Instrumentos de apropiación social como herramientas de paz para la transferencia de conocimiento en el Corredor de Vida del Cesar, Colombia *
Social appropriation instruments as tools for peace for knowledge transfer in the Cesar Life Corridor, Colombia
Instrumentos de apropriação social como ferramentas de paz para a transferência de conhecimento no Corredor de Vida do Cesar, Colômbia
Carmen Elena Meza Estrada
, Carolyn Caselles Martínez
, Carlos Alberto Patiño Delgado
, Oton Navas De la Cruz
Instrumentos de apropiación social como herramientas de paz para la transferencia de conocimiento en el Corredor de Vida del Cesar, Colombia *
Universitas Humanística, vol. 95, 2026
Pontificia Universidad Javeriana
Carmen Elena Meza Estrada a mezaestrada@gmail.com
Grupo de Investigación GACE, Universidad del Magdalena, Colombia
Carolyn Caselles Martínez
Grupo de Investigación GACE, Universidad del Magdalena, Colombia
Carlos Alberto Patiño Delgado
Grupo de Investigación GACE, Universidad del Magdalena, Colombia
Oton Navas De la Cruz
Grupo de Investigación G-DIER, Universidad Del Atlántico, Colombia
Recibido: 28 agosto 2025
Aceptado: 18 febrero 2026
Publicado: 16 abril 2026
Resumen: El proyecto de apropiación social del conocimiento (ASC) en el Corredor de Vida del Cesar tuvo como fin promover la participación comunitaria para diseñar un modelo de transición productiva. Su objetivo principal fue identificar las condiciones de los suelos con dedicación minera hacia nuevas alternativas de uso y estructurar eslabonamientos productivos como herramienta para alcanzar la paz en el territorio. Se implementó una metodología participativa y mixta. Los procedimientos básicos incluyeron talleres, encuestas y entrevistas, y contaron con la participación total de 255 pobladores de Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico y Chiriguaná. Los resultados más destacados fueron la identificación del potencial y la vocación productiva local, la necesidad de recuperar áreas afectadas por la minería y la promoción del empoderamiento local. Esto atrajo el interés institucional, posicionando los hallazgos como base para futuras políticas de gestión de paz. Como conclusión, se identificaron desafíos relacionados con la accesibilidad tecnológica y la adaptación social a los procesos de cambio, vinculados a las capacidades locales existentes.
Palabras clave:apropiación social del conocimiento, participación ciudadana, transferencia del conocimiento, gestión del conocimiento.
Abstract: The Social Appropriation of Knowledge (SAK) project in the Cesar Life Corridor aimed to promote community participation in designing a productive transition model. Its main objective was to identify the conditions of land used for mining in order to find new alternatives for its use and to structure productive linkages as a tool for achieving peace in the territory. A participatory and mixed methodology was implemented. The basic procedures included workshops, surveys, and interviews, with the full participation of 255 residents of Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico, and Chiriguaná. The most notable results were the identification of local productive potential and vocation, the need to recover areas affected by mining, and the promotion of local empowerment. This attracted institutional interest, positioning the findings as a basis for future peace management policies. In conclusion, challenges related to technological accessibility and social adaptation to change processes were identified, linked to existing local capacities.
Keywords: Appropriation of Social Knowledge, Citizen Participation, Knowledge Transfer, Knowledge Management.
Resumo: O projeto de Apropriação Social do Conhecimento (ASC) no Corredor de Vida do Cesar teve como objetivo promover a participação comunitária para projetar um modelo de transição produtiva. O seu principal objetivo foi identificar as condições dos solos dedicados à mineração para novas alternativas de uso e estruturar cadeias produtivas como ferramenta para alcançar a paz no território. Foi implementada uma metodologia participativa e mista. Os procedimentos básicos incluíram workshops, inquéritos e entrevistas, e contaram com a participação total de 255 habitantes de Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico e Chiriguaná. Os resultados mais destacados foram a identificação do potencial e da vocação produtiva local, a necessidade de recuperar áreas afetadas pela mineração e a promoção do empoderamento local. Isso atraiu o interesse institucional, posicionando as descobertas como base para futuras políticas de gestão da paz. Como conclusão, foram identificados desafios relacionados à acessibilidade tecnológica e à adaptação social aos processos de mudança, vinculados às capacidades locais existentes.
Palavras-chave: apropriação social do conhecimento, participação cidadã, transferência de conhecimento, gestão do conhecimento.
Introducción
En Colombia, el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación enfrenta limitaciones significativas debido a la baja inversión en este sector, ubicándose por debajo de los estándares internacionales según el informe de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) (2024), detallando que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) invierten alrededor del 2 % al 3 % del producto interno bruto (PIB) en este sector; mientras que en los últimos años Colombia no supera el 0,3 % de su PIB (Banco Mundial [BM] e Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación [Unesco], 2020; Guevara et al., 2023).
Esta distribución desigual refleja profundas brechas territoriales que restringen el potencial de desarrollo de las comunidades en otras áreas del país. Ante este panorama, resulta crucial analizar y diseñar estrategias que promuevan un acceso más equitativo al conocimiento, que fomenten la innovación en territorios menos favorecidos y que fortalezcan las capacidades regionales en ciencia y tecnología como motores de desarrollo sostenible (Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación [Minciencias], 2021).
La ASC posibilita que las comunidades se vinculen activamente con la producción científica, integrando las formas en que el conocimiento se transfiere a la sociedad mediante el diálogo y la resignificación de los saberes. Este proceso se materializa en la práctica al aplicar y adaptar el conocimiento a la especificidad de los contextos sociales, convirtiéndose en una herramienta esencial para abordar y resolver problemas (López, 2012; Pabón, 2017).
