Evidencias predictivas de la tolerancia social a la violencia sobre el acoso sexual callejero desde un modelo psicosocial en Perú *

Predictive evidence of social tolerance to violence regarding street sexual harassment from a psychosocial model in Perú

Larry Franklin Acencio-Malpartida , Richard Pinet Llanto-Cercedo

Evidencias predictivas de la tolerancia social a la violencia sobre el acoso sexual callejero desde un modelo psicosocial en Perú *

Universitas Psychologica, vol. 25, 2026

Pontificia Universidad Javeriana

Larry Franklin Acencio-Malpartida a

Universidad de Huánuco, Perú


Richard Pinet Llanto-Cercedo

Universidad de Huánuco, Perú


Recibido: 20 agosto 2025

Aceptado: 10 febrero 2026

Resumen: El estudio tuvo como objetivo analizar la capacidad predictiva de la tolerancia social hacia la violencia sobre la presencia de acoso sexual callejero en población urbana. Se empleó un diseño cuantitativo, transversal y predictivo, con una muestra de 501 participantes, utilizando instrumentos validados para medir tolerancia social a la violencia y experiencias de acoso sexual callejero. El análisis principal se realizó mediante regresión logística binaria, incorporándose un modelo multinomial con carácter complementario. Los resultados evidenciaron que la tolerancia social hacia la violencia constituye el predictor más relevante de la presencia de acoso sexual callejero, incrementando significativamente la probabilidad del evento. El sexo y la edad mostraron asociaciones significativas de menor magnitud, mientras que el nivel de instrucción y la situación de pareja no presentaron contribuciones predictivas independientes. El análisis multinomial permitió explorar diferencias entre categorías de acoso, aunque su estabilidad fue limitada por la baja frecuencia en los niveles más severos. Se concluye que la normalización social de la violencia representa un eje central para comprender y prevenir el acoso sexual callejero.

Palabras clave:acoso sexual callejero, tolerancia social a la violencia, justificación del sistema, aprendizaje social, modelos predictivos.

Abstract: The aim of this study was to analyze the predictive capacity of social tolerance toward violence on the presence of street sexual harassment in an urban population. A quantitative, cross-sectional, predictive design was employed, with a sample of 501 participants, using validated instruments to assess social tolerance toward violence and experiences of street sexual harassment. The primary analysis was conducted using binary logistic regression, while a multinomial model was included as a complementary analysis. The results showed that social tolerance toward violence was the most relevant predictor of the presence of street sexual harassment, significantly increasing the probability of its occurrence. Sex and age showed significant associations of lower magnitude, whereas educational level and relationship status did not present independent predictive contributions. The multinomial analysis allowed exploration of differences across harassment categories; however, its statistical stability was limited due to the low frequency observed in the most severe levels. It is concluded that the social normalization of violence represents a central axis for understanding and preventing street sexual harassment.

Keywords: street sexual harassment, social tolerance of violence, systemic justification, social learning, predictive models.

El acoso sexual callejero y la creciente incidencia de eventos de violencia social, nos comprometen con la necesidad de aportar en la problemática de intervención profesional en la atención y erradicación de la violencia contra la mujer y los integrantes del grupo familiar y los eventos de violencia sexual, es así que se ha podido entender que el acoso sexual callejero (ASC) es una manifestación de violencia de género ampliamente estudiada desde disciplinas como la sociología, la psicología y el derecho. La teoría del aprendizaje social de Bandura (1977) explica cómo la normalización del acoso a través de la observación y repetición de conductas refuerza su permanencia en la sociedad.

Por otro lado, la tolerancia social a la violencia es un fenómeno que facilita la permanencia del acoso sexual callejero en la sociedad. Acepta implícita o explícitamente la violencia como una forma legítima de regulación de las interacciones sociales según Jost y Banaji, (1994); esta normalización de la violencia está vinculada por factores como el contexto cultural, la educación y las normas de género establecidas (Gracia & Herrero, 2006). En América Latina, en la que los indicadores de violencia de género son elevados, la tolerancia social al ASC ha sido identificada como un factor clave en su normalización. Sin embargo, en algunos países de Europa han implementado campañas de sensibilización y regulaciones estrictas, la percepción del ASC es significativamente menor (European Union Agency for Fundamental Rights, 2014).

