CONVOCATORIA ABIERTA, VOL15-1

Arte, naturaleza y cascada trófica.

Editora invitada: Beatriz Eugenia Díaz.

 

 

 

De un lugar, al que los nativos llamaron el lugar donde nace el Infierno, en tiempos en que el planeta Tierra era tierra de nadie, llegaron unos hombres a contar historias que nunca nadie creyó. Despertaron la curiosidad de otros hombres que fueron a conocerlo e inspeccionarlo. Ya eran tiempos de límites y Estados, cuando, para proteger la región, el Gobierno lo declaró reserva natural. De reserva natural pasó a ser, tiempo después, parque nacional. Al ser parque nacional, se cerró con límites y se abrió a los humanos. ¿Y qué hicieron los humanos? O por sentirse amenazados o por demostrar su dominio, empezaron a matar a los salvajes pumas y a los salvajes lobos, hasta el punto de extinguirlos de la zona. Los ciervos, sin depredadores, aumentaron en número. Sufrió entonces la flora. Los ciervos son herbívoros. Se alteró la vegetación. Los mansos ciervos pasaron a ser los salvajes depredadores del reino vegetal. Aminorándose la vegetación, se acabó el hábitat para los insectos y las aves. Cuando la devastación se hizo evidente, los administradores, por proteger la flora, empezaron a realizar matanzas selectivas. Mataban a los ciervos. Sin seguir las lógicas de todo ecosistema, lo que reinó ahora fue el desequilibrio. “¡Volvamos al Infierno!”. “¿Cómo?”. Trajeron lobos de otras tierras. Los salvajes lobos corrieron tras los salvajes ciervos para alimentarse. Los ciervos empezaron a retirarse, de manera estratégica, para defenderse de los lobos. Dejando ciertas zonas libres, empezaron a crecer las plantas. Al florecer los árboles y arbustos, volvieron los insectos, las aves y con ellos la fecundación de las flores. Pudiendo ocurrir el ciclo de flores, flores fecundadas, frutos, semillas y brotes, cambiando las condiciones de humedad, y hasta retomando nuevos cursos las corrientes de agua, volvieron diversas especies de animales y de plantas. Se produjo un efecto de cascada trófica que llevó a restablecer el equilibrio entre depredadores y presas. Camino al Infierno, se llegó al Paraíso.

Esta es mi versión de la historia del parque nacional Yellowstone, el parque más antiguo de los Estados Unidos. Así podría contarse la historia del planeta Tierra. Pero ¿estaríamos dispuestos a entregarnos a las redes tróficas?

¿Desde cuándo los humanos nos salimos de las redes tróficas? Cuando dejamos de ser nómadas, empezamos a crear un mundo artificial que nos hizo desconectarnos de esas redes. El sedentarismo dio paso a la ganadería y a la agricultura provocando una cascada de devastación que aumentó su caudal con la Revolución Industrial y no ha parado de crecer. ¿Se está desestabilizando el funcionamiento de la Tierra como ecosistema hasta el punto de llegarse a pensar que los seres vivos estamos próximos a la expulsión del Paraíso?

Este dosier convoca a responder estas preguntas; a indagar miedos o esperanzas, que son también las preocupaciones de algunos músicos, de algunos artistas escénicos y de algunos artistas visuales; a buscar entre aquellos que, educados en las ciudades, se preocupan por establecer conexiones con quienes todavía se mueven con los ritmos de la naturaleza, en las selvas y en el campo, porque los aprecian por ser los sobrevivientes de la cascada de devastación que nos arrasa y son ellos quienes nos enseñan lo que se nos olvida: somos parte de la naturaleza. Este dosier invita a poner atención a quienes se preguntan por su lugar en el mundo y su lugar en el cosmos, que claman por la armonía, que creen que es posible entendernos y respetarnos como diversos y que con sus obras demuestran que se pueden establecer vínculos amigables; a quienes observan los fenómenos de la naturaleza para comprenderse a sí mismos y comprender las relaciones con sus semejantes; a quienes se conectan con los cuerpos celestes porque empezaron a sentir que cualquier evento que le sucede a un cuerpo afecta a su propio cuerpo y a sus propios ritmos; a quienes se conectan con la Tierra, con la tierra, con el agua, con el aire y con el fuego. A estimar a quienes hemos visto creando pequeños mundos en materas, en huertas y en jardines; a quienes hemos visto activos en las ciudades defendiendo los árboles, los parques, las reservas naturales, los nacimientos de agua, los océanos, el aire que respiramos, el fuego regenerador. A valorar a quienes presentimos escuchando u observando atentamente al mundo.

