 1 Asimismo, contaba con una modesta cuenta de Instagram en la cual publicaba covers que solo visualizaban sus amigos (Davide, 2022). En septiembre de 2020, comenzó a aumentar su visibilidad digital al publicar en TikTok un mashup de canciones populares del verano, de allí salió la publicación que la haría viral (Davide, 2022) con más de cinco millones de reproducciones. Ella declara que no llevó a cabo ninguna táctica o estrategia, sino que TikTok se presenta como una plataforma aleatoria que muestra en el apartado “para ti” aquellos contenidos más apreciados por los usuarios (Davide, 2022). Así, destaca lo siguiente: “Que se te haga un vídeo viral tampoco es tan difícil. Yo creo que lo complicado es mantenerse” (Davide, 2022). De este modo, no siguió unos pasos concretos en aras de alcanzar éxito, sino que todo se dio de una manera orgánica y espontánea (EE).

Tras la viralización de la primera canción, destaca Davide (2022) que la artista comenzaría a crear contenido diario sobre canciones y temáticas que los usuarios de TikTok consumían y eran tendencia, aunque aportando su esencia y su propio criterio. Así, ella comenzó a mezclar dichos covers con canciones propias que, según declara, se hicieron incluso más virales que muchas de las versiones. Cuando se le pregunta por los elementos claves para la consecución de tal éxito, ella señala que fueron decisivas las redes sociales digitales y la ayuda de sus padres (EE).

De este modo, se muestra cómo una persona joven y no célebre se da a conocer a través de una red social sin expectativas de éxito. Así, es reconocida por su voz y energía, por presentarse en casi todos sus vídeos tocando la guitarra o el ukelele y por la transformación de canciones en tendencia. Cuando se pregunta a la microcelebridad por cómo se definiría como artista, ella afirma identificarse con el trabajo, con la constancia y con la inspiración (EE). Su exposición resulta tan amateur y emotiva que surge una conexión automática con la audiencia y con la cultura de TikTok (Figura 1). Por ello, su filosofía de marca se fundamenta en el amateurismo, la espontaneidad, la transparencia y la autenticidad. Además, el énfasis con el que canta y el tono de su voz evocan emociones asociadas a la felicidad y a la calma, como expresan sus seguidores: “Da igual lo mierda que haya sido mi día, esa voz y esa alegría que desprende cantando anima hasta el día más gris” (Ferduspa, 2021). Otros elementos que refuerzan el amateurismo y la naturalidad son la ausencia de elementos visuales como logos, claims, jingles u otros elementos corporativos. A su vez, no se aprecia una paleta de colores clave, pero sí el empleo de tonos claros y cálidos, algo que aparentemente no parece responder a una decisión estratégica, aunque exista cierto componente táctico.

Estética y formato más común empleado en TikTok e Instagram
Figura 1.
Estética y formato más común empleado en TikTok e Instagram


Fuente: Castrillo (2022a, 2022b).

De esta forma, la naturalidad y la cercanía afectan tanto el plano visual como el musical y el comunicacional. La simpleza presentada sería clave en la conexión con la audiencia, dado que esto es leído como auténtico. Así, la microcelebridad asegura que ni la estética ni el producto musical son fruto de una estrategia para alcanzar a un público determinado, sino que parten de sus propios gustos e inquietudes: “Simplemente expreso lo que pienso o lo que me pasa” (EE). Además, su propuesta musical no se caracteriza por una producción elaborada, sino que, por lo general, interpreta sus canciones de forma acústica o simplemente canta acompañada de la pista original.

El producto musical

Su música se basa en covers de canciones pop, pop-rock y reguetón —como El Canto del Loco, Beret o Morat—, así como temas propios dentro de estos géneros, lo que facilita su circulación digital y su inclusión en playlists contextuales de plataformas como Spotify o YouTube (Davide, 2022). Su distribución se limita al formato digital y al lanzamiento de singles, sin álbumes o EP. Entre sus canciones más populares, se encuentran “Llenar el vacío” (2022), con más de 800 000 reproducciones, y “2020 Song” (2020), con más de 700 000 reproducciones en Spotify. La artista señala que sus elecciones musicales responden a sus propios gustos y experiencias personales y no a una estrategia (EE).