Contextualización y estudios del acoso sexual callejero

Los informes de ONU Mujeres (2022) han evidencian que el 80 % de las mujeres a más han experimentado acoso en espacios públicos en algún momento de su vida, siendo variables estos indicadores de acuerdo a la región y el contexto socioeconómico. En países como Francia y España, se han implementado leyes que sancionan el acoso callejero, lo que ha reducido la frecuencia de estos incidentes (Mori-Sánchez, 2021). En América Latina, el acoso sexual callejero presenta altos niveles de prevalencia en contextos urbanos, registrándose cifras que alcanzan hasta 9 de cada 10 mujeres en ciudades como Lima, así como 6 de cada 10 en Bogotá y Ciudad de México (CEPAL, 2019). Investigaciones previas han abordado el ASC desde diferentes perspectivas. En España una investigación con 5,000 estudiantes universitarios, encontró que las actitudes sexistas y la tolerancia a la violencia estaban fuertemente asociadas con la percepción del acoso como un comportamiento aceptable (Contreras-Merino et al., 2024).

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2022) reporta que en America Latina, la ausencia de sanciones efectivas reafirma la impunidad y la aceptación del acoso como una práctica socialmente tolerada (Saavedra, 2023), en ciudades intermedias chilenas la violencia de género se sostiene en la intersección entre desigualdad social y prácticas culturales normalizadas (Flores-Aguilar & Cardenas-Neire, 2023). En México, (Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 2023) reportó que el 57 % de las mujeres en América del Norte han sido víctimas de esta violencia. Por otro lado, Amemiya et al (2025) identificaron altos niveles de tolerancia a la violencia de género entre jóvenes, la necesidad de abordajes críticos desde la psicología social es urgente; se ha encontrado que factores sociodemográficos predicen significativamente la aceptación de la violencia interpersonal. Por ello es urgente la necesidad de abordajes por psicólogos sociales; para responder con estrategias profesionales ante la escala de este fenómeno.

En Perú, estudios evidencian que la mayoría de las mujeres modifican su conducta en el espacio público debido al temor de sufrir acoso (Defensoría del Pueblo del Perú. 2019). Diversos estudios han identificado factores que predicen la incidencia del acoso sexual callejero. Entre ellos destacan la edad, el nivel educativo, la percepción de inseguridad y las actitudes sexistas (Vega & O’Leary, 2007). Investigaciones han analizado cómo la exposición a discursos sexistas y la falta de educación en igualdad de género influyen en la tolerancia al acoso (Fredrickson & Roberts, 1997.) Los hombres con niveles más altos de creencias patriarcales y justificación de la violencia de género tienen una mayor probabilidad de perpetrar acoso sexual callejero (Martínez-Ochoa et al., 2024). En términos de legislación, algunos países han comenzado a abordar el acoso callejero como una conducta sancionable, incorporándolo progresivamente en sus marcos normativos como una forma específica de violencia de género. No obstante, la implementación efectiva de estas disposiciones continúa enfrentando importantes limitaciones operativas y culturales. En el caso peruano, la Ley N.º 30314 (Congreso de la República del Perú, 2015) establece un marco normativo orientado a prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos, reconociéndolo como una conducta que vulnera derechos fundamentales como la dignidad, la integridad y el libre tránsito de las personas. Se observa cambios y fortalecimiento en las políticas públicas y legislación sobre la percepción de la violencia y acoso callejero. Esto sugiere que el cambio cultural es tan crucial como el cambio normativo para erradicar esta forma de violencia. Desde un enfoque psicosocial, Fischer et al. (2011) destacan que la probabilidad de intervención de los testigos disminuye en contextos donde hay múltiples observadores, debido a procesos como la difusión de la responsabilidad y la ambigüedad situacional. En este sentido, la inacción de los observadores puede contribuir indirectamente a la persistencia de conductas de acoso en el espacio público, al no generarse mecanismos sociales de interrupción o desaprobación frente a estos eventos.

