De las espacialidades de las prácticas artísticas, el artivismo y la imposición de la precariedad.
Numero18-Vol.2 : julio-diciembre 2023 *

Editora invitada: Natalia Orozco Lucena**
FECHA DE CIERRE DE CONVOCATORIA: 24 de diciembre 2022

Primera experiencia: entrar al misterio

Las experiencias de entrar a un teatro de marionetas, a un auditorio de vivas voces, a un blanco museo, que se erige en vacío para dejarse tomar por imágenes, signos y fabulaciones en tensión, o a un teatro, espacio imantado por los ritmos, las velocidades y las suspensiones de los cuerpos y sus relatos, parece que tienen en común la promesa de que algo tomará lugar allí, en ese justo tiempo, en ese justo espacio y en esa justa re-unión e interacción entre presencias, afectos, cuerpos, gestos, objetos, palabras, símbolos y acciones.

Que algo tome lugar justo allí nos convoca de forma casi litúrgica en estos lugares; un cierto obrar o ser en obra promete hacernos parte colectivamente de una experiencia única y singular. Seamos actuantes o expectantes, en cualquier caso, participantes, entramos a estos escenarios para cumplir una cita con el misterio que subyace a toda comunicación, y que nos pone en la escena, en la teatralidad de la co-existencia.

Por dos años, no pudimos entrar a los diversos escenarios donde la experiencia artística se materializa y sus cierres agudizaron la precarización de los sectores artísticos y culturales de maneras diversas en diferentes contextos y geografías. Situación que para algunxs significó movilizar los modos de hacer arte y deslocalizar la experiencia artística de los lugares habitualmente destinados a la actividad convivial; para otrxs, detener temporalmente el proyecto, y para unxs más el cierre ha significado mutar radicalmente a otras actividades que garanticen las condiciones mínimas de alimento, techo y conectividad.

Segunda experiencia: salir a las calles

Salir a la calle, a las calles, juntarse festivamente, crear intimidades entre desconocidxs, convocar la juntanza de voces históricamente silenciadas, perfomar la presencia de las múltiples identidades que no caben en la hegemónica identidad nacional, blanca, masculina y occidental, sea, quizá, la experiencia de las teatralidades expandidas, de las performatividades sociales que desbordan el régimen arte-artista-obra, para insistir en prácticas artivistas en las que la acción sensible de juntarse con otrxs en la calle, además de ser una acción simbólica que propende a restituir algo, es una acción directa de cuidado y solidaridad en el momento de poner el cuerpo frente a las formas extremas y reales de violencia a las que diversas y múltiples comunidades se han visto históricamente confrontadas. Quizá las performatividades sociales potencian el misterio del obrar des-obrando, suspendiendo la operatividad insomne del mandato capitalista, “parando para avanzar”, insistiendo en la dignificación de la vida, resistiendo al desprecio de los cuerpos y fabulando modos posibles de re-existir y co-existir.

En Colombia, a pesar de la pandemia, fue necesario salir a las calles, clamar, declamar, danzar, cantar, pintar, gritar ¡no más! a las medidas de represión policial y de austeridad gubernamental; ¡no más! a los modelos antropocéntricos que asumen lo natural como recurso de explotación; ¡no más! a la monopolización de capitales y a la agudización de la uberización laboral; ¡no más! a la intensificación de las brechas sociales, profundizada, además, por la evidente brecha digital que hoy excluye a casi la mitad de la población mundial del acceso a internet y a la conectividad.

Tercera experiencia: habitar el lugar

Se entra al misterio desde adentro, habitando el lugar a través de las prácticas y productividades que se configuran en el complejo entramado de territorio, identidad, cultura, tecnología, ecología y memoria. Una fiesta, un festival, una ceremonia trastoca los ritmos de la cotidianidad para hacer de-morar el tiempo y, con ello, habitar el lugar. Danza, música, comida, palabra, silencio, no emergen en la disección de la dócil mirada disciplinar occidental, sino que operan más bien como un manojo de memorias incorporadas que hacen del lugar una ecología de prácticas culturales, ecológicas y económicas que resisten a las lógicas hegemónicas del capitalismo. No obstante, las políticas culturales actuales como la llamada economía naranja en Colombia, parecen tener mayor sintonía con la distribución de bienes y servicios culturales que circulan por el espacio desterriorializado del capital que con las prácticas culturales, ecológicas y económicas del lugar.

Cuarta experiencia: conectar(se) en la espacialización digital

Amplificar las interacciones con otrxs, intercambiar información sobre experiencias materializadas en un determinado lugar, movilizar la diferencia, participar a distancia de procesos llamados colaborativos, atender a la multiplicidad de tiempos disímiles con los que mi ahora se conecta. Esta descripción pareciera traer las apuestas de creación colaborativa que, por ejemplo, tuvieron lugar en la década de 1950 en los Estados Unidos, cuando el coreógrafo Merce Cunningham convocó al compositor musical Morton Feldman y al artista visual Robert Rauschenberg para desarrollar cada uno y de manera remota e independiente las materias coreográficas, sonoras y escenográficas de la obra Summerspace, estrenada en 1958 en Connecticut.