Así, el presente documento data acerca del proyecto realizado en el Corredor de Vida del Cesar 1 —en los municipios de Agustín Codazzi, Becerril, La Jagua de Ibirico y Chiriguana— y cómo este se destaca por fomentar la ASC integrando saberes tradicionales y científicos, aportando a la comprensión de las relaciones que surgen entre ciencia y sociedad desde la participación activa de los grupos sociales y la generación del conocimiento que deriva de tales interacciones como un mecanismo de democratización del conocimiento.
En este contexto, la ASC se convierte en un instrumento articulador de los procesos de transformación territorial en el Corredor de Vida del Cesar, posibilitando la creación e implementación de un modelo de transición justa, al pasar de formas productivas extractivas, como la minería del carbón, hacia modelos apropiados y en consonancia con las condiciones, vocaciones y usos del territorio. Así mismo, promueve la revalorización de los conocimientos locales sobre la biodiversidad, las prácticas agrícolas y el manejo de los recursos naturales.
De este modo, la ASC se configura como una herramienta estratégica al permitir la articulación de saberes en acciones concretas orientadas al fortalecimiento de las capacidades locales.
Reconocer la composición social y demográfica de los municipios que componen el Corredor de Vida del Cesar resulta clave para orientar estos procesos. Agustín Codazzi concentra el 5 % de la población del Cesar, con 70 929 habitantes distribuidos de forma equitativa entre hombres y mujeres (50 % cada uno); el 78 % (55 327) vive en el área urbana y el 22 % (15 602) en la rural, mientras que el 37,04 % (26 275) pertenece a la población étnica (TerriData, 2024a). Becerril aporta cerca del 2 % con 25 208 habitantes, de los cuales el 50,4 % (12 706) son hombres y el 49,6 % (12 502) mujeres; el 74,2 % (18 715) reside en la zona urbana y el 25,8 % (6493) en la rural, con un 25,29 % (6375) de población étnica (TerriData, 2023b). La Jagua representa casi el 4 % con 54 368 habitantes, conformados por un 50,4 % (27 428) de mujeres y un 49,6 % (26 940) de hombres; el 76,7 % (41 695) vive en la zona urbana y el 23,3 % (12 673) en la rural, con una población étnica de 24,57 % (13 360) (TerriData, 2024c).
Finalmente, Chiriguaná reúne el 2,3 % de la población departamental, con 32 291 habitantes distribuidos en un 49,4 % (15 963) de hombres y un 50,6 % (16 328) de mujeres; el 59 % (19 041) se ubica en la zona urbana y el 41 % (13 250) en la rural, con una participación étnica del 18,35 % (5924) (TerriData, 2024c). Estas características demográficas, sumadas a las disparidades socioeconómicas, plantean retos y oportunidades para diseñar estrategias de ASC condicionadas a las realidades territoriales que garanticen la participación e inclusividad. A pesar de las dificultades que enfrentan, los municipios que configuran el Corredor de Vida en el Cesar con la salida del carbón comparten la visión de un futuro sostenible arraigado en la agricultura, el ecoturismo y la armonía con el medio ambiente.
Si bien la presencia de la minería sigue siendo una realidad, el enfoque se está desplazando hacia prácticas más sostenibles, con un énfasis en la seguridad alimentaria local y el aprovechamiento del rico patrimonio natural de la región (Mins et al., 2022). Estos cambios estructurales requieren fortalecer la ASC como herramienta para generar diálogo entre actores, construir consensos y facilitar la participación, colaboración e intervención comunitaria en la toma de decisiones (Minciencias, 2020).
La trayectoria económica del departamento del Cesar evidencia la necesidad de este cambio de enfoque en los procesos de transición y transformación en estos territorios. A lo largo de cuatro décadas, el departamento del Cesar ha experimentado tres fases económicas, transformándose de una región predominantemente agropecuaria en un área dominada por la actividad minera. De acuerdo con el estudio de Bonet (2018), los primeros doce años destacaron por una prosperidad económica impulsada por el cultivo de algodón, que favoreció un crecimiento significativo y situó al Cesar entre los departamentos con los ingresos per cápita más altos del país. Sin embargo, la dependencia de la actividad extractiva generó vulnerabilidades sociales, ambientales y económicas, que hacen imperativo impulsar alternativas productivas sostenibles apoyadas en la ASC.
En este escenario, actividades como la agricultura sostenible y el ecoturismo —identificadas por las comunidades, gobierno e instituciones del Corredor de Vida del Cesar como alternativas al carbón— han propiciado espacios de diálogo y colaboración, empoderando a las comunidades para que participen activamente en la creación de soluciones adaptadas a sus necesidades y en la gestión de su futuro más allá del carbón.
Las instituciones que vienen acompañando este proceso de transición en el Cesar han venido fomentando estas prácticas y principios de la ASC, tales como el reconocimiento del contexto, el diálogo de saberes y conocimientos, la participación y la transformación (Minciencias, 2020). Esto se evidencia en el fuerte compromiso de las instituciones de orden nacional con el componente social en el desarrollo sostenible del Cesar. Reflejado en el gran diálogo social para el Corredor de Vida del Cesar, realizado en el municipio de La Jagua de Ibirico en diciembre de 2022, el cual fomentó la participación de más de 500 personas de diferentes sectores —instituciones del Estado, empresas, academia, ONG, sindicatos y sociedad civil— con el propósito de intercambiar percepciones y construir colectivamente las acciones concretas frente a la problemática generada por la salida del carbón (Minenergía et al., 2022).