A nivel global, la ONU Mujeres (2022) ha impulsado campañas de sensibilización como “Safe Cities and Safe Public Spaces”, con el objetivo de reducir el acoso sexual en los espacios urbanos. El acoso sexual callejero y la tolerancia social a la violencia representan problemas interconectados que reflejan las estructuras de poder patriarcales en la sociedad. La identificación de variables predictoras y la comprensión de estos fenómenos a nivel mundial son fundamentales para el diseño de políticas públicas y estrategias de intervención que promuevan la erradicación de la violencia de género en espacios públicos. El presente estudio se sustenta en un enfoque psicosocial integrador que articula la teoría de la justificación del sistema (Jost & Banaji, 1994) y la teoría del aprendizaje social (Bandura, 1977) para explicar la tolerancia social a la violencia y su relación con el acoso sexual callejero. Desde la teoría de la justificación del sistema, las personas tienden a legitimar y normalizar estructuras sociales desiguales, lo que favorece actitudes de aceptación o minimización de distintas formas de violencia, incluido el acoso sexual en espacios públicos. Complementariamente, la teoría del aprendizaje social plantea que dichas actitudes se adquieren y refuerzan mediante procesos de observación y validación social, especialmente en contextos donde el acoso es trivializado o naturalizado culturalmente.

En este marco, la tolerancia social a la violencia se conceptualiza como una variable psicosocial que influye en la percepción, reconocimiento y clasificación del acoso sexual callejero. Así, se plantea que mayores niveles de tolerancia social reducen la probabilidad de identificar y reportar conductas de acoso, mientras que niveles bajos de tolerancia se asocian con una mayor probabilidad de reconocimiento del fenómeno. Este modelo orienta el contraste de las siguientes hipótesis: La tolerancia social a la violencia predice significativamente las categorías de acoso sexual callejero en la población urbana estudiada. y las variables sociodemográficas (sexo, nivel de instrucción y condición de pareja) presentan una menor capacidad predictiva sobre las categorías de acoso sexual callejero en comparación con la tolerancia social a la violencia.

Metodología

Muestra

La población estuvo conformada por personas adultas residentes en la zona urbana de la ciudad de Huánuco. Se empleó un muestreo probabilístico estratificado, considerando como criterios de estratificación el sexo y el rango etario, con el fin de asegurar una representación adecuada de los principales subgrupos poblacionales. El tamaño muestral fue de 501 participantes, calculado con un nivel de confianza del 96 % y un margen de error aceptable para estudios sociales, lo que garantiza una adecuada precisión de las estimaciones realizadas. La recopilación de la información se ha desarrollado a través de un equipo de voluntarios debidamente entrenados para el recojo de información quienes fueron capacitados por los investigadores además que estos debían tener conocimientos en la aplicación de instrumentos y que tengan formación en psicología de ciclos medios a avanzados. En este proceso se ha realizado previamente una solicitud de participación voluntaria de los estudiantes y posterior a ello una vez realizado el procedimiento para la ejecución del instrumento han firmado un consentimiento informado indicado las especificidades del estudio. Estas muestras indican que 75.6 % de los participantes son del sexo femenino y un 24.4 % varones; el 45.9 % refiere que no tiene pareja, respecto a las características de instrucción el 51.1 % tienen formación universitaria, el 25.7 % tienen formación no universitaria, el 17.2 % con secundaria completa, y el 6 % tiene nivel primario.

Diseño

El estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, transversal y de alcance asociativo–predictivo. Las variables no fueron manipuladas y la recolección de datos se realizó en un único momento temporal. El análisis se orientó a estimar la capacidad predictiva de la tolerancia social a la violencia sobre las categorías de acoso sexual callejero, considerando variables sociodemográficas como covariables. Este diseño resulta pertinente para el análisis de relaciones predictivas en contextos naturales, sin establecer inferencias causales (Ato et al., 2013).

Instrumentos de evaluación

Para la recolección de datos se emplearon dos instrumentos estandarizados y previamente validados, orientados a la medición del acoso sexual callejero y la tolerancia social a la violencia.

El acoso sexual callejero fue evaluado mediante la Escala de Acoso Sexual Callejero desarrollada por Cruz-Pazos (2017). Este instrumento está compuesto por 33 ítems, organizados para evaluar la presencia y frecuencia de conductas de acoso en espacios públicos. Los ítems se responden en una escala tipo Likert ordinal de cuatro alternativas: nunca (1), casi nunca (2), casi siempre (3) y siempre (4).