Pero esta descripción se propone nombrar las experiencias artísticas que hoy son configuradas en la binariedad algorítmica y que, a diferencia de la experiencia en mención, se producen, se experimentan y se circulan remotamente por las autopistas digitales. En ellas, el cuerpo virtualizado, expuesto en su pregnancia a su ser para la visualidad, transgrede la vivencia fenomenológica de ser cuerpo aquí y ahora con otrxs. Transgrede la condición de lugaridad para recrear subjetividades nacientes, alternas de un mismo self en la espacialidad digital. El filósofo Peter Pál Pelbart afirma lo anterior a propósito de los pliegues y despliegues subjetivos que el ciberespacio propicia.

Por otro lado, la acelerada migración a los entornos virtuales provocada por el mandato del confinamiento acentuó los modos de producción propios de las economías digitales, en las que la deslocalización, la tercerización y la llamada “flexibilización” laboral son condiciones que contribuyen cada vez más a la precarización laboral del campo cultural y artístico en contextos latinoamericanos como Colombia, Chile o Argentina.

Este dosier es una invitación a sentipensar las distintas y complejas espacialidades del arte vivo hoy: los escenarios imantados por el acto convivial de las prácticas artísticas, la calle y los acontecimientos provocados por las teatralidades expandidas que accionan lo político de lo sensible, el lugar que se configura a través de las prácticas culturales que habitan el territorio desde lo que su complejidad produce como experiencia situada y la emergencia de las espacializaciones digitales que amplifican, problemática o potencialmente, las prácticas artísticas, deslocalizando y alterando el reparto de lo sensible.

Configurar una comunidad de pensamiento alrededor de las diversas espacialidades artísticas y culturales en las que hoy acontece el gesto, el encuentro, el misterio, la experiencia poético-política, tiene el propósito de insistir en la complejidad social en la que la agencialidad del arte se configura. La situación de precarización en la que lxs artistas, artivistas y comunidades culturales ejercen sus prácticas en diferentes contextos socioculturales y geografías, la progresiva disminución de la inversión pública por parte de las Gobiernos a los procesos artísticos y culturales, las tensiones socioeconómicas sobre las cuales se instituyen los procesos culturales públicos y privados en los diversos territorios, así como los desplazamientos deseantes que advierten modos y maneras de habitar, producir y compartir lo sensible, son algunas de las problematizaciones para sentipensar las espacialidades del arte hoy.

Natalia Orozco Lucena**
Hacedora e investigadora colombiana de la danza. El saber del cuerpo, el hacer con otrxs, los comprende como mecanismos propios de la danza, de sus bordes permeables e interdisciplinares.Estudió filosofía en la Universidad Javeriana y realizó la maestría en psicoanálisis, subjetividad y cultura en la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente trabaja como docente en la Universidad Nacional de Colombia, en la Universidad Javeriana y hace parte de proyectos artísticos en colaboración como AuraVoz a vos, Red de danza Descentradxs y Silvestres Salvajes.

Posibles ejes de investigación y reflexión

  • El apremio por insistir en los espacios conviviales para el acontecimiento vivo de las artes y su incidencia en los procesos de transformación social
  • Relaciones entre identidades, territorios y prácticas culturales y artísticas
  • Artivismos latinoamericanos y la calle como espacio para las configuración poético-política de las performativiades sociales
  • Políticas públicas y agenciamientos territoriales culturales
  • Austeridad gubernamental, entornos y economías digitales en el territorio de las prácticas artísticas
  • Proxemias en el entorno digital y sus modos de diversificar la experiencia de lo sensible
  • Performatividades (pliegues y despliegues) subjetivas en los bordes de las espacialidades artísticas
  • Plataformas digitales y nuevos modos de co-laborar con otrxs en las experiencias artísticas
  • Espacialidades emergentes en el desbordamiento disciplinar de las artes
  • Deslocalización digital y la pérdida de la experiencia del lugar en la experiencia artística
  • Control, vigilancia y viralización digital y su impacto en las experiencias artísticas
  • Precarización en las prácticas artísticas y la normalización de la uberización laboral
  • Procesos de reactivación de escenarios artísticos y culturales posteriores al confinamiento
  • Mercados, productos y oficios artísticos, emergentes y derivados de nuevos foros digitales

 

*Para el envío de su artículo a la convocatoria vigente 18-2 "DE LAS ESPACIALIDADES DE LAS PRÁCTICAS ARTÍSTICAS, EL ARTIVISMO Y LA IMPOSICIÓN DE LA PRECARIEDAD" el artículo debe ser enviado  a través del registro en la plataforma OJS . La revista sólo recibe artículos dentro de las convocatorias de dossier temáticos

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