El contenido centrado en su producto musical constituye el 95 % de sus publicaciones en TikTok e Instagram, aunque este se entrelaza constantemente con lo privado, lo cual evidencia una autorrevelación a través de su música. Para ello, emplea recursos propios de TikTok como POV, dúos, 2 tendencias musicales o situaciones emocionalmente identificables para presentar sus canciones. Este enfoque, de estética amateur y ambientado en espacios íntimos como su habitación o un coche, refuerza una imagen de cercanía y autenticidad. Un ejemplo de ello es un vídeo en el que introduce una canción diciendo: “He escrito una canción sobre vuestras ‘seguridades’ o cosas que os hacen sentir bien” (TERE!, 2021c).

El discurso de la autenticidad: lo íntimo y lo parasocial

La narración de lo privado

Cuando se pregunta a la artista si mostrarse más accesible ante el público a través de redes sociales propicia el ascenso de su fama, ella afirma rotundamente que la autorrevelación desarrollada ha sido clave (EE). Esta exhibición de lo íntimo puede ser observada en el contenido publicado y es potenciada a través de varios elementos. Por un lado, en el 62 % del contenido suele grabarse apoyando el móvil, mientras toca algún instrumento y canta (Figura 2), seguido de planos medios (24 %). Cuando se trata de una fotografía, suelen predominar aquellas en las que la artista aparece desprevenida (10 %) y las selfies (4 %).

Tipo de formato empleado en el contenido publicado
Figura 2.
Tipo de formato empleado en el contenido publicado


Fuente: elaboración propia.

Los espacios representados (Figura 3) en sus publicaciones corresponden mayoritariamente al backstageo a la región posterior (81 %) —espacios reservados a personas de su círculo íntimo—, ya que suele grabarse en su coche o en distintos lugares de su vivienda, frente a un 19 % del contenido que hace referencia al escenario —espacios accesibles a personas que no pertenecen a ese círculo primario—. Asimismo, estos espacios son predominantemente de carácter privado (88 %), como su hogar o el interior del vehículo, aunque, en menor medida, también publica desde espacios íntimos, como su habitación, la cocina o el baño (12 %).

El acceso del público a este tipo de escenarios genera una marcada sensación de intimidad y de copresencia, lo que contribuye a que su figura sea percibida como auténtica por la audiencia. Cabe señalar que grabar contenidos en el vehículo personal se convierte en una tendencia creciente en TikTok, práctica iniciada por varios artistas y ampliamente adoptada por otros creadores. En la actualidad, el automóvil —aunque forma parte del espacio privado del tiktoker— adquiere una función escénica y se convierte en un espacio estratégico, al facilitar una sensación de copresencia con la audiencia. En el caso de la artista analizada, el uso del coche surge como parte de una exploración espontánea de espacios, sin evidencias claras de una estrategia premeditada. No obstante, puede identificarse un componente táctico en dicha elección.

Carácter de los espacios mostrados en el contenido
publicado
Figura 3.
Carácter de los espacios mostrados en el contenido publicado


Fuente: elaboración propia.

En cuanto a la temática del contenido, al publicar contenido privado, suele combinar lo musical con la expresión de sus emociones, de sus pensamientos o de sus experiencias, introduciendo los vídeos con una breve historia sobre el origen de la canción, su proceso creativo o vivencias personales relacionadas. En este tipo de contenido, suele hablar sobre cómo se siente o lo que piensa (43 %), comparte datos autobiográficos o gustos personales —especialmente recomendaciones musicales— (39 %), narra su día a día (15 %) y muestra parte de su entorno (2 %), aunque en menor medida. Un ejemplo es una canción dedicada a sus amigos, precedida por una contextualización dirigida a la audiencia. Estas introducciones suelen enmarcar escenarios con los que, según la artista, el público puede identificarse, así como experiencias, anécdotas y reflexiones personales. De este modo, crea una sinergia entre el plano musical y el privado: la música es su vehículo principal de autoexpresión y no aquellos formatos en los que habla ante el público sobre su privacidad.