Por último, invita a revisar las obras de aquellos músicos, artistas escénicos y artistas visuales, quienes, empáticos con la naturaleza diversa, deciden establecer relaciones distintas de las de control o dominio sobre ella, y creen que es posible provocar cascadas de acontecimientos benéficos que ayuden a estabilizar el funcionamiento de este planeta como uno y un mismo ecosistema.

 

>> Posibles ejes de investigación y reflexión:

 

· Conexión con la naturaleza:

    Empática

    Física

    Simbólica

    Ritual

    Educación somática

    Danza, teatro y medio ambiente

    Ecología acústica

    Eco acústica

    Paisaje sonoro

    Conciencia ecológica

· Composición musical (previa exploración del mundo a través del sonido):

    Interpretación musical del mundo

    Entrenamiento auditivo

    Escucha profunda

    Pedagogía musical

· Resistencia

· Activismo en defensa de:

    Comunidades indígenas

    Comunidades campesinas

    Comunidades negras

    Etnomusicología

    Organología puesta en relación con el medio ambiente

    Cuerpo extenso

    Cuerpo y protesta social

· Activismo en defensa de:

    Campo

    Bosques

    Selva

    Océanos

    Reservas ambientales

    Ecosistemas

    Biodiversidad

· Cine y activismo

    Imagen e impacto ambiental

    Documental

    Activismo y acciones

    Activismo y performance

    Pedagogía y estrategias sostenibles

 

 

 

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>>Regístrese y someta su artículo

 

 

 

De un lugar, al que los nativos llamaron el lugar donde nace el Infierno, en tiempos en que el planeta Tierra era tierra de nadie, llegaron unos hombres a contar historias que nunca nadie creyó. Despertaron la curiosidad de otros hombres que fueron a conocerlo e inspeccionarlo. Ya eran tiempos de límites y Estados, cuando, para proteger la región, el Gobierno lo declaró reserva natural. De reserva natural pasó a ser, tiempo después, parque nacional. Al ser parque nacional, se cerró con límites y se abrió a los humanos. ¿Y qué hicieron los humanos? O por sentirse amenazados o por demostrar su dominio, empezaron a matar a los salvajes pumas y a los salvajes lobos, hasta el punto de extinguirlos de la zona. Los ciervos, sin depredadores, aumentaron en número. Sufrió entonces la flora. Los ciervos son herbívoros. Se alteró la vegetación. Los mansos ciervos pasaron a ser los salvajes depredadores del reino vegetal. Aminorándose la vegetación, se acabó el hábitat para los insectos y las aves. Cuando la devastación se hizo evidente, los administradores, por proteger la flora, empezaron a realizar matanzas selectivas. Mataban a los ciervos. Sin seguir las lógicas de todo ecosistema, lo que reinó ahora fue el desequilibrio. “¡Volvamos al Infierno!”. “¿Cómo?”. Trajeron lobos de otras tierras. Los salvajes lobos corrieron tras los salvajes ciervos para alimentarse. Los ciervos empezaron a retirarse, de manera estratégica, para defenderse de los lobos. Dejando ciertas zonas libres, empezaron a crecer las plantas. Al florecer los árboles y arbustos, volvieron los insectos, las aves y con ellos la fecundación de las flores. Pudiendo ocurrir el ciclo de flores, flores fecundadas, frutos, semillas y brotes, cambiando las condiciones de humedad, y hasta retomando nuevos cursos las corrientes de agua, volvieron diversas especies de animales y de plantas. Se produjo un efecto de cascada trófica que llevó a restablecer el equilibrio entre depredadores y presas. Camino al Infierno, se llegó al Paraíso.