En su versión original, la escala presenta adecuados indicadores psicométricos. En el presente estudio, la consistencia interna fue estimada mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose un valor de α = 0.936, lo que indica una fiabilidad elevada. La validez de contenido fue evaluada a través del coeficiente V de Aiken, registrándose valores superiores a 0.80, considerados aceptables para la pertinencia de los ítems. Asimismo, el análisis de validez de constructo evidenció coeficientes ítem–test superiores a 0.20, con correlaciones positivas coherentes con la estructura teórica del instrumento. La confiabilidad adicional fue corroborada mediante el método de mitades, obteniéndose coeficientes de α = 0.869 para la primera mitad y α = 0.874 para la segunda, lo que respalda la estabilidad interna de la escala (IBM Corp., 2020).

La tolerancia social a la violencia fue medida mediante la Prueba de Tolerancia Social a la Violencia propuesta por Ramírez-Vasquez (2023), instrumento que cuenta con antecedentes de uso en población peruana. La prueba está conformada por 40 ítems, distribuidos en dimensiones que evalúan actitudes de aceptación, justificación y normalización de la violencia. Los ítems se responden en una escala Likert ordinal de cuatro puntos: muy en desacuerdo (1), en desacuerdo (2), de acuerdo (3) y muy de acuerdo (4).

En su versión original, el instrumento reporta una consistencia interna elevada (α = 0.975). En el presente estudio, tras el proceso de adecuación al contexto de aplicación, se obtuvo un coeficiente alfa de Cronbach de α = 0.930, confirmando una fiabilidad alta y adecuada para el análisis predictivo realizado.

En conjunto, ambos instrumentos presentan propiedades psicométricas satisfactorias que respaldan su uso para la medición de las variables del estudio, garantizando la precisión y consistencia de los datos utilizados en los análisis estadísticos.

Resultados

En relación con la distribución de las categorías de acoso sexual callejero, el 55.9 % de los participantes reportó un nivel bajo de acoso, el 35.1 % indicó experiencias de acoso esporádico, el 8.0 % refirió acoso intenso y el 1.0 % manifestó acoso muy intenso. En conjunto, si bien predomina el nivel bajo de acoso, un 44.1 % de la muestra reportó algún grado de experiencia de acoso sexual callejero, lo que evidencia la presencia relevante del fenómeno en la población estudiada.

Respecto a la tolerancia social a la violencia, el 82.8 % de los participantes presentó niveles bajos de tolerancia, el 17.0 % niveles medios y solo el 0.2 % niveles altos. Estos resultados indican una tendencia general de rechazo hacia la violencia; sin embargo, la variabilidad observada permite analizar su contribución predictiva sobre las categorías de acoso sexual callejero.

El análisis de asociación mediante la prueba de Chi-cuadrado evidenció una relación estadísticamente significativa entre la tolerancia social a la violencia y la categoría de acoso sexual callejero (X² = 155.754; gl = 6; p < 0.001), así como entre el nivel de instrucción y la tolerancia social a la violencia (X² = 25.770; gl = 6; p < 0.001). En contraste, no se encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre la tolerancia social a la violencia y las variables sexo, condición de pareja ni distrito de residencia (p > 0.05), lo que sugiere que estas variables no se relacionan de forma directa con los niveles de tolerancia en el análisis bivariado.

Como análisis principal se estimó un modelo de regresión logística binaria, con el objetivo de analizar la capacidad predictiva de la tolerancia social a la violencia y las variables sociodemográficas sobre las categorías de acoso sexual callejero. Los resultados del modelo indican que la tolerancia social a la violencia constituye el predictor más consistente de las categorías de acoso sexual callejero.

En el modelo de regresión logística multinomial, las variables sociodemográficas mostraron contribuciones parciales al ajuste global del modelo. En particular, el sexo presentó diferencias descriptivas en la distribución de las categorías de acoso sexual callejero; sin embargo, no mantuvo un efecto predictivo robusto y consistente en todas las categorías analizadas. En consecuencia, su influencia debe interpretarse como contextual y dependiente del modelo, más que como un predictor independiente del fenómeno.