Así mismo, el “Pacto por el Corredor de Vida” representa el inicio de una ruta de intervención coordinada y colaborativa para promover una transición justa hacia una economía diversificada, sostenible y equitativa (Minenergía, 2024). Este pacto se basa en un enfoque participativo e inclusivo, que busca soluciones que promuevan la justicia social y la equidad en la distribución de los beneficios del desarrollo. Se reconoce la importancia del diálogo social como herramienta para la construcción de un futuro sostenible y próspero para todos los habitantes del Corredor de Vida del Cesar (Ministerio de Minas y Energía [Minenergia], 2024).
Por su parte, la Corporación Autónoma Regional del Cesar (CORPOCESAR) resalta en su Informe Cuatrimestral 2024 la relevancia de la participación ciudadana mediante espacios de diálogo con comunidades indígenas y líderes étnicos para la gestión de los proyectos relacionados con las decisiones socioambientales y el fortalecimiento de la gobernanza del territorio (CORPOCESAR, 2024).
En resumen, el Corredor de Vida del Cesar se convierte en un laboratorio vivo donde la ASC se vuelve fundamental para la gestión de procesos de desarrollo sostenible e inclusivo, reconociendo y valorando la diversidad de saberes presentes en el territorio. Como eje reflexivo se plantea el siguiente cuestionamiento central: ¿cómo pueden integrarse de manera efectiva las estrategias de ASC, participación ciudadana, comunicación científica, transferencia y gestión del conocimiento para fortalecer el desarrollo sostenible y la inclusión de saberes tradicionales en el Corredor de Vida del Cesar, Colombia?
Definiciones y procesos de apropiación social del conocimiento en Colombia
La ASC se implementa como una estrategia que busca la participación comunitaria activa para diseñar modelos de transición productiva. Su finalidad es identificar las características territoriales —como las del suelo afectado por la minería— y estructurar eslabonamientos productivos con el fin de contribuir a la Paz. Este proceso se desarrolla a través de una metodología participativa y mixta. Los resultados derivados de su aplicación práctica incluyen la identificación del potencial productivo local y el empoderamiento local, lo cual sienta las bases para futuras políticas de gestión. No obstante, la implementación de la ASC enfrenta desafíos específicos relacionados con la accesibilidad tecnológica y la necesaria adaptación social de las comunidades a los procesos de cambio.
La apropiación social de conocimiento
Desde la década de 1980 se han iniciado esfuerzos para democratizar la ciencia, pero se ha asociado con el modelo neoliberal, buscando impulsar el desarrollo económico a través de la generación de una cultura científica que valore la ciencia y la tecnología (Escobar Ortiz, 2017). De este modo, algunas definiciones de ASC son importantes de considerar dentro del panorama de la política pública colombiana (Tabla 1).

La tabla anterior resalta diferentes formas de ASC, que van desde el acceso y la divulgación hasta el intercambio activo, la formación de actitudes y la incorporación de conocimientos en prácticas cotidianas. Cada noción refleja una perspectiva participativa y dinámica de cómo los individuos interactúan con el conocimiento y lo integran en sus vidas.
Por su parte, Agudelo et al. (2024) mencionan que la ASC se concibe como un proceso participativo y contextual que fomenta el diálogo e integración de saberes entre actores como el Estado, la academia, la ciudadanía y el sector productivo, orientado a desarrollar soluciones conjuntas que mejoren la calidad de vida y el bienestar comunitario.
Otros autores mencionan que es fundamental que todos los grupos culturales cuenten con las condiciones apropiadas para asimilar y hacer suyo el conocimiento generado por la ciencia y la tecnología. Al mismo tiempo, es igualmente imperativo que existan los mecanismos y entornos adecuados para valorar, aplicar y vincular eficazmente otros tipos de saberes —como el conocimiento tradicional y local— articulándolos con el ámbito científico-tecnológico (López Borges et al., 2023).
A través de estas iniciativas, se busca incorporar activamente los conocimientos propios de las comunidades y los saberes tradicionales dentro de la investigación y el desarrollo del sector agrícola, promoviendo así la ASC como una herramienta fundamental para el fortalecimiento (o empoderamiento) y la garantía del desarrollo autosostenible de las poblaciones rurales (AGROSAVIA, 2024). Su objetivo es democratizar el conocimiento, haciendo de la ciencia un bien público accesible para todos y fomentando la participación activa de diversos grupos sociales, como comunidades étnicas y organizaciones campesinas, en la generación y aplicación de conocimiento (Daza-Orozco et al., 2024).
Este proceso promueve la integración de saberes tradicionales en la investigación científica para democratizar el conocimiento y fomentar el diálogo intercultural. Busca la participación activa de las comunidades indígenas y la cocreación de saberes para el bienestar social y la protección del medio ambiente (Ramírez Cáceres y Pic, 2024). En este sentido, los procesos de ASC permiten que las personas fuera del ámbito académico accedan a los saberes generados en las universidades, mientras que estas instituciones se enriquecen al aprender de los conocimientos y experiencias de las comunidades, fortaleciendo así su conexión con la sociedad (Universidad Nacional de Colombia, 2024).
Por otro lado, al llevar a cabo el diseño de modelos de ASC se deben considerar algunos elementos integrales y así lograr su implementación (Figura 1).

El esquema anterior subraya la idea de que la ASC en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) es un proceso integral que incluye la colaboración y la gestión activa de los conocimientos, así como la participación de la comunidad en su desarrollo y aplicación.