¿Amigos o fans? La relación con la comunidad

La microcelebridad musical señala que existe diversidad dentro de su audiencia (EE). No obstante, el grueso de su comunidad, ubicada principalmente en TikTok, pertenece a la generación Z e Y, es decir, nativos digitales con un alto consumo musical en plataformas online y familiarizados con las dinámicas de la cultura TikTok. Estas personas comparten intereses musicales similares a la artista, especialmente en géneros como el pop y el pop-rock, y muestran una alta capacidad de identificación emocional con las temáticas abordadas en sus canciones. Aunque la mayoría de su audiencia reside en España, también se observa una presencia significativa en Latinoamérica, como reflejan los comentarios en sus vídeos.

Cuando se le pregunta a Castrillo sobre la importancia del contacto con el fan a través de las redes sociales, asegura que es crucial (EE). Apunta que canciones como “Vuestras inseguridades” (2021) fueron compuestas a partir de comentarios de sus seguidores (Figura 4), a quienes considera responsables de inspirar su contenido: “Yo tan solo doy forma a sus sentimientos” (EE). Aunque reconoce haber creado el significado de su proyecto, también valora la participación de su comunidad: “Me gusta que participen, por supuesto” (EE). Así, la audiencia actúa como una fuente de retroalimentación constante, influye en sus decisiones creativas y fortalece su visibilidad, lo cual los convierte en una parte activa de su propuesta artística, especialmente relevante en esta etapa inicial de su carrera: “Gracias por escribirme tantas cosas jejej [sic] si no, no podría haber hecho nada <3” (TERE!, 2021b).

Captura de pantalla de canción creada a partir de los
comentarios del fandom
Figura 4.
Captura de pantalla de canción creada a partir de los comentarios del fandom


Fuente: Castrillo (2021a).

Como consecuencia de exponer públicamente aquello íntimo, principalmente a través de su música, se incrementa en el fan la sensación de intimidad y de copresencia con la artista. Ella asegura que la relación mantenida con su comunidad es bastante cercana (EE), construida a partir de su estética amateur, la constante publicación de contenido, la interacción con los seguidores y la creación de un producto musical emocional con el que estos se identifican (EE). No obstante, la relación mantenida es de índole parasocial, ya que no existe un conocimiento mutuo entre ambas partes. De hecho, solo un 2 % del contenido analizado se dirige exclusivamente al fan, frente al 95 % centrado en el producto musical y en la autorrevelación y un 3 % dedicado únicamente a esta última.

Sin embargo, en el total de contenidos analizados, se aprecia que en el 40,9 % agradece el apoyo de la comunidad, en el 38,8 % le responde públicamente y en el 18,1 % pide interacción, lanzando preguntas sobre cuándo quieren que publique una canción, pidiendo feedback sobre las mismas o preguntando si la situación que plantea la han vivido o la están viviendo, entre otras. Por tanto, aunque el contenido analizado no se dirija en su mayoría de manera exclusiva al fandom, siempre existe cierto componente de contacto con este.

Asimismo, cuando la artista se dirige a su público, normalmente no suele emplear un lenguaje afectivo propio del grupo primario (el 77,5 % del contenido), a diferencia de su audiencia que sí expresa cariño, admiración y deseos de cercanía, como si de una amiga se tratase: “Alguien me explica por qué no sabía de la existencia de este canal?? DIOOOS TE AMOOO [sic]” (@06judiith, 2021); “Eres mi ídola. Te quiero gracias [sic]” (@holaaa26, 2021). A su vez, emplea un tono coloquial (un 71,7 % del contenido) y emotivo (28,3 %), algo que conecta con la filosofía de la marca y que refuerza la parasocialidad. No obstante, la sensación de reciprocidad es en realidad una construcción estratégica: Castrillo interpreta un personaje basado en su personalidad, pero cuidadosamente controlado. Las interacciones simuladas —como responder comentarios, hacer directos o publicar stories en los que conversa con el fandom— funcionan como tácticas que imitan los rasgos de la comunicación cara a cara, lo cual genera una sensación de cercanía y de copresencia.