El análisis de clasificación del modelo predictivo mostró una adecuada capacidad para identificar correctamente la categoría de acoso bajo (95.4 %), mientras que la precisión disminuyó de manera considerable para las categorías de acoso esporádico (26.0 %) y fue limitada para las categorías de acoso intenso y muy intenso. Esta situación sugiere que el modelo presenta un mejor desempeño para niveles bajos de acoso, pero evidencia limitaciones para predecir las categorías de mayor severidad, posiblemente debido a su baja frecuencia en la muestra y a la influencia de variables no incluidas en el modelo.

En conjunto, los resultados indican que la tolerancia social a la violencia desempeña un rol central en la clasificación de las experiencias de acoso sexual callejero, mientras que las variables sociodemográficas analizadas presentan una capacidad explicativa complementaria y no determinante dentro del enfoque predictivo adoptado.

Tabla 1
Resultados de frecuencia de variables de estudio

Resultados de frecuencia de variables de
estudio

Nota: Cuestionarios aplicados a los participantes


Sobre la independencia de la variable Tolerancia social a la violencia, reporta una indicador de Chi-cuadrado de 166.603 (p = 0.000), lo que expresa una asociación significativa con la variable acoso sexual callejero; el sexo tiene un Chi-cuadrado de 29.590, p = 0.000 que también refiere un impacto significativo; el nivel de instrucción presenta un Chi-cuadrado de 40.661, p = 0.000, influye en la categorización del acoso; asimismo la condición de tener pareja presenta un Chi-cuadrado de 2.726, p = 0.436, lo que refiere que no existe relación estadísticamente significativa.

Estos resultados indican que la tolerancia social a la violencia, el sexo y el nivel de instrucción están fuertemente asociados con la experiencia de acoso sexual callejero, mientras que el estado de pareja no tiene un impacto significativo.

El análisis de asociación mediante la prueba de Chi-cuadrado de Pearson mostró una relación estadísticamente significativa entre la tolerancia social a la violencia y la categoría de acoso sexual callejero, X ²(6) = 155.754, p < 0.001. Asimismo, se identificó una asociación significativa entre la tolerancia social a la violencia y el nivel de instrucción, X ²(6) = 25.770, p < 0.001. En contraste, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas entre la tolerancia social a la violencia y el sexo, X ²(2) = 0.365, p = 0.833; la condición de pareja, X ²(2) = 1.078, p = 0.583; ni el distrito de residencia, X ²(4) = 5.240, p = 0.264. La variable edad presentó una asociación marginal que no alcanzó el nivel de significación estadística, X ²(10) = 17,746, p= 0.059. En estos resultados indican que, en el análisis bivariado, el sexo no se relaciona directamente con los niveles de tolerancia social a la violencia.

Tabla 2
Análisis estadígrafo Chi Cuadrado

Análisis estadígrafo Chi
Cuadrado


Para evaluar de manera más estable la relación central del estudio y considerando la baja frecuencia observada en las categorías de mayor severidad del acoso sexual callejero, se estimó un modelo de regresión logística binaria. Para ello, la variable dependiente fue recodificada en dos categorías: baja presencia de acoso sexual callejero (0) y presencia de acoso sexual callejero (1), integrando en esta última las categorías de acoso esporádico, intenso y muy intenso. El análisis de regresión logística binaria se realizó sobre los casos con información completa en todas las variables incluidas en el modelo, lo que dio lugar a un tamaño muestral efectivo de N = 466. La reducción respecto al total inicial se explica por la presencia de valores perdidos y por la recodificación de la variable dependiente, el modelo de regresión logística binaria evidenció que la tolerancia social hacia la violencia constituye el predictor más robusto de la presencia de acoso sexual callejero. Un mayor nivel de tolerancia se asoció con una probabilidad significativamente más alta de reportar acoso, incrementando más de trece veces las probabilidades del evento (OR = 13.58; p < 0.001), incluso tras controlar variables sociodemográficas. Asimismo, el sexo mostró un efecto significativo, indicando que uno de los grupos analizados presentó una menor probabilidad de exposición al acoso (OR = 0.26; p < 0.001). De manera similar, la edad se comportó como un factor protector, observándose una disminución progresiva de la probabilidad de acoso conforme aumentan los rangos etarios (OR = 0.68; p < 0.001).