Participación ciudadana
El concepto de participación ciudadana se entiende como un proceso de interacción entre el Estado y la sociedad, en el que los ciudadanos se involucran en la construcción, evaluación, gestión y desarrollo de asuntos públicos que les afectan o interesan. Dicho proceso resulta de la acción intencionada de individuos y grupos en busca de metas específicas, en función de intereses diversos y en el contexto de tramas concretas de relaciones sociales y relaciones de poder (Mineducación, s. f.).
También se puede definir como “un derecho constitucional para la toma de decisiones públicas. Esta forma de participación tiene un papel preponderante en el desarrollo social en el que los estados contemporáneos reconsideran las maneras tradicionales de concebir y alcanzar el desarrollo” (Departamento Nacional de Planeación, 2023, p. 8). Esta forma participación se distingue de la comunitaria y la social porque no se limita a un solo plano (social o estatal), y de la política porque no busca influir en la estructura de poder (Espinosa, 2010). Según Agudelo et al. (2024) los actores claves en el proceso de ASC se definen a partir de la teoría de las N-hélices, reconociendo como fundamentales a la sociedad civil, el sector productivo, la academia, el Estado y el medio ambiente. Este último elemento, incorporado recientemente, resalta la relevancia de la sostenibilidad en los ámbitos económico, social y ambiental, como respuesta a los desafíos actuales en el contexto ecológico.
Comunicación
Es esencial comunicar de manera eficaz los avances científicos y tecnológicos tanto dentro del ámbito académico como hacia la sociedad en general, incluidos medios, gobiernos y otros actores (Álvarez, 2017).
Otros autores mencionan que
la comunicación científica es un sistema que permite a diversos investigadores y profesionales de la ciencia conservar, utilizar y compartir sus trabajos de forma libre. A través de dicho mecanismo, el público en general obtiene un acceso completo a distintos tipos de proyectos de índole científica. (Universidad Internacional de Valencia, 2024)
Por su parte, Minciencias (2023) explica que es fundamental definir cómo se entiende la participación, garantizar una comunicación honesta, compartir conocimientos y recursos con cuidado, y aclarar el propósito y beneficiarios del trabajo.
En el caso en el que las comunidades son instrumentalizadas por las instituciones, explican Ejarque et al., (2021) que se pueden perpetuar desequilibrios que debilitan la confianza en la ciencia. En este contexto, las comunidades en la generación de conocimiento quedarían excluidas de los procesos de validación y la toma de decisiones.
En la actualidad, la comunicación de la ciencia a la comunidad no científica es un tema central de la política y su eficacia dependerá de la formación de los actores involucrados, de la aplicación de indicadores de evaluación de percepción, de la recepción pública de la información y de la definición de políticas específicas a cada contexto (Castelfranchi, 2021).
Finalmente, Nájera Larumbe (2023) busca examinar cómo la difusión y comunicación de los hallazgos científicos contribuye a estructurar y dar a conocer el conocimiento generado por la actividad investigadora a la ciudadanía, y cómo esta práctica aborda o mitiga la actual fragmentación o desorganización del saber en los diferentes sectores de la sociedad con una revisión de autores para Latinoamérica. A partir de esta revisión, la autora expone las diferencias entre un modelo deficitario —en el que la comunicación científica traduce y simplifica el conocimiento, asumiendo que hay una carencia de saberes previos que limitan la posibilidad de generar procesos comunicativos efectivos y contextualizados— y un modelo participativo —que se concibe como un proceso dialógico, inclusivo y orientado a la resolución colaborativa de los problemas sociales—.
Una visión estratégica de la comunicación de la ciencia, aporta Fayard (2004), debe ser planificada, reconociendo la diversidad del público y el papel de los mediadores en la interpretación del conocimiento, además de cumplir con cuatro tareas interconectadas: identificar la información científica más pertinente para las decisiones que enfrenta la sociedad, comprender el conocimiento previo del público, diseñar estrategias de comunicación que aborden las brechas claves entre lo que saben y necesitan saber y evaluar la efectividad de dichas estrategias.
Transferencia de conocimiento
La transferencia e intercambio de conocimiento busca promover procesos más inclusivos, responsables y respetuosos de las particularidades culturales y sociales de las comunidades destinatarias. Las evidencias demuestran que estos procesos se siguen planteando de manera deficitaria de comunicación de la ciencia, al reforzar el carácter superior de conocimiento científico (Roatta Acevedo, 2013).
Fomentar la transferencia de conocimiento implica desarrollar estrategias en el interior de las organizaciones, así como identificar las competencias de cada integrante y aplicar en forma consistente la capacidad de hacer y la capacidad de aprender, para que dicho conocimiento se comparta y se utilice de manera adecuada entre los miembros de la misma organización (Lugo Cobos et al., 2021).
La ASC trasciende la simple comunicación, integrando prácticas, habilidades y la capacidad de generar y aplicar saberes. A mayor conciencia y acción de los grupos sociales frente a los fenómenos que los impactan, mayor será su nivel de apropiación del conocimiento: “Lo anterior se logra a través de procesos continuos de generación y uso del conocimiento, organizados de tal forma que puedan contribuir a procesos de aprendizaje social, el cual es un rasgo de las sociedades de conocimiento” (Chaparro, 2001, p. 19). De este modo, el conocimiento se entiende como la información adquirida a través de la experiencia, el aprendizaje o la reflexión, y que se utiliza para comprender y anticipar eventos y situaciones. En el contexto de esta política, el término se emplea para hacer referencia a la información derivada del trabajo científico (Minciencias, 2021).