La exhibición de lo íntimo y el carácter parasocial de la relación da lugar, además, a que la artista se posicione en el centro de una red de usuarios y, en consecuencia, a que exista cierta influencia por su parte. Cuando se le pregunta a Castrillo por ello, señala que no percibe una influencia sobre su comunidad (EE), respuesta que resulta algo contradictoria, dado que se aprecia en comentarios cómo sus fans preguntan por el nombre de las canciones que la microcelebridad versiona o piden permiso para versionar sus canciones: “Amo esa cancionnnn [sic] AMO A MORAT POR TI” (Frutifory, 2022); “Cómo [sic] se llama la canción?” (Bueno, 2022); “¿Puedo hacer cover [sic]?” (Judith, 2022). De este modo, a través de comentarios, se aprecia una clara influencia musical en relación con el consumo de determinadas canciones, al tocar determinados instrumentos o en aspectos técnicos en torno a la producción. Por tanto, aunque no lo identifique conscientemente, sí actúa como líder de opinión dentro de su red, al promover recomendaciones implícitas sobre canciones, instrumentos y hábitos personales, como jugar al fútbol. No obstante, sí reconoce que podría haber inspirado a otros a desarrollar su propia carrera musical (EE).

Instagram vs. TikTok: las potencialidades de cada red social

Según la artista, las redes sociales han sido totalmente definitivas en el desarrollo de su proyecto musical (EE). De hecho, es la única vía empleada para la distribución y promoción de este. Así, TikTok e Instagram se destacan como elementos centrales. La primera actúa como eje principal del proyecto, con publicaciones constantes que generan éxito viral, el cual luego se traslada a Instagram, mediante la reutilización de contenido. Aunque se replican estrategias en ambas redes, Instagram incorpora un componente más idealizado y profesional. Dado que en YouTube no publica asiduamente, el análisis se centrará en TikTok e Instagram (Tabla 1).

Tabla 1.
Resumen de las principales características de cada plataforma
Resumen de las principales características de cada
plataforma


Fuente: elaboración propia.

TikTok

TikTok se presenta como la plataforma principal y central de la artista, en la que cuenta con 1,2 millones de seguidores y un total de 41 millones de “me gusta”. Así, el estilo comunicativo desarrollado —marcado por la naturalidad, la espontaneidad y la cercanía— influye también en su forma de interactuar en Instagram. De este modo, se aprecian ciertas líneas estratégicas clave. En primer lugar, la microcelebridad se presenta de una forma muy natural, como si hubiese una amistad, lo que da acceso a su intimidad a través, principalmente, de la música. En segundo lugar, se busca la identificación del público con las canciones versionadas y con la contextualización previa que plantea ante cada canción. En tercer lugar, se destaca que conseguir viralidad en TikTok no es tan complejo, pero sí lo es mantener esa atención (Davide, 2022). De hecho, ella afirma haberse hecho viral a raíz de la creación de contenido que los usuarios de TikTok consumían y con los que interactuaban, como covers de canciones en tendencia en la plataforma, mashups o POV. En cuarto lugar, una vez conseguida cierta repercusión y audiencia, se comienza a introducir canciones propias, lo que asegura que estas se hagan incluso más virales que los covers.

El 97,5 % del contenido que ella publica en TikTok se orienta principalmente al producto musical, frente a un 2,5 % en el que únicamente se exponen contenidos privados. Sin embargo, tal y como se ha mencionado con anterioridad, el contenido de índole musical se mezcla constantemente con la exposición de aquello íntimo, lo cual hace complejo diferenciar un tipo de contenido del otro. Así, cada vídeo cumple múltiples funciones: promocionar su música, construir su marca personal, ofrecer intimidad y fomentar la identificación con el público. Este tipo de contenido se publica varias veces por semana, adaptando formatos y elementos según cada publicación.

Ella utiliza escenarios cotidianos como su coche o habitaciones de su casa, manteniendo una estética amateur e íntima propia de TikTok. Aunque la artista no suele usar filtros ni seguir trends, como bailes o vídeos humorísticos, sí emplea elementos populares, como canciones en tendencia, POV, hashtagso dúos. En la mayoría de sus vídeos, se graba empleando un primer o medio plano y mirando a cámara, lo que refuerza de nuevo la sensación de cercanía e identidad y, por ende, la parasocialidad. De este modo, TikTok resulta especialmente útil para una microcelebridad musical porque prioriza el sonido y el talento interpretativo por encima de la imagen, a diferencia de Instagram. Así, la producción visual no es tan relevante como la conexión emocional y la narrativa del contenido.