En contraste, el nivel de instrucción y la situación de pareja no alcanzaron significación estadística, sugiriendo que su contribución explicativa es limitada cuando se considera conjuntamente la tolerancia social hacia la violencia. El modelo presentó un ajuste adecuado y una capacidad explicativa moderada, respaldando la estabilidad del análisis predictivo.

Tabla 3
Modelo de regresión logística binaria para la presencia de acoso sexual callejero

Modelo
de regresión logística binaria para la presencia de acoso sexual callejero

Nota. OR = odds ratio; EE = error estándar; IC = intervalo de confianza al 95%. La variable dependiente fue la presencia de acoso sexual callejero (0 = baja presencia; 1 = presencia). Modelo ajustado por sexo, edad, nivel de instrucción y situación de pareja. N = 466.R² de Nagelkerke = 0.288. Prueba de Hosmer–Lemeshow: χ ² (8) = 7.47, p = 0.487.


Considerando la baja frecuencia observada en las categorías de mayor severidad del acoso sexual callejero, se priorizó la presentación de un modelo de regresión logística binaria como análisis predictivo principal, debido a su mayor estabilidad estadística y capacidad explicativa global. El análisis de regresión logística multinomial se presenta de manera complementaria, con un propósito exploratorio orientado a examinar diferencias entre categorías específicas de acoso, cuyos resultados deben interpretarse con cautela.

Los resultados del análisis bivariado mostraron que la tolerancia social a la violencia se asocia significativamente con las categorías de acoso sexual callejero y con el nivel de instrucción, mientras que no se observaron asociaciones estadísticamente significativas con el sexo, la condición de pareja ni el distrito de residencia. No obstante, en el análisis multivariado mediante regresión logística multinomial, algunas de estas variables adquirieron relevancia predictiva al ser evaluadas de manera conjunta, lo que indica que su efecto depende del control simultáneo de otras covariables incluidas en el modelo.

Tabla 4
Pruebas de razón de verosimilitud

Pruebas de razón de verosimilitud

Nota. El estadístico de chi-cuadrado es la diferencia de la log-verosimilitud -2 entre el modelo final y el modelo reducido. El modelo reducido se forma omitiendo un efecto del modelo final. La hipótesis nula es que todos los parámetros de dicho efecto son 0. a = Este modelo reducido es equivalente al modelo final porque omitir el efecto no aumenta los grados de libertad.


En la determinación global del modelo de regresión logística para determinar qué variables influyen en la categoría del acoso sexual callejero; se encuentra que el sexo tiene una relación importante, pues las mujeres tienen más probabilidades de experimentar acoso que los hombres; las personas con menor instrucción tienen una mayor probabilidad de experimentar acoso intenso; asimismo la tolerancia baja a la violencia está asociada con un mayor reporte de acoso; los encuestados con baja tolerancia a la violencia tienen una odds ratio de 17.76 (p < 0.001), lo que significa que tienen 17 veces más probabilidad de reportar acoso en comparación con aquellos con una tolerancia media o alta. entendiendo que estas personas que no responden a contar con las condiciones que indican el modelo pueden responder de mejor manera a situación de acoso sexual callejero en asociación con la tolerancia social a la violencia.

Si bien las mujeres reportan con mayor frecuencia experiencias de acoso sexual callejero, este hallazgo debe interpretarse a la luz de procesos de reconocimiento y reporte del fenómeno, más que como un mayor riesgo predictivo independiente, dado que el efecto del sexo no se sostuvo de manera consistente en el modelo multivariado.

Tabla 5
Estimaciones de parámetro

Estimaciones de parámetro

Nota. a) La categoría de referencia es: “Muy intenso”. B) Este parámetro está establecido en cero porque es redundante.


La constitución del modelo de regresión logística evalúa la precisión para predecir la categoría de acoso; los resultados clave indican, que en un contexto

El modelo funciona bien para predecir el acoso leve, pero falla en predecir los casos de acoso intenso y muy intenso. Esto nos hace entender que pueden faltan factores clave en el análisis, como la edad, el contexto urbano rural o el historial de la violencia

Tabla 6
Clasificación de modelos predictivos

Clasificación
de modelos predictivos


Discusión

Los resultados del estudio confirman que la tolerancia social hacia la violencia constituye el predictor más sólido de la presencia de acoso sexual callejero, respaldando la hipótesis central planteada. El modelo de regresión logística binaria mostró que mayores niveles de tolerancia incrementan significativamente la probabilidad de reportar experiencias de acoso, incluso al controlar variables sociodemográficas. Este hallazgo es consistente con estudios previos que señalan que la normalización de la violencia en el entorno social favorece la invisibilización y legitimación del acoso en los espacios públicos (Amemiya et al., 2025; Mori-Sánchez, 2021).