Gestión del conocimiento
Por definición, la gestión de conocimiento es un proceso que consiste en implementar acciones, herramientas o estrategias destinadas a generar, identificar, recopilar, valorar, transferir, adoptar, analizar, compartir y conservar el conocimiento tácito y explícito de las entidades públicas, con el objetivo de fortalecer su gestión, impulsar la innovación y optimizar la prestación de bienes y servicios a los grupos de interés (Función Pública, 2020).
Así mismo, la gestión del conocimiento se centra en utilizar, compartir, desarrollar y administrar el conocimiento que poseen tanto las organizaciones como los individuos que trabajan en ellas. El objetivo principal es dirigir este conocimiento hacia la consecución de los objetivos de la organización, añadiendo valor a los productos y servicios que ofrece en el mercado (Romero González, 2009).
De este modo, la gestión del conocimiento, basada en la teoría administrativa, abarca procesos para organizar, compartir y transformar el conocimiento en un recurso estratégico. Este concepto se ha extendido a comunidades, integrando dinámicas sociales y organizativas que promueven la generación y uso eficiente del conocimiento como parte de una gestión óptima de recursos (COLCIENCIAS, 2010).
Por su parte, Ortega-Carbajal et al. (2015) resaltan la dimensión activa y práctica de la GC, que busca transformar el conocimiento en soluciones reales dentro de un marco de valores. Villasana Arreguín et al. (2021) lo explican como un proceso en el cual se captura, distribuye y utiliza eficazmente el conocimiento, destacando las acciones desde las prácticas comunitarias y la generación de redes de colaboración.
Metodología
Las bases de ASC en el proyecto Corredor de Vida del Cesar se desarrollaron en cinco etapas, centradas en 1) un mapeo de actores, 2) un taller círculo de diálogo, 3) un taller cartografía social y de mapas parlantes, 4) dos encuestas, 5) una matriz de control y la validación de los resultados y del impacto.
La experiencia se desarrolló mediante un intercambio recíproco e igualitario de conocimientos con la participación de comunidades de los cuatro municipios involucrados. Este proceso permitió compartir experiencias y saberes sobre el territorio, sustentado en el diseño previo de los instrumentos que facilitarían la implementación de las cinco etapas propuestas, orientados al logro del objetivo principal del proyecto.
El enfoque participativo comenzó con un mapeo de actores locales, que incluyó a 255 personas, clasificadas en diferentes grupos: i) sociales, ii) empresas del sector minero, iii) productores locales, iv) otras empresas productoras e v) instituciones públicas y posibles inversionistas.
Aunque la clasificación abarcó una variedad de actores, se reconoció la necesidad de una segmentación más profunda para identificar con mayor exactitud las necesidades particulares de cada grupo, lo cual habría facilitado un enfoque más personalizado y efectivo. Además, la inclusión de un número tan diverso de actores generó retos en cuanto a la armonización de sus intereses y expectativas, lo que dificultó en primera instancia la generación de consensos. Tras actualizar la información y clasificar los actores según las necesidades del proyecto, se diseñaron dos espacios de participación para facilitar el intercambio de saberes sobre el territorio. Estos espacios se basaron en el reconocimiento de los actores locales como protagonistas clave, conocedores de las potencialidades existentes.
Se buscó garantizar que estos espacios fueran horizontales, asegurando la participación equitativa de todos los actores, especialmente los más vulnerables, aunque se identificó que algunos grupos más influyentes lograron dominar parcialmente la dinámica.
El primer taller, titulado “Círculo de Diálogo”, se diseñó como un espacio horizontal e intercultural para fomentar el intercambio de saberes entre diversos actores, promoviendo consensos, coproducción de conocimiento y soluciones contextualizadas que contribuyeran al desarrollo sostenible y la equidad. En este taller se adoptó la participación ciudadana desde la perspectiva de la práctica tradicional indígena, lo cual facilitó la integración de los conocimientos acerca de su visión sobre el manejo de los recursos naturales y los procesos o dinámicas frente a la restauración de los ecosistemas y buenas prácticas productivas.
No obstante, se reconoció que era fundamental promover un diálogo constante entre los distintos tipos de conocimiento para asegurar su integración y complementariedad.
El segundo taller se basó en la construcción colectiva de mapas parlantes mediante la técnica de cartografía social, utilizada como una herramienta efectiva para visibilizar el conocimiento territorial. Sin embargo, se consideró que, aunque esta metodología resultó útil, era necesario establecer un sistema de seguimiento para asegurar que las soluciones generadas se tradujeran en acciones concretas a largo plazo, beneficiando así a las comunidades de forma sostenida.
Este espacio fue diseñado para el reconocimiento del territorio de manera colectiva, interrelacionando los elementos del ambiente y capacidades de suelo, así como la espacialidad de las formas de vida y la construcción del futuro deseado. Ambos resultados contrastados con información técnica existente de los cuatro municipios y puesta en discusión en cada mesa junto con un trabajo de campo para su verificación y complementación.
Otras etapas del proceso metodológico incluyeron el diseño y la implementación de instrumentos clave para obtener información precisa y asegurar la participación de los actores locales. Se desarrolló una encuesta virtual que recopiló datos descriptivos y poblacionales relacionados con la visión local sobre las nuevas oportunidades productivas y laborales.
Este instrumento permitió explorar la percepción de las comunidades respecto a la transición hacia alternativas sostenibles para la recuperación del territorio tras la salida de las empresas mineras. En la etapa final, se llevó a cabo un proceso de validación de los resultados y propuestas, realizado tanto de manera presencial como virtual. Para ello, se utilizó un nuevo instrumento basado en preguntas de selección, diseñado para medir el impacto del proyecto y asegurar la pertinencia de las soluciones propuestas.