Instagram

Se posicionaría como una de las plataformas principales, pero no la central, ya que tal papel es ocupado por TikTok (EE). Es usual en el caso de los tiktokers que, una vez alcanzado éxito en esta plataforma, comiencen a trabajar en Instagram, dado que se posiciona como la plataforma líder en cuanto a presencia de usuarios (Azam, 2025) y de marcas, al igual que lo fue Facebook. Así, tras su popularidad en TikTok, la artista comienza a compartir su contenido también en Instagram, en donde reúne 287 000 seguidores.

En este espacio, Castrillo expone aspectos de su vida privada principalmente a través de stories, reserva el muro para imágenes más idealizadas y en los reels da visibilidad a su producto musical a través de covers (Figura 5). En su mayoría, el contenido es de producción amateur, con fotografías sin editar y con vídeos grabados con un teléfono móvil. Asimismo, predomina el formato audiovisual replicado con frecuencia desde TikTok, caracterizado por un plano medio de la artista cantando y mirando a cámara. Así, aunque la imagen proyectada en Instagram posee cierto grado de aspiracionalidad, se mantiene un estilo natural coherente con el mensaje cercano propuesto por la artista, por lo que resulta lógico no mostrar una imagen profesional e idealizada.

Capturas de pantalla del tipo de contenido íntimo que la
artista publica en sus stories de Instagram
Figura 5.
Capturas de pantalla del tipo de contenido íntimo que la artista publica en sus stories de Instagram


Fuente: elaboración propia.

En cuanto a las estrategias que simulan la interacción cara a cara y que sustituyen el diálogo entre artista y fan, se observa cómo ella las fomenta mediante respuestas o “me gusta” a comentarios. Por su lado, responde por stories a través del formato “preguntas y respuestas” o da respuestas globales a raíz de mensajes directos enviados por la comunidad. Esta forma de operar se reproduce de manera similar en TikTok. Además, en los directos que ofrece semanalmente se observa cómo responde y conversa con los fans. De esta forma, genera contenido y, además, interactúa con la comunidad, lo cual suscita un mayor compromiso y una mayor conexión por su parte. Esta simulación de la interacción seguiría la misma dinámica que en TikTok.

YouTube

Tiene un canal de YouTube con 29 000 seguidores. Según Davide (2022), aunque inicialmente comenzó publicando sus vídeos en esta plataforma, no alcanzó la visibilidad lograda en TikTok, lo que relegó a YouTube a un papel secundario dentro de su estrategia digital. Actualmente, utiliza este canal para dar visibilidad a su repertorio original mediante videoclips autoproducidos, grabaciones de conciertos y, en menor medida, covers de sus inicios. Así, YouTube complementa a plataformas como Spotify o Amazon Music, en las que solo se ofrece el formato sonoro.

El contenido publicado mantiene un carácter completamente amateur y carece de coherencia visual, en consonancia con la estética natural que presenta en TikTok. Esta falta de uniformidad también refleja su incipiente trayectoria artística, aún sin una línea profesional definida. A través de las descripciones de los vídeos, la artista establece una comunicación directa con su comunidad, agradeciendo su apoyo, compartiendo vivencias personales y proporcionando información relevante como títulos, letras y créditos. No obstante, esta no es la función principal de la plataforma, sino que actúa como un espacio de difusión audiovisual en el desarrollo de su proyecto musical.

Conclusiones

La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 generó un escenario propicio para el desarrollo de relaciones e interacciones parasociales. En un contexto en el cual la comunicación era mayoritariamente mediada, los creadores de contenido adquirieron un papel central al suplir, en parte, la intimidad propia de las relaciones del círculo primario. En este sentido, TikTok y su propuesta de autenticidad cobraron gran relevancia, y favorecieron la visibilidad de microcelebridades musicales que comenzaron a promocionar sus proyectos a través de la plataforma. Impulsados por la pandemia, surgieron numerosos artistas que alcanzaron la viralidad y lograron consolidar sus proyectos musicales.