Desde un enfoque psicosocial, estos resultados se articulan con la teoría de la justificación del sistema, la cual plantea que las creencias sociales tienden a legitimar relaciones desiguales y prácticas discriminatorias, reduciendo la percepción de determinadas conductas como violentas (Jost & Banaji, 1994). De manera complementaria, la teoría del aprendizaje social explica cómo estas actitudes se adquieren y refuerzan en contextos donde el acoso es tolerado o minimizado, contribuyendo a su reproducción cotidiana (Bandura, 1977; Kearl, 2014; Vera-Gray, 2018).

En relación con las hipótesis referidas a las variables sociodemográficas, los resultados ofrecen un apoyo parcial. El sexo y la edad mostraron asociaciones significativas en el modelo binario, aunque con una capacidad predictiva claramente inferior a la de la tolerancia social hacia la violencia. Este patrón coincide con investigaciones que documentan una mayor exposición de mujeres y personas jóvenes al acoso sexual callejero, pero advierten que estas características no explican el fenómeno de manera independiente sin considerar los contextos culturales que lo legitiman (Bowman, 1993; Quinn, 2002). Por el contrario, el nivel de instrucción y la situación de pareja no evidenciaron una contribución predictiva significativa en el modelo ajustado, lo que refuerza la centralidad de las actitudes sociales por encima de variables estructurales individuales.

El análisis de regresión logística multinomial, presentado de manera complementaria, permitió explorar diferencias entre categorías de severidad del acoso sexual callejero; sin embargo, su capacidad predictiva fue limitada, especialmente en las categorías de mayor intensidad. Esta restricción se explica por la baja frecuencia observada en dichos niveles, condición que afecta la estabilidad estadística del modelo, tal como advierten las recomendaciones metodológicas para el análisis de eventos poco frecuentes (Hosmer et al., 2013). En consecuencia, los resultados derivados del modelo multinomial deben interpretarse como exploratorios y no como evidencia concluyente sobre la predicción de la severidad del acoso.

Conclusiones

El presente estudio evidencia que la tolerancia social hacia la violencia constituye el principal predictor de la presencia de acoso sexual callejero en la población urbana analizada. Los resultados del modelo de regresión logística binaria muestran que mayores niveles de tolerancia se asocian con un incremento significativo en la probabilidad de reportar experiencias de acoso, confirmando el rol central de las actitudes sociales en la comprensión de este fenómeno.

Las variables sociodemográficas consideradas presentaron una capacidad predictiva secundaria. En particular, el sexo y la edad mostraron asociaciones significativas, aunque de menor magnitud que la tolerancia social hacia la violencia, mientras que el nivel de instrucción y la situación de pareja no evidenciaron una contribución independiente en el modelo ajustado. Estos hallazgos sugieren que el acoso sexual callejero se configura principalmente como un fenómeno de carácter psicosocial, vinculado a procesos de normalización de la violencia más que a características individuales aisladas.

El análisis de regresión logística multinomial, incorporado con un carácter complementario, permitió explorar diferencias entre categorías de severidad del acoso sexual callejero; sin embargo, la baja frecuencia observada en los niveles más intensos limitó la estabilidad estadística del modelo. En consecuencia, las conclusiones del estudio se circunscriben fundamentalmente a la predicción de la presencia del acoso, y no a la diferenciación precisa de sus niveles de severidad.

Referencias

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Notas

* Artículo de investigación.

Notas de autor

a Autor de correspondencia. Correo electrónico: larry2fam@gmail.com

Información adicional

Para citar este artículo: Acencio-Malpartida, L. F., & Llanto-Cercedo, R. P. (2026). Evidencias predictivas de la tolerancia social a la violencia sobre el acoso sexual callejero desde un modelo psicosocial en PerĂº. Universitas Psychologica, 25, 1-12. https://doi.org/10.11144/Javeriana.upsy25.epts

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