Este proceso incluyó la retroalimentación activa de los actores locales y fue clave para ajustar las iniciativas según las necesidades específicas de cada comunidad. Los resultados validados fueron sistematizados y divulgados a través de diferentes medios, y buscaron alcanzar al mayor número posible de actores involucrados a los cuales se les transfirieran los resultados del proyecto con el objetivo de empoderarlos para su uso y aplicación. Esto permitió comprende y aceptar la incidencia política local que ellos poseen ante las instancias de gobierno que gestionan los recursos de inversión.
Resultados y discusión
Con miras a promover el debate y la participación de la ciudadanía en procesos de CTI que faciliten su integración efectiva en los contextos locales para el desarrollo de las comunidades, una vez diseñados y estructurados los instrumentos de ASC, tales como el mapeo de actores, el taller círculo de diálogo, mapas parlantes, encuestas, talleres de divulgación y validación de los resultados. Fruto del proceso de su implementación se obtuvo como resultado i) la caracterización del territorio y ii) la construcción de una visión futura del territorio por parte de los actores locales.
Mapeo de actores
El mapeo de actores, como instrumento de la ASC, consiste en identificar y categorizar a los actores claves que afectan o son afectados según su papel e impacto en el proyecto de manera directa e indirecta; a estos se les denomina stakeholders (Figura 2). Se presentan los actores organizados en tres niveles según su grado de participación, interacción e influencia. La importancia de esta etapa radica en que “una vez identificados, clasificados y caracterizados los actores, se entró a determinar las posibles acciones que cada uno de ellos siguen, de acuerdo con su rol y responsabilidades” (Rojas-Rojas, 2021).

Así, en la figura 2, el núcleo central será la representación del territorio del Corredor de Vida en el Cesar, entendido como un foco en el cual intervienen e inciden todos los actores identificados, siendo el sujeto principal de análisis y espacio de articulación de las relaciones geográficas, socioculturales y económicas transformadoras.
Los actores directos identificados, tales como empresas mineras, productores locales, organizaciones sociales e instituciones públicas, se identifican por su interacción activa y continua en el territorio, con alta influencia sobre la toma de decisiones.
En el exterior se ubican los actores indirectos, como los inversionistas, quienes rentan por diversas actividades transformadoras y condicionan procesos sin mediar con los lugareños en la mayoría de las acciones identificadas.
En este ejercicio, la identificación de las funciones, junto con la definición del nivel de influencia e intereses en la toma de decisiones sobre los procesos de cambio en el marco de un modelo de transición justo, otorga a los productores y organizaciones sociales locales un nivel de influencia bajo, aunque se propone un papel protagónico, una vez se devela desde su participación la importancia de incluir en el modelo sus distintos modos de uso y aprovechamiento del territorio. Los demás actores identificados con un nivel de influencia alto por su poder político y económico, en contraposición, presentan un bajo interés de articulación social.
Tal dicotomía sugiere requerir esfuerzos adicionales para el fortalecimiento de las capacidades locales, armonizando los intereses de unos y otros actores a través de una participación equitativa, equilibrando poderes para promover la toma de decisiones.
Taller círculo de diálogo
Comprendiendo la salida de campo y sus talleres como una fase crucial en el marco del proyecto, algunos autores mencionan que
la estrategia del círculo de conversación se argumenta en la sabiduría de grupos y tradiciones indígenas de diferentes partes del mundo y en los conocimientos de las teorías dialógicas, de la resolución pacífica de conflictos, de la educación popular, de la educación holística y de la teoría de la dinámica de grupos. (Arias Monge, 2012)
Se propuso como dinámica incentivar una participación abierta de la sociedad civil a través de diferentes diálogos, discusiones y reflexiones, guiados por el tema específico del proyecto. Esto permitió comprender las distintas percepciones y lecturas acerca del territorio, sus condiciones y realidades hacia su futuro, generando una interlocución entre los participantes de los talleres y sus condiciones dentro de la construcción de “Modelo territorial para la reconversión productiva y laboral”. La pedagogía implementada funcionó como mecanismo de base para la construcción de la cartografía social, facilitando el análisis de manera interrelacionada, lo que garantizó un correcto alcance del producto de la caracterización y su posterior validación a nivel local.
Cartografía social - mapas parlantes
A través de la metodología de mapas parlantes —construidos en los talleres— se logró reconocer por los participantes las zonas con potencial agropecuario, ecoturístico y de restablecimiento ambiental. Este ejercicio permitió complementar los vacíos de información para consolidar toda la heterogeneidad aprovechable en el Corredor de Vida del departamento del Cesar, elementos claves para el modelado del territorio.
Previamente, se realizó un diagnóstico integral del territorio, abarcando aspectos sociales, económicos y ambientales, utilizando una base georreferenciada SIG, basada en información técnica institucional, que fue luego verificada y complementada con datos proporcionados por las comunidades durante los talleres a través de cartografía social, como lo muestra la figura 3.

En un segundo momento, se desarrolla un proceso de creación de mapas parlantes (Figura 4), una herramienta clave en la ASC, que permitió el diálogo en torno al reconocimiento propio sobre la organización socioespacial del territorio y sus elementos naturales, hasta ahora inexplorados como potenciales factores de producción.

En este caso, los participantes interactúan con los mapas digitales proyectados en una pantalla, mientras que dos laptops muestran representaciones gráficas del territorio. Los mapas parlantes permiten a los actores locales visualizar y analizar información relevante sobre su territorio, integrando tanto el conocimiento geográfico como las narrativas locales. Este enfoque participativo fomenta la colaboración y la cocreación de soluciones adaptadas a las realidades locales. No obstante, un desafío importante es garantizar la accesibilidad y comprensión tecnológica para todos los involucrados. Este proceso se puede validar con los mapas obtenidos (Figura 5).