Esta es mi versión de la historia del parque nacional Yellowstone, el parque más antiguo de los Estados Unidos. Así podría contarse la historia del planeta Tierra. Pero ¿estaríamos dispuestos a entregarnos a las redes tróficas?

¿Desde cuándo los humanos nos salimos de las redes tróficas? Cuando dejamos de ser nómadas, empezamos a crear un mundo artificial que nos hizo desconectarnos de esas redes. El sedentarismo dio paso a la ganadería y a la agricultura provocando una cascada de devastación que aumentó su caudal con la Revolución Industrial y no ha parado de crecer. ¿Se está desestabilizando el funcionamiento de la Tierra como ecosistema hasta el punto de llegarse a pensar que los seres vivos estamos próximos a la expulsión del Paraíso?

Este dosier convoca a responder estas preguntas; a indagar miedos o esperanzas, que son también las preocupaciones de algunos músicos, de algunos artistas escénicos y de algunos artistas visuales; a buscar entre aquellos que, educados en las ciudades, se preocupan por establecer conexiones con quienes todavía se mueven con los ritmos de la naturaleza, en las selvas y en el campo, porque los aprecian por ser los sobrevivientes de la cascada de devastación que nos arrasa y son ellos quienes nos enseñan lo que se nos olvida: somos parte de la naturaleza. Este dosier invita a poner atención a quienes se preguntan por su lugar en el mundo y su lugar en el cosmos, que claman por la armonía, que creen que es posible entendernos y respetarnos como diversos y que con sus obras demuestran que se pueden establecer vínculos amigables; a quienes observan los fenómenos de la naturaleza para comprenderse a sí mismos y comprender las relaciones con sus semejantes; a quienes se conectan con los cuerpos celestes porque empezaron a sentir que cualquier evento que le sucede a un cuerpo afecta a su propio cuerpo y a sus propios ritmos; a quienes se conectan con la Tierra, con la tierra, con el agua, con el aire y con el fuego. A estimar a quienes hemos visto creando pequeños mundos en materas, en huertas y en jardines; a quienes hemos visto activos en las ciudades defendiendo los árboles, los parques, las reservas naturales, los nacimientos de agua, los océanos, el aire que respiramos, el fuego regenerador. A valorar a quienes presentimos escuchando u observando atentamente al mundo.

Por último, invita a revisar las obras de aquellos músicos, artistas escénicos y artistas visuales, quienes, empáticos con la naturaleza diversa, deciden establecer relaciones distintas de las de control o dominio sobre ella, y creen que es posible provocar cascadas de acontecimientos benéficos que ayuden a estabilizar el funcionamiento de este planeta como uno y un mismo ecosistema.

 

>> Posibles ejes de investigación y reflexión:

 

· Conexión con la naturaleza:

    Empática

    Física

    Simbólica

    Ritual

    Educación somática

    Danza, teatro y medio ambiente

    Ecología acústica

    Eco acústica

    Paisaje sonoro

    Conciencia ecológica

· Composición musical (previa exploración del mundo a través del sonido):

    Interpretación musical del mundo

    Entrenamiento auditivo

    Escucha profunda

    Pedagogía musical

· Resistencia

· Activismo en defensa de:

    Comunidades indígenas

    Comunidades campesinas

    Comunidades negras

    Etnomusicología

    Organología puesta en relación con el medio ambiente

    Cuerpo extenso

    Cuerpo y protesta social

· Activismo en defensa de:

    Campo

    Bosques

    Selva

    Océanos

    Reservas ambientales

    Ecosistemas

    Biodiversidad

· Cine y activismo

    Imagen e impacto ambiental

    Documental

    Activismo y acciones

    Activismo y performance

    Pedagogía y estrategias sostenibles

 

 

 

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