Castrillo se posicionó como una de las primeras microcelebridades musicales en utilizar TikTok en este contexto y se destacó por la creación de un vínculo de cercanía y de autenticidad con su audiencia a través de su música. Así, su estrategia de autopresentación (RQ1) se articula en tres ejes:

Aunque la artista afirma no seguir una estrategia definida, ello no implica que su contenido no responda a determinadas lógicas estratégicas. Más bien, sus prácticas evidencian que, en entornos como TikTok, la autenticidad y la estrategia no se presentan como dimensiones opuestas, sino interrelacionadas. La creadora recurre a tendencias, formatos y formas de interacción propias de la plataforma y las integra de manera coherente con su estilo personal, hasta el punto de que tanto ella como su audiencia las perciben como espontáneas. En este sentido, aquello que se presenta como “natural” puede estar, en realidad, mediado por las dinámicas culturales y algorítmicas de la plataforma.

Asimismo, la naturalidad y emotividad de sus contenidos fomentan una relación parasocial con su fandom (RQ3), sostenida por elementos como la grabación en espacios privados (habitaciones de su propia casa o su coche) o grabarse constantemente mientras canta. Aunque la proporción de contenido dirigido exclusivamente al fan es baja (2 %), existen guiños recurrentes que mantienen la conexión, ya sea en los vídeos o en sus descripciones. Además, su interacción activa (respuestas, “me gusta” o la participación en directos) contribuye a simular una cercanía que fortalece su posición como líder de opinión e inspiración para otras microcelebridades dentro de su propia comunidad.

Así, Castrillo se adapta plenamente a la lógica de TikTok, desarrollando una serie de tácticas que dan lugar a una estrategia coherente con su personalidad y con las expectativas de la plataforma. Esta autenticidad percibida es posible gracias al vínculo parasocial generado con su comunidad (RQ4). La pandemia impulsó este fenómeno, ya que las personas recurrieron a las redes sociales en busca de acompañamiento, identificación y evasión, en sintonía con la lógica relacional y emocional que TikTok ofrecía. A partir de 2020, se inicia una fase de crecimiento de la plataforma, seguida por su consolidación en los dos años siguientes, periodo en el que la artista alcanzó su punto más alto de viralidad tras el confinamiento más severo.

En consecuencia, este estudio examina el funcionamiento de la microcelebridad musical a través del caso de Castrillo, no con el propósito de generalizar estadísticamente sus resultados al conjunto de artistas emergentes en TikTok, sino de identificar mecanismos analíticos que puedan orientar el estudio de casos similares. La transferibilidad de los hallazgos debe entenderse, por tanto, en relación con contextos próximos tales como artistas emergentes, plataformas algorítmicas, estrategias de autenticidad y construcción de comunidades digitales. De cara a investigaciones futuras, sería pertinente profundizar en el plano musical y en campos adyacentes mediante diseños comparativos y longitudinales, a fin de ofrecer una visión panorámica y rigurosa de una profesión emergente que reconfigura los modelos comunicacionales.

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Notas

* Artículo de investigación

1 Entrevista electrónica (EE) realizada por la autora. De ahora en adelante se denominará EE.

2 Los POV (Point of View) son un formato característico de TikTok en el que se presenta una situación contextual pensada para que el espectador se identifique con ella. Este funciona como una antesala a la interpretación o la actuación. Por su parte, los dúos son vídeos que se crean a partir de otro ya existente y muestran ambos contenidos en pantalla dividida. Este formato se utiliza comúnmente para reaccionar, imitar o añadir significado al clip original.

Notas de autor

a Autora de correspondencia. Correo electrónico: lourdes.gallardo@uca.es

Información adicional

Cómo citar: Gallardo Hurtado, L. (2026). TikTok como impulsor de artistas emergentes durante la crisis sanitaria de la COVID-19 en España: el caso de TERE! Signo y Pensamiento, 45. https://doi.org/10.11144/Javeriana.syp45.tiae

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