A partir de la cartografía en SIG se pudieron obtener como resultados tres mapas correspondientes a los municipios de Becerril, Agustín Codazzi y La Jagua de Ibirico, elaborados a partir de los talleres de mapas parlantes con ASC. Estos mapas combinan el conocimiento local con herramientas SIG, destacando áreas específicas mediante polígonos de distintos colores que reflejan categorías como usos del suelo, problemáticas ambientales o potencialidades productivas.
Los resultados muestran áreas afectadas por la minería, con necesidad de recuperación ambiental, y zonas potenciales para la agricultura sostenible y el ecoturismo. También identificaron conflictos de uso del suelo y prioridades comunitarias. Sin embargo, la accesibilidad tecnológica y la implementación efectiva de soluciones son retos clave para asegurar una participación equitativa y continua.
Encuestas
A partir del diagnóstico anteriormente mencionado, se diseñaron y ejecutaron estrategias orientadas a fomentar la apropiación del territorio por parte de la comunidad con visión de futuro, como acciones de intervención alineadas con las necesidades y prioridades identificadas.
Como instrumento metodológico de aplicación se diseña el cuestionario mediante una encuesta virtual, la cual fue difundida durante un mes bajo la metodología de bola de nieve entre los actores participantes y colectivos en los municipios del Corredor de Vida. En total fueron 103 encuestas, por medio de las cuales se identificaron i) las vocaciones productivas del territorio en los cuatro municipios, sectores prioritarios que se van a potencializar como futuras acciones de transformación (Figura 6), y ii) las vocaciones y requerimientos en materia de formación a nivel técnico y tecnológico (Figura 7).


La participación de aproximadamente 150 habitantes de los cuatro municipios permitió formular una visión futura del territorio, dejando atrás los recuerdos de violencia y desplazamiento, con datos verificados mediante entrevistas, encuestas, fotos y videos. Los participantes se acercaron a los saberes sobre la geografía y nuevas actividades productivas; una vez se correlacionaron los resultados obtenidos de las encuestas con la información producto de los mapas parlantes, se señalaron los vacíos existentes en la información cartográfica técnica y se reflexionó sobre el impacto generado por el desconocimiento de los atributos territoriales, las necesidades locales y la inoperancia estatal.
Como resultados complementarios se logró validar i) la relevancia investigativa del proyecto como herramienta de paz; ii) la generación de transferencia de conocimiento mediante el trabajo participativo apoyado en el uso de aplicaciones tecnológicas, lo que facilitó la georreferenciación de fronteras agrícolas, fuentes hídricas, territorios indígenas y sectores de potencial productivo, ecológico y turístico; iii) el empoderamiento de los actores locales, quienes se sintieron capaces de gestionar iniciativas autónomas a favor de los grupos sociales que participaron; iv) la participación activa de la ciudadanía en la construcción del modelo territorial, lo que atrajo la atención de instituciones públicas locales y nacionales, considerando los resultados como base para futuras políticas públicas e inversiones para el Corredor de Vida del Cesar en estos municipios. Finalmente, se destacó la necesidad de abrir más espacios y mecanismos apropiados para cada proyecto, con un modelo educativo diversificado, más centrado en las capacidades locales, y un fortalecimiento de la asociatividad en la gestión de proyectos.
Matriz de control y validación de resultados e impacto
El manejo de la matriz permitió monitorear y medir los impactos en términos de participación, acción concreta y cambios sostenibles, garantizando la efectividad de las estrategias de ASC en el proyecto del Corredor de Vida (Tabla 2).

Con base en la matriz anterior, se determinó que los instrumentos de ASC aplicados en el Corredor de Vida del Cesar involucraron a 255 actores de los municipios de Becerril, Agustín Codazzi, La Jagua de Ibirico y Chiriguaná. A través de talleres, encuestas y entrevistas, se promovió la participación comunitaria en la formulación de una visión futura del territorio, enfocada en el aprovechamiento de nuevas actividades productivas y la recuperación de áreas afectadas por la minería. Los participantes identificaron las vocaciones productivas y las prioridades comunitarias, lo que facilitó la elaboración de mapas parlantes y permitió abordar los vacíos de información técnica. La metodología también permitió gestionar los conflictos de uso del suelo y proponer acciones para su optimización, con el objetivo de garantizar un desarrollo territorial más sostenible y equitativo para estos municipios.
En el Corredor de Vida del Cesar son vigentes las actividades productivas diferenciales a la tendencia minero-energética. Los resultados de este proyecto reafirman las oportunidades de dinamizar las economías locales y macrorregionales desde quehaceres campesinos, comerciales y tradicionales del territorio. No obstante, es necesario divulgar estos resultados que fueron producto de la cooperatividad y del trabajo colectivo de las comunidades en los talleres realizados desde el proyecto.
La ruta de acción para la transferencia de conocimiento científico como herramienta para contribuir a la construcción de los escenarios de paz en el marco de la reconversión productiva y laboral, se propone en tres escenarios:
i) Escuela productiva: la realización de dos círculos de la palabra para la escucha y capacitación de los resultados como conocimiento científico construido con la colaboración de los actores participantes. Estos círculos de la palabra fueron de formación y de empoderamiento, visibilizando la responsabilidad compartida que constituyó los resultados obtenidos a partir de la experiencia en el territorio.
ii) Redes de la vida: compartir material didáctico y/o audiovisual de los resultados para su divulgación a través de la oralidad, siendo una dinámica local y tradicional de los territorios para la difusión de anécdotas, historias y su experiencia científica en esta participación investigativa que brinda nuevas formas de observar el Corredor de Vida y su identidad cultural (productiva).
iii) Voceros de paz: establecer voceros territoriales (mujeres, indígenas, asociaciones, etc.) que hagan mentoría a la divulgación y empoderamiento de los resultados como modelo territorial de proyección productiva y laboral del Corredor de Vida a partir de sus actividades tradicionales.
Finalmente, la Escuela productiva y las Redes de la vida son dos escenarios que incorporan los resultados con las realidades del Corredor de Vida del Cesar, incentivando la integración y la asociatividad entre las comunidades participantes del proceso.
Hacia su implementación, el manejo del conocimiento científico dentro de las comunidades es la garantía de uso y autonomía de los resultados del proyecto; dichos resultados son conocimientos científicos que funcionan como herramienta de paz y participación ciudadana en escenarios de desarrollo, toma de decisiones y política pública.
Fundamentado en un enfoque mixto de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, los resultados son de utilidad para las comunidades del Corredor de Vida del Cesar como insumos para la toma de decisiones con información científica de base, planteando su visión, objetivos y proyección autónoma frente reglamentos gubernamentales, como el Decreto 977 de 2024 en construcción, que establece los distritos mineros especiales desde una visión productiva.
Por otra parte, la estrategia de formación y configuración de las escuelas productivas incentiva a las comunidades a comprender los mecanismos de participación permanente a través de
Comisiones tripartitas: establecer mesas de propuesta, participación pluriétnica y ejecución para los distritos mineros especiales, con un enfoque comunitario.
Programa de asesoramiento e inversión productiva: formación por parte del Estado o entidades gubernamentales para el desarrollo local con enfoque de agroindustria, formulación de proyectos y encadenamiento productivo.
Plataforma de asociatividad del Corredor de Vida: consolidar, desde los actores involucrados, una red asociativa entre los diferentes roles productivos presentes en los municipios PDET del Corredor para futuras actividades productivas de agroindustria.
Estas iniciativas permitirán articular los resultados desde el conocimiento científico local a procesos de desarrollo de mediano y largo plazo, con incidencia y acompañamiento del gobierno departamental y nacional.
Conclusiones
Las conclusiones del proceso de ASC en el Corredor de Vida del Cesar son las siguientes:
i. Participación comunitaria: 255 actores de los municipios de Becerril, Agustín Codazzi, La Jagua de Ibirico y Chiriguaná participaron activamente entre talleres y encuestas, lo que permitió construir una visión futura del territorio enfocada en la recuperación ambiental y nuevas actividades productivas.
ii. Transferencia de conocimiento y empoderamiento: la utilización de tecnologías y de los mapas parlantes facilitó la georreferenciación de zonas agrícolas, fuentes de agua y territorios indígenas. Esto impulsó el empoderamiento de los actores locales, favoreciendo la creación y gestión autónoma de proyectos por parte de las comunidades.
iii. Impacto en políticas públicas: la participación ciudadana en el diseño del modelo territorial captó la atención de las instituciones públicas, convirtiendo los resultados en una base sólida para el desarrollo de políticas públicas e inversiones en la región.
iv. A partir de este ejercicio se facilitó el enlace entre las comunidades locales con los actores institucionales —ART, Minambiente, Minenergía—, presentando ante ellos los resultados del ejercicio participativo en el cual se devela en la cartografía —resultado de su construcción participativa—, el potencial local para proyectos ecoturísticos, agropecuarios, agroindustriales y de generación de energías sostenibles; traducido en un Modelo territorial para la reconversión productiva y laboral como herramienta de paz.
v. Desafíos tecnológicos: aunque se logró una valiosa creación de conocimiento geoespacial, la accesibilidad a las tecnologías y su comprensión continúan siendo un reto. Se identificó la necesidad de adaptar los procesos a las capacidades locales para asegurar una participación inclusiva.
Origen de esta investigación
Proyecto financiado en el marco del Programa Orquídeas. Mujeres en la Ciencia: Agentes Para la Paz, convocatoria 935-2023. Contrato de financiamiento de recuperación contingente n.° 112721-252- 2023 celebrado entre Fiduciaria Colombiana De Comercio Exterior S.A. Fiducoldex, actuando como vocera y administradora del Fondo Nacional de Financiamiento para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el Fondo Francisco José́ de Caldas y la Universidad del Magdalena.
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Notas
*
Artículo
de investigación
1
El Corredor de Vida del Cesar —anteriormente conocido como Corredor
Minero— surge en el 2022 como una iniciativa del Gobierno nacional, liderada
por el presidente Gustavo Petro, en el marco del compromiso con una transición
energética justa. Esta iniciativa responde a la situación generada tras la
renuncia de los títulos mineros por parte del Grupo Prodeco —en ese entonces,
la tercera multinacional carbonífera más importante de Colombia— desde el 2020
en el departamento del Cesar, para materializar estrategias gubernamentales de
corto y mediano plazo en los cinco municipios que conforman el Corredor: El
Paso, La Jagua de Ibirico, Chiriguaná, Agustín Codazzi y Becerril.
Notas de autor
a Autora de correspondencia. Correo electrónico: mezaestrada@gmail.com
Información adicional
Cómo citar: Meza
Estrada, C. E., Caselles Martínez, C., Patiño Delgado, C. A. y Navas De la Cruz, O. (2026). Instrumentos de apropiación social
como herramientas de paz para la transferencia de conocimiento en el Corredor
de Vida del Cesar, Colombia. Universitas Humanística, 95. https://doi.org/10.11144/Javeriana.uh